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Sección: Política
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Réquiem para un procesoAlberto Quiros CorradiLunes, 12 de diciembre de 2005
No sonaron las campanas llamando a la alegría de la Fe. Más bien hubo sonidos graves de oficio de difuntos. El 4 de diciembre 2005 murió un proceso electoral. Se cerró un círculo de abusos de poder. Manipulaciones de cronogramas electorales para ajustarlos a la conveniencia oficial. Cedulación “express”. Nacionalizaciones sospechosas. Negativa de publicar documentos oficiales como el Registro Electoral Permanente (REP.) Abusiva utilización de los medios de comunicación oficiales y de los privados (“cadenas”.) Participación activa de funcionarios públicos en el proceso electoral. Utilización de dinero del estado para publicitar las bondades del régimen mediante propaganda electoral. Transportar a ciudadanos a actos de claro proselitismo político oficial. Por último, sentencias del alto tribunal (TSJ) de la Republica, cuestionables por lo menos en los casos de: Nombramiento del CNE primero y de un Rector después. Invalidación de la Sentencia de la Sala Electoral que negaba la existencia de “firmas planas”. (Lo cual obligó a ir a un proceso de “Reparos” atrasando las fechas legales del Referéndum Revocatorio.) Más recientemente, la validación del uso de las “morochas” en el proceso electoral (procedimiento que niega el principio de la representación proporcional.) En el camino se quedó “la lista de Tascón”, el programa “Maisanta” de reciente aparición y la comprobación en “Los Mariches” del uso de las “capta huellas” que, con cierta programación, violaba el secreto del voto. Mientras el régimen “estiraba” a su conveniencia fechas críticas como la del Referéndum Revocatorio, aprovechó para implantar varias “Misiones” para atender educación, salud y costo de vida. Proyectos improvisados, financiados a billetazos sin ninguna evaluación costo-beneficio. No por negar que lo que supone atender, haga falta, sino porque un gobierno como el actual, con amplio apoyo popular, en sus inicios y con elevadísimos ingresos petroleros, en los últimos años, ha podido atender las necesidades sociales con instrumentos más efectivos y de naturaleza más permanente que la que ofrecen las “Misiones”. Los ciudadanos no tienen un régimen de seguridad social solidario que les cubra las necesidades de protección y atención a la salud integral. Ni una oferta educativa global de calidad. Ni un seguro de desempleo. Ni un sistema de pensiones que, con los altísimos ingresos petroleros, hubiera podido ser “fondeado” para su arranque. Más recientemente, se han hecho muy visibles los ataques a la propiedad privada, las amenazas judiciales a ciertos ciudadanos y la oferta de un socialismo siglo XXI que nadie entiende. La sumatoria de lo anterior y mucho más ha reducido considerablemente la popularidad del presidente y el apoyo casi incondicional que le prestaba una parte importante de nuestra población. En materia electoral quedó el amargo sabor de los resultados del Referéndum Revocatorio, para muchos fraudulentos. Para mí, el resultado era inaceptable por no haber respetado el CNE las reglas del juego acordadas con la oposición. Después vino la indiferencia, consecuencia de la frustración de no encontrar la ciudadanía canales para la expresión, ante el derrumbe de la Coordinadora Democrática. Luego los resultados negativos de las elecciones para gobernadores y alcaldes y miembros de los concejos municipales y juntas parroquiales, cuyos resultados fueron consecuencia de una alta abstención de la oposición. Es contra este telón de fondo que se presentan las elecciones parlamentarias del 04-12-05. Se dice que hubo “concesiones” de parte del CNE para estos comicios, el más notable de ellos la eliminación de las máquinas “capta huellas”. Pero las “concesiones” no lo son y, en todo caso, no fueron suficientes para inscribir a este proceso electoral dentro del telón de fondo constitucional y legal que debería gobernar su celebración. La lección del Referéndum Revocatorio quizás fue, que no se deben negociar condiciones que son derechos establecidos por las leyes. Sin embargo, hay que posicionarse en el año 2004, cuando no existía una normativa legal clara que sirviera de marco jurídico al proceso y todas las encuestas le daban a la oposición más del 60% de apoyo ciudadano. Visto así se pensó que aún con las desventajas estructurales conocidas el oficialismo era derrotable. No fue así. O por que las constantes demoras para celebrar el Referéndum Revocatorio le dieron al oficialismo tiempo para recuperar el favor popular mediante “Misiones” y otras “compras” selectivas de conciencia. O porque, al violar las reglas del juego establecidas (selección aleatoria de cajas y conteo manual de los recibos de los electores para comparar resultados con el acta impresa por las máquinas electorales) se abrió la oportunidad para alterar los resultados reales. Lo cierto es que para diciembre 2005 la oposición tenía dos opciones. 1) Repetir la experiencia del Referéndum Revocatorio acudiendo al proceso electoral dándole de partida ventaja al oficialismo por todas las violaciones a las leyes y normas, ahora sí claramente establecidas, que hemos anotado, apostando a que, de nuevo, la caída de la popularidad de Chávez le daría el triunfo a la oposición aún si el oficialismo hiciera trampa. 2) Abstenerse de participar para crear una crisis política que obligaría al régimen a negociar, en serio, con la oposición nuevas condiciones en la mutua relación, con énfasis en un cambio sustantivo del proceso electoral, empezando por la sustitución del Consejo Nacional Electoral actual. Hubo mucha discusión sobre el camino a seguir. Sin embargo, como en todo proceso complejo, algo era evidente en su simplicidad. La oposición tenía que ir unida en su decisión. O iba toda a votar o no votaba nadie. Al final, se escogió no acudir a los comicios. Confieso que yo hubiera preferido que todos fuéramos a votar. Pero tengo que aceptar y acatar, como acaté, que la concurrencia masiva a votar no era posible. Quedaba pues, la no-asistencia... Y así fue. Para ello utilizaré, en mis comentarios, párrafos importantes del “Sumario de Conclusiones” del Informe de la Unión Europea. Veamos. (Mis comentarios van entre paréntesis.) “La Asamblea Nacional debe designar lo antes posible una directiva del CNE compuesta por profesionales de prestigio e independencia de diversas procedencias y que disfruten de la confianza de todos los sectores de la sociedad”. “La prohibición de financiar a los partidos políticos con dinero público durante la campaña electoral debe ser reconsiderada”. “El sistema de votación electrónico debe ser auditado por una institución independiente”. “El REP debe ser auditado por una institución independiente conjuntamente con el Registro de Cédulas”. Estas recomendaciones son contundentes y no necesitan, de mi parte, ni comentarios ni paréntesis. “El que tenga ojos que vea”. P.D.: El Informe de la OEA es igualmente contundente en sus recomendaciones, las cuales incluyen prácticamente todos los items que la oposición le ha pedido al CNE que revise. P.D.2: Ante la muerte de un proceso electoral sesgado, lean la semana que viene (18-12-05) “La Bola de Cristal”. Los escenarios del año 2006 y, que hacer de ahora en adelante. alberto_quiros@intercon.net.ve |
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