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El desempeño económico es precario y dependiente del auge petrolero. Jueves, 21 de septiembre de 2000 Analitica Research (AR) Econ. Orlando Ochoa (OO) AR. El tema central de la entrevista, en esta primera entrega, sería su evaluación del comportamiento de la economía, de la política económica del Gobierno y las perspectivas a corto y mediano plazo de la economía frente al auge petrolero actual.
Esta situación fue acompañada por una recuperación del precio promedio del petróleo de 16 dólares 10 centavos, es decir, de una importante alza con respecto a 1998, de 5 dólares, 50 centavos, pero también por una salida de capitales estimada por el BCV en 4.600 millones de dólares. Sin embargo, los resultados del 99 –como el presidente Chávez nos ha tratado de recordar persistentemente- están matizados por el enorme énfasis en un proyecto político que ya ha comenzado a cristalizar con nuevas instituciones, en su propia relegitimación como Presidente y en el logro de una mayoría importante en la nueva Asamblea Nacional. Ahora tiene todo el apoyo que pueda requerir para establecer su "Nuevo Modelo Económico y Social" para Venezuela. Entonces, en términos de lo que ha ocurrido hasta ahora, pocos pueden decir que sean logros significativos: al contrario, es un desempeño económico bastante precario, y dependiente de la mejoría en los ingresos petroleros. Al respecto, hay que decir que este es uno de los temas donde hay mayor diferencia entre quienes apoyan al Gobierno o son voceros del mismo, y quienes son adversarios o tienen opiniones independientes. Plantear, como lo hacen los voceros del Gobierno, que la violenta caída del PIB en 1999 es sólo una prolongación de la política económica del año 98, no es, en mi criterio, correcto. Incluso desde principios de 1998, las expectativas de que Hugo Chávez Frías podía ser elegido Presidente de Venezuela en diciembre de ese año, comenzaron a crear un clima adverso. Obviamente la restricción que representó la caída en el ingreso petrolero también influyó. Como evidencia de esto tenemos el ataque especulativo que se inició contra el bolívar a principios del segundo semestre, el cual mostraba falta de confianza en la sostenibilidad de la situación macroeconómica de Venezuela, y detrás de esa situación de tenemos la vulnerabilidad de las finanzas públicas y la vulnerabilidad de las cuentas externas. Entonces, si bien el 99 fue marcado por el pasado inmediato, en el cual la misma posibilidad de elección del presidente Chávez influía, el retroceso bastante significativo no sólo se explica por el pasado inmediato, sino por la política económica que se instrumentó. Además, el alza en los precios del petróleo alejaba cualquier amenaza de inestabilidad macroeconómica. Naturalmente que la caída de la economía logró disminuir las presiones inflacionarias. El PIB por habitante cayó en casi 10% en 1999. El desempleo llega a un nivel muy alto, con un sector de economía informal que pasa la barrera del 50% de la fuerza laboral empleada. Ahora, al primer semestre del 2000 (según la información preliminar del BCV) tenemos que el crecimiento del primer trimestre fue de 0,3% y el del segundo de 2,6%, en conjunto 1,5% para el semestre. Un desempeño bastante modesto con relación a los estímulos de demanda agregada - gasto público - que se han instrumentado. Las presiones inflacionarias continúan disminuyendo; en el aparato productivo venezolano se siente todavía marcado por signos de parálisis y de expectativas, digamos, no muy positivas, a pesar de la situación muy favorable del mercado petrolero. En las Encuestas Industriales de Conindustria se puede observar que los planes de nueva inversión del sector privado no son importantes, ni se prevén signos para fomentar estos planes de inversión. En realidad lo que podemos hablar es de un reacomodo a un mercado empequeñecido, de un mercado en el que hay que cuidar cuotas de participación, en el que los sectores empresariales necesariamente se ven forzados a cuidar costos, a reducir márgenes. En eso influye también la sobrevaluación acumulada del bolívar, que sin entrar a discutir cifras se estima entre un 25 y 35 %. Esto lo sabemos por los estudios que se han hecho, por ejemplo, para citar una fuente, la Oficina de Asesoría Económica del Congreso. AR. Al respecto, existe una polémica. Algunos analistas suponen que si se estima el tipo de cambio real por los fundamentos, al subir el precio del petróleo, el tipo de cambio real no mostraría apreciación, es decir estaría en una posición de equilibrio. Existen muchas maneras de estimar el tipo de cambio de equilibrio. ¿Cómo cree que se debe estimar para el caso venezolano?. OO. A largo plazo, tengo la impresión de que un buen indicador o un mecanismo que suministra información relevante es la evaluación del tipo de cambio real por la Paridad del Poder de Compra. ¿Y por qué debe ser tomado en cuenta este indicador?. Porque la paridad de compra es relevante, y porque en una economía petrolera justamente la distorsión fundamental, esa que provoca síntomas graves de la "Enfermedad Holandesa", se produce por distorsiones de los precios relativos, básicamente transables vs. no-transables. Por eso una economía sustentada en un recurso natural que llega a tener en períodos de auge, ingresos externos muy importantes, la forma tradicional de