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Analítica Research - Foros y entrevistas...
El problema de los Petro-Estados tiene poco que ver con la producción de petróleo

Miércoles, 27 de septiembre de 2000

Analítica Research (AR)

Dr. Emeterio Gomez (EG) )

Presentación del Foro: ¿Es Venezuela un Petro-Estado?

AR. El objetivo del foro es, como indica la presentación, conocer su opinión acerca del planteamiento de T. Lynn Karl sobre los Petro-Estados, básicamente con referencia a Venezuela. Según Karl, Venezuela es un caso de Petro-Estado. ¿Cuál es su opinión?

EG. Una primera cosa que valdría la pena destacar es que este concepto señala claramente la idea básica de ubicar a los países petroleros también como países subdesarrollados del Tercer Mundo, primitivos, atrasados. Yo creo que esa es la deficiencia fundamental de los Petro-Estados, tal como los denomina Karl.

El problema de estos países, y específicamente de Venezuela, no tiene que ver tanto con el petróleo sino con el hecho de ser países atrasados. Cuando el petróleo se produce en una sociedad y una cultura como Inglaterra, Holanda o Noruega, los resultados no tienen nada que ver con los resultados que se producen en nuestras sociedades. Evidentemente, yo sin descalificar para nada el concepto de Petro-Estado, insistiría en este problema fundamental: el problema de los Petro-Estados tiene poco que ver con la producción de petróleo y mucho con las características institucionales y culturales de las sociedades que producen el petróleo. Cuándo el petróleo se produce en una sociedad tan atrasada como la venezolana y en sus equivalentes árabes, en una sociedad medioeval o pre-moderna, cuando no hay instituciones modernas, donde no hay una comprensión adecuada ni desde el punto de vista económico ni desde el punto de vista jurídico o político del petróleo Entonces es perfectamente comprensible que se produzcan estas distorsiones y estos monstruos que observamos en nuestros países. Este proceso tiene mucho más que ver con el atraso que con el petróleo.

Un segundo elemento que me gustaría destacar y que me parece que es vital, es contribuir a desmitificar esa idea -que en nuestro caso forma parte de nuestra cultura y que prácticamente es moneda de curso legal– según la cual el ingreso externo que el petróleo nos produce, es una “renta”, es decir, un ingreso que se obtiene sin una contrapartida en costos. Es decir, una renta de tipo Ricardiana o Marxista.

Creo que en la presentación del tema se aclara bien el punto: “renta de carácter monopolístico”, que es bien distinta a la renta Ricardiana. Si concebimos renta al estilo de la renta diferencial Ricardiana hablamos de un ingreso que se obtiene sin ningún costo. Si entendemos la renta como un ingreso monopolístico u oligopolístico, tal como está ocurriendo actualmente con la situación que estamos viviendo en el mercado petrolero internacional nos referimos a un ingreso sin ninguna diferencia con el ingreso que Bill Gates pueda obtener como monopolista en Microsoft o el ingreso que la Chrysler pueda tener como una empresa que domina un cierto segmento del mercado y es capaz de imponer precios por encima de lo que sería el precio en competencia perfecta, observemos esa vieja idea de medir la renta con relación a lo que sería el ingreso de un mercado de competencia perfecta, que es el único referente que pareciera haber para medir lo que es una renta.

Entonces, si desmitificamos esa idea de que el ingreso petrolero externo es una renta de tipo Ricardiana, la panorámica que se nos abre al interior del país es radicalmente distinta a la de si seguimos creyendo que es un ingreso obtenido sin trabajar. Es un ingreso perfectamente equivalente al trabajo que nosotros realizamos, sólo que se produce en un mercado oligopolístico.

Y hechas esas dos aclaratorias de carácter muy general, yo quisiera referirme a lo que me parece que es fundamental: el problema de nuestra situación interna, el impacto que el petróleo ha tenido en nuestra cultura, en nuestras instituciones, en nuestra realidad económica concreta venezolana, y en ese sentido, yo creo que vale la pena manifestar, como elemento central, otro mito del cual vivimos: la idea puesta en boga desde 1936 por Arturo Uslar Pietri sobre la “siembra del petróleo”.

Cualquiera que lea el artículo de Uslar de 1936, se dará cuenta de que hay una coincidencia tremenda entre ese planteamiento, muy resumido en un editorial, y el Capítulo V de “Venezuela, Política y Petróleo”, de Rómulo Betancourt, que no es sino el desarrollo del famoso artículo de Uslar en 1936.

