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Analítica Research - Foros y entrevistas...
Espero que la actitud de Chávez sea tan hábil como la de Mitterand

Viernes, 20 de octubre de 2000

Analítica Research (AR)

Dr. Luis Henrique Ball (LHB)

Primera entrega de la entrevista

AR. En esta segunda y final entrega de la entrevista, nos gustaría conocer su opinión con relación al comportamiento de la economía venezolana del año 99, 2000 y su perspectiva. Algunos analistas mantienen que se sigue, mutatis mutandi, un esquema similar al tradicional de la IV República.

LHB. Yo no observo ninguna diferencia. Las políticas económicas que más se parecen a las que estamos aplicando en este momento son las de Jaime Lusinchi. El primer año del presidente Lusinchi también fue un año de mucha disciplina fiscal, al igual que el año pasado para este gobierno, y después la misma brusca expansión fiscal. Creo que vamos por el mismo rumbo de los años ochenta, particularmente se asemeja mucho a ese período de gobierno del presidente Lusinchi. Y a esto hay que agregarle otro factor, en los años ochenta y hasta principios de los noventa, Venezuela era percibida en el mundo como un sitio atractivo, por ejemplo -por el sector manufacturero- para ubicar operaciones. Cuando se inicia la apertura económica del año 89-90 en Venezuela, éramos percibidos por los inversionistas y las empresas multinacionales en el área de manufactura, como un sitio seguro para sus operaciones dada su estabilidad política y aspectos como seguridad personal, comunicaciones, entre otros en los que teníamos mejor desempeño que el resto de Suramérica. Y de hecho, hubo entonces grandes empresas multinacionales que empezaron a instalar operaciones en Venezuela en distintas áreas. En ese período, 89 - 92 se percibía, además, que había un inicio de cambio institucional modernizador, que teníamos en el gobierno personas que entendían la economía moderna con una visión gerencial de los problemas.

Hoy en día la situación ha cambiado radicalmente. Venezuela es percibida como una de las naciones de mayor inestabilidad política en la región; la ventaja que pudimos tener en aspectos como seguridad personal, servicios de comunicaciones, servicios aéreos, la hemos perdido. Para poner un ejemplo, toda América Latina ha privatizado sus aeropuertos y los han modernizado muchísimo. Cuando llegas a Maiquetía puedes darte cuenta que es el aeropuerto más antiguo y quizás en peores condiciones en comparación con las grandes naciones de América, de los principales seis o siete países de América Latina.

La infraestructura, que era percibida como muy buena y moderna en comparación con otros países, también hoy en día, en términos relativos, ha descendido. Hasta Colombia tiene hoy una infraestructura que se puede comparar con la nuestra. La energía barata ya no es tal. En Venezuela tenemos la política de internacionalizar los costos de energía, nos ha eliminado ventajas en el lado de los costos energéticos. Por el lado microeconómico, Venezuela ya no es percibida como un país competitivo, para realizar inversiones. Esto también hay que observarlo cuando tenemos vecinos como pueden ser Costa Rica o Colombia misma, donde a pesar de la inestabilidad política, han hecho un arte el venderse como un sitio competitivo para operaciones, por ejemplo, en el sector manufacturero.

Si esto lo unimos a la desconfianza en el entorno macroeconómico, nos encontramos en el peor de los mundos, sobre todo viéndolo a futuro, y a esto hay que agregarle otro factor adicional, los índices de ahorro –de lo cual hablamos anteriormente- en la economía venezolana son los más bajos del continente. En Chile tenían el mismo problema durante los años ochenta: los chilenos ahorraban era en el exterior, a pesar de ya haber pasado por siete años de dictadura militar y a pesar de una inflación muy alta durante ese mismo período. Hay que recordar que en el último año del general Pinochet en el gobierno, la inflación en Chile fue de 30%; es decir, que Chile a pesar de 17 años de dictadura nunca logró llegar a un dígito de inflación. Pero entonces, ¿qué hace Chile? Chile idea un sistema de seguridad social, que aparte de que corrige unos enormes vicios del sistema anterior y le da unos enormes beneficios a las personas que se encuentran dentro del sistema, en realidad lo que hace es encerrar dentro del país en moneda local una gran masa de ahorro que antes no existía. Ese es el mismo esquema que con las reformas de seguridad social se ha instrumentado en países como Colombia, México, en Argentina muy recientemente, Bolivia, Perú, prácticamente todos los países importantes del continente. Uno de los beneficios ha sido el incremento en la tasa de ahorro, amarra el ahorro a la moneda nacional, entonces contribuye a la estabilización del tipo de cambio en esos países.

