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La Huelga de Inversionistas en Venezuela es el problema que debemos atacar Lunes, 25 de septiembre de 2000 Analítica Research (AR) Dr. Luis Henrique Ball AR. Dr. Ball, el tema fundamental del foro, en esta primera entrega, tiene dos aspectos: primero su evaluación de la política económica del gobierno; y segundo, cómo ve los cambios institucionales y las perspectivas económicas de Venezuela en el auge petrolero.
Si hacemos un recuento, creo que el error que se cometió fue no haber intentado negociar -cuando todavía había tiempo, en el año 97- un paquete con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El Gobierno no quiso hacer ajustes que hubiesen sido quizás menos dolorosos que los recortes presupuestarios que terminaron haciéndose más adelante y, entonces, hubiésemos tenido un aterrizaje más suave de la economía. Entra el presidente Chávez el año 99, indudablemente que afectando la confianza. El hecho de que Chávez se presenta como un candidato de la izquierda y rodeado de muchas de las personalidades de la izquierda tradicional venezolana, ese solo hecho, independientemente de su discurso político, iba a provocar lo que en efecto provocó desde finales del 98 y durante los primeros meses de su mandato: una paralización de los procesos de inversión del sector privado. Ese no es un fenómeno venezolano, eso ocurrió, por ejemplo, en Alemania recientemente con la elección de Schroeder. Al entrar un gobierno de izquierda que se percibe como no amigable o no adepto a la ortodoxia económica, normalmente los inversionistas en todas partes del mundo que son muy ortodoxos en materia económica, o detienen las inversiones para esperar a ver qué sucede o se retiran a sitios percibidos como más seguros, y eso indudablemente ocurrió en Venezuela. A esto hay que agregar el ataque especulativo contra la moneda que ocurrió en el último trimestre del año 98, cuando las tasas de interés llegaron a casi tres dígitos, que fue un ataque especulativo absurdo. Lo dije, recuerdo, en una conferencia en Washington, en la Escuela de Estudios Avanzados Internacionales de Johns Hopkins: "aquí hay tres muchachos de Wall Street, de 27 años, que creen que Venezuela es Brasil y no se han dado cuenta que los depósitos bancarios en Venezuela apenas alcanzan a igualar las reservas internacionales, por lo que en Venezuela no es factible que un ataque especulativo obligue a una maxidevaluación". Pero ese ataque especulativo contra la moneda del año 98 provocó que las tasas de interés se elevaran hasta casi tres dígitos, y eso tuvo un efecto recesivo adicional importante sobre la economía. Resumiendo, a principios de este gobierno existe una economía que viene deslizándose desde el año 98 por los recortes de gastos del gobierno de Caldera, por la desconfianza generada por la propia elección de un hombre de izquierda, independientemente que se llame o no Chávez en las elecciones de ese año, y por el efecto recesivo del enorme incremento de las tasas de interés en aquel año. El año 99, el gobierno del presidente Chávez resulta ser mucho más conservador fiscalmente de lo que muchos habían pensando. De hecho en la Ley Habilitante del año 99 se anuncian medidas que fueron apoyadas por el sector privado y percibidas como positivas. Pero el clima político y el lenguaje del Presidente prácticamente compensaban por el lado malo lo bueno que se estuviera haciendo por el lado de ortodoxia en el manejo económico. La incertidumbre política provocada por cuatro elecciones en un año, unido a lo que yo denominaría el grave error de la Constitución Bolivariana en materia económica, provocan lo que Teodoro Petkoff correctamente identificó como la huelga de inversionistas. Si analizamos en Venezuela el tamaño de la economía venezolana y la comparamos con las economías vecinas de tamaño relativamente similar a la nuestra como Colombia o Chile, que en realidad son más pequeñas, pero en el mismo orden de magnitud que la nuestra, nos damos cuenta de que la economía venezolana es una economía donde no hay literalmente inversiones. Existe una parálisis total y absoluta de las inversiones. Y menciono el error en este contexto de la Constitución Bolivariana, porque de no