![]() |
|
|
| Home | Contáctenos | Suscripción | Publicidad | Archivo | Indice | CHAT |
|
|
|
Foro: ¿Es Venezuela un Petro-Estado? Ser un Petro-Estado no es un destino fatal Viernes, 8 de septiembre de 2000 Analitica Research (AR) Dr. Angel Alvarez (AA) Presentación del Foro ¿Es Venezuela un Petro-Estado? AR. El objetivo de este foro está centrado en el tema de las características del Estado venezolano, su comportamiento económico-social y la relación de estos aspectos con la importancia que tienen para Venezuela las exportaciones petroleras. Como indica la presentación, algunos analistas piensan que Venezuela es un caso de Petro-Estado. ¿Cuál es su opinión?.
El segundo problema, a mi juicio, para hablar de las debilidades, es que al no tomar en consideración las especificidades institucionales, tampoco toma en consideración las especificidades históricas, los distintos momentos históricos en los cuales se combinan de una manera diferente el diseño institucional con los ingresos petroleros, lo cual produce resultados distintos en distintas situaciones de la historia venezolana. Es decir, por ejemplo, no es lo mismo el Estado venezolano durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, con un determinado ingreso petrolero o durante el régimen Gomecista, con un determinado ingreso petrolero, o por ejemplo el Estado venezolano en la democracia. Tampoco es lo mismo el Estado venezolano en la democracia previa a la nacionalización del petróleo y la democracia venezolana posterior a la nacionalización del petróleo. Yo creo que ese es un detalle importante sobre el cual yo quiero emplear unos minutos, especialmente ahora que está de moda hablar de la Cuarta República y de los cuarenta años de supuesto fracaso del desarrollo histórico venezolano, que tiende a ver con demasiada simplificación o demasiada simplicidad períodos relativamente largos. Creo que la historia venezolana es distinta después de la nacionalización del petróleo, en atención justamente a la peculiar combinación que hemos tenido de diseños institucionales y relación del Estado venezolano con la industria petrolera, así como tampoco es lo mismo la situación venezolana después, por ejemplo, del segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez y, especialmente, durante el gobierno de Caldera, durante el cual, desde la misma Petróleos de Venezuela PDVSA, pero también desde el seno del Estado, se intentó estructurar una relación diferente entre PDVSA y el Estado, establecer criterios de relación que diesen alguna independencia a la industria petrolera. A mi juicio es demasiado sencillo establecer una relación lineal entre el poco desarrollo de las instituciones políticas venezolanas y el carácter esencialmente petrolero de nuestra economía, porque insisto, las circunstancias han sido distintas a lo largo de la historia. Creo que la tesis de T. Lynn Karl debe ser complementada con aportes de otros politólogos. Por ejemplo, un aporte muy importante es la tesis que se comenzó a configurar con el trabajo de Daniel Levin, "Cambio Político y Conflicto en Venezuela", y que Rey desarrolló más, y que ha tenido desarrollos ulteriores, por ejemplo, en los trabajos de M. Kornblith. En estas últimas tesis el centro no es tanto el carácter petrolero de la economía, aunque existe el aspecto del carácter rentista de la economía. El énfasis es más bien en la naturaleza de las reglas de juego del sistema. Y esto es muy importante para entender el momento actual; porque en este momento, ciertamente, ha habido un ingreso petrolero importante, pero lo que ha habido principalmente es una modificación de las reglas institucionales y del juego político, pero no una modificación que depende necesariamente en la forma o manera en la cual se relaciona el Estado venezolano con la renta petrolera, con el ingreso petrolero, y con Petróleos de Venezuela. Es decir, aun sin una profunda modificación de esas relaciones, sin embargo, un cambio en las reglas de juego produce una modificación del sistema político. Que no podemos ver necesariamente atado al declive previo de la renta petrolera, porque el deterioro del ingreso petrolero empezó hace muchos años antes. Es como establecer una relación causal demasiado rezagada en el tiempo, que no consigue el vínculo histórico necesario entre la caída de los precios del petróleo al final del gobierno de Luis Herrera Campíns, y la situación actual. Teniendo en cuenta, además, que a lo largo de ese período ha habido algunos picos también de incremento del precio del petróleo, no muy marcados, como el que tenemos en este momento, pero sí algunos picos. Lo