La Constitución Bolivariana hace casi imposible un esquema como el de capitalización individual tipo chileno, y en un artículo que está en estos momentos en Analítica, yo sostengo que dado el hecho de que este Gobierno ha demostrado su poca disposición a mantener una política ortodoxa en materia fiscal y monetaria, yo estaría en contra inclusive de un sistema mixto al estilo uruguayo para Venezuela, porque los fondos van a ser utilizado para financiar al Estado, como sucedió antes en Venezuela.

Pienso que puede ocurrir, por ejemplo, que la legislación establezca que los fondos de pensiones van a estar obligados a tener tres cuartas partes de sus activos en bonos del Tesoro, y el que Gobierno emita bonos del Tesoro a 30 años al 8%. Prácticamente no hay otro instrumento qué comprar. Y el Fondo Solidario Intergeneracional que se podría crear, va a estar obligado literalmente a financiar el gasto, muy probablemente con intereses negativos, como ocurrió en los años ochenta cuando, por ejemplo, casi mil millones de dólares del fondo de pensiones del Seguro Social fueron cambiados por bonos del Tesoro a 30 años al 8% en el gobierno de Lusinchi.

AR: ¿No tiene mucha esperanza en el nuevo Sistema de Seguridad Social?

LHB. No. Recuerdo cuando José Piñera estuvo en Caracas
en el año 1996 y nosotros estábamos muy urgidos de que él nos dijera: "sí, instalen ya el fondo de capitalización individual en Venezuela". Y José Piñera nos dijo: "no". Venezuela en el año 1996 tuvo una tasa de inflación muy alta después de la gran devaluación de marzo del 96. Piñera decía: "yo en Venezuela no les puedo recomendar el sistema chileno en este momento, porque yo no puedo recomendar que ustedes cambien los muebles de la casa mientras la casa se está incendiando. Ustedes primero necesitan establecer una institucionalidad de mercado en el manejo de la macroeconomía, dar señales que van hacia la estabilidad macroeconómica y que eso se va a mantener hacia el futuro, y después pueden entonces copiarnos a nosotros los chilenos".

Bueno, yo creo que la señal que está dando el Gobierno es que va en contra de la estabilización macroeconómica y las señales son en contra del mercado, y un sistema como el chileno en ese contexto no es viable. Y un sistema que capitalice grandes sumas en un solo pote, como este Fondo de Solidaridad Intergeneracional que se diseñó en el 98 y del cual se continua hablando, creo que es una gran tentación para que el Gobierno le meta la mano a esos fondos. Entonces, yo recomendaría para Venezuela un esquema de seguridad social que no genere ahorros, un sistema de reparto puro al estilo alemán, donde la tasa de cotización se fija en función de las necesidades de pago a los pensionados de cada año y, dada nuestra pirámide demográfica, eso es perfectamente financiable por décadas, sin generación de ahorro de manera que se evite la tentación al Estado de ponerle la mano a esos fondos.

AR. Resumiendo, ¿cómo ve Ud. la perspectiva del año 2000 y 2001? Una cosa no quedó clara: la recuperación del empleo en el mercado laboral.