haber existido la enorme controversia que hubo con respecto a los aspectos laborales, tributarios y relativos a la propiedad en la Constitución Bolivariana, el mundo empresarial venezolano no hubiera salido a oponerse a la Constitución como lo hizo. Los aspectos políticos en la Constitución tenían sin cuidado, prácticamente, al mundo empresarial venezolano. La Constitución del 61 ya era muy intervencionista ante los ojos de la mayoría de los empresarios, pero esta Constitución llamada Bolivariana va mucho más lejos. Los aspectos laborales son sumamente graves si uno los avizora hacia el futuro, los derechos de propiedad están bastante debilitados y los aspectos tributarios prácticamente anuncian una especie de cacería de brujas o de tributación excesiva. Estos tres aspectos que agravaron el clima ya de por sí enrarecido para los inversionistas. Ahora llegamos al año 2000 con los altos precios del petróleo. Hay que repetir que en el año 99 hubo un manejo bastante cuidadoso en el aspecto fiscal. El Gobierno no se lanzó a gastar, el Gobierno hizo esfuerzos por ser conservador y el gasto público en el año 99 no se incrementó de una manera significativa. Esto se modifica radicalmente en el año 2000, con los altos precios del petróleo. El Gobierno confiado en altos precios del petróleo y presionado políticamente por una sociedad que quiere percibir actividad económica, empieza a gastar de una manera que quizás no habíamos percibido desde principios de los años setenta. Indudablemente ello va a tener repercusiones a futuro. Este incremento elevado del gasto, por un lado genera optimismo en algunos empresarios, porque ven indudablemente -y estoy de acuerdo con ello- que va a ocurrir un crecimiento económico significativo hacia el último trimestre de este año y el primer trimestre del año que viene. Pero, por otro lado, los inversionistas que tienen una visión un poco más a largo plazo, lo que perciben es que nuevamente tenemos un Gobierno que está hipotecando la economía venezolana, que el gasto se va a institucionalizar de tal manera que cuando caigan los precios del petróleo lo que va a haber es una enorme crisis fiscal al estilo de otras que hemos tenido en el país, o a las crisis fiscales tradicionales de otros países de América Latina, que la sufrieron todos en los años setenta. Entonces, por un lado, en el sector privado hay optimismo en el muy corto plazo, hay empresarios que ya se están frotando las manos viendo que van a lograr disminuir sus inventarios, aumentar sus niveles de producción, se va a incrementar la utilización de capacidad instalada. Pero por otro lado, las causas que llevan a esa situación, los orígenes de la misma, lo que generan es mayor desconfianza en el país. Esto se refleja inclusive el hecho de que a pesar de que los precios del petróleo están en 34 dólares el barril, el riesgo-país medido por la deuda venezolana y otros aspectos no ha mejorado significativamente en los últimos meses. Venezuela sigue siendo considerado un país muy riesgoso para las inversiones, Venezuela sigue siendo considerada como un país poco serio en el manejo de su política fiscal y monetaria. La opinión de las empresas medidoras de riesgo sigue siendo no positiva sobre Venezuela. Eso es reflejo del hecho lo que se observa es un repunte temporal de la economía y esto, por supuesto, no ayuda a las inversiones que requieren un período de maduración. AR. ¿Ud. entonces coincide con los que opinan que hay inconsistencias intertemporales, que esta tasa de expansión del gasto público no es sostenible en el tiempo? LHB. Indudablemente, yo estoy completamente de acuerdo,
