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Entrevista con Gustavo García Osío Este gobierno no tiene una base conceptual medianamente clara de la política macro-económica Martes, 4 de julio de 2000 Analítica Research (AR) Doctor Gustavo García Osío (GG), Profesor del IESA y ex Director de la Oficina de Asesoría Económica y Financiera del Congreso de la República. AR. Dr. García, ¿cómo evalúa Ud. la política económica del gobierno? ¿Cuáles serían sus características resaltantes?
Para mí ese es el problema esencial, porque la posibilidad de cualquier recuperación económica pasa por una modificación de las reglas de juego básicas, no de la política económica; me refiero a las reglas de juego de carácter institucional. Entonces, ¿cuál es la orientación de política económica que tiene el gobierno? ¿Hacia dónde va en términos de sus orientaciones más básicas, cuál es su posición en términos de la apertura de los mercados, de la apertura de la economía tanto en la cuenta corriente como en la cuenta de capital? Aunque no hay una definición clara y explícita de política económica, cuando uno observa, por ejemplo, por el lado de la cuenta corriente la cantidad de medidas que han venido tomando para cerrar muchas corrientes en el sector agrícola, en particular, con tendencias también proteccionistas en algunas áreas del sistema manufacturero, creo que son manifiestas las orientaciones de la política económica, y que se van a agudizar en la medida en que el tipo de cambio continúe su apreciación, si ese es el caso. Además de ello, si no hay definiciones claras y coherentes en términos de política fiscal hacia el mediano plazo, del manejo de los shocks petroleros, lo cual se manifestó con mucha claridad en la modificación de la Ley del Fondo de Estabilización Macroeconómica (FIEM) que estableció el gobierno, y que en la práctica transforma un conjunto de reglas fiscales en un instrumento discrecional; la falta de transparencia en el manejo de la política fiscal en general y de las cifras de las estadísticas básicas; es comprensible que se genere una incertidumbre importante en el sector privado, que es la causa fundamental de ausencia de inversión privada en Venezuela. AR. ¿Cuál podría ser el superávit en cuenta corriente este año? ¿Cuál podría ser una estimación realista de la salida de capitales por exceso de ahorro del sector privado? GG. Yo creo que este año podríamos tener salidas de capitales, en más o menos una cantidad equivalente a lo que yo considero que podría ser el ingreso extraordinario con relación al año pasado, donde ya existió un ingreso adicional de unos 4.500 millones de dólares. Este año uno pudiera estimar un ingreso adicional de unos ocho a nueve mil millones de dólares. A mí no me sorprendería para nada que tuviéramos una salida de capitales de magnitud similar. De hecho, entiendo que las cifras que el Banco Central, arrojan salidas de capital, eso fue lo que reportó la prensa, algo menos de 3.000 millones de dólares en el primer trimestre. Entonces, perfectamente podríamos estar hablando este año de ocho a nueve mil millones de dólares de salida de capitales. Creo que aquí hay una situación de agregados monetarios medianamente estable hasta ahora, acompañada por esterilización monetaria a través de la salida de capitales. Los agregados monetarios pegaron un brinco en octubre, pero después de ese brinco han permanecido relativamente estables. Este brinco además se justifica por el lado de los depósitos oficiales del sector público en el sistema bancario y, por eso, no se han filtrado al exterior ni ha habido destrucción de depósitos, porque básicamente fueron depósitos del sector público en el sistema financiero. Existe una situación de flujos que alimenta la salida o fuga de capitales, flujos que entran por las exportaciones petroleras y que por la vía del gasto público son monetizados o por el gasto de PDVSA, y que inmediatamente salen. AR. Un potencial desequilibrio en perspectiva. GG. Es correcto. Dinero extra que entra, dinero que sale. AR. ¿Su expectativa sería que a lo largo del año se mantenga una situación similar? GG. No creo que estamos en la antesala de una crisis, suponiendo que no haya un deterioro del cuadro político. Considerando esos factores relativamente estables, por razones económicas, por la importancia de las exportaciones petroleras, creo que este cuadro se podría mantener en el resto del año sin que se produzca crisis o conatos de ella. De otra manera el gobierno en primer lugar, tendría que modificar el esquema de tasas de interés en el corto plazo. De hecho, hoy las tasas de interés ni siquiera cubren la condición de paridad cubierta, en consecuencia, lo que está ocurriendo en el sistema bancario es muy simple: los clientes del sistema financiero toman créditos para comprar dólares y los depositan afuera. Cualquiera que tenga acceso al crédito, corporaciones o de un cierto sector de personas naturales, se endeuda en bolívares a una tasa que pueda estar por debajo de 17 por ciento, compra dólares para colocarlos en inversiones de poco riesgo, siete, ocho por ciento en el exterior, y hace una ganancia importante. Lo primero que tendrían que hacer para modificar ese esquema, sería un aumento en las tasas de interés, lo cual pone en duda las posibilidades de recuperación del crecimiento económico. AR.