Caracas, Jueves, 17 de abril de 2014

Sección: Política

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Los barcos que no llegaron

Jorge Olavarría

Lunes, 17 de enero de 2000

El pasado lunes 11 de enero, dos barcos de transporte de la marina de los Estados Unidos, el "Tortuga" y el "Nashville" zarparon de la base naval de Norfolk, Virginia con destino a La Guaira, Venezuela. Venían cargados con un formidable equipo de tractores "bulldozers", niveladoras y maquinaria pesada para movimiento de tierra. A bordo venían 450 ingenieros de los "Marines" y la Armada de los Estados Unidos, con la misión de remover las miles de toneladas de barro y piedras que entre el 15 y el 16 de diciembre habían tapiado la vía de comunicación y las calles y avenidas de los pueblos ubicados a lo largo de la costa vecina a Caracas.

Los dos barcos venían cargados con carpas, equipos de purificación de agua, alimentos, médicos, medicinas y todo lo necesario para que los ingenieros y operadores militares americanos vivieran y trabajaran sobre el terreno, y así pudieran realizar su misión sin demora por las carencias propias de una región devastada.

Mientras el "Tortuga" proseguía su curso, el "Nashville" hizo escala en un puerto de Carolina del Norte para cargar maquinaria pesada. Cuando el miércoles 12 se preparaba para zarpar, recibió la orden de regresar a su base. ¿Qué había sucedido? El Presidente de Venezuela, Hugo Chávez había prohibido el desembarco en Venezuela de lo que llamó "tropas" de los Estados Unidos. Adoptando la pose de un furibundo nacionalista ante una agresión extranjera Chávez tronó que las "tropas de los Estados Unidos no vendrán a Venezuela".

Con estas palabras, el Presidente de Venezuela rechazó la ayuda humanitaria que el pueblo americano le ofrecía al pueblo de Venezuela para abrir las vías de comunicación vitales a la supervivencia de las poblaciones aisladas del litoral y así poder iniciar la tarea de su reconstrucción. Chávez lo trató como si el gobierno de los Estados Unidos hubiese tratado de meter el caballo la fortaleza de Troya que tenía asediada. Poco faltó para que citara a Cipriano Castro diciendo que "la planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria".

Defensa vs/ Relaciones Exteriores

El hecho es incomprensible. Una operación de esa magnitud no se monta de la noche a la mañana. Requiere tiempo para la planificación, coordinación, y transporte de hombres y máquinas. Algo así, cuesta mucho dinero. Ello requiere su justificación para la aprobación de las erogaciones de un esfuerzo de esta naturaleza. Todo ello hace presumir que antes de iniciar las gestiones necesarias para reunir todo lo que dos barcos traían, la Embajada de los Estados Unidos en Caracas, debe de haber tenido, cuando menos, la tácita aquiescencia de que su colaboración sería aceptada por el gobierno de Chávez, o una solicitud expresa de las autoridades venezolanas. Un portavoz del Departamento de Estado aseguró que este era el caso. Aseguró que la ayuda había sido específicamente solicitada por escrito el 24 de diciembre por el General Raúl Salazar, Ministro de la Defensa. Afirmó que todos los detalles de fecha, composición, equipos y tarea de la misión, habían sido coordinadas minuciosamente con las autoridades militares venezolanas. Por ello, pedía al gobierno de Venezuela una explicación por el contenido de la carta del Ministro de Relaciones Exteriores, José Vicente Rangel que cuando los barcos ya estaban navegando rumbo a Venezuela "cortésmente" comunicó al Embajador Maisto, la decisión del gobierno de rechazar lo que el Ministro de la Defensa había solicitado. ¿Contradicciones en el gobierno? ¿Falta de coordinación? ¿Pugna de poder? No es la primera vez que el procubano Ministro de Relaciones Exteriores y el Ministro de Defensa chocan y se contradicen. Y no es siquiera imaginable que el General Salazar actuara por cuenta propia e hiciera una solicitud de esta índole, sin la aprobación del Presidente Chávez. Pero hay que recordar que tampoco es la primera vez que el Presidente Chávez se contradice y da una orden que implica una merma a la autoridad de sus mandos militares. Lo que sucede es que esta vez, el daño no ha sido al honor, la integridad y credibilidad personal del Ministro de la Defensa. Ha sido a todos los que pudiendo haber recibido un beneficio han recibido un daño, pues lo que hay que hacer para despejar la vía de comunicación del litoral, ahora tardará y costara mas.