que a mi juicio sí es cierto, lo que yo recuperaría de la tesis de Karl, es que el factor petróleo es un factor que condiciona negativamente la posibilidad de la transformación política. Porque es un factor, en primer lugar, muy aleatorio en su comportamiento, es decir, no hay forma de saber cuándo los precios van a subir ni cuándo van a bajar; y en segundo lugar, que depende de condiciones externas que no maneja el Estado venezolano. Y siendo muy grande la dependencia del Estado en términos del gasto público respecto del ingreso petrolero, entonces cualquier política o cualquier estrategia a largo plazo de transformación de la sociedad venezolana se pueda ver afectada terriblemente por esos vaivenes, por la inestabilidad externa. Es decir, tenemos una vulnerabilidad importante frente al petróleo. Por ejemplo, en el año 99 se anunciaron todo un conjunto de transformaciones, pero ello estuvo acompañado de un incremento del ingreso petrolero muy importante, por el aumento de los precios del crudo. La tentación de alguien que está en el poder y que está "obligado" por las características institucionales de la democracia venezolana, casi que "obligado" a desarrollar políticas populistas con alto nivel de gasto público, es muy grande; es muy grande la tentación de echar mano de esos recursos financieros del excedente petrolero. AR. Con referencia a la Constitución de 1999, algunos analistas opinan que el sesgo hacia el populismo y el estatismo es mayor que en la constitución precedente, y que este sesgo puede incrementarse por efecto del auge actual de los precios petroleros. ¿Es esta apreciación correcta?
Es decir, creo que tiene mucho que ver con una visión del mundo. Ahora, que esta visión del mundo este relacionada con la tradición estatista o la tradición petro-estatista venezolana, bueno, parece corresponder en alguna forma a la realidad. Pero también tiene mucho que ver con la formación marxista originaria de la hegemonía política actual, con sus posiciones políticas de izquierda, con sus rechazos ideológicos a lo que ellos consideran el neoliberalismo. Entonces, claro, el auge petrolero puede dar una base económica para instrumentar ideas distribucionistas y estatistas, y es lo que yo recupero de la tesis T. Lynn Karl. Se hace posible justamente que desde el gobierno se caiga en la tentación de cumplir lo que la Constitución dice desde el punto de vista distribucionista y no dejarle como letra muerta, justamente gracias al ingreso petrolero, o sea, esa peculiar relación de dependencia que existe entre el Estado venezolano y el petróleo y la característica del petróleo en el mercado internacional. Pero de todos modos ese no es un destino fatal, ese es uno de los aspectos de la tesis de Karl que no comparto. Insisto, durante el gobierno de Rafael Caldera se intentó establecer una relación, una dinámica de relación distinta con Petróleos de Venezuela que pretendía, no se logró del todo, pero que pretendió iniciar un proceso en el cual Petróleos de Venezuela tuviese mayor independencia política, fuese manejada dentro de un esquema más gerencial. Claro, esto se abandonó por completo en este Gobierno. En este Gobierno se llegó al extremo, como tú sabes, de utilizar a la industria petrolera para presionar el tipo de cambio con el retiro de los depósitos de Petróleos de Venezuela de la banca. Eso no había pasado, a ese extremo no se había llegado nunca, y eso marca una tendencia. Pero a ese extremo se llega no solamente por la oportunidad de precios del petróleo elevados y por la relación particular entre el Estado Venezolano y PDVSA, sino principalmente, a mi juicio, por la concepción ideológica del jefe del Estado. Es el jefe del Estado el que concibe la economía venezolana como una economía estatista. Entonces es capaz de utilizar todos los medios en manos del Estado, entre otros Petróleos de Venezuela, para profundizar ese modelo de estatismo. AR. Con relación a los aspectos "ideológicos" se dice que la actual dirección política tiene una formación marxista. De hecho esta dirección hace mucha referencia al término "ideología". Sin embargo, Marx utilizaba el término de "ideología" como "falsa conciencia", y fue un crítico severo de la renta territorial mientras que la actual dirección política parece defender a ultranza la renta petrolera. ¿Cómo se explica esa diferencia, ese alejamiento de Marx?. AA. Bueno, hay varias razones. En primer lugar creo que con algunas excepciones del pasado, por ejemplo en Acción Democrática, nuestra clase política es profundamente inculta. También en la izquierda se observa el fenómeno de falta de preparación, con