¿Cuáles serían los problemas actuales de la política económica? ¿Qué se debería hacer? GG. En primer lugar, como lo decía anteriormente ¿cuáles son las reglas de juego básicas de mediano plazo de participación del sector privado en la economía, de estabilidad a mediano plazo? Creo que el gobierno mandó una muy mala señal con la modificación del Fondo de Estabilización Macroeconómica (FIEM), porque si bien el fondo podía tener ciertas debilidades, era una regla de juego básica mínima. El gobierno manda una señal muy mala, primero en haber modificado la ley del fondo, donde le da un rango absoluto de discrecionalidad al uso de los recursos; y en segundo lugar, cuando la transparencia en la acumulación de esos recursos se enturbia completamente y hasta hoy en día no hay una respuesta clara de cuántos fueron los recursos que debieron haberse acumulado en 1999. Entonces, ello hace pensar a los agentes económicos que en este shock petrolero estamos repitiendo exactamente los mismos de errores anteriores y ya el mercado se está preparando para eso. La estabilización la está haciendo el sector privado. Cuando hay dólares abundantes yo me protejo en dólares y me guardo. Cuando venga el momento de vacas flacas yo estoy protegido, tengo los ahorros. Por supuesto, me refiero al sector privado que le quedan recursos para ahorrar, pero la gran mayoría de los venezolanos está totalmente desprotegida. Pero la primera cosa que el gobierno tendría que hacer es mandar señales muy claras de cambios en el Fondo de Estabilización Macroeconómica (FIEM) y en las reglas fiscales que garanticen estabilidad en el mediano y largo plazo. Además, en términos del corto plazo tendría que darse una revisión del esquema de tasas de interés y/o del esquema cambiario. Si el gobierno decide mantener la política de uso del tipo de cambio como ancla nominal, tendría que moverse en otro esquema de tasas de interés y el costo quizás de eso es menos crecimiento o, entonces, modificar su prioridad y dejar mover más rápido el tipo de cambio sin modificar las tasas de interés, moverlo más rápido dentro de la banda y, en consecuencia, ajustar la meta de inflación. AR. ¿En términos del mediano plazo habría que establecer reglas importantes? GG. Por supuesto que sí. Hay que restituir las reglas de funcionamiento del Fondo de Estabilización Macroeconómica (FIEM) hasta que una vez constituida la Asamblea se revise el conjunto de leyes del área fiscal que de paso, la Constitución nueva ordena que se hagan. Hay que revisar la Ley del Presupuesto, la Ley de Crédito Público y la Ley del Fondo de Estabilización Macroeconómica. Yo creo que Venezuela, efectivamente tiene que actualizar sus leyes en materia fiscal que están muy atrasadas, que tienen reglas que generan incentivos perversos entre el Congreso, el Gobierno Central y los Gobernadores. Creo que ahí hay que buscar una revisión de todas las leyes que tienen que ver con el área fiscal presupuestaria, endeudamiento y financiamiento de los gobiernos regionales. Lo que yo no creo que sea sostenible es pretender mantener el actual esquema de presupuesto y de crédito público con unas reglas de un Fondo de Estabilización que funcionan de manera tan poco conveniente. El caso del año pasado fue muy claro, lo que genera es un incentivo al mecanismo del endeudamiento: lo que no se puede gastar por el Fondo, se hace permitiendo deudas en el mercado interno. Esas serían las reglas en términos de mediano plazo en materia fiscal. Creo que el gobierno ha avanzado en algunas áreas, en lo cual hay que reconocerle aspectos positivos que tienen que ver con la Ley del Sector Eléctrico y con la Ley del Gas y creo que eso hay que hacerlo en otras áreas, con igual grado de apertura, de participación del sector privado. Creo que otra Ley, que en términos de mediano plazo el gobierno debería apresurar y lamentablemente todas las señales que estamos recibiendo van en sentido completamente opuestos a lo que considero viable y positivo, son las leyes de Seguridad Social y las que tienen que ver con el mercado laboral. Las de la Seguridad Social por razones muy obvias. Esas leyes tienen dos graves problemas: uno, el problema financiero a largo plazo, no son sostenibles y van a tener una incidencia muy alta en las cuentas públicas, que de hecho ya la tienen. La herencia de los jubilados sin fondos acumulados en el IVSS representa un peso en las cifras anuales del gasto de más de un punto porcentual del Producto. AR.¿Cuál es el nivel actual, el de los jubilados? GG. El volumen de jubilados es de 548 mil. Estamos hablando de una incorporación más o menos, de casi cincuenta mil personas por año. Hay aproximadamente, de acuerdo a las cifras que se tenían a finales del año pasado, alrededor de unas 800-850 mil personas que habían cumplido con todos los requisitos de la Ley. Ochocientos cincuenta mil que habían cumplido con todos los requisitos de la Ley y estaban esperando simplemente cumplir con la edad. El único requisito que les falta es que las mujeres tuvieran los cincuenta y cinco años y los hombres sesenta para retirarse. Es una deuda contingente, en verdad ni siquiera contingente porque va a ocurrir con certidumbre. Entonces, el crecimiento de esa deuda va a ir absorbiendo una cantidad cada vez mayor del gasto público, y lo peor del caso es que para quienes no han entrado a cumplir todos los requisitos de esa Ley, no existe el esquema sustituto de la Seguridad Social y la Constitución nueva crea condiciones precisamente para que esa brecha sea mucho mayor, al incorporar gente del sistema informal y al homologar la pensión al salario mínimo. AR. Con referencia a este problema, aparentemente ha habido cambios con relación al primer esquema que era completamente fiscalista. Aparentemente el gobierno se está moviendo en un esquema mixto, quizás inspirado en el esquema uruguayo. GG. Mira, yo diría que quizás para una fase de transición, yo no tendría mayores observaciones de fondo para ese tipo de esquema. El problema es el siguiente, más allá del esquema hay un problema, si tú quieres, actuarial. Si tú garantizas una pensión mínima y la contribución de la persona durante su vida laboral activa es una cantidad determinada que no alcanza a cubrir la pensión mínima, al final el Estado tiene que pagar la diferencia. En términos financieros, el pasivo fiscal depende de cuánto contribuye la persona en el pote, mientras menos ponga más deuda estás creando. En consecuencia, haber garantizado la homologación de la pensión al salario mínimo, independiente de los aportes, hace que cualquiera sea la combinación que tú busques entre mixto y privado, el problema es esencialmente el mismo. Yo creo que es inevitable, por