Que la índole militar de la operación fuese expresa o se presumiera implícita en el requerimiento que el Ministro de la Defensa hizo de la ayuda, o en la que le fue ofrecida, es una cuestión secundaria que puede ser convertida en el asunto cardinal en el debate que seguirá. Pero lo que es indudable es que, al daño que se le ha hecho a los venezolanos por la omisión de todo lo que esa necesaria misión pudo haber hecho para rehabilitar la comunicación terrestre del litoral, se añade el daño que del insulto que Chávez le ha hecho al pueblo de los Estados Unidos, que es el quien paga los impuestos con los cuales, ayudas de esta índole pueden hacerse.

¿Cuba si yankees no?

El hecho es el ultimo de una serie de incidentes reveladores de una política que en este caso, además de absurda y criminal, es inhumana. Se sabe que en los primeros días de la tragedia, los Estados Unidos ofrecieron el envío inmediato de 30 helicópteros que podían volar desde Puerto Rico, a lo cual le seguirían uno o dos navíos portahelicopteros. El Ministro de Relaciones Exteriores, J.V. Rangel los rechazó, diciendo que tres o cuatro helicópteros eran suficientes. No lo eran. En Caraballeda, y otros pueblos de la costa que quedaron y aun están aislados sin agua, víveres, quienes esperaban ser auxiliados o rescatados con la urgencia de sus necesidades, por la vía mas expedita que era la de los helicópteros, tuvieron que sufrir noche tras noche las penurias de quedar a la intemperie y padecer saqueos y agresiones porque los que habían no eran suficientes. El culpable fue Rangel, y la política cubanófila que el personifica. El fue quien rechazó una oferta que hubiese permitido su auxilio Por ello, la ayuda de los Estados Unidos fue comparativamente escuálida, pues solo enviaron 8 helicópteros "blackhawk", 2 "Chinook", plantas potabilizadoras de agua, y ambulancias operadas por unos 120 hombres que se alojaron en uno de los hangares de Maiquetía. Y por eso el sufrimiento de quienes necesitaban ser evacuados s acentuó y prolongó A ello se le añade un detalle que no ha pasado desapercibido: Chávez ha saludado a las tropas mexicanas, dominicanas, brasileñas y cubanas que han venido a prestar su auxilio. Pero no ha saludado a las americanas.

Y ¿ahora qué?

El rechazo de ayuda militar americana podría entenderse y hasta aplaudirse si se tratase del envío de tropas o de "asesores" para operaciones intervencionistas. Pero este no es el caso. El envío de un batallón de ingenieros para hacer viable una vital vía de comunicación terrestre, solo puede ser interpretada como una encubierta maniobra intervencionista, por una mente fanatizada por el odio y minimizada por algún complejo de inferioridad. De no ser esta su causa, hay que pensar que semejante disparate, ha sido motivado por un proyecto político suicida y perverso como el que visiblemente esta en marcha en Venezuela, combinado con una maniobra para descalificar al alto mando militar, como la que se vislumbra con todo lo que se esta viendo con la alharaca de los derechos humanos.

Sea lo que fuere, una consecuencia de este incidente es que la noticia enviada al mundo por las agencias noticiosas comentaron, como era de esperarse, que ello se debía a la "tendencia izquierdista" de Chávez; recordaron su negativa a permitir el sobrevuelo de aviones americanos para la detección del narcotráfico que cruza impunemente el espacio aéreo de Venezuela; llamaron la atención sobre el ostensible y vociferante acercamiento con Cuba y las fraternas relaciones con Fidel Castro. La AP dijo que Chávez "habla con frecuencia de la necesidad de reducir la influencia americana en el mundo" y el "Latin American News Syndicate" calificó al gobierno de Chávez de "marxista leninista". ¿Qué va a decir ahora Chávez a esto? ¿Qué son invenciones de sus enemigos? Los barcos que no llegaron son premonitorios de muchos mas que tampoco llegarán, si Venezuela sigue siendo gobernada en la forma como lo esta haciendo el Comandante que pronto será General ¿La hora de lanzar piedras?