LHB.: No creo que el desempleo baje de 16%-17%, donde está actualmente a 9% ni mucho menos, pero sí habrá una generación de empleo. Por ejemplo, la industria de la construcción cayó casi 40 puntos el año pasado. La industria de la construcción genera empleo muy rápidamente y un crecimiento económico que puede llegar a 5%. El año que viene me parece que se generará empleo. Salvador Chang del Banco Mercantil en estos días decía "por los efectos del gasto, puede llegar a 5 o 6 puntos del Producto el año que viene", lo que puede generar un incremento de empleo significativo. Pero es difícil que baje la tasa de desempleo a un dígito, vamos a seguir con tasas de desempleo en dos dígitos, entre otras cosas, por la inercia del crecimiento de la masa laboral, que son 300 y casi 400 mil personas al año; pero sí tendremos una reducción importante la tasa de desempleo.

AR. ¿Existe alguna perspectiva de que se flexibilice el mercado laboral?

LHB. Creo que ninguna. Yo veo a este Gobierno muy laboralista. Las acciones recientes de crear el sindicato oficialista lo indican y, estando en un período proselitista además, eso también le indica al mundo entero que éste va a ser un gobierno muy laboralista. De hecho, le veo mucha semejanza al peronismo. En estos días leía una biografía de Perón, y percibo mucha semejanza ideológica en ciertos puntos, por ejemplo, en ese aspecto laboral entre este gobierno con el gobierno peronista en Argentina. Entonces, no veo que eso se vaya a flexibilizar el mercado laboral en un futuro cercano.

Además, quizás también sería como pedirle peras al olmo. Porque creo que en Venezuela lo que ha ocurrido es, de alguna manera, que ha sido "sovietizada mentalmente" -quizás una frase que suena un poco fuerte, pero que en alguna manera refleja la realidad-. La población venezolana prácticamente toma como "derechos naturales" -o creencias muy fuertes - la Ley del Trabajo con todos esos beneficios de prestaciones sociales, y Ley de Política Alimentaria y todas esas normas institucionales deformadoras que tenemos, todos esos gastos que le hemos agregado a las nóminas. La gente de verdad cree en este tipo de esquema en Venezuela. La gente cree verdaderamente en ello, como también en la OPEP, por ejemplo, y en la Bandera Nacional, se supone que son cosas que hay que defender a muerte. Entonces en el aspecto laboral, desgraciadamente existen creencias muy, muy fuertes del venezolano, muy arraigadas para mantener normas que, en buena parte, son deformadoras. Y pretender que un gobierno vaya en contra de eso, un gobierno democráticamente electo, con una ideología laborista, es pedirle demasiado a nuestros políticos.

AR. En países con una tradición laboral fuerte, como Finlandia, Islandia, Suecia, Noruega y Dinamarca, los mismos sindicatos han auspiciado reformas, ¿Están todas las cartas echadas o existe alguna perspectiva para reformas modernizadoras?

LHB.: Creo que ese proceso también había llegado a Venezuela. En la Comisión Tripartita, los que negociabamos en ese momento por el sector privado, estábamos sorprendidos ante la apertura del sector sindical. De hecho, en los acuerdos tripartitos no logramos llegar tan lejos como los empresarios hubiéramos querido para flexibilizar las normas laborales por la presión política interna que tenían los propios sindicatos de las "alas de izquierda" de los distintos partidos a los que ellos pertenecían: Acción Democrática y Copei fundamentalmente. Pero yo creo que los líderes sindicales entendieron que forzosamente habría que enterrar banderas anacrónicas y deformadoras o, sencillamente, iban a desaparecer. Hay un episodio que ocurrió en enero del año 97, que fue crucial para los efectos de la Comisión Tripartita en aquel momento, que fue el contrato colectivo de La Electricidad de Caracas. Esta empresa, ofreció un paquete donde más de la mitad de los ingresos de los trabajadores eran bonos que no formaban parte del salario: cesta ticket y cosas por el estilo, y el liderazgo sindical recomendó a los trabajadores no aceptar la oferta.