la herencia que tiene de la generación de jubilados actuales y los jubilados por venir que no han cumplido los requisitos, de que el esquema va a tener un componente solidario por muchos años. Creo que lo aconsejable es ponerse a trabajar en los cálculos de cuánto debe ser un aporte que sea fiscalmente sostenible, de un aporte a la cuenta de capitalización individual que haga sostenible el esquema. Hay otros problemas. Creo que en Venezuela se ha perdido la discusión de lo que tiene que ver con lo que está ocurriendo en el mercado laboral venezolano, más allá del proceso de la recesión prolongada que hemos tenido. En Venezuela cuando tú incluyes el costo del salario con todos los impuestos a la nómina y otros costos asociados a la nómina, el costo de la mano de obra en Venezuela es muy cara en relación con la región. De hecho, en una oportunidad conocí un estudio que hicieron a finales del año pasado las empresas que habían participado en el proceso de la apertura petrolera y las cifras de Venezuela, con excepción de Argentina, Chile y Brasil antes de la devaluación; el costo del salario mínimo en Venezuela, con todos sus factores asociados, es decir, incluyendo los sesenta días de prestaciones sociales, los impuestos a la nómina, la Ley Programa de Alimentación de los Trabajadores, etc., hace que el uso de la mano de obra en el sector formal en Venezuela sea excesivamente caro. Eso se agudiza cuando tienes un proceso de apreciación cambiaria. Entonces una manera de disminuir el costo de salario para las empresas sin disminuir lo que percibe el trabajador, lo que en inglés se llama el take-home-pay, es revisar toda esa estructura de costos asociados a la nómina. Hay que revisarlos sustancialmente. Uno de los peores errores que se cometió en los últimos años fue la Ley Programa de Alimentación a los Trabajadores, porque además son costos asociados a la unidad tributaria, no están ni siquiera asociados al salario mínimo, como proporción de un salario mínimo que es excesivamente alto, y lo que es peor, es más caro para las empresas de servicios que tienen dispersos sus puntos de ventas o servicios. Porque el caso de la industria manufacturera donde tienen concentrado a los trabajadores, lo pueden intentar afrontar con un comedor industrial, pero por ejemplo, un banco no puede afrontar el problema con un comedor industrial, sino que tiene que pagar el costo de manera directa. Aquí hay una anécdota: la OCEPRE está estudiando un crédito adicional para incorporar este año a los trabajadores públicos al programa de alimentación de los trabajadores y el programa cuesta alrededor de 270 mil millones de bolívares; ni siquiera el sector público pueda dar frente a ese programa. Entonces, en Venezuela hay un problema muy serio en el mercado laboral que no solamente genera los efectos sociales de desempleo, de despido de trabajadores de más antigüedad, por trabajadores jóvenes, etc., sino que atenta contra la inversión privada porque simple y llanamente quien no puede evadir esos mecanismos tiene que tomar una decisión: si invierte en Venezuela o invierte en otros sitios donde los costos de mano de obra son más estables y menores. Eso es otro de los factores. En Venezuela hay que revisar todo el costo de nómina, incluyendo prestaciones sociales, seguridad social y todos los otros costos asociados que han sido atados al salario mínimo. AR. Algunos analistas sostienen que una manera de “depreciar” el tipo de cambio real sin tocar el nominal sería eliminando gran parte esos impuestos. GG. Por supuesto. Es una manera de reducir el costo salarial para las empresas en términos reales. Yo creo que eso hay que revisarlo en Venezuela, hay que hacerlo por razones de la situación social, este problema está asociado a la falta de generación de empleo en Venezuela y en segundo lugar, porque es una de las maneras de crear condiciones de recuperación de la inversión privada en Venezuela. AR. El gobierno aumentó sus propios salarios en más del 20%. Con el aumento a los maestros, profesores universitarios y médicos, puede ser más de treinta por ciento. PDVSA prácticamente duplicó el salario con los bonos que está pagando. Si se incluye el aumento de las pensiones, los intereses por prestaciones, etc., se tiene la sensación de que en el área fiscal se está pasando de una política relativamente mesurada a una brusca expansión de mala calidad. ¿Cuál es su opinión? GG. Ahora yendo a la política de corto plazo, aparte del problema de la inconsistencia entre política monetaria y cambiaria que vimos anteriormente, hay un problema de política fiscal excesivamente pro-cíclica, que muestra una expansión abrupta del gasto y que yo creo que el gobierno no va a tener capacidad de ejecutar, pero que hace dudar de la sostenibilidad de las metas básicas de inflación y tipo de cambio a mediano y largo plazo. Yo he rehecho un cálculo de las cifras de déficit fiscal con lo que estaba aprobado en el presupuesto y restando lo que el gobierno ha declarado como insubsistencia, rectificaciones e incorporando los nuevos créditos adicionales. Posiblemente tengamos este año, con esos cálculos y suponiendo que el gobierno tiene capacidad de ejecutar alrededor de un 85% de ese gasto, de un gasto primario en el orden de 20 puntos porcentuales del PIB. Si estamos hablando de todo el gasto, incluyendo los intereses de deuda, posiblemente habría que incluir más de 2 puntos porcentuales adicionales, y si incluimos la amortización, estamos hablando de un gasto del Gobierno Central entre 24 y 25 puntos porcentuales del PIB. A 23 dólares el barril, que es el precio con el cual yo estoy haciendo las estimaciones, estamos hablando de un déficit de no menos de uno y medio puntos porcentuales del PIB, a 23 dólares el barril. Venezuela jamás ha tenido una circunstancia como esta. Se han tenido precios de 16 dólares el barril y el gobierno central ha estado en superávit. Es verdad que nunca habían reconocido muchas de sus deudas y que eso era un superávit un tanto irreal, ya que