En Venezuela va a ocurrir lo mismo, y las magnitudes para Venezuela de lo que se ha hecho con el reparto de utilidades no realizadas del BCV -para la dimensión de nuestra economía-, es mucho mayor a lo que ocurrió con el Bundesbank y el Gobierno alemán. La cifra que por concepto de las utilidades cambiarias del BCV es bastante significativa para Venezuela y eso indudablemente va a generar efectos en los precios. AR. Puede que el efecto precios de ese financiamiento monetario no sea tan importante por la salida de capitales, es decir, por financiamiento con divisas. LHB. Sí, pero el incremento del gasto ha sido vertiginoso en este año, el incremento de endeudamiento interno ha sido grande, además de la emisión de nueva masa monetaria a través de esta operación. Basta leer cualquier discurso de Milton Friedman de los años setenta para ver lo que va a ocurrir. Creo que se va a generar un efecto importante en el nivel de precios de la economía y entonces, lamentablemente este Gobierno, para el año que viene, va a observar probablemente debilitado uno de los logros de estos últimos dos años, que es la reducción significativa de la inflación. Este año es posible que cerremos con la tasa de inflación más baja en trece o catorce años. Indudablemente, el año que viene va a ser muy difícil que se mantengan esas tasas de reducción de la inflación. Entonces, el Gobierno va a provocar crecimiento económico, va a haber una disminución del desempleo, va a haber un crecimiento palpable del PIB, el consumo va a aumentar. Lo anterior no va a poner en peligro la balanza de pagos, porque con los actuales precios del petróleo puede absorberse holgadamente el crecimiento del gasto. El problema se encuentra en la tasa de inflación y en la manera como se está logrando ese crecimiento que no genera confianza. AR. Este año el superávit en cuenta corriente puede ser mayor a 8% del PIB, con algún déficit fiscal y un aumento moderado en la acumulación de reservas internacionales. Ello quiere decir que existe un exceso de ahorro del sector privado que se transforma en salida de capitales. En ese sentido, ¿qué habría que hacer, aparte de una política macroeconómica consistente, desde el punto de vista institucional, para que se materialice la inversión privada en Venezuela?. LHB. La palabra clave es la confianza. Hay dos factores entorno a la confianza: uno es confianza en las políticas macroeconómicas del Gobierno, porque nadie quiere invertir en un país que en el transcurso de 24 o 18 meses va a sufrir un gran ajuste, probablemente con ajustes en la tasa de cambio y todos los traumas de un ajuste clásico latinoamericano. Los inversionistas no van a poner su capital para que dentro de dos años borren el valor real de esa inversión con unas malas políticas macroeconómicas, sobre todo los inversionistas nacionales que son los que mueven la economía. Por más que sea muy atractiva y siempre es muy buena la inversión extranjera, mientras no haya inversión nacional no va a existir una economía sana. Los mensajes que manda el Gobierno en este sentido no son positivos. Por el camino que vamos, con una caída moderada en los precios del petróleo vamos a tener un ajuste. Esta inconsistencia inter-temporal detiene el proceso de inversiones que podría ocurrir en el país. El segundo aspecto está implícito en el punto anterior, pero es conveniente destacarlo: se trata de la confianza en el poder de compra de la moneda. Los venezolanos somos expertos en devaluaciones. Un venezolano de 40 ó 60 años es verdaderamente un Ph. D. en devaluaciones, desde Bs. 4.30 por dólar a Bs. 690 por dólar, que es la actual tasa de cambio. Esa desconfianza del venezolano en la moneda nacional, que ya está en la sangre, hace que el ahorro de los venezolanos sea ahorro en dólares. Desde la clase media hasta el más pudiente. Uno habla con cualquier gerente medio de una empresa y los pocos ahorros que ese hombre ha podido acumular los tiene generalmente en la sucursal de Miami de un banco venezolano en dólares, pero no en bolívares. Voy a contar una anécdota. Una vez el Presidente Chávez nos mencionó a un grupo de empresarios su preocupación por el hecho de que nosotros no invertíamos en el país, sino que los empresarios sacaban los dólares, como él se expresó en aquel momento. Y yo le conté una anécdota del General De Gaulle con el barón de Rothschild. Le dije al Presidente Chávez en aquella oportunidad, que el barón de Rothschild, dueño del Bank Rothschild en Francia, había sido sometido a un juicio por violar normas de control de cambio de la cuarta república francesa. Cuando De Gaulle llega al poder e inicia la quinta república francesa, invita al barón de Rothschild al Palacio del Eliseo y le da la Legión de Honor. En la ceremonia donde el Presidente De Gaulle entrega la Legión de Honor, la condecoración más alta de Francia, al barón de