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Política - Opinión y análisis
Chavismo miente sobre Argentina

Carlos Eduardo Ruiz

Domingo, 23 de diciembre de 2001

Empeñados como están en convertir a Venezuela en un país comunista, los voceros del chavismo ya han saltado como un resorte para comenzar a mentir sobre la grave crisis política, social y económica que padece la República Argentina, afirmando que ella es la consecuencia de la implementación de políticas neoliberales y de una "democracia tutelada por el Fondo Monetario Internacional (FMI)".

Nada más alejado de la verdad.

La grave crisis argentina tiene sus raíces en razones mucho más complejas que pueden hallarse esencialmente en cinco factores muy distintos: 1) El abandono del liberalismo que en las primeras décadas del siglo XX convirtió a la Argentina en el país más desarrollado de América Latina; 2) La aún existente y persistente inflluencia de maquinarias políticas que mediante el populismo y el clientelismo no han permitido que una verdadera democracia se desarrolle plenamente; 3) El omnipresente fantasma del caudillismo militar que hace apenas una década humilló a la Argentina al conducirla a una absurda guerra con Inglaterra; 4) El mantenimiento de la caja de conversión, implementada en 1991, después que había cumplido su cometido de controlar la hiperinflación, en un país cuyas instituciones aún sufren de la perniciosa influencia del socialismo y del cepalismo de la década de 1970 y 5) La presencia en los últimos años de aftosa en los rebaños argentinos y de desastres naturales que han afectado severamente la producción -y exportación- de rubros agropecuarios que constituyen una de las principales fuentes de divisas del país sureño.

Lo que el liberalismo produjo en la Argentina

Nos cuenta el doctor Alberto Benengas Lynch, director de la Escuela Superior de Economía y Administración de Buenos Aires y miembro de la Academia Nacional de Ciencias de su país, "...que la Constitución argentina de 1853, inspirada en la Constitución de los Estados Unidos y en los Papeles Federalistas y los Papeles Antifederalistas, hizo posible un notable progreso que ubicó a la Argentina a la vanguardia de las naciones civilizadas. Durante las primeras tres décadas del siglo XX la moneda argentina era considerada la tercera más fuerte después de la libra y el dólar. En sólo veinte años de aplicado, ese marco constitucional hizo que Argentina pasara de importadora de granos a ser el segundo exportador mundial de trigo. El área sembrada aumentó de 200.000 hectáreas en 1872 a nada menos que 12 millones de hectáreas a comienzos de la Primera Guerra Mundial. En el mismo período, la red ferroviaria se multiplicó por cuatro y el número de establecimientos industriales se elevó de 20 mil, a 950 mil; mientras el número de obreros pasó de 174 mil, a 420 mil. De 1870 a 1914 la población aumentó en un 400% y los salarios e ingresos en términos reales de los peones rurales y de los obreros de la industria, eran superiores a los de Suiza, Alemania, Francia, España e Italia. La política del momento comprendió una idea central que resumió Alberdi de este modo: "¿Qué exige la riqueza de parte de la ley para producirse y crearse?, lo que Diógenes exigía de Alejandro: que no le haga sombra." (1)

Saltémosnos temporalmente la historia para llegar a 1989: Regresa el Liberalismo

El presidente en ejercicio, era Raúl Alfonsín. Se vió obligado a renunciar cinco meses antes de cumplirse su mandato, agobiado por una severa crisis económica. Su gobierno había devaluado el peso argentino y creado una nueva moneda -el Austral-, impuesto controles de precios y salarios e incrementado la deuda externa a proporciones nunca vistas. Cuando Carlos Saúl Menen es juramentado antes de tiempo como presidente de Argentina el 6 de julio de 1989, la inflación se situaba en 1.344 %. Menen -y su ministro de economía Domingo Cavallo, implementaron un programa neoliberal, basado en una economía de libre mercado, bajos aranceles de importación, un pacto entre sindicalistas, empresarios y el gobierno para mantener estables los salarios; la privatización de las ineficientes empresas del estado y un "Plan de Convertibilidad" que puso en actividad una Caja de Conversión que contemplaba una paridad uno a uno entre el peso argentino y el dólar estadounidense.

El plan funcionó casi inmediatamente. Al finalizar el primer trimestre de 1991 la inflación se había reducido de 1.344 % a sólo 84 %. El Producto Interno Bruto (PIB) de ese año registró un crecimiento del 5%. Se produjo un "boom" en el consumo estimulado por los productos importados y el PIB para 1992 llegó a 228 mil millones de dólares. Para 1993 la tasa de inflación había bajado al 5,3% y para 1992 se registró un superhábit fiscal de 3 mil millones de dólares.

Pero Menen y Cavallo, cometieron un grave error: mantener en funcionamiento la Caja de Conversión (la paridad peso-dólar), después de haber cumplido su cometido de reducir la inflación.

Esto era evidente al observar los volúmenes del comercio internacional. En 1990 la economía argentina registró un balance a su favor (monto de exportaciones menos monto de importaciones) de 8 mil 300 millones de dólares, el que se redujo a 4 mil 300 millones de dólares en 1991 y para el primer trimestre de 1992 el balance a favor fue de sólo 700 millones de dólares comparado con 2 mil 400 millones de dólares observado en el mismo período de 1991. La paridad uno a uno entre el peso y el dólar, que además de derrotar al monstruo de la inflación, significó un blindaje protectivo al capital y en consecuencia estimuló la inversión tanto doméstica como internacional, tuvo un severo efecto secundario: destruyó la competitividad de la industria argentina, provocando un éxodo de las inversiones privadas hacia su principal socio del Mercosur (Brasil) y otros mercados.

