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Analítica Research - Foros y entrevistas...
El Gobierno parece atrapado en su propia retórica

Viernes, 27 de octubre de 2000

Analítica Research (AR)

Dr. Alejandro Grisanti (AG)

Economista y Profesor del IESA

AR. Dr. Grisanti, el objetivo del foro sería conocer su opinión sobre la marcha de la economía venezolana en presencia del auge petrolero y su evaluación en el corto y mediano plazo.

AG. Quiero comenzar con un tópico que está muy relacionado
con el bajo crecimiento que se ha obtenido este año en la economía, a pesar de tener una política fiscal y una política monetaria muy expansiva. Recientemente el World Economic Forum dio a conocer los resultados de una encuesta aplicada a los principales ejecutivos del sector privado a principios de año, sobre las probabilidades de que pudiese ocurrir una recesión en el año 2000. En esta encuesta Venezuela aparece, entre un conjunto de 29 países, como el país con la mayor probabilidad de tener una recesión económica en el año 2000. Estas expectativas negativas del sector privado se dan a pesar de que los precios petroleros se encontraban alrededor de 24 dólares el barril, y que para esa época todas las predicciones de crecimiento económico elaboradas por los principales analistas apuntaban a una expansión del Producto Interno Bruto de entre 1,7% y 5%.

Actualmente, creo que la economía venezolana presentará un crecimiento intermedio de alrededor de 3,2%. Dadas las expectativas negativas del sector privado, este crecimiento va a ser producto de una política fiscal y monetaria fuertemente expansiva y del incremento de la producción petrolera. Me gustaría comentar qué es lo que esta pasando en el sector privado y cómo es fundamental que el Gobierno dé mejores señales a este sector, de manera de corregir esas expectativas.

La política fiscal que ha ejecutado el Gobierno durante este año fue un cambio brusco respecto al año pasado. El Gobierno pasó de hacer una política fiscal bastante contractiva, con una reducción del gasto ordinario real en base caja de 11% durante 1999, a una política fiscal expansiva, incrementando el gasto corriente del gobierno central en 53% en términos reales en el primer semestre de este año si lo comparamos con el primer semestre del año pasado. Adicionalmente, esta política fiscal expansiva se ve reflejada en una disminución de los ingresos no petroleros, al eliminar el impuesto al débito bancario (eliminación que es positiva desde el punto de vista de política económica), al reducir la tasa impositiva del Impuesto al Valor Agregado, y al disminuir, o en el mejor de los casos, mantener constante la recaudación de otros impuestos no petroleros.

Este punto deja algunos interrogantes. Si bien es cierto que un gobierno que pasó por una recesión muy fuerte durante los últimos dos años; es lógico que busque una expansión fiscal con el ánimo de reactivar la economía (más aún cuando tiene el respaldo de los altos precios petroleros), pero es cuestionable la forma como se está haciendo, y obviamente surgen muchas dudas acerca de la sostenibilidad de esta política. El realizar una fuerte expansión fiscal, con un estancamiento en la recaudación no petrolera, y con un margen relativamente importante de apreciación cambiaria no es sostenible en el mediano plazo. En dos o tres años, los precios petroleros deberían volver a su media histórica, que podría estar en alrededor de 17-18 dólares el barril para la cesta venezolana, lo cual produciría una situación de insolvencia fiscal, llevando a Venezuela a un nuevo proceso de recesión, con devaluación y repunte de la inflación.

Lo preocupante es que pareciera que el Gobierno no está lo suficientemente claro en este aspecto. El Gobierno está reduciendo toda la parte de ingresos no petroleros, está realizando la expansión fiscal basada principalmente en los nuevos ingresos petroleros y otros ingresos extraordinarios como la liquidación y/o expropiación de las ganancias cambiarias del Banco Central de Venezuela (BCV), y está volviendo de nuevo a un esquema de política fiscal y monetaria que nosotros ya hemos probado desde 1974 y los resultados, en cuanto a crecimiento económico en el largo plazo, han sido nefastos.

