Reflexionemos Respuestas imposibles a una encuesta Alfredo Maldonado
Miércoles, 15 de diciembre de 2004
Estuvo por mi casa un encuestador. Un montón de preguntas, con las simulaciones habituales para ocultar los objetivos de quien realmente paga la investigación. Y preguntas muy difíciles de contestar, cuyas respuestas serán analizadas de acuerdo a los intereses del cliente. A sus deseos, podríamos decir. El problema siempre está en saber hasta qué punto esas respuestas muestran la realidad desnuda de la verdad. Aún más, ¿cuál es la verdad, realmente?
Por ejemplo, ¿a quién se deben los problemas del país, al gobierno o a la oposición? Si usted no es fanático del chavismo o del antichavismo, ¿cómo respondería? Si usted está entre los dos extremos, y es víctima de la inflación o está desempleado; si usted no ha sentido ventajas especiales derivadas del proceso chavista, o si la empresa donde trabajó se fue al diablo porque el paro de 2002-2003 la dejó sin clientes, o si lo han echado afuera no por una posición política sino por la rentabilidad empresarial, ¿a quién culpará de sus problemas, al chavismo o al antichavismo?
Preguntan sobre cómo prevé usted su futuro, y tiene necesariamente que pensar en cómo el escualidismo –por llamarlo de alguna manera- lo dejó en la estacada económica, que si se pasa al antiescualidismo no sólo sus antiguos compañeros lo tacharán de “saltar la talanquera” (o sea, los empresarios que defendieron el paro pueden ir corriendo a pedirle negocios a Chávez, pero si usted lo hace es un brincatalanqueras); y al mismo tiempo, si usted busca un acercamiento con el gobierno, aunque sólo sea en procura de algún ingreso que le permita sostener a su familia, se presume que además de tránsfuga será un necio porque los chavistas buscarán y encontrarán su firma en el famoso reafirmazo, y ya se sabe que el chavismo no perdona. Entonces, ¿cómo puede responder sobre cómo se ve a sí mismo en el futuro próximo?
Le preguntan sobre los alcaldes, y el énfasis está en los de la Gran Caracas, lo cual ya en cierto modo delimita los objetivos de la encuesta. Si usted quiere ser realmente objetivo, ¿cómo responderá sobre alcaldes que le son remotos? Por simple referencia, por lo que usted ve por fuera, o le cuentan. ¿Qué sabe un burgués, un pequeño comerciante o un modesto obrero de El Hatillo sobre la realidad de la Alcaldía de Sucre? ¿O viceversa? Por Chacao y por Baruta uno pasa con frecuencia, Los Salias y Sucre ya son otra cosa. Siempre hay el riesgo de que las encuestas políticas –y ésta era una encuesta política sin duda alguna, y muy posiblemente buscando respuestas sobre Primero Justicia- reflejen más lo que otros le cuentan al entrevistado –medios incluídos- que lo que el entrevistado realmente conoce.
Y es allí, en ese tipo de opiniones que de hecho conforman un porcentaje importante de la llamada opinión pública, donde el gobierno y el chavismo han tenido sus principales fallas. En convencer a más personas no fanáticas de su propuesta y de su obra. El gobierno habla de un enorme, amplísimo proyecto y de una obra en desarrollo, pero no logra convencer a quienes no están inmersos concretamente en ella. Si usted no es beneficiario de la Misión Barrio Adentro, pongamos por caso, usted puede creer en su conveniencia pero no certificar su realidad. Eso lo deja a usted entre dos fuegos: el de la difusión chavista, y el de la difusión opositora. Y si mediante la Ley de Responsabilidad Social de la Radio y la Televisión estos medios se autocensuran, será peor, porque la información sea cual sea caerá en los predios peligrosos del rumor de persona a persona.