excepciones en el área académica y la izquierda intelectual, con esas excepciones en esos dos campos, nuestra clase política es profundamente inculta, es decir, realmente no tiene una formación académica rigurosa, seria. AR. ¿El marxismo sería sólo un nombre sin contenido? AA. Así es. El marxismo más bien es un estandarte, una referencia más verbal que sustantiva. Dudo en verdad que muchos de nuestros políticos que coquetean o que han coqueteado con el marxismo, hayan tenido alguna vez en su vida una formación marxista seria. Si lo hubiesen tenido, efectivamente hubiesen llegado a una conclusión análoga a la que tu mencionas, que efectivamente la economía venezolana es rentista. De hecho, algunos buenos economistas venezolanos especialistas en el tema petrolero, de formación marxista o con influencia marxista, han tenido dificultades para manejar el tema petrolero, justamente, por el problema que tienen con el concepto de renta, como el caso Mommer o Baptista, por ejemplo. Entonces, apartando una reducida elite intelectual, académica, nuestra clase política es muy inculta y ese es un factor importante a tomar en consideración. En segundo lugar, porque Marx es muchas cosas al mismo tiempo, y simultáneamente mientras Marx es un crítico severo del "rentismo", Marx es también la justificación teórica del estatismo, entonces, siendo un pensamiento tan complejo, los descendientes de Marx pueden perfectamente olvidarse de hacer críticas al rentismo porque le conviene apoyarse en la argumentación teórica a favor del estatismo. AR. Uno de los aspectos discutibles de la tesis de Karl es la idea de que los Petro-Estados tienen su futuro predeterminado, al menos en alta proporción, por su dependencia petrolera. Según una aplicación un tanto simplista de la tesis de T. Lynn Karl el actual gobierno se comportará frente al auge petrolero en forma análoga, mutatis mutandi, a la del primer Pérez. ¿Cuál es su opinión?.
En primer lugar, al margen de incluso del ejemplo de México, o de Noruega, que es un caso absolutamente paradigmático de país que han manejado el petróleo mejor que Venezuela, justamente como señala Karl por sus características institucionales, está el mismo caso venezolano. Es decir, tampoco parece que está todo determinado. Por ejemplo, en este momento pareciera que hay una fuerte tendencia en algunos sectores del Gobierno a sencillamente echar mano -de como decía Lusinchi, de la botija-, caerle a esos reales y gastarlos para garantizar el respaldo político a la nueva clase política emergente; pero al mismo tiempo ha habido un comportamiento, con algunas excepciones, pero algún comportamiento más o menos sobrio del Estado venezolano en la presidencia de Chávez. Hemos tenido un Estado, por ejemplo, que ha sido austero en materia, por ejemplo, salarial, al menos comparado con otros gobiernos. Salvo el exabrupto del 20% de incremento, pues hasta ese momento había sido bastante conservador. Es un Estado que al mismo tiempo tiene, por ejemplo, el FIEM y que hasta donde yo sé al menos lo ha estado respetando, ha estado colocando parte de los recursos petroleros allí, en el FIEM. En todo caso, no es completamente claro que el gasto fiscal se va a disparar, aunque como dije antes existe la tendencia. Me parece que hay una cierta disciplina fiscal, mayor que la que hubo durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, sin duda. Claro, tenemos ahora el desastre del diferencial cambiario, de las ganancias cambiarias y todas las implicaciones que tiene ese financiamiento monetario. En todo caso, la existencia de tendencias indica que no tendría porque existir el fatalismo. Entonces, aún con un Gobierno que tiene una fuerte orientación izquierdista, marxista en su concepción del mundo; estatista en el diseño de sus políticas económicas, existe una tendencia relativamente importante hacía la disciplina fiscal. Yo creo muchísimo y en esto, por supuesto, me separo mucho de muchos politólogos, entre otros, de Karl, creo mucho en la forma en la cual se constituyen los equipos. En la política, para comprender la política no basta con comprender sólo los factores estructurales, como la relación petróleo y Estado, o los factores institucionales, es decir, la relación entre Ejecutivo y Legislativo, la división de poderes, el tipo de régimen político, etcétera. Hay que también analizar el estilo político de los que toman las decisiones, y entonces eventualmente un cambio en el Gabinete de Chávez puede profundizar la tendencia estatista o por el contrario puede reforzar un estilo mucho más "conservador" o para darle un nombre más apropiado, un