En cuanto a la política monetaria, también encontramos los mismos signos. La toma de las ganancias cambiarias por parte del ejecutivo apunta a una política monetaria expansiva, la cual puede poner en peligro los alcances en reducción de la inflación que este gobierno ha logrado. Muchos de los analistas allegados al Gobierno han tratado de defender la toma de las ganancias cambiarias del BCV, sencillamente bajo el argumento de que necesitamos una expansión monetaria para impulsar el crecimiento económico en el corto plazo y que, desde ese punto de vista, estrictamente económico, es saludable.

En este punto yo creo que la forma de realizar una política monetaria expansiva es equivocada. El BCV dispone de otros instrumentos más transparentes para realizar una política monetaria expansiva. Adicionalmente, es importante destacar la mala señal que se da al mercado de tomar las utilidades cambiarias del Banco Central de Venezuela en estos momentos en los cuales los ingresos petroleros en términos reales van a ser los más grandes de los últimos 18 años.

Entonces, encontramos una política fiscal y monetaria fuertemente expansiva; respaldada por los mayores ingresos petroleros desde 1982 en términos reales y la pregunta es, ¿cuándo van a bajar los precios del petróleo y si este shock negativo va a volver a tomar al Gobierno fuera de balance fiscal?

El Fondo de Estabilización Macroeconómica (FIEM)

Con respecto al Fondo de Estabilización Macroeconómica (FIEM). Los cálculos que he hecho al respecto indican que a un precio promedio de 27 dólares el barril del petróleo para el 2000 el Gobierno Central presentaría un superávit de 1,5% del producto interno bruto, antes de las transferencias del Fondo de Estabilización Macroeconómica. Cuando se excluyen las transferencias que debería hacer el Gobierno este año al FIEM, encontramos que éste superávit se transforma en un déficit de 3,9% del producto.

AR. Algunos piensan que el impacto del financiamiento monetario por parte del BCV al fisco no sería fuerte ni en la inflación ni en el monto del gasto, ya que se utilizará parte del gasto para acumular recursos en el FIEM. ¿Cuál es su opinión?

AG. Existe un problema de fondo. El principal objetivo del FIEM es estabilizar los gastos del Gobierno. El Gobierno, por ser un órgano de decisión colegiado, no tiende a arroparse hasta donde le llega la cobija, pues más bien tiende a gastar más. Por consiguiente, cuando suben los precios del petróleo, el Gobierno tiende a absorberlo completamente y a inyectar en gasto este incremento de precio. El gobierno en lugar de estabilizar la volatilidad de los ingresos petroleros, tiende a actuar como caja de resonancia ampliando la volatilidad del mercado petrolero a través del gasto público. En este sentido, El FIEM debería atar de manos al gobierno para que no incremente el gasto

El FIEM tiene que ser visto como una función de ahorro neto del Estado, o como una función de estabilización de gasto. Es importante, en estos momentos de bonanza que el Gobierno se restrinja y que no emita nueva deuda o que no acuda al financiamiento monetario por parte del BCV. El FIEM tiene que ser una regla de estabilización de gastos, una manera de ahorrar recursos en momentos de altos ingresos para asegurar que las escuelas y que los profesores de las escuelas tengan sus ingresos relativamente asegurados en el corto y mediano plazo.

AR. ¿Cuál debería ser el aporte al FIEM este año? ¿5 mil millones de dólares?

AG. Sí. Aquí son convenientes algunos señalamientos conceptuales. Es importante que cuando se diseñe cualquier regla para un fondo de estabilización, esta regla no puede ser exclusivamente de ahorro, sino que tiene que tener, aunque sea de manera implícita una regla de gastos. Es decir, la regla del FIEM debería ser una regla de ahorro neto. No sirve de nada que los recursos que el Gobierno está ahorrando en el FIEM, los obtenga básicamente por endeudamiento interno. O sea, cuando se habla de que se debería ahorrar en el FIEM para este año, entre 4 o 5 mil millones de dólares, esto debería traducirse en un ahorro neto positivo. Lo que estamos diciendo es que el Gobierno Central debería tener un superávit importante antes de destinar recursos al FIEM o mantenerse en equilibrio fiscal luego de los aportes al fondo.

