Cuando se escriba la historia de este régimen una nota sobresaliente será sin duda su habilidad en montar a tiempo un show y manejar después los medios de comunicación para atraer la atención pública. Su capacidad para gobernar tendrá un bajo nivel.
Cuando aquel desastre tristemente famoso del 28M, el 28, el 28....explotó ante todo el país, producto de la combinación explosiva de la incapacidad y el fraude, el régimen montó aquella célebre “mesa del diálogo”, lo recuerdan ustedes?, para seleccionar pulcramente a los nuevos integrantes del CNE. Montó el show. La mesa de diálogo apuntaba hacia mostrar amplitud, participación de la Sociedad Civil y transparencia en tanto el Congresillo, de triste memoria, tenía la última palabra para decir quienes serían los nuevos miembros del CNE. Fue así como surgió, post-morten, el nuevo CNE y se enterró al anterior que malgastó nada menos que sesenta millardos de bolívares (Bs.60.000.000,oo) sin pena ni gloria. Pero el nuevo CNE designado a dedo, tampoco resultó un árbitro imparcial. Todo lo contrario sucedió. El dúo CNE–Indra realizó las elecciones del 30J, cuyos resultados para los diferentes cargos aun no se sabe si expresan o no la voluntad del Soberano.
Quedó afectada la legitimidad de todos los seleccionados. El conteo manual de Mérida, con un modesto error del 71% en la adjudicación de los votos por Indra, y todos los recursos que aun no se han decidido, son la mejor prueba de que las mesas del diálogo y sus integrantes fueron “utilizados” para simular participación y transparencia cuando la palabra final, se sabía, la tenía el oficialismo.
Ahora se ha presentado una situación similar. Ante el escándalo y la matriz de opinión que se ha creado por la flagrante violación del artículo 279 de la Constitución que estableció la participación efectiva de la Sociedad Civil en la selección del Poder ciudadano y del TSJ, reservándose la designación la Asamblea Nacional, el régimen insatisfecho con el control que ya tiene del Ejecutivo y del Legislativo busca ahora, desesperadamente y atropellando la Constitución, el control también de estas dos instancias del Poder público, para que todos, absolutamente todos los poderes por igual queden sometidos al Ejecutivo. Y es en este momento crítico cuando se apela de nuevo a aquellas “mesas de diálogos” que tan buen resultado nos dieron. Ahora no es una sino son “varias mesas” y sus integrantes son un gentío como si el número modificara la sustancia. Pluralidad, pluralidad. Participación, participación. Transparencia, transparencia. ¿No es eso lo que ustedes querían? Hay la tienen, expresa William Lara. Pero lo que no se aclara es que las fulanas mesas hacen el mismo papel que la quinta rueda de un carro porque ellas evalúan a los candidatos, es cierto, pero es el Comité de Postulaciones, donde tiene el Gobierno mayoría, quien en definitiva selecciona entre los aprobados y es la Asamblea Nacional quien los designará. De esta manera se “juega a la participación” pero se reserva el régimen el control de quienes habrán de ocupar los cargos tanto del Poder Ciudadano como del TSJ, ambos supuestos órganos contralores del Ejecutivo, más necesarios hoy que nunca cuando el Poder Legislativo no controla nada porque es una dependencia que controla el Ejecutivo. Hasta el candidato a Fiscal con mas posibilidades, Isaías, es un hombre de la más absoluta confianza del Ejecutivo como quedó demostrado con su actuación como Vicepresidente. Vamos a ver como hace para acusar a los corruptos del régimen.
O sea, que el show montado con las nuevas mesas de diálogo intenta “solapar” el escándalo que significa la violación del texto constitucional para llegar al control absolutista del Poder en una democracia que se llama, en son de burla, “participativa y protagónica”. (Después de todo si existen tres ediciones de la Constitución, que importancia tiene violar ese artículo).Colorín colorado este cuento se ha terminado. Pero manténgase alerta el lector porque en cualquier momento sobre cualquier tema se montará un nuevo show y que se difundirá ampliamente por los medios de comunicación. Así se gobierna. Simulando una democracia, a la que se le llama “el Proceso”, para implantar una autocracia totalitaria, que en eso consiste precisamente “el Proyecto”.
Esta transparencia “opaca” sustituye la ética cristiana por la ética revolucionaria que autoriza a engañar si beneficia a la Revolución.