¿Porqué se volvió dañina la Caja de Conversión?

Una caja de conversión es esencialmente un substituto del Banco Central, que a diferencia de éste no mantiene reservas en moneda nacional sino únicamente en la moneda fuerte a la que está atada (el dólar en este caso), no le presta dinero al gobierno cuando se ve en la necesidad de cubrir su déficit fiscal, obligándolo a tomar sólo dos caminos: reducir los gastos y/o aumentar los impuestos, -y mucho menos imprime dinero que no esté respaldado por sus revervas en moneda extranjera- y tampoco le presta dinero a las empresas -estatales o privadas- que entren en crisis.

Para una Caja de Conversión, es mejor que una empresa quiebre que prestarle dinero para que sobreviva. (Porque "a nadie" le conviene que existan empresas ineficientes y despilfarradoras). Pero una Caja de Conversión es la más eficiente herramienta para salvaguardar el valor del dinero y eliminar la inflación. Pero esto... tiene un alto costo social que lo muestra más claramente el desempleo resultante.

La Caja de Conversión funciona a las mil maravillas, cuando se aplica en economías totalmente controladas por el libre mercado (como la de Hong Kong, por ejemplo), pero es nefasta si se aplica en economías "mixtas" o centralmente planificadas (socialistas). Porque las Cajas de Conversión están diseñadas para proteger el capital, por lo que si se aplica en una sociedad donde la mayoría de sus habitantes no vive de lo que produce (no son capitalistas) sino de sus sueldos, salarios y pensiones que aumentan no en base a la productividad de los asalariados, sino en base a deciciones y controles gubernamentales y/o negociaciones sindicales, es una feroz herramienta para destruír el empleo.

También es destructora de la competitividad de la industria, porque mientras otros países dejan fluctuar o devalúan sus monedas, el país controlado por una Caja de Conversión mantiene un "cambio fijo", que en realidad no es tal, porque desde el punto de vista de los que devalúan o dejan fluctuar sus monedas, lo que está sucediendo es un encarecimiento de todo lo que produzca el país controlado por una Caja de Conversión.

Ya sabemos que la prolongación más allá del tiempo necesario de la Caja de Conversión, fue lo que destruyó el renacer del liberalismo en Argentina bajo la presidencia de Carlos Menen; pero...

¿Qué destruyó el éxito del liberalismo argentino de comienzos del siglo XX?

Puede definirse en una sóla frase: La perniciosa interferencia del "Estado" en los asuntos que no son de su incumbencia.

"Hacia finales de la década de 1920 -nos comenta el Dr. Alberto Benengas Lynch (1), págs. 459-460- lentamente comienza a revertirse la situación [del boom liberal] debido a modificaciones que paulatinamente se fueron introduciendo en el esquema institucional. A partir de los años treinta se estableció el impuesto progresivo, el Banco Central, la Junta Reguladora de Carnes y Granos y, a partir de Perón, se establecieron controles de precios incluyendo a las tasas de interés y la generalización del control de alquileres, sindicatos sobre bases coactivas, estatización de empresas comerciales, industriales y bancarias, estatización del comercio exterior, destrucción de la moneda a través de la inflación, establecimiento de sistemas estatales de jubilaciones y obras sociales que junto con una espesa telaraña de regulaciones y alto grado de corrupción condujo a la Argentina desde el cuarto puesto [mundial] por su capacidad productiva al puesto número cuarenta y dos hacia mediados de siglo."

Continúa el Dr. Benegas Lynch: "Este notable retroceso se debe a un fenómeno que en no pocas oportunidades aparece en aquellos lugares donde existe gran progreso cultural y material. En esa situación, frecuentemente se tiende a dar por sentado el progreso. La gente, muchas veces, tiende a abandonar dos áreas que resultan ser un soporte indispensable para el progreso: la actividad política y la académica. En el caso argentino, esta última tarea fue ocupada principalmente por facistas, marcusianos, keynesianos, marxistas, gramscianos, cepalinos y, en general, socialistas de diversas extracciones."

Argentina es una lección para Venezuela

Los 49 decretos-ley que inconstitucional e ilegalmente pretenden los chavistas convertir en leyes venezolanas, materializaría en nuestro país -precisamente- todas las erradas concepciones socialistas que destruyeron económicamente a la Argentina. No nos debemos dejar engañar cuando los chavistas -afincándose en el error arriba descrito Menen-Cavallo de la Caja de Conversión- sigan repitiendo, como ya empezaron a hacer, que la crisis argentina fue producida por el "neoliberalismo".

Notas:

(1) Alberto Benegas Lynch, La perspectiva liberal: los intelectuales y la política. Algunos ejemplos del caso argentino. En "El Desafío Neoliberal. El Fin del Tercermundismo en América Latina", compilado por Barry B. Levine. Grupo Editorial Norma, Bogotá, Colombia, 1992. Págs. 458-459.
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