Las expectativas del sector privado

AR. Hay una expansión fiscal en términos reales muy importante, de más del 30%, y supuestamente también hay expansión en el sector petrolero, ¿ el comportamiento de la economía es consistente con este empuje?

AG. Pareciera que la respuesta en términos de crecimiento ha sido muy baja en comparación a la magnitud de la expansión fiscal. Ello se explica, a mi criterio, por el factor de las expectativas del sector privado. Es impresionante que los principales ejecutivos del sector privado sitúen a Venezuela como el país con mayor probabilidad de sufrir una recesión dentro de una muestra de 29 países, en la cual hay cerca de 8 países latinoamericanos. A pesar de que la encuesta es de principios de año, me llama la atención que Venezuela haya sido evaluado peor que Colombia y que otros países de la región, cuando el precio del petróleo se encontraba en niveles muy altos.

En este punto, la principal explicación no parece ser económica sino más bien política. El Gobierno debería bajar los niveles de conflictividad con el sector privado y crear puentes de comunicación con éste. Creo que cada vez el Presidente de la República dice "oligarcas temblad", la mayor parte de los agentes económicos privados que tienen algún nivel de ahorro en el exterior, por pequeño que sea, se sienten incluidos dentro de esta oligarquía y se atemorizan con que los derechos de propiedad no van a ser garantizados por el Estado Venezolano. De la misma manera que el presidente dice "latifundistas temblad", cualquier persona que tenga una hacienda o un pequeño conuco, siente que le van a expropiar su tierra. Los agentes económicos tienen la percepción de que los derechos de propiedad en todo este proceso se han visto, y se ven amenazados constantemente por el discurso político del Gobierno.

Adicionalmente, por mandato constitucional, se tienen que realizar una serie de reformas de leyes que son claves para la economía y el sector privado está a la expectativa, de lo que va a hacer el gobierno Por ejemplo, tenemos la Ley del Banco Central, la reforma de la Seguridad Social, etc., donde los agentes económicos no saben ni siquiera cuáles son las orientaciones y me atrevería a decir que el Gobierno mismo no tiene claro cuál va a ser la orientación de las nuevas políticas. Por consiguiente, hay un grado de incertidumbre importante, el marco jurídico al cual debe someterse el sector privado no está claro y eso influye negativamente en las expectativas del sector privado y hace que no tengamos, como tuvimos a principios de los noventas, un repunte de la inversión privada. Sin inversión privada, no creo que sea sustentable el crecimiento y, posiblemente, el efecto multiplicador del gasto público será bajo. El Gobierno parece atrapado en su propia retórica.

AR. Algunos analistas señalan que existen problemas en la calidad del gasto y en la capacidad de ejecución.

AG. Definitivamente, la inyección del gasto público no se está apuntando hacia los principales motores de la economía, como puede ser, por ejemplo, el sector construcción. A pesar de que en el segundo trimestre del año se produce un crecimiento del Producto Interno Bruto de 2,6%, el sector construcción en el primer semestre, todavía cae un 3% en comparación al primer semestre del 99.

Parte de la expansión fiscal se ha traducido en un incremento importante de salarios. Sin embargo, no me queda claro la composición del gasto este año. No se observa ningún tipo de obra importante y creo que existe un serio problema de transparencia. En Venezuela, las cuentas fiscales nunca han sido muy transparente, sin embargo, la pregunta que me hago es ¿cuál es el destino del gasto fiscal? ¿A dónde va a parar ese incremento del gasto, que según el Banco Central es de 53% en términos reales?

Hay otro punto que quisiera tocar, y es el que tiene que ver con el gradualismo. Los gobiernos venezolanos tienen que aprender que las políticas económicas que realizan pueden ser graduales. Tanto la contracción en términos reales de 40% del gasto público ordinario en el segundo trimestre de 1999, como el incremento en términos reales de más del 60% en el primer trimestre del 2000 son, bajo cualquier patrón de referencia, excesivas, y le imprimen a la política fiscal ese carácter procíclico tan dañino para nuestra economía. Si bien comenté que puede ser justificable una expansión fiscal en el año 2000, dadas las expectativas del sector privado y los altos precios del petróleo, creo que dicha expansión fiscal debería ser más gradual.