no se pagaban las prestaciones sociales ni los intereses de las prestaciones, pero aquí estamos hablando de un salto cualitativo de deterioro fundamental de la política fiscal, que sólo es sostenible mientras los precios del petróleo se mantengan en estos niveles y parece que se van a mantener al menos por un tiempo. El problema se va a presentar cuando disminuyan los precios del petróleo. AR. Hay análisis que estiman un precio promedio de 25 dólares por barril para este año. GG. Pudiera estar en 25 dólares promedio, no es nada exagerado, estoy totalmente de acuerdo contigo. AR. ¿Piensa que existan problemas de financiamiento este año? GG. No, no creo que este año el gobierno tenga problemas de financiamiento importantes. Lo grave de eso es que no van a cambiar la política porque tienen mecanismos de financiamiento. Primero, creo que se han abierto algún espacio en el mercado interno con la eliminación de los TEMs, que la semana antepasada estaban por debajo de los cincuenta mil millones de bolívares, y como la recuperación del sector privado todavía es muy lenta, el Banco Central habla de una recuperación del sector privado no petrolero de 1.7% en el primer trimestre, existe posibilidad de financiamiento interno. Lo que quiere decir es que hay capacidad excesiva de recursos en el sistema financiero, de hecho uno lo ve en las cifras del encaje excedente, que le permite al gobierno seguirse financiando con la emisión de deuda interna, sabiendo además que las fuentes de oferta primaria de dinero por la vía del uso del ingreso petrolero permite inyectar recursos a la economía para que el sector privado compre papeles de deuda pública y financie ese gasto público. Digamos, lo malo de esa noticia es que al no tener restricción financiera el gobierno se siente que no tiene límites para cumplir con el servicio de deudas y mantener un aumento del gasto. Ahora, eso el mercado lo lee muy claramente, sabe que la política fiscal no es sostenible, inclusive a precios que en otras circunstancias serían fabulosos para Venezuela, de 22 dólares el barril, ni siquiera 20 dólares. Ahora, a 18 dólares el barril, vamos a tener una brecha financiera insostenible desde el punto de vista fiscal. Lo preocupante de esto es que algunos de esos gastos son de carácter permanente, la diferencia con el pasado es que muchos de esos gastos eran básicamente muy pro-cíclicos, que estaban asociados básicamente a inversión pública. Ahora hay menos inversión pública y más de compromisos que pasan a formar parte de un gasto permanente que tiene que ver con el problema de la seguridad social, los compromisos con los jubilados, la estructura de los fideicomisos de las prestaciones sociales, aumentos de salarios que no los puede disminuir. Muchas de las reformas que se hicieron en el sector público, en la fusión de ministerios, no se tradujeron en disminución de personal, sino que ahora tienen los ministerios fusionados con la misma proporción de empleados que tenías anteriormente, entonces, se perdió otra oportunidad de reforma dentro de la Administración Pública. A mí lo que más me preocupa de todo esto es que esa señal de aumento tan explosivo del gasto, de la estructura negativa de ese gasto y la modificación de la Ley del Fondo de Estabilización Macroeconómica (FIEM) es un mensaje muy claro para el mercado: vamos a tener una política fiscal más pro-cíclica que la que hemos tenido en el pasado. Y digo más pro-cíclica porque no solamente que aumentaste el gasto con el ingreso petrolero, sino que se aumenta con un componente que es más rígido y mucho menos flexible. Y aquí no hemos entrado en consideración de ninguno de los elementos que crea la Constitución de potencial de rigidización de ese gasto que tiene que ver con la Seguridad Social y con compromisos económicos que puedan hacer la política fiscal mucho más rígida. AR. ¿Cuál, en su criterio, es la base conceptual de la política macro-económica? GG. A mí me cuesta decir que hay una base conceptual medianamente clara, pero lo que sí hay es una intuición, de pensar que todavía el gasto público puede motorizar el resto de la economía y puede jalar el crecimiento de la economía. Yo creo que eso es fundamentalmente lo que está detrás. AR. ¿Un esquema Cepalista de los años cincuenta adaptado a las circunstancias? GG. Un esquema Cepalista con mezcla de keynesianismo en su versión primitiva. Yo creo que no es un esquema perfectamente elaborado y mucho menos sofisticado, pero Cepalista por el lado de las tendencias proteccionistas, de la canalización de recursos hacia sectores escogidos, donde alguien piensa que esos son los sectores banderas, de punta con incentivos fiscales, etc. Ahí también te quiero hacer una mención particular: los aumentos de las exenciones, y de las exoneraciones de carácter discrecional y el aumento de la demanda agregada de gasto público para estimular la economía. Eso es el esquema, a mi juicio, completamente, una mezcla de cepalismo y keynesianismo primitivo. AR. Aparentemente hay algunos economistas relativamente jóvenes, que están propiciando una vuelta al Cepalismo, ¿Existe esta tendencia? GG. Yo creo que es una tendencia relativamente nueva, donde se ven figuras con cierto background intelectual que tratan de dar refuerzo intelectual a este Cepalismo keynesiano. Yo creo que con esa incorporación intelectual, con ese esbozo, el pensamiento de Giordani empieza a encontrar algún soporte intelectual en alguna gente que se identifica con la corriente ideológica del gobierno. AR. ¿Qué opina de la idea de que Venezuela necesita una redistribución de activos debido a las desigualdades existentes, y que ello se puede hacer rápidamente y en democracia, sin violencia? ¿Se trata de una idea o esquema elaborado? GG. No creo que exista un esquema elaborado. Yo no creo que sea factible en democracia, hacer una redistribución importante de activos en un plazo breve. Porque si hablamos de activos, eso implica que tú tienes que quitar activos a unos para entregárselos a otros. AR. Se