En una edición reciente de la revista española "Tiempo" se publicó la entrevista que el periodista inglés Anthony Haden-Guest le hizo en la cárcel al famoso terrorista venezolano preso en Francia, Illich Ramírez Sánchez (a) "Carlos" "El Chacal" a quien le preguntó: "Parece poco probable que usted sea puesto en libertad, pero cosas mas raras han sucedido Supongamos que usted es liberado. ¿Dónde iría? La respuesta fue esta: "Regresaría a Venezuela para ayudar en el proceso de revolución bolivariana". Muchos han olvidado la carta que el 3 de marzo del año pasado, el Presidente de Venezuela le escribió a su compatriota delincuente internacional, la cual fue publicada por "Le Fígaro" de París. Yo no la he olvidado. Esa carta fue para mi clave decisiva para terminar de entender el rompecabezas de la personalidad y verdaderas intenciones de su firmante. En ella Chávez le escribió al "Chacal": "y es que todo tiene su tiempo: de amontonar las piedras o de lanzarlas, de dar calor a la revolución o de ignorarla, de avanzar dialécticamente uniendo lo que deba unirse entre las clases en pugna o propiciando el enfrentamiento entre las mismas". Es evidente que ha llegado el tiempo de lanzar las piedras que ha venido amontonando para incitar la lucha de clases.

Versión en Inglés:

The ships that never came

Last Monday, the 11th January, two U.S. Navy transport ships, the "Tortuga" and the "Nashville", weighed anchors at the Norfolk, Virginia, naval base.

Their port of destination was La Guaira, Venezuela. Their cargo comprised a formidable team of bulldozers, rollers and heavy machinery used for road construction. On board there were some 450 engineers from the "Sea Bees" and the Navy, together with medical doctors. Their mission was to remove the thousands and thousands tons of mud and rocks that had wiped out, on December 15 and 16, the roads, streets and avenues of the towns located along the Caracas shoreline.

The cargo included also military tents, water-purifying equipment, food, medicines and everything required by the American engineers and military operators in order to live and work on the site, thus being able to accomplish their mission without the delays resulting from a devastated region.

While the "Tortuga" was cruising, the "Nashville" called at a North Carolina port to load heavy equipment. When it was ready to weigh anchor, on Wednesday the 12th, it was ordered to return to base. What had happened? Venezuela's President, Hugo Chávez had denied authorization for the landing of what he called U.S. "troops". Performing as a furious nationalist leader facing a foreign invasion, Chávez voiced loudly that "the U.S. troops shall not come to Venezuela".

With these words, Venezuela's President rejected the humanitarian aid that the American people was offering to the Venezuelan people in order to open roads that were vital for the survival of the Vargas coastline's towns, as a first step towards reconstruction, Chávez treated the assistance as if the United States government had tried to bring the horse to the Troy stronghold it was blockading. He just came short of quoting the words of the early-century dictator Cipriano Castro: "the foreigner's insolent sole has defiled the nation's sacred soil".

Defense v. Foreign Relations

There is no way to understand such action. An operation of such size is not ready overnight. It requires time for planning, coordination, personnel and machinery transportation. Something of this sort costs a lot of money. It must have been previously justified if the large appropriations required by an effort of such nature are to be made. Everything leads to assume that prior to taking the necessary steps to gather all that was to be brought by both ships, there must have been, at least, the acceptance of the assistance by the Chávez administration, or an express requirement by the Venezuelan authorities, A spokesman for the State Department assured that there had indeed been such petition. He confirmed that General Raúl Salazar, the Minister of Defense, had specifically requested the assistance in writing on December the 24th. He also affirmed that all the details as to the date, composition and task of the mission, had been coordinated in detail with the Venezuelan authorities. In view of all this, he required an explanation from the Venezuelan government as to the contents of a letter by the Minister of Foreign Relations, José Vicente Rangel, who as the ships were sailing to Venezuela, "politely" informed Ambassador Maisto of the government's decision to reject what the Minister of Defense had requested.