Tipo de Cambio y la fase expansiva del ciclo

AR. ¿Cuál es su evaluación de la cuenta de capital?

AG. En la cuenta de capital precisamente se refleja el problema de
expectativas del sector privado que he comentando anteriormente. El sector privado no sentía que sus derechos de propiedad se encontraran garantizados en el país y estuvo sacando de manera muy agresiva capitales al exterior. Sin embargo, pareciera que en los últimos días se ha producido un pequeño cambio de expectativas y algunos capitales especulativos están empezando a entrar al país.

Estamos entrando en la fase expansiva de la economía con un tipo de cambio que presenta un margen importante de apreciación. Esto no fue el caso de 1990 ni de 1996 y eso me preocupa mucho. Es preocupante, porque la expansión de la demanda, va a crear presiones sobre el tipo de cambio, y pareciera que al Gobierno no le preocupa el problema. Pareciera que el gobierno considera que el tipo de cambio no está sobrevalorado y, de hecho, lo que se ha comentado últimamente en la prensa es la idea de hacer un cambio de las bandas (posiblemente a principios del próximo año) para reducir la depreciación nominal. El bolívar se ha desplazado de 688 bolívares por dólar en el primero de agosto a 692 bolívares para el 16 de octubre. A este paso el Gobierno perforaría de nuevo la banda a finales de noviembre o diciembre, con lo cual tendría que realizar una rectificación de las bandas bajando el cambio de referencia y reduciendo la inclinación.

AR. Será por segunda vez, porque ya se hizo sin decirlo.

AG: Sí, se hizo con una reinterpretación de la banda. En este punto, y lo he comentado anteriormente, que el Gobierno debería concentrarse en ganar grados de libertad ante una eventual caída de los precios petroleros. Independientemente de los cálculos que haga el gobierno, hay una fuerte percepción en el sector privado de que el bolívar está sobrevaluado y, cuando cambie la señal del sector petrolero, va a haber una salida fuerte de capitales. El gobierno podría ganar grados de libertad manteniendo la banda, y buscando que el tipo de cambio se desplace hacia el centro de la banda. Una política que he recomendado es la política del "real y medio". Con base a la devaluación anunciada por el BCV de 0,34 Bs. diarios, yo he propuesto que el tipo de cambio se deje desplazar un real y medio adicional a la semana. Estamos hablando de una devaluación de 2 bolívares con 45 céntimos semanales

AR. Hay muchas maneras de estimar el tipo de cambio real. Algunos asesores del Gobierno, utilizando el modelo de Edwards, suponen que el tipo de cambio real no está apreciado. ¿Cuál sería su estimación?

AG. Creo que en una economía abierta como la venezolana, el modelo Edwards es más aplicable que el de paridad en el poder de compra. He hecho cálculos con modelos de paridad de poder de compra, y dependiendo del año base, el tipo de cambio de equilibrio podría estar entre 340 bolívares por dólar y cerca de 1.500 bolívares por dólar. Básicamente, un rango demasiado amplio, que no dice nada.

En el caso venezolano, el mercado petrolero es un determinante fundamental del tipo de cambio de equilibrio. En este sentido, algunos analistas cercanos al Gobierno estaban pronosticando para marzo del 99, cuando el barril de petróleo estaba en cerca de 8 dólares, que el tipo de cambio estaba sobrevaluado en un 50%- 55%. Estos analistas hoy comentan que el incremento del precio del petróleo corrigió la sobrevaluación cambiaria. Es decir, cualquier margen de sobrevaluación que podía presentar el tipo de cambio habría desaparecido mágicamente con el incremento del precio del petróleo.

Si bien creo que el margen de sobrevaluación cambiaria se ha reducido con el incremento del precio del petróleo, no podemos pensar que el único determinante de tipo de cambio de equilibrio es el mercado petrolero y, más aún, no podemos decir que el tipo de cambio está en equilibrio cuando su principal determinante, los precios petroleros, se encuentra muy por encima de sus niveles de equilibrio de largo plazo. Entonces, si vamos a considerar el petróleo como un elemento fundamental, también deberíamos asumir que el mercado petrolero está fuera de su nivel de equilibrio y recalcular, con estos modelos, el tipo de cambio de equilibrio con un precio de $ 17 el barril para la cesta venezolana. Al realizar este ejercicio encontramos que los márgenes de apreciación son relativamente importantes.