La idea es bien sencilla, está allí bien escrita, no hay que tergiversarla. Es usar el ingreso petrolero para subsidiar a la industria y a la agricultura. En términos generales, subsidiar temporalmente una industria y una agricultura no tiene ningún problema, siempre y cuando se abra la posibilidad de que esa industria y esa agricultura, en algún momento en el futuro, puedan ser competitivas en los mercados internacionales.

Venezuela abre, en 1960 con Rómulo Betancourt un modelo económico centrado en el uso del ingreso petrolero para subsidiar a la industria y a la agricultura mediante un sistema fuertemente protectivo, que impidió que jamás ni nunca la industria y la agricultura venezolana pudieran llegar a ser realmente competitivas, y eso tiene que ver con el problema nuclear, con el problema central que hay detrás de todo esto.

La Venezuela petrolera, por ser un país primitivo y atrasado, nunca se ha planteado de raíz el problema de cómo juegan las ventajas comparativas, lo cual tiene relación con la Enfermedad Holandesa que se menciona en la presentación del foro. El problema de cómo juegan las ventajas comparativas cuando se tiene un sector como el petróleo, que tiene una productividad externa, una capacidad de generar dólares, desproporcionadamente más alta que lo que puede tener cualquier otra actividad económica es muy importante.

Entonces, si se tiene una actividad que te provee el 80 a 85% de las divisas, del ingreso en moneda extranjera, y esa actividad es altamente productiva y se pretende usar ese ingreso para subsidiar a la industria y a la agricultura, entonces una de dos: o pones el tipo de cambio en nivel de lo que el petróleo impone o pones el tipo de cambio en el nivel de lo que la industria y la agricultura requieren para mantenerse competitivas.

Nosotros en estos setenta años no hemos hecho más que oscilar en medio de esas dos soluciones. Entre 1930 y 1960, pusimos el tipo de cambio respondiendo a las ventajas que el petróleo nos proporcionaba y a las posibilidades que el petróleo nos proporcionaba a 3,35 bolívares por dólar. A partir de 1960 empezamos la devaluación sistemática del tipo de cambio efectivo, aunque el 4,30 se mantenía más o menos firme. El tipo de cambio efectivo se “devaluaba” por la vía del subsidio a la producción interna, por la vía del proteccionismo, por todas las vías que nos permitió desarrollar una industria y una agricultura artificial en su conjunto, lo cual no impide que haya excepciones como siempre. Pero en su conjunto, nuestra industria y nuestra agricultura son artificiales, sólo pueden subsistir con subsidios y una protección muy fuerte. Creo que este es un problema fundamental.

En 1989, con el programa económico de Carlos Andrés Pérez, intentamos corregir esta situación pero lo que hicimos fue reforzarla. Eliminamos los subsidios para-arancelarios, la protección arancelaria y convertimos todo en “protección cambiaria”. A partir de allí la economía venezolana intenta desarrollar una apertura que nunca ha podido ser tal porque esta industria y esta agricultura, tal como la conocemos, no pueden abrirse mientras el petróleo se mantenga con el peso que tiene.

Lo que está ocurriendo actualmente, un nuevo boom petrolero, hace prácticamente inviable la política económica actual, que tiene la intención de diversificar la economía, promover la industria y la agricultura con un tipo de cambio revaluado. Porque aunque el tipo de cambio nominal se ha ido devaluando, el tipo de cambio real se ha ido revaluando, y hace prácticamente inviable a nuestra industria y agricultura.

En resumen, creo que nuestro problema económico o social, no deriva de nuestra condición de país petrolero, deriva del equivocadísimo enfoque que hemos hecho de esa condición petrolera.

Tal vez, para terminar esta primera parte con una nota optimista, yo precisaría lo siguiente: normalmente se señala que nuestra posibilidad de abrirle futuro a esta economía, es romper la dependencia del petróleo, - fue exactamente lo que se planteó Uslar en el 36, lo que se planteó Betancourt en el año 60- romper la dependencia del petróleo para desarrollar este tipo de industria y este tipo agricultura que tenemos hoy. Creo que esa posición es inviable. Nuestra única posibilidad es romper la dependencia del petróleo diversificando la economía, pero diversificándola hacia aquellos renglones de alta productividad, en los cuales podemos competir con un tipo de cambio fuerte.