Contradictions within the government? Lack of coordination? Power struggle?. It is not the first time that the Pro-Cuban Minister of External Relations and the Minister of Defense collide and contradict themselves. And one cannot even imagine that General Salazar acted on his own and made a petition of this nature, without the approval of president Chávez. But then, one must bear in mind that this is not the first time that president Chávez contradicts himself and gives an order lessening his military commands' authority. The difference is that, on this occasion, the injury has not been to the Minister of Defense's honor, integrity and personal credibility. The injury is to all those who, having had the possibility of getting a benefit , were damaged: all that is required to reopen the shoreline's roads will now take longer and will be more costly.

That the operation's military nature was express or implicit in the Minister of Defense's request for assistance, or in the offer, is just a secondary matter that may turn into a cardinal issue in the forthcoming debate. Yet, there is no doubt that to the damage to the Venezuelans from the omission of all that this necessary mission could have done in order to rehabilitate the shoreline's road system, one must now add the damage made by Chávez's insult to the people of the United States; it is, after all the U.S. people who pay the taxes that make this kind of assistance possible.

CUBA SI, YANQUIS NO?

This action is one of a series of incidents revealing a policy that, in this case, other than being absurd and criminal, is also inhuman. It is a known fact that during the first days of the tragedy, the United States offered the immediate sending of 30 helicopters that could fly from Puerto Rico, to be followed by one or two helicopter-carrying vessels. The Minister of Foreign Relations, J.V. Rangel, rejected them, saying that three or four helicopters were enough. They were not. In Caraballeda, and other towns of the coast that were —and still are—isolated, without water and food, and expecting to be rescued, and to get assistance in view of their urgent needs, through the helicopters, as the most expeditious way, the people had to suffer, night after night, the ills of being without shelter, and to endure the pillage and aggressions . There were not enough helicopters. The culprit was Rangel, and the pro-Cuban policy personified by him. He was the one who rejected an offer who would have led to the needed rescue. In view of the refusal, the U.S. assistance was scarce: they sent only 8 Blackhawk and 2 Chinook helicopters, water-purifying plants, and ambulances operated by some 120 men who had their quarters at one of the Maiquetía airports hangars. This is why the suffering of those who had to be evacuated was made more serious and lasted longer. To this one must add a detail that has not been left unnoticed: Chávez has saluted the Mexican, Dominican, Brazilian and Cuban troops who came to give assistance. There has been no salute for the U.S. troops.

And now what?

The rejection of American military assistance could be understood and even applauded if one were dealing with the sending of troops or "advisors" for interventionist operations. But this is no the case. The sending of a battalion of engineers to help in rendering operational a vital roadway, may be construed only as a covert interventionist maneuver , by the mind of a fanatic moved by hatred and minimized by some inferiority complex. If this were not the cause, one is then led to think that such blunder has been motivated by some suicidal and pervert political project as that visibly going ahead in Venezuela, combined with a move to disqualify the military high command, as one may begin to notice from what one is observing with the human rights' clamor.

Anyhow, a consequence of this incident is that the news sent to the world by the news agencies commented, as expected, that it was all due to the "leftist tendency" of Chávez; they recalled his refusal to allow the flight of U.S. aircraft through Venezuelan airspace for the detection of the drug-trafficking freely flying through Venezuela's airspace; they brought attention to the clear and boastful bringing together with Cuba and the fraternal relationship with Fidel Castro. The Associated Press said that "Chávez frequently talks about the need to reduce the U.S. influence in the world" and the Latin American News Syndicate qualified the Chávez government as "Marxist Leninist". How is Chávez going to answer to all this now? Is he going to say that these are his enemies' inventions? The ships that never came are a premonition of many others that will not come if Venezuela continues to be ruled as the Lieutenant Colonel —soon to become a General—

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