Fondos de Ahorros y Estabilización

AR. Hay muchas maneras de estimar el tipo de cambio real de equilibrio. Aparentemente sugieres no tomar el precio del petróleo del año corriente sino un precio del petróleo de largo plazo. ¿Es esta una interpretación correcta?

AG. Sí. Uno de los problemas en Venezuela, es que hemos asumido cualquier shock positivo en el mercado petrolero como permanente y cualquier shock negativo como transitorio. Yo me siento más cómodo con una política conservadora en estos momentos y en la medida de que el mercado petrolero se desarrolle, ajustar la proyección, dado que es muy difícil estimar el precio del petróleo, por sus características estadísticas. Mi recomendación es la siguiente: ser conservador e ir ajustando las variables según se vaya desarrollando la realidad, dentro de una política económica gradual. Si el mercado petrolero nos va probando que hemos sido muy conservadores, vamos a poder ajustar positivamente nuestras variables.

AR. Algunos analistas miran el caso Noruego y sugieren que deberíamos en algún modo imitarlo, tener un Fondo de Ahorro y Estabilización petrolero. ¿Cuál sería su apreciación?

AG. El tener un sesgo conservador en nuestra política económica, llevaría a Venezuela a ahorrar parte de sus recursos petroleros. Sin embargo, Yo creo que en este momento en que Venezuela ha tenido una caída del Producto Interno Bruto per cápita de 1977 al 2000 de cerca del 25%, donde el ingreso per cápita del ciudadano venezolano se encuentra en los niveles de 1962, con un incremento importante de la pobreza y donde existen fuertes necesidades de inversión en educación, en salud, etc., hablar de un Fondo de Ahorro es apresurado e, incluso, un poco arrogante. Creo que Venezuela necesita primero estabilizar su economía, necesita llevar la economía a una tendencia de crecimiento sostenible en el largo plazo, y posiblemente dentro de 5 o 10 años podríamos hablar de un fondo de ahorro.

AR. Algunos dirían justamente que este es el momento. Tienes un nuevo auge petrolero y la historia de crecimiento negativo per capita de las últimas dos décadas. A lo mejor lo que se necesita para encontrar una senda de crecimiento sostenible es, entre otras cosas, que la generación presente dependa menos del petróleo y que pueda sustentarse más en transables no petroleros.

AG. Ese es un argumento interesante y digno de analizar. Sin embargo creo que el principal problema que introduce el mercado petrolero en Venezuela, o la principal externalidad negativa, es la volatilidad y la incertidumbre asociada a ésta que impide la planificación económica en el país. Es necesario estabilizar los ingresos petroleros, a través de un Fondo de Estabilización y de la utilización de instrumentos financieros como los de futuros, las opciones, etc.

Luego de reducir las externalidades negativas que introduce la volatilidad de los precios petroleros en la economía, lo que estoy proponiendo es utilizar conservadoramente los ingresos petroleros para invertir en capital humano (educación y salud) y capital físico (puertos, carreteras) bases fundamentales para el crecimiento sostenible de largo plazo.

AR. Puede ser, pero la experiencia del auge petrolero del 74 es instructiva. En el punto alto del ciclo se intentó sembrar el petróleo, "La Gran Venezuela", y luego al caer el petróleo, nos encontramos con un ingreso per capita inferior al del inicio y una tasa de crecimiento subsiguiente también inferior, de hecho negativa.

AG. Gastamos muy mal en el 1974, yo creo que podemos gastar un poco mejor. En el 74 gastamos en empresas públicas, en desarrollar grandes proyectos que no eran viables. El problema lo colocaría en los siguientes términos: no solamente se requiere tener una visión estabilizadora de los ingresos petroleros, una visión conservadora al proyectarlos, sino además crear un conjunto de instituciones, desarrollar un conjunto de reformas estructurales, para obtener un crecimiento en el largo plazo, una reducción de la pobreza y una profundización de la democracia en Venezuela.

email: alejandro.grisanti@iesa.edu.ve

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