evaluación del Fondo Monetario Internacional (FMI), el balance en la cuenta corriente, no es la más apropiada. Porque precisamente el recurso natural (en el caso de Venezuela, el petróleo) influye de manera coyuntural distorsionando la tendencia de largo plazo: cuando hay un período de auge, se pueda producir, como históricamente ocurre en el caso venezolano, un superávit positivo muy importante en la cuenta corriente sin que eso implique que tenemos un equilibrio en las cuentas externas sostenible, o mejor dicho que estemos en una trayectoria de equilibrio externo. Es decir, puede existir un superávit coyuntural en la cuenta corriente y al mismo tiempo apreciación cambiaria, apreciación real del tipo de cambio real. Claro, que se pueden diseñar otros indicadores y estimar econométricamente la potencial apreciación del tipo de cambio real, su distancia respecto al nivel de equilibrio. Sin embargo, tengo la impresión de que la evaluación del tipo de cambio real por la Paridad del Poder de Compra es un indicador sencillo y útil para nuestro caso. AR. Dos preguntas. La primera, ¿cómo aprecia el comportamiento de la cuenta de capital?. Algunos analistas suponen que va a existir un superávit en cuenta corriente de aproximadamente 8% del PIB o más, con un déficit fiscal de aproximadamente 3,5% del PIB y acumulación muy moderada de reservas internacionales. Eso quiere decir que habría exceso de ahorro sobre inversión en el sector privado; el cual ahorraría en activos externos: fuga de capitales. Esos mismos analistas dicen que muy posiblemente se rompa el récord de Luis Herrera en fuga de capitales. Esa es la primera pregunta. La segunda, su opinión sobre la política de ingreso, los aumentos salariales discrecionales que duplicaron el objetivo inicial. La tercera pregunta es su evaluación de la expansión fiscal, la cual según la información de prensa, luce brusca. OO. Vamos a tratar estas preguntas en el contexto de los
Si evaluamos la cuenta capital, lo que tenemos a grosso modo es que el año pasado el Banco Central reconoce una salida de capitales de aproximadamente 4.600 millones de dólares. Las estimaciones del primer semestre no son muy precisas, pues el BCV no parece muy interesado en ofrecerla. Por las cifras que conocemos podrían ser más 3 mil 500 millones de dólares de salida de capital estos seis primeros meses, es decir, una salida de capitales acumulada de aproximadamente 8 mil millones de dólares en 18 meses, la cual no ha impactado en forma importante el nivel de reservas internacionales, porque como sabemos, el flujo de ingresos petroleros ha sido muy alto. AR. Hay analistas que suponen que la salida de capitales podría estar cercana a los mil millones de dólares mensuales, por lo menos para el período pre-electoral. OO. Me parece difícil que pueda llegar a ese nivel. Bueno, aunque en este contexto de una situación macroeconómica favorecida por los ingresos petroleros, las reservas internacionales no caen, pero tampoco aumentan sustancialmente; lo cual indica que existe un saldo negativo importante, explícito o implícito a través de la cuenta de errores y omisiones, en la cuenta de capital. Con relación al área fiscal, los ingresos fiscales aumentan por el lado de los ingresos petroleros. Sabemos que por el lado de los ingresos internos, la recaudación del Seniat ha prácticamente colapsado, y se encuentra muy por debajo de las metas establecidas, y probablemente por debajo de la tendencia de los últimos años del Seniat, como proporción del producto. El Seniat comenzó en el año 1995 –si mal no recuerdo- con 9.25% del PIB, y llegó a aumentar uno por ciento en los primeros años del gobierno de Rafael Caldera, para luego sostenerse ahí. Es posible que en este año 2000 estemos hablando de una recaudación del Seniat inferior al 9% del PIB. Con esa situación, existe un endeudamiento interno sostenido, que al primer trimestre del 2000 iba en 7 mil millones de dólares y que en estos momentos debe estar por encima de los 8 mil 500 millones de dólares. Con estos recursos con que ha contado el fisco, adicionales a los petroleros, y por supuesto con los compromisos de ajuste salarial, y por la forma desordenada como se vienen ejecutando la política social a través de Plan Bolívar 2000, es muy posible que exista una expansión del gasto fiscal importante, pero de baja calidad. Sin embargo, dudo que ella pueda tener un impacto inflacionario importante: la moderación del impacto inflacionario estaría determinada por el anclaje cambiario, y la baja capacidad utilizada en el plantel industrial. Debemos recordar que posteriormente a una caída de 7.2 % de la economía, con el nivel de ingreso por habitante más bajo que históricamente Venezuela ha tenido en casi medio siglo, y con un bajo nivel de capacidad utilizada, ciertamente una expansión de la demanda agregada, empujada por ajustes salariales o por expansión del gasto público, puede tener un espacio sin generar presiones inflacionarias inmediatas. Siendo, además, conocido también por los agentes económicos dentro y fuera que las cuentas del país, fiscales y externas, se ven favorecidas por el auge en los ingresos petroleros, no hay ni amenaza de una ajuste de la paridad cambiaria forzada por la apreciación real, ni hay tampoco una amenaza de un déficit fiscal que lleve a mecanismos de financiamiento, por ejemplo, asociados con la devaluación.