estilo más cercano a la modernización. Creo que ese es un factor sumamente importante, y no hay que descartar que con presión, porque tampoco es que los gobiernos obedecen sólo a sus intereses, también obedecen a la presión social; con una presión social importante, con una presión de opinión pública importante, el Gobierno puede orientar su política en una dirección distinta a la del pesimismo que se deriva de la tesis de T. Lynn Karl. Creo que el futuro está por verse, que un trabajo importante que se puede hacer desde fuera del Gobierno, desde el seno de la sociedad civil que le interese este tema, es la presión hacia el Gobierno, alertando permanentemente sobre las posibilidades de trayectorias negativas. Con relación al tema específico existe el problema que la sociedad venezolana es culturalmente rentista y además, nos creímos esa mentira de que somos un país rico. Desde este punto de vista, el problema sería que los reales se los roba siempre alguien, pero como somos un país rico, un gobierno suficientemente claro y honesto, una especie de dictador benevolente, podría enrumbar rápidamente la situación. El propósito de las políticas públicas puede sencillamente ceder a este tipo de presión y especialmente si es un gobierno que también cree que este es un Estado rico y un país rico. Ahora, Chávez es una persona muy peculiar, porque Chávez tiene un verbo que no se ajusta necesariamente a su comportamiento. Chávez tiene un discurso que refuerza esas tendencias culturales, pero al mismo tiempo tiene prácticas políticas y prácticas en política económica que no van exactamente en la misma dirección. Entonces, tal vez, y esta es una presunción, tal vez él está tratando de contener por la vía de su puro prestigio, de su pura popularidad, ese tipo de presiones de naturaleza rentista de parte de la población. A eso se apostó por ejemplo con Carlos Andrés Pérez; eso era lo que esperaba Miguel Rodríguez de Carlos Andrés Pérez. Teniendo Carlos Andrés Pérez un altísimo respaldo popular, entonces era el líder apropiado para calmar las presiones sociales mientras se ajustaba el modelo económico. Claro, yo no veo en el equipo de gobierno de Chávez un líder económico con la formación que tenía Miguel Rodríguez o mayor, y eso es un déficit importante. Pero en todo caso Chávez ha sido capaz de hacer que se pospongan las presiones y lo ha demostrado en varios momentos importantes. Ha sido capaz de desmantelar presiones rentistas, manteniendo él un discurso populista y rentista, lo cual es muy peculiar. Yo creo que lo que necesita el gobierno necesariamente, y yo insisto en ese punto de timonel, lo que necesita el gobierno es un equipo económico serio; un equipo económico que sepa hacia dónde va. Ahora, la pregunta es si Chávez es capaz de tolerar, dadas sus características personales como líder, ese tipo de equipo, si es capaz de delegar la actividad de diseñar la política económica en un equipo con esas características. Por la evidencia, no pareciera que esto pudiese ocurrir en este momento, pero no habría que descartar cambios ya que existen contradicciones y tendencias. AR. ¿Cómo percibe la evolución institucional, el desarrollo de normas? AA. El inventario de normas está en la propia Constitución. La agenda legislativa está allí. Obviamente, este año no van a poder aprobarse todas ellas y el Presidente ha sido claro en ese sentido. Yo creo que una de las prioridades va a ser la Seguridad Social. Creo que van a cambiar el esquema de Seguridad Social que se aprobó durante el gobierno de Caldera. Evidentemente, hay una tendencia importante a hacer un esquema más estatista de Seguridad Social y allí está uno de los riesgos del proceso. Porque en ese esquema de Seguridad Social que al Presidente le gusta, dicen que quiere un modelo como el uruguayo porque no le gusta el chileno, puede ser inviable. Las estimaciones que han hecho economistas que he leído, que conozco, sobre el tema, son de unos costos extraordinariamente altos si se sigue el modelo de Seguridad Social que prefigura la Constitución y se escoge el llamado modelo uruguayo. Si eso se desarrolla legislativamente, en un modelo de Seguridad Social básicamente distributivo y fiscalista, bueno, allí puede haber un severo problema para el futuro de la economía venezolana. Yo creo que esa va a ser una de las prioridades. AR. ¿Cómo percibe el desarrollo democrático de la sociedad como un todo? Hay una gente que es pesimista y dice que puede continuar el deterioro institucional. AA. Creo que el peligro más grande que significa el liderazgo de Chávez para el desarrollo institucional de la democracia