podrían tomar activos del Estado. GG. Si hablamos de activos del Estado eso me parece perfectamente bien, además son recursos ociosos, usados ineficientemente, en esto yo no tengo problema. No sería realmente una redistribución de la riqueza, en el sentido de transferencias de activos de un grupo a otro, pero en todo caso, si son del Estado yo en eso no tengo ningún problema, siempre y cuando sean mediante mecanismos claros, transparentes y que estimulen el surgimiento de mecanismos de mercados secundarios de tierra, etc., que permitan que se genere el mecanismo de mercado. Eso sería viable si son recursos del Estado, y aconsejable aún. Sí, en eso yo no tendría ningún problema. El caso muy claro es el caso de las tierras que están en manos del Estado y básicamente es el activo fundamental al cual nos estamos refiriendo. Ahora, yo sí creo que en Venezuela hay un problema muy grave de distribución de ingresos y que tiene que ser uno de los objetivos de la política económica, pero ese instrumento existe y para eso hay dos cosas fundamentales: uno, el sistema tributario en primer lugar, y en segundo lugar, todos los mecanismos de protección que puede crear el Estado a través de la política social y yo creo que ahí no se están haciendo las cosas fundamentales, los esfuerzos no están focalizados. AR. O quizás programas que en otros países subdesarrollados han dado resultado desde la óptica de redistribución de activos, como en el banco del pueblo, aquí se ha intentado sin capacidad gerencial y poca claridad económica. GG. Es una política básicamente asistencialista, porque no hay nada más asistencialista que el Plan Bolívar, donde llegan los soldados con todos los implementos, ellos hacen, van y se retiran y la comunidad ni siquiera participa de eso. No está involucrada la sociedad en el proceso de producir los beneficios materiales que implica mejorar los hospitales, las escuelas, incorporar a los sectores de la sociedad en la administración de esos hospitales; sino que llegan los soldados, pintan, acomodan, cortan la grama, quitan el monte, reparan la escuela y se van y entonces sigue el hospital manejado con la misma burocracia pública, simplemente tiene efecto mientras dure la pintura y el remozamiento de los jardines. Pero lo que ha dado resultado en muchos países, inclusive de América Latina, ni siquiera de Asia, es que la sociedad en cada uno de sus núcleos comunitarios se incorpora a la administración de ese proceso, no se está dando en Venezuela. Creo que lo que hay es la exacerbación de una política completamente asistencialista que en este caso es peor porque la estás haciendo a través de las Fuerzas Armadas que no tiene ningún vínculo real con la comunidad. Eso en primer lugar. En segundo lugar, los mecanismos que se están utilizando son asistencialistas porque no crean mecanismos permanentes para sacar a la gente de la pobreza, como por ejemplo, el caso del Banco del Pueblo o el reparto de tierras, que lo que hace es que le dan a la gente un activo que los ponen en producción. En Venezuela no están haciendo eso, por eso es que te digo que es asistencialista en el sentido de que se percibe como una ayuda circunstancial que tú entregas a una comunidad, que está muy necesitada, pero no crea los mecanismos para que esos activos se revaloricen y en el caso de algunos de ellos se puedan crear mercados secundarios de compra y venta de esos activos. AR. Hay analistas que sostienen que a pesar de que Venezuela tenga problemas apremiantes, no tiene capacidad de absorber en forma eficiente el volumen total de recursos externos ligados a los booms petroleros como el actual, y por lo tanto debería dejar afuera parte de esos recursos para afuera, al estilo Noruega, a través por ejemplo de un Fondo de Ahorro. Además se supone que ello podría reducir los efectos negativos de la llamada Enfermedad Holandesa, ¿cuál es tu percepción de ese tema? GG. De hecho, nosotros hicimos el trabajo con el Banco Mundial que incorporó la idea que adicional a un Fondo de Estabilización, en Venezuela sería conveniente la creación de un Fondo de Ahorros. Esos cálculos están hechos, y no sería muy difícil instrumentar este tipo de mecanismo desde el punto de vista técnico. Se estimó cuál es la masa de ahorros que se debería generar en un horizonte de tiempo relativamente largo, para que ésta produzca una renta similar a la que genera la renta petrolera en un período post-petrolero o de ingresos petroleros relativamente bajos. En un período de transición de cuatro, cinco años, se requiere un ajuste fiscal en lo que sería el déficit primario no petrolero, reducirlo para poder bajar el aporte fiscal y eso permitiría una función continua de aportes a ese Fondo de Ahorros para que eventualmente, cuando el recurso petrolero se agote, aunque pareciera que le quedan muchos años a Venezuela al ritmo de producción actual, o más importante aún, cuando se haga simplemente obsoleto tecnológicamente el recurso antes de que se agote, se va a poder aprovechar el Fondo de Ahorros y no habría una generación que va a tener que hacer un ajuste demasiado traumático. Entonces, lo que hemos propuesto y del cual tú fuiste uno de los que en principio propuso esa idea en Venezuela, es la de justamente crear un Fondo de Ahorros, que permita en el futuro generar para “N” generaciones, porque los cálculos están hechos al infinito, intertemporalmente hablando, para “N” generaciones, garantizar una renta similar a lo que es la renta petrolera en los próximos siete u ocho años. Eso yo creo que es fundamental. Ahora fíjate, tú traes a colación un tema fundamental cuando hablas de la Enfermedad Holandesa. En Venezuela hemos exacerbado por la legislación del mercado laboral todos los efectos del deutsch disease, porque se ha encarecido la mano de obra paralelo al proceso de apreciación cambiaria y eso explica por qué algunas empresas, además de la inestabilidad de las reglas básicas del mercado o las reglas de juego de seguridad jurídica, con los acuerdos internacionales