Hubo entonces un referéndum donde los trabajadores de La Electricidad de Caracas votaron por aceptar la oferta de la compañía, y eso le abrió los ojos a la dirigencia sindical, es decir, los trabajadores querían dinero en el bolsillo y no querían beneficios que a la hora de la verdad no le llegan a ellos de forma inmediata. Ese episodio ayudó bastante, porque la gente con mentalidad más moderna de la CTV concluyó: "aquí hay un mensaje muy claro para nosotros, o lo oímos o desaparecemos".

AR. ¿Ud. cree que ahora se va a producir un retroceso?

LHB: Exacto. Lamentablemente lo que ha ocurrido, es que
los sindicatos que venían en un proceso de evolución -aunque fueron muy corruptos- van ahora en un proceso de retroceso. Es absolutamente cierto que fueron tan corruptos como todo lo que podemos hablar que sucedió en los últimos 25 años en Venezuela, porque hubo corrupción en los sindicatos, pero también -y yo que soy empresario lo puedo indicar- hubo igual corrupción en el sector privado o en el sector público. Fue el país entero, no fue solamente el sector sindical que sufrió ese proceso. Pero al igual que el país, el sector sindical venía en un proceso evolutivo de modernización que nosotros en el sector privado no habíamos percibido hasta que nos sentamos en esa Comisión Tripartita. Hay que recordar que nos sentamos obligados en la tripartita. Los que conformabamos el pequeño directorio de Fedecámaras de ese entonces, fuimos a hablar con el Presidente Caldera para decirle que no queríamos volvernos a sentar en una tripartita; y el Presidente nos pidió como un favor que aceptáramos un último intento y así fue que terminamos en la Comisión Tripartita.

Lamentablemente, la presión política de este momento ha hecho retroceder a Venezuela en ese sentido, y sería muy difícil para un Gobierno que quiere imponer un sindicalismo oficialista no tomar banderas que ya están siendo desechadas en el resto del mundo. Estamos viviendo etapas que las vivieron en Argentina en los años cincuenta, la estamos tratando de revivir en Venezuela en el año 2000.

AR. ¿Cuales serían las perspectivas?

LHB. Creo que la dirección de la economía está fijada. Los ideólogos de la economía del Gobierno, Felipe Pérez y Francisco Rodríguez, que recientemente han estado en los medios, nos anuncian por dónde van las cosas. A mí me sorprende, por ejemplo, que ellos sostengan que hay que gastar mucho más en educación y salud, con lo que estoy de acuerdo, pero no dicen que los recursos son finitos y que para gastar más en salud hay que evitar que el Gobierno siga cubriendo las pérdidas de las empresas de aluminio, porque el Gobierno no puede cumplir el plan de inversiones de Cadafe por ejemplo, pues no se puede hacer todo al mismo tiempo y la privatización sería esencial para que se pudieran cumplir esos planes que el Gobierno tiene que hacer. Entonces, dado el hecho de que ellos no dicen estas cosas, lo que estamos viendo es que va a haber más gasto total del Estado con ingresos que son enteramente temporales. Al mismo tiempo, vemos al presidente del Banco Central de Venezuela (BCV) con una frase que va en contra de la misión de todos los bancos centrales del mundo, inclusive si uno ve los web site de todos los bancos centrales de Europa, dicen: "La primera prioridad del Banco Central es la estabilidad de precios". Uno lee la página del Banco de Inglaterra y dice lo mismo. Las minutas del Comité Monetario del Banco de Inglaterra están en Internet. Y uno ve entonces al presidente del Banco Central de Venezuela decir que a él no le importa un poquito de inflación y hablando como si fuera un ministro de Finanzas, ya también eso apunta para donde van las cosas.

Yo lo que desearía, esperaría que cuando fracase este esquema, que va a fracasar, yo creo que irremediablemente, la actitud del presidente Chávez sea tan hábil como la de Francois Mitterrand cuando fracasó su modelo en sus primeros dos años.

email: lball@telcel.net.ve

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