venezolana, tiene que ver con el personalismo y la apatía. Es decir, efectivamente Chávez es consecuencia de un proceso de deterioro institucional prolongado y, pese a los esfuerzos a través de la Constituyente, ese deterioro institucional no se ha solventado, salvo en el papel. Tenemos unas instituciones de papel, pero en la práctica las instituciones siguen siendo sumamente débiles y ahora más débiles que en el pasado. Tenemos un poder legislativo más débil que el anterior, cuando el Congreso era ya un ente bastante debil. Tenemos un poder judicial transitorio y absolutamente dependiente de la voluntad de unas cuantas personas, de unas pocas personas; tenemos un supuesto poder electoral que no es poder tal porque no fue capaz de imponer su condición de poder a los designios del legislativo provisional, del Congresillo; entonces, tenemos una crisis institucional muy profunda y al mismo tiempo tenemos una persona en la presidencia de la República con apoyo popular, que no es solamente que las instituciones favorecen a una gran concentración de poder en sus manos, sino que él mismo por su estilo personal, es altamente concentrador del poder, sumamente personalista. Ahora, eso es una oportunidad, pero también es un riego grave. La fuerza de la población venezolana que vota sistemáticamente por Chávez, los tres millones y tantas mil personas que votan por Chávez bajo cualquier circunstancia, es muy fuerte. Es decir, están esperando muchísimo del Presidente Chávez. Y lo están esperando de él, no de las instituciones ni de los partidos, están apostando como nunca antes a una persona. Porque antes los venezolanos apostaron a AD y Copei, y aunque creían en personas, en última instancia estaban interactuando como organizaciones, ahora apostaron a un solo ser humano. El riesgo justamente de esa apuesta es que se puede traducir, si Chávez no responde en forma pronta a las expectativas de la población; no necesariamente en el sentido que la población espera, pero que responda de alguna manera; eso se puede traducir en una profunda frustración, y ese 40% de abstención endémica que hemos tenido desde 1993 para acá, pues se puede perfectamente profundizar. No creo que necesariamente se vaya a traducir en anomia política, aunque si se puede profundizar una cierta anomia social, se puede transformar en una suerte de separación, de pérdida de vínculo total de grupos sociales con la vida colectiva y la búsqueda de salidas puramente individuales. Todo esto existe, pero se puede profundizar. Existen barrios que funcionan con autonomía, con los linchamientos, una economía informal que circula allí mismo, que no tienen necesariamente nexos profundos con el resto de la sociedad. Eso se puede profundizar, podemos vivir perfectamente un proceso de marginalización creciente, de separación creciente de sectores de la población de los asuntos públicos. Ese es a mi juicio el riesgo fundamental que veo en el "chavismo". Y si ese proceso se produce, puede conducir a cualquier cosa. En otras sociedades, por ejemplo, en la colombiana fue al crecimiento de la FARC y del ELN, a la larga puede terminar en cualquier cosa. En Perú fue el caldo de cultivo para el crecimiento de Sedero Luminoso. AR. Retomando al concepto de Petro-Estado y la evolución fatalista que de el se desprende, ¿cómo percibe la evolución del actual proceso venezolano? AA. El gobierno da señales contradictorias, en un sentido y en el otro. Por ejemplo, la Ley de Telecomunicaciones es muy abierta, es muy moderna, pero al mismo tiempo el discurso del Presidente y algunas prácticas, por ejemplo, lo que puede ocurrir en materia de Seguridad Social es poco alentador, poco progresista, poco moderno. Entonces, yo creo que hay riesgos y hay oportunidades. ¿Cuál es el problema más importante?. Que, como tú decías, la sociedad en su conjunto estaría más dispuesta a respaldar inicialmente la reedición del populismo de los años 70, que la modernización de la economía y la sociedad venezolana. De hecho, el segundo Carlos Andrés Pérez y el segundo Caldera, en su segunda parte, no fueron comprendidos por la sociedad, justamente, porque la sociedad esperaba que repitieran lo que fueron en el pasado. En este sentido, mantengo la idea de que estamos ante un futuro abierto, que existen tendencias contradictorias y no una evolución totalmente predeterminada. Obviamente, existen las tendencias que señala Karl, pero el futuro está por verse.
|
|
|
| ||
Copyright © 2000 por Venezuela Analitica Editores. Reservados todos los derechos. Venezuela Analítica no se hace responsable por el contenido publicado de fuentes externas. |