recientes prefieren trasladarse hacia México o hacia Colombia que instalarse en Venezuela. O sea, no es como mucha gente pensaba al principio, no es que nosotros somos un país políticamente inestable, porque Colombia es un país tanto o más inestable que nosotros y sin embargo ha capturado mucha de esas inversiones que se han retirado de Venezuela. Eso tiene que ver con un proceso de deutsch disease, es básicamente un importador de transables no petroleros. Por ejemplo, se producen las medicinas más baratas en cualquiera de estos otros países y las exportas a Venezuela. Con todos esos acuerdos internacionales lo que nos hemos metido es en un autogol. Ahora, la respuesta a eso no es que cierren las fronteras, la discusión tiene que ver: uno, con el rol del ingreso petrolero en la determinación de los precios relativos en Venezuela, para que las inversiones se decidan entre sectores transables y no transables, etc.; en la determinación de los precios relativos y en segundo lugar, con todo lo que es el manejo de la política laboral que en Venezuela se ha desvinculado a sus efectos reales más directos. AR. Hay análisis, como el del Banco Santander, que suponen que a raíz de las elecciones existiría en Venezuela una situación más plural y por ello podríamos tener una situación win-win. Otros suponen que la política económica del gobierno no variará hasta que cambien las circunstancias externas, básicamente el mercado petrolero. ¿Cuál sería su percepción? GG. Creo que el problema fundamental está en las reglas de juego, básicamente en el área fiscal. La forma en que se determina el presupuesto en Venezuela, ni siquiera digamos el gasto en la Ley Anual del Presupuesto, sino lo que termina siendo el gasto acordado en Venezuela. Todos los incentivos en Venezuela son perversos porque el mecanismo de aprobación de presupuesto y las leyes de crédito público estimulan a que el gobierno subestime los ingresos y sobreestime el gasto, el que los gobernadores sobrestimen alguna partida del gasto y subestimen el ingreso e igualmente el Congreso tiene todos los incentivos para aumentar el manejo discrecional de algunos recursos tanto en el presupuesto como en Ley de Crédito Público. La mayor pluralidad necesariamente no tendría porque incidir en mejorar las reglas, tenemos el caso por ejemplo de Brasil, en la misma Colombia, donde la pluralidad lo que ha hecho es reventar todos los mecanismos de restricción fiscal. El problema para mí en Venezuela es que la restricción presupuestaria del sector público no está bien determinada, no está claro quién la determina y cómo se establece. Para todos los agentes económicos, excepto el gobierno central en determinadas circunstancias, todos los incentivos están hechos para que todo el mundo violente la restricción presupuestaria. Además, los mecanismos llevan a una dinámica de juego en el cual la credibilidad entre unos y otros agentes se pierde completamente. Entonces, todo el mundo trata por esa razón de subestimar ingresos y de sobreestimar gastos, porque si yo no lo hago, en el reparto me quedo fuera. Por eso es que yo te señalaba anteriormente que en Venezuela, todo lo que es la estructura legal de nuestras leyes fiscales que tienen que ver con la Ley de Presupuesto, la Ley de Crédito Público y el Fondo de Estabilización Macroeconómicas, tienen que ser revisadas a la luz de la estructura de incentivos para que esa restricción presupuestaria se pueda establecer institucionalmente y que la misma no pueda ser violentada. AR. ¿La idea de Ricardo Haussman, un organismo supra-Congreso y supra- Ejecutivo? GG. Existen dos alternativas, una es que creas esa institución que sería una especie de Corte Suprema Fiscal, que a su mejor saber y entender estima cuál es la restricción presupuestaria y nadie pueda irrespetar esa restricción presupuestaria. Esa es una manera. Ahora, es institucionalmente complicada. La otra salida es que tú establezcas en forma legal, inclusive puede ser constitucional, la restricción presupuestaria, por ejemplo, el gasto distinto de amortización de deuda tiene que ser igual a los ingresos ordinarios. Esa tiene una ventaja, es directa, es clara, es transparente, estaría establecida en la ley. Tiene una desventaja, es muy rígida y no te permite un manejo anti-cíclico de la política fiscal. Entonces tú pierdes en rigidez lo que ganas en transparencia. La otra que es la propuesta de Ricardo, el Consejo Superior Fiscal es institucionalmente complicada, te da toda la virtud de la discrecionalidad para manejo de los ciclos, pero es institucionalmente complicada y la Corte Fiscal puede ser perfectamente capturada por algunos de esos agentes, el Ejecutivo o el Congreso. Yo creo que ese es el elemento fundamental cuando yo señalaba anteriormente de que en Venezuela hay que repensar toda la estructura de la legalidad fiscal completamente. AR. ¿Qué agenda ves en la nueva Asamblea Nacional, cuál sería la agenda de las leyes económicas? GG. Yo diría fundamentalmente cuatro: el primero es lo que yo llamo la legalidad fiscal, Presupuesto, Crédito Público, Fondo de Estabilización Macroeconómica y la Hacienda Regional. Esas cuatro leyes son todo un bloque que tiene que ver con el problema de la legalidad fiscal, incluyendo la descentralización como un elemento fundamental. AR. Pudiera ser un Código. GG. Claro, pudiera ser un código o una Ley Orgánica de Finanzas Públicas o algo por el estilo. Yo sabía que el Ministerio de Hacienda venía trabajando en eso, no sé si ese trabajo ha continuado su proceso, creo que algo ha continuado pero no creo que esté muy adelantado. Tampoco tengo seguro, salvo algunas excepciones, que haya claridad en el Ejecutivo hacia donde debemos ir, porque uno lo que ve en el Ejecutivo y su conducta en meses recientes, es la actitud de opacar la transparencia fiscal y centralizar el manejo de los recursos, entonces dudo que vaya en la dirección adecuada lo que esté pensando el Ministerio de Hacienda. Eso es un bloque de leyes. Hay otro bloque de leyes que tiene que