El gobierno y el chavismo político y económico han sido incapaces de crear o ajustar medios que resulten creíbles para ambas partes. Los medios gubernamentales –el diario VEA y Venezolana de Televisión, sólo dos ejemplos- llegan al chavismo pero no al resto del país más allá de alguna que otra curiosidad. Los chavistas ven el famoso programa “La Hojilla” con el mismo contento con el cual los antichavistas ven “Aló Ciudadano”. O sea, cada cual en su propio regocijo. Ni los medios real o presuntamente opositores convencen a los seguidores de Chávez, ni los chavistas convencen a los antichavistas ni a los neutrales. Y que no me vengan a decir ahora que los chavistas serán convencidos a través de las telenovelas, por ejemplo. Si no los convencieron los programas de opinión en radio y televisión en todo el país antes del Referendo Revocatorio, esos medios tampoco lo conseguirán ahora. Es bueno que estemos bien claros en una realidad mediática: los medios ayudan, pero no son la decisión política de nadie. Sin embargo, un medio que se gane la confianza informativa de la gente, sí puede dañar a uno de los dos sectores enfrentados, con que simplemente maneje una acertada estrategia de difusión. Una estrategia inteligente en la cual no se mienta sino que se manejen los pesos necesarios para todas las verdades. Pero ésta es otra historia que no viene al caso de este artículo.
Volviendo al tema original, la cuestión está en las perspectivas que cada persona pueda tener en este momento, de acuerdo a lo que percibe a su alrededor. Por ejemplo, a la pregunta sobre cuáles son en su opinión los nuevos líderes con mayores posibilidades de suceder a Chávez en el futuro, ¿cuál es la respuesta? Si usted es sincero de verdad, tendría que pensar primero en un chavista, sobre la base pragmática de que el chavismo tiene todo el poder político y económico actualmente, y que sin duda el MVR es en estos momentos el mayor partido político del país, tanto si a usted le gusta como si no. Entonces, su respuesta tendría que poner a Diosdado Cabello en primer lugar. A Manuel Rosales y a Leopoldo López desde el campo de la oposición, dependiendo de qué tipo de gobierno puedan desarrollar desde ahora hasta el 2006 –o más allá. Rosales pareciera haber tomado un camino más realista, al aceptar la invitación presidencial a trabajar unidos en el desarrollo del Zulia aceptando ambos la realidad de que cada uno fue electo mayoritariamente a sus respectivos cargos. Eso es realismo político puro de ambas partes. Con respaldo gubernamental Rosales podrá hacer una administración zuliana aún mejor para más zulianos satisfechos y más popularidad del actual Gobernador, mientras Chávez podrá ser parte del éxito de esa administración por haber dado públicamente su apoyo, al mismo tiempo que podrá desmarcarse de cualquier fracaso justamente alegando que le dieron todo el apoyo pero el gobernador no lo hizo bien, ya eso no seróa culpa del gobierno de Chávez.¿Y si resulta que Juan Barreto termina por hacer un gran gobierno metropolitano, si tiene el talento para admistrar coherentemente con los alcaldes caraqueños evitando el rencor y la ceguera politiqueros? ¿Hasta dónde podría llegar si en vez de estar culpando –y dándoles innecesaria fuerza política- a Alianza Bravo Pueblo y a Bandera Roja por la rebelión buhoneril en cambio logra una salida práctica y eficiente para tan enorme problema heredado?
Si usted cree en el resurgimiento de los partidos políticos, tendría en cambio que nombrar como posible sucesor al líder del único partido opositor que suena hoy en día, Primero Justicia, porque por su parte el Dr. Salas Römer ha vuelto a desaparecer, mientras Acción Democrática sigue sonando tan desafinada como desde 1997, y en Copei nadie sabe qué pasa realmente.
Pero al mismo tiempo, si líderes opositores, empresarios de diverso nivel, banqueros, organismos internacionales tenidos por conservadores, el gobierno español y otros gobiernos andan buscando cercanías con Hugo Chávez, si usted responde a la encuesta con sinceridad descarnada por encima de cualquier emoción esperanzadora, la mayoría de sus respuestas tendrían que ser pro-chavistas. Especialmente si usted ha leído o escuchado a los principales analistas económicos que le hablan de una gran tragedia económica cuando baje el petróleo, pero el barril sigue aguantado en su alto precio, y seguramente después de las elecciones de 2006. Porque de aquí a allá, coinciden la mayoría de esos analistas, el gobierno lanzaría montones de dinero a la calle y eso generaría una ficticia mejoría económica y crecimiento.
Bueno, pues será ficticia la mejoría, pero si ese crecimiento inflacionario me consigue trabajo, bienvenidos sean los planes de Chávez y que se quede con todo. El 2007 está demasiado lejos y de aquí a entonces muchas cosas pueden pasar.
Y que tengan todos ustedes unas muy felices fiestas navideñas y un nuevo año lleno de bienestar y bonanza. Nos hablamos otra vez en enero.