Rothschild, el General De Gaulle le dice el barón que le da la condecoración por haber salvado sus dólares para Francia, porque de haber traído sus dólares el Gobierno de la cuarta república los hubiera malgastado y ya no existirían para la recuperación económica de Francia. ¿Cuál es la moraleja de la anécdota?. La moraleja es que lo que necesitamos en Venezuela es un poco la filosofía económica del General De Gaulle y su ministro de economía Jacques Reuff , ellos generaron confianza nuevamente en la moneda francesa y en la política fiscal y monetaria del Gobierno de Francia. Eso es algo que también se puede señalar mencionando un caso más reciente, también usando el ejemplo francés. El año 80 - 81, llega al poder el Presidente Mitterrand, la primera vez en 20 años que llegaba un socialista al Gobierno de Francia. Inicia una política muy parecida en el ámbito fiscal a la que hemos visto este año por parte del gobierno del presidente Chávez, que implica un incremento enorme del gasto público y un discurso laboralista, muy parecido al que hemos visto de labios del Presidente, de los ministros del Presidente, y en el texto de la Constitución Bolivariana. Yo me encontraba en París casualmente, el año 82, cuando una mañana amanecemos con todas las casas de cambio, todos los bancos cerrados y en la prensa una devaluación del franco del 30% de un día para otro. Control de cambio, los ciudadanos franceses no podían salir del país, sino luego de entregar el pasaporte; no tenían divisas, les daban 500 dólares para viajes al exterior. Eso fue el año 82, ese hecho provocó una recesión tan profunda y una crisis tan grande en Francia que el gobierno de Mitterrand rápidamente hizo un giro de 180 grados y a partir de ese momento inició lo que llamaban la política del franco fuerte, basado en la ortodoxia fiscal y monetaria. De hecho fue un gobierno tremendamente estricto en cumplir todo lo que se puede conocer como la ortodoxia fiscal y monetaria, y eso fue lo que llevó después a la unión monetaria europea. La reflexión que hago de todo esto es que indudablemente el ahorro de los venezolanos, mientras continúen las políticas inconsistentes, se va a seguir realizando en divisas, no en bolívares, Mientras eso sea así, nosotros estamos fomentando inversiones en Estados Unidos, en Chile, en Brasil y no en Venezuela, la huelga de inversionistas en Venezuela es el problema que tenemos que atacar. AR. Existen analistas que opinan que se requieren cambios importantes para que se materialice la inversión doméstica, por ejemplo la apertura del sector petrolero. O, por ejemplo, reducir la excesiva dependencia del petróleo para evitar la Enfermedad Holandesa. ¿Cuál es su apreciación?.
¿Qué significa eso? Que a pesar de ser una economía vastamente dirigida por el petróleo, esa riqueza petrolera se logró canalizar a inversiones productivas del sector privado. Primero, a través del gasto de infraestructura. El gasto de infraestructura tiene un efecto multiplicador enorme y fue muy alto en esa década de los cincuenta, multiplicadores de empleo y multiplicadores en actividad económica. Ese fue el boom asociado a las concesiones petroleras y la guerra de Suez del 56 y todas estas cosas. Entonces, cuando ocurre el gasto de infraestructura, lo lógico para un empresario que está involucrado, por ejemplo, en construir una carretera, es tratar de comprar el cemento en el punto más cercano posible a su construcción, y todas las partes, todas las piezas, todos los insumos que van a ir en ese gasto de infraestructura, se tratan de comprar reduciendo los problemas de logística. En esa época el alto consumo venezolano per cápita lleva, sin protección arancelaria, a General Motors a instalar una planta ensambladora en Caracas en el año 54, y de hecho en 1954 se vendieron en Venezuela 34 mil unidades de vehículos nuevos. La idea de que el petróleo es una rémora para el crecimiento, es en mi apreciación una idea equivocada, como lo demuestra nuestra historia. Tuvimos un crecimiento importante con una producción petrolera muy significativa. Por ejemplo, las protecciones arancelarias no existían en los años cincuenta o eran mínimas y tuvimos un crecimiento alto. Lo que es radicalmente negativo para el crecimiento es