ver con el bloque de la Seguridad Social y del mercado laboral. Justamente, la Constitución ordena revisar esos dos sectores: todo lo que es la seguridad social y la Ley del Trabajo. Creo que podemos cometer un grave error al poner en el sistema la retroactividad, porque es retroactividad con sesenta días, antes era retroactividad con 30 días. Entonces podemos terminar en el peor de los mundos. Otro bloque tiene que ver con lo que es la Ley de Bancos, la Ley de Entidades de Ahorro y Préstamo y la Ley de Emergencia Financiera. Lo que pasó con Cavendes no es un caso aislado, el sistema financiero venezolano está deteriorado y en un proceso de aguda recesión económica es posible que ese deterioro se agrave. Además, toda la discusión de la legalidad, de la forma cómo se intervino Cavendes, lo que está reflejando son las inconsistencias que surgen entre la Ley de Emergencia Financiera y la Ley de Bancos y el proceso de autonomía de la Superintendencia de Bancos. Eso es otro bloque, que yo lo separo de lo que yo llamo el cuarto bloque en materia económica, que es la Ley del Banco Central. La Constitución también ordena que se abra este proceso. Yo creo que el daño de pérdida de autonomía de lo que debe ser el Banco Central, en buena medida ya está hecho en la Constitución, pero en la Ley tú podrías crear algunos mecanismos de contención, una especie de red protectora. Yo diría que la agenda está constituida por cuatro bloques, pero estamos hablando aquí como de diez leyes. Todas son leyes jumbo, son todas muy importantes, son leyes claves. Ahora, también es una oportunidad de que el país repiense sus objetivos de política económica a mediano plazo con la revisión de esas leyes. Porque todos estamos hablando acá de política económica de mediano plazo, del problema del ingreso petrolero, del deutch disease, del mercado laboral y el tipo de cambio, son todos aspectos que pasan por esa estructura institucional. AR. ¿Cómo percibes la situación económica en el mediano y corto plazo, si tienes algunos supuestos de comportamiento para este año? GG. Si continua la actual política económica, creo que el tropezón va a ser inevitable, posiblemente no sea inmediatamente a la posible reducción del ingreso petrolero, porque hay un colchón de reservas holgado, más lo que se acumule en el Fondo de Estabilización, pero yo creo que el tropezón puede ser casi inevitable: el esquema de política fiscal y el esquema de política cambiaria y monetaria no son sostenibles. Ese esquema, como decíamos anteriormente no es sostenible. Por ejemplo, como decíamos antes, una depreciación de la banda que está por encima de las tasas de interés en el mercado local no es sostenible y en segundo lugar, ese nivel de gasto público, sobre todo de gasto primario, tampoco es sostenible a mediano plazo, no solamente como decía, por el nivel, sino por la estructura del componente rígido de ese gasto. Yo definitivamente creo que Venezuela puede estarse preparando para un tropiezo económico serio, que pueda venir en los próximos años y eso nos puede agarrar en medio de una indefinición, de una transición entre una Constitución y otra con muchas de estas leyes en proceso de elaboración. Lo único que espero es que eso pase antes de que esas leyes se definan, porque después va a ser peor, vamos a tener restricciones legales para ajustarnos a estas circunstancias. AR. ¿Cuáles son tus estimaciones, si tienes algunas, para este año? Indicadores macros: inflación, crecimiento... GG. Vamos a empezar por el lado fiscal: como te decía, todavía de manera muy conservadora, utilizando un precio promedio de 23 dólares el barril para la cesta de exportación, estimo que el gobierno central va a tener un déficit de 1,5 puntos porcentuales del PIB. Eso quizás es compatible con un superávit consolidado entre el gobierno central y PDVSA del orden de tres puntos del PIB. No creo que vaya haber posibilidades de acumular muchos más recursos en el FIEM, escasamente dos mil millones de dólares más en el año, que sería apenas una cuarta parte del boom petrolero de este año. Este año debería acumularse en el FIEM más o menos, como un mínimo, cuatro mil dólares. Son cuatro mil millones de dólares de ingresos adicionales este año, usando 23 dólares para el barril de exportación. Cada dólar adicional son aproximadamente mil millones de dólares adicionales, o sea, que si usamos 25 dólares como promedio, entonces serían cinco mil millones de dólares adicionales que deberían haber en el Fondo de Estabilización. Creo que lo que podrían llegar a acumular en el FIEM, en un escenario optimista, con este nivel de gastos acordado, son dos mil millones de dólares. Yo dudo que los acumulen porque de hecho, en lo que va de año, si tú consideras que 1.700 millones de dólares fue lo que correspondió al año pasado, dándole inclusive la razón al gobierno de lo que debió haberse acumulado, que no fue así, pero supongamos que esa era la cantidad del año pasado, al 30 de marzo del 2000 habían acumulados 1.700 millones de dólares, suponiendo que esos fueron los noventa días que le da la Ley establece de plazo, desde el 31 de diciembre, ellos solamente han aumentado alrededor de 400 millones de dólares en los primeros seis meses del año. El gobierno debería tener en el FIEM cerca de dos mil millones de dólares adicionales al 30 de junio, correspondientes al primer trimestre del 2000 y por supuesto, eso no se ha producido. Creo que va a producirse un crecimiento moderado, ya que el multiplicador del gasto no puede ser nulo, aun con una fuerte salida de capitales. Creo que vamos a tener un crecimiento económico muy modesto que yo lo ubico entre dos y tres por ciento. Suponiendo que hay transparencia en el manejo de las cifras. Yo no me sorprendería de que la inflación se ubique en niveles inferiores a los del año pasado, entre otras razones porque la fuga de capitales está funcionando como la teoría del “Búfalo”, de Díaz Bruzual cuando Luis Herrera, según la cual la salida de capitales filtraría las presiones