Si nosotros logramos desarrollar Guayana y la hidroelectricidad, el turismo, las telecomunicaciones, los concursos de Miss Venezuela y las telenovelas y algunos productos agrícolas que pueden ser competitivos, y algunos productos industriales que puedan ser competitivos, nosotros podremos abrirle camino a la economía con un tipo de cambio real fuerte pero sostenible y basado en nuestros aspectos fundamentales. El costo o la consecuencia de eso es inexorable: es la reestructuración de esta industria y de esta agricultura hacia una industria y una agricultura que puedan competir con un tipo de cambio más fuerte.

AR. Una primera pregunta referida al tema económico que expuso y la tesis de los Petro-Estados. ¿Si los ingresos petroleros que recibimos del exterior, a pesar de que se consideren como renta oligopólica o producto de un mark-up, son muy altos, ello no tendría consecuencias en el campo institucional y político similares a las que plantea la tesis de los Petro-Estados? ¿No se produce el mismo tipo de dependencia exagerada del petróleo?

EG. Magnífica pregunta. Yo creo haberlo planteado anteriormente el problema pero vale la pena retomarlo. La diferenciación, creo que es bien importante, pudiera parecer muy académica o teórica, pero voy a intentar conectarlo con la segunda parte de la pregunta para destacar la pertinencia.

Una cosa es renta diferencial Ricardiana, que se produce absolutamente sin ningún costo adicional, que es un regalo que recibe el que vende el producto sin hacer el menor esfuerzo de ningún tipo y otra cosa es la renta oligopólica o monopólica que depende exactamente de la posibilidad de ponerle un mark-up encima al costo promedio.

Yo creo que es bien importante destacar esa diferencia porque nos permite afianzar lo que creo que es fundamental. Nosotros no recibimos renta diferencial Ricardiana, recibimos una renta monopólica u oligopólica y eso nos permite equipararnos a cualquier transnacional, a una transnacional que juega en el mercado, en este caso la OPEP, que juega en el mercado petrolero con la relación entre precios y elasticidad de su demanda. Y en ese sentido yo creo que conecta con la segunda parte de tu pregunta, con esa difundida idea de que el hecho de que tengamos un mark-up muy grande produce que el Estado sea autónomo, que sea independiente, que la gente no tribute, que el Estado tenga demasiada autonomía con relación a la sociedad.

Yo creo que el segundo aspecto del problema no se desprende del primero. Nosotros simplemente estamos ante un problema económico de poner un mark-up por encima de un costo promedio y vamos a tratar de ponerle el máximo que podamos. Ahí no hay que andar con demasiadas contemplaciones. Así como Bill Gates explota oligopólicamente su mercado, los países productores de petróleo debemos que explotar oligopólicamente nuestro mercado y poner el precio que maximice los ingresos. Si eso le va a producir al Estado excesivos ingresos, mala suerte o buena suerte, de lo que se trata es de que nosotros vamos a tratar de sacarle al petróleo el mayor volúmen de ingreso que podamos.

¿Cómo lo usemos internamente? ¿Eso nos va a hacer flojos o va a ser que el Estado sea un Estado irresponsable? ¿Si no hay que pagar impuesto todo el mundo cree que las cosas son regaladas? Eso es otra cosa. Pero nosotros estamos ante un hecho, hay que sacar el mayor ingreso posible al petróleo. Y aquí inserto dos elementos que conectan con la pregunta.

El problema fundamental es quien tiene la propiedad del petróleo, ese es realmente el problema de fondo de todo el problema. Porque el hecho que el petróleo nos produzca un ingreso excesivo, por llamarlo así; del hecho que el petróleo nos produzca como nación un ingreso excesivo no se deduce necesariamente que ese ingreso tenga que ir al Estado.

Y ahí entra de lleno el problema fundamental, el verdadero problema que hay detrás de todo esto: la propiedad sobre PDVSA y la propiedad sobre el petróleo. Mientras el Estado mantenga el monopolio absoluto de la propiedad sobre el petróleo y sobre PDVSA, entonces sí se produce necesariamente el tipo de efecto al cual te referías.

Por eso muchos hemos planteado como solución fundamental a este problema, la reforma de la propiedad sobre PDVSA. En el momento en que la propiedad sobre PDVSA se democratice, entonces esos ingresos no se convertirán en fuente de poder absoluto para el Estado venezolano.