la proliferación de controles y regulaciones de otro tipo, por ejemplo, en el mercado laboral. Actualmente los costos laborales en Venezuela son altísimos por el conjunto de regulaciones existentes. Venezuela tiene en este momento el salario mínimo más alto de América Latina. En el Diario El Universal se publicó un análisis donde se señala que Venezuela es el segundo país con costos laborales más elvados de América Latina después de Argentina, que es un país dolarizado. Y tomando en cuenta todas las cargas laborales, utilidades, prestaciones, etcétera., Venezuela es el país de América Latina con el salario mínimo mas alto. El nuestro es mayor que Argentina, porque a los analistas se les ha olvidado la Ley de Política de Alimentación del año 98, que fue vigente a partir del primero de enero del 99, que le agrega 60 mil bolívares más al salario de todo el sector formal de la economía. Si se le agrega la Ley de Política de Alimentación a los cálculos básicos, Venezuela tiene el salario mínimo más alto de América Latina, más alto, inclusive, que economías dolarizadas como Panamá y Argentina. Esa es una de las distorsiones que no existía en los años cincuenta en Venezuela. Hay distorsiones en el ámbito legal, laboral y en muchos otros ámbitos que impide que realice esa transmisión del sector petrólero hacia la inversión en Venezuela. Hay otros aspectos que tienen importancia y quizás economistas como Francisco Rodríguez y Felipe Pérez tienen algún punto con relación a estos problemas. Existen factores fuera del ámbito puramente económico que inciden en las decisiones de los agentes y distorsionan las señales del mercado. Buchanan fue el precursor en el análisis de estos problemas. Hay aspectos sociales que afectan el desempeño económico, uno de ellos, por ejemplo, es la inseguridad. La inseguridad personal también afecta la inversión doméstica. Otra cosa, la calidad del gasto público ¿Hacia dónde va el gasto público? ¿Qué sucedía en los años cincuenta? Entraba una masa de dinero al Estado por la vía petrolera que se gastaba en infraestructura, educación y salud fundamentalmente. Entonces, por ejemplo, al final de los años cincuenta Venezuela tenía la tercera industria farmacéutica de América Latina, sólo superada por México y Brasil. ¿Por qué? Porque el gasto de salud en Venezuela era alto y el Seguro Social tenía una cobertura casi universal y un servicio de primera. El gasto de salud generaba inversiones en el área de salud por parte del sector privado: laboratorios farmacéuticos. Hoy la situación ha cambiado en forma importante. En Venezuela el aumento de gasto público se traduce básicamente en incrementos de los salarios del sector público. Lo que hemos hecho este año, por ejemplo, con la mayor parte del incremento del gasto público ha sido sencillamente cumplir con obligaciones salariales atrasadas del sector público, poner al día una serie de contratos colectivos, que no genera multiplicación por el del sector privado, sino tensiones para que también aumente los salarios. . AR. Ud. ha dado especial importancia a las deformaciones del mercado laboral. LHB. Deformaciones institucionales en el mercado laboral, en la estructura misma del Estado y de la economía venezolana. Son 25 años de una institucionalidad que se ha creado, que se está acentuando y que crea esta dinámica económica negativa. Y en lado laboral yo te diría que ahí hay uno de los grandes errores de este Gobierno, es no entender la inviabilidad fiscal del Estado venezolano como agente dinamizador por el exceso de personal en el Estado venezolano, y ese exceso de personal en el Estado venezolano ha provocado de hecho casi que una relación uno a uno, desempleo en el sector privado. Uno puede tomar los años ochenta, por ejemplo, cómo se incrementa la nómina pública y luego ves cómo después de ese incremento en la nómina pública, los próximos cinco años empieza a disminuir el empleo en el sector, por ejemplo, en el sector industrial. ¿Por qué? Porque ese aumento en la nómina pública genera necesidades de financiamiento público, disminución de inversiones reproductiva, alzas en las tasas de interés, devaluaciones, etcétera.
Segunda entrega de la entrevista
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