monetarias y eso no generaba inflación. AR. Hay economistas que suponen que esta es la tesis de Guillermo Calvo. GG. No creo que esa sea la posición de Guillermo Calvo. En una oportunidad que yo le oí una presentación en el Banco Central, él mantenía la posición del tipo de cambio fijo en cuanto al manejo de los movimientos de capitales de corto plazo, que no estaban asociados al ingreso petrolero. Porque vamos a estar muy claros, esto no es un problema de capitales que entran y salen, aquí estamos hablando de la destrucción de un recurso natural no renovable que es un activo de la República. Esa teoría es válida cuando tú dices bueno, yo puedo tener en determinadas circunstancias entradas de capitales, deja que esos capitales bajen la tasa de interés o subes el encaje legal del Banco Central y que esos capitales se vayan. Los desestimulas, y bueno, entran y salen como capitales a corto plazo. Pero lo que no puede ser es que tú digas que se aplique una teoría de éstas para el caso del ingreso petrolero, porque primero, es un recurso natural no renovable, que en algún momento no lo vas a tener o por la obsolescencia tecnológica, y la otra cosa que es bien importante, que este aumento del petróleo pasó por un sacrificio que hizo Venezuela de nivel de actividad económica y de inversión en el sector petrolero. Entonces ¿tú pagaste un sacrificio para que ese capital se vaya al exterior? Eso no tiene ningún sentido. AR. Y en forma de activos privados, del sector de la población que tiene capacidad de ahorrar... GG. Exactamente, esto es un subsidio a los sectores de más altos ingresos de la población, porque tú lo que les estás diciendo, señores, endéudense y compren dólares baratos. Ahora, eso lo pueden hacer quienes tienen activos, quienes no tienen activos no se pueden endeudar en bolívares para comparar dólares y esos son los que van a pagar las consecuencias más caras el día que tengan que ajustar el tipo de cambio cuando se reduzca el precio del petróleo. AR. Un economista norteamericano en el Fondo viendo las cuentas de Venezuela, la cuenta capital de corto plazo y la salida de capitales, comparaba a Venezuela con estación de gasolina. Era muy visible la imagen. GG. Y ahora que me hablas de esa imagen, yo creo que ahora estamos otra vez en el exabrupto de un litro de gasolina mucho más barato que una botellita de agua mineral y ahí vuelve otra vez un subsidio realmente regresivo. Nosotros hicimos en la Oficina de Asesoría Económica y Financiera del Congreso un estudio, en el cual evaluamos el impacto de un ajuste del precio de la gasolina y de una reducción de las exenciones del IVA en la distribución del ingreso y allí encontramos que los sectores de los dos cuartiles de ingresos más altos son los que más se benefician de las exenciones en el IVA y del subsidio a la gasolina. AR. Recuerdo un viejo estudio del Banco Mundial, ¿ustedes lo actualizaron? GG. Yo fui el que le hizo ese estudio al Banco Mundial. Hicimos un cálculo de cuánto fue la distribución con la canasta de consumo del Banco Central de las exenciones y éstas a quien más benefician son a los sectores de más altos ingresos. El consumo interno de gasolina se distribuye así: más o menos 70% es el consumo privado de los automóviles y 30% al transporte público. Entonces tu puedes crear perfectamente un mecanismo que no ha sido eficiente en el pasado, pero puedes crear un mecanismo en el cual subsidies o mantengas el precio de la gasolina de facto para el transporte público y permitas un aumento en el precio de la gasolina para los particulares. AR. Hay algo que resulta un poco paradójico. Este equipo político, independientemente de su capacidad, aparentemente una de sus intenciones es ayudar a los sectores de bajos ingresos. Entonces, ¿cómo se explica que mucho de lo que están haciendo, dónde claramente se desfavorece a los sectores de bajos ingresos? Aparentemente hay poca conexión entre la intención y la política económica. GG. Pueden influir razones políticas coyunturales, además el camino del infierno está lleno de buenas intenciones. Bueno, yo creo que ahí hay un problema, por sesgo ideológico, de desconocimiento de cuáles son los mecanismos adecuados. Tú tienes el propio sistema tributario, que es lo que hablábamos en el caso de las estructuras de exenciones del IVA, del Impuesto sobre la Renta, etc., y luego la red de protección social que tú puedes crear medianamente por el gasto público. El hecho de que en Venezuela la fuente principal de ingreso fiscal lo genera el petróleo, que es un activo en manos del Estado, te permitiría que tú puedas hacer la política re-distributiva más progresiva que puedas pensar en cualquier otra parte del mundo, excepto en cualquier otro país petrolero, porque tú no tienes que sacrificar inversión privada para hacer ese proceso de redistribución. Una virtud que hubiera podido aprovechar Chávez, con el cambio que él ha producido, es que rompió con todos esos mecanismos de lobbies tradicionales, lo que le permitía una política de subsidios focalizada y con verdadero sentido re-distributivo. La fuerza con la cual Chávez irrumpe en el escenario político, le hubiera permitido perfectamente romper con todos esos lobbies, él no estaba asociado a esos lobbies, no fue apoyado por esos lobbies, políticamente creció oponiéndose a muchos de esos lobbies, como los sindicatos, los partidos, parte de los gobernadores, etc. Creo que ha pesado mucho la cartilla ideológica, su sesgo ideológico, una fe ciega en esos postulados básicos de cepalismo con keynesianismo, con planificación a la polaca, a lo Oscar Lange, según la cual el Estado puede decidir hacia dónde van los recursos, y obtener los mismos beneficios que obtendría el mecanismo de mercado. Si yo digo hacia dónde van los recursos, puedo determinar los mismos efectos. Desconocen cuáles son los mecanismos básicos de funcionamiento, no solamente del mercado, sino los incentivos con los cuales se mueven los agentes económicos
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