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  Sección: Política

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C h á v e z: economía, moral, política y derecho II

Domingo A. Labarca Prieto

Martes, 31 de diciembre de 2002

Parte I del artículo

III) Chávez, dado su elemental voluntarismo mesiánico, no entendió de economía, ni de moral, ni de política (con su errática actuación, ignorando la consigna que aconseja dividir al contrario, espantó a sus amigos y los unió a sus enemigos), ni de derecho.

Esta limitación le impidió aprehender y asumir debidamente dichas realidades. Ha sido un pésimo estratega: Unió a la derecha y dividió a la izquierda. Su destemplada antirretórica logró el milagro de mezclar el agua y el aceite. En un tiempo pensamos que aprendía y continuaría aprendiendo muy rápido. Nos equivocamos.

Habló todo el tiempo de ‘revolución’ y pese a que en diversas oportunidades le explicamos (fuimos miembros fundadores del MBR-200 en el Zulia y Coordinador de Ideología y Política el mismo Movimiento en ese Estado), no supo o no quiso entender que, por definición, en un ‘Estado de Derecho’ (y particularmente en y con el alcance contemporáneo de éste), es posible una reforma, más no una auténtica revolución. En efecto, el nuestro no sólo está regulado por la Constitución y las leyes, sino también por una Carta Democrática Interamericana. Al final, como diría ese gran pensador: CAP no logró ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario. Chávez para seguir con CAP se “autosuicida” y conduce al país a la hecatombe.

La Constitución Bolivariana, produce un efecto contrario a su voluntarismo, convirtiéndose al final en una camisa de fuerza ‘jurídco-política’, que asfixió su mesianismo.

El unilateralismo omnímodo y su absolutismo son ‘jurídico-estructural y funcionalmente’ incompatibles con uno de los pilares fundamentales del Estado de Derecho, a saber: La división horizontal y vertical del poder. El Estado de Derecho per se limita la acción política y la concreción de un auténtico proceso revolucionario o de una autocracia.

Si bien en Venezuela no hemos logrado una ‘conciencia jurídica’ como la del antiguo pueblo romano, sin duda, desde el punto de vista jurídico-político, se ha tomado una gran conciencia, fundamentalmente en el ámbito del Derecho Público respecto a la importancia del ‘Estado de Derecho’.

Chávez, a su pesar, se ha dado cuenta muy tarde de esta situación. Su "proceso” tiene que ser “conforme a derecho” y no "a su voluntad". Los casos de la Policía Metropolitana y el del sobreseimiento de los militares “golpistas”, así como la derogatoria de los artículos 89 y 90 de la Ley de Tierras, etcétera, son una demostración de lo anterior.

Muy en contra de su voluntad, Chávez ha tenido que someterse a una jurisdicción (el Poder Judicial) que dentro de la arquitectura e ingeniería propia del Estado de Derecho, no ha podido controlar, para su frustración. Igual ha ocurrido con el Poder Electoral y su decisión de convocar el referéndum consultivo, que sin duda golpeará profundamente la legitimidad de desempeño de su gobierno.

Por principio y por razones de orden académico y jurídico no podemos decir que los crímenes del 11A y del 6D son imputables a Chávez.

No sabemos a ciencia cierta si los ataques a personas, bienes o entes han sido ordenados por el Presidente. Existe jurídicamente una presunción de inocencia. Empero, éstos y otros hechos, como lo demuestran las innumerables manifestaciones en todo el país, inevitablemente se han revertido moral y políticamente en su contra. Esos cadáveres se han enredado en las piernas de Chávez y afectan la gobernabilidad del país.

Los factores del cuadro descrito, interactúan entre sí, generando una situación de ingobernabilidad que nos ha conducido, axiomática, axiológica, definitivamente y sin lugar a la menor duda a una profunda crisis que debe ser solucionada pacífica y constitucionalmente. En esto debemos y tenemos por todas las razones y sinrazones, estar contestes.

Nos preocupa, sin embargo, observar que las caras ‘feas’ responsables del envilecido ‘puntofijismo’ y de su efecto: Chávez, sean los directores visibles del ‘antichavismo’. Chávez es también, por otra parte, políticamente responsable de la resurrección de estas momias. Es necesario para los venezolanos levantar y hacer nuestra la consigna de los argentinos: ¡Que se vayan todos’.

(*): Profesor Titular Emérito y Ex Director del Instituto de Filosofía del Derecho de la Universidad del Zulia.

email:aileonlara@hotmail.com


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