¿Qué puede pasar entonces en el segundo semestre?. La salida de capitales, por responder a tu pregunta sobre el tema, seguramente continuará en cifras quizás algo menores el primer semestre. En una economía con los niveles de liquidez de la economía venezolana, los cuales son bastante bajos para sus niveles también históricos, no hay una magnitud de recursos para forzar una salida dramática de capitales. Sin embargo, en esto va a influir el nivel de expansión del gasto público y en particular el gasto con el nuevo financiamiento monetario que el fisco ha encontrado en las ficticias utilidades cambiarias del Banco Central. Si reconocemos que hay financiamiento monetario del gasto público, en una expansión fiscal orientada a tratar de mover la economía venezolana por el lado de la demanda agregada, lo que el presidente Chávez ha tratado de llamar un big push, un gran empujón; pero un gran empujón en el contexto de una economía cuyos equilibrios macroeconómicos no se ven sólidos para el mediano plazo. En el corto plazo la expansión de la demanda de carácter público va a reflejarse en un típico aliento a nuestra economía, aunque es posible que el efecto del empuje de demanda sea mucho más moderado que en el pasado: algo de crecimiento real de la economía, algunas presiones inflacionarias que posiblemente se manifiesten posterior a los 6 meses y una continuación en la salida de capitales. Lo cierto es que si bien es alcanzable un crecimiento económico de más de 2% este año, con una tasa inflación promedio inferior al 20%, quizás unos 2 o 3 puntos porcentuales inferior al 20%, el drama de empobrecimiento, desempleo e informalización de la economía venezolana continuara siendo el mismo. La economía venezolana requiere de tasas de crecimiento sostenidas por encima de 5%, con alta inversión privada y generación de nuevos empleos estables. En realidad la situación actual a pesar del empuje fiscal, luce insostenible a mediano plazo. El panorama a partir del 2001 depende absolutamente del comportamiento de los precios del petróleo, y aunque estos sean altos y eso ayuda, la recuperación de la confianza privada demanda unas perspectivas más estables y más responsables en la conducción de la política económica. Quizás por eso es que el presidente Chávez le ha dado un peso determinante en su estrategia al papel que puede tener Venezuela y la OPEP en determinar un precio del petróleo que –según Chávez- no sería un nivel alto sino un nivel justo y sostenible. Un precio promedio del petróleo alrededor de 22- 25 dólares para el año que viene, podría ayudar a sostener esta etapa, que él llama de transición hacia su Nuevo Modelo Económico y social. Por eso quizás el énfasis va a estar en tratar de sostener ese precio del petróleo a través de la cooperación en la OPEP y un discurso un poco beligerante contra las naciones desarrolladas. Y por otro lado, a través de la consolidación de su proyecto político y de las instituciones bolivarianas, parece aspirar a transmitir confianza al sector privado, ayudándolo con concesiones tributarias, subsidios y otro tipo de compensaciones, para crear un clima para la recuperación. En cierta forma esta política económica se parece mucho a "puntofijista", no la llamemos ni siquiera "puntofijista", sino la Venezuela petrolera de los años cuarenta a los años setenta: con altos ingresos petroleros y con una moneda dura, se busca la estabilidad macroeconómica, y por otro lado, se trata de compensar al sector privado con bajos impuestos, subsidios, créditos baratos para poder operar en esa economía de moneda dura, y aquí llegamos al tema trascendental de la estrategia económica de largo plazo. ¿Qué tipo de arreglo cambiario necesitaríamos para darle viabilidad económica con diversificación productiva a Venezuela en el largo plazo? y, por supuesto, ¿qué forma de estabilización macroeconómica se puede lograr que sea sostenible y pueda soportar los embates de las fluctuaciones petroleras?. Segunda entrega de la entrevista de Orlando ochoa
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