Pero lo más importante, lo que me interesa destacar, es que de ninguna parte se deduce que nos comportemos como lo hacemos porque tenemos petróleo. Esa es una tesis sociológica altamente discutible, toda esa satanización que se hizo en la década de los setenta del petróleo como responsable casi hasta la manera de caminar que tenemos, para decirlo crudamente, es una tontería soberana. Nuestro comportamiento es consecuencia de problemas sociológicos muy complejos, problemas antropológicos demasiado complejos para que se suponga que todo el que tiene petróleo va a ser flojo y todo el que no tiene petróleo va a ser trabajador. Eso es una cosa que no tiene ningún sentido.

AR. ¿No es claro que si se tienen exportaciones petroleras muy importantes, es muy posible que el nivel de tributación interna sea reducido?.

EG. Claro, por supuesto, pero de ahí no se deduce nada.

AR. El Estado moderno que conocemos está basado en la circunstancia económica de que el sustento de ese Estado es la tributación de la sociedad. La sociedad tiene que pagar impuestos para mantener al ejercito, los servicios públicos, etc., y ello crea una relación específica entre la sociedad y su Estado, donde el Estado tiene que responder a la sociedad y ello contribuye a una dinámica modernizadora. Uno de los planteamientos de Karl es que en los Petro-Estados se pierda buena parte de esta relación porque el Estado, al ser propietario del petróleo puede vivir de ingresos externos.

EG. Evidentemente. Se puede tener un ingreso externo
desproporcionado, la primera tesis que señalé, desproporcionado como consecuencia de un mercado oligopólico en petróleo, pero se podría tener al mismo tiempo un mecanismo distributivo distinto al que tenemos. Como lo han planteado Quirós Corradi y Monaldi. Se podría tener un mecanismo de distribución de ese ingreso petrolero que te permitiera y te obligara a pagarle impuestos al Estado. No hay ninguna necesidad histórica que condene que ese ingreso petrolero tenga que ir a manos del Estado. Históricamente ha sido así, pero ello no crea la necesidad, a no ser que uno crea esa frase tan frecuente “que la historia ha demostrado”.

AR. Una segunda pregunta. Ud. afirmó que Venezuela siempre ha intentado “sembrar el petróleo”, o sea, utilizar los recursos del Estado, en buena medida de origen petrolero, para desarrollar la agricultura y la industria, intentos fallidos de la siembra del petróleo, aunque se podría suponer que la política de Betancourt fue relativamente exitosa. Actualmente pareciera que se vuelve a la idea de que el petróleo puede ser una fuente para diversificar la economía hacia sectores no-petroleros. Aquí se plantean dos tesis. Aparentemente existe la idea de que si se intenta la diversificación para todo el sector industrial o agrícola, ello es incoherente porque el tipo de cambio está determinado por los precios petroleros. Pero existe una idea diferente de la diversificación, de que se puede hacer una “diversificación de nuevo tipo”, que estaría basada en productos aguas abajo del como refinación, en productos de alto consumo energético, y otros como el turismo y sectores por el estilo. Lo que no queda claro en esa última tesis es cuán fuerte puede ser el potencial de “diversificación de nuevo tipo”. ¿Cómo pueden entrar dentro de esos sectores, por ejemplo, el turismo?. ¿Ese nuevo tipo de diversificación podría generar un nivel adecuado de empleos?

EG. Primero, gracias por poner bien en claro las dos variantes de la diversificación que son un poco la piedra angular de todo esto, por lo menos desde mi perspectiva. Esas dos maneras de interpretar la diversificación son, de alguna manera, el hilo conductor de mi argumento. Pero antes quería hacer una precisión de mi parte, que creo que es importante. Tú decías que el ensayo de los sesenta fue relativamente exitoso, yo quisiera dejar bien clara mi posición: creo que no fue exitoso, creo que el ensayo que se hizo en los años sesenta no fue exitoso. La artificialidad mientras duró mientras duró el proteccionismo, y se derrumbó al abrir las políticas comerciales.

Creo que vale la pena precisar este punto, porque si uno se queda con la idea de que fue exitosa la política de los sesenta, siempre se tendrá como referente y nos alejamos del camino correcto. Ahí se protegió indiscriminadamente y luego, cuando tocaba abrir la economía para que de verdad funcionaran la ventajas comparativas se derrumbo el esfuerzo. Bueno, la historia es bien conocida, vino el primer boom petrolero, la Gran Venezuela, y después el segundo boom y después al diablo con todo eso.

AR. Lo que estoy diciendo es que por un período produjo resultados de crecimiento aceptable con baja inflación.

EG. Precisamente. Lo que estoy tratando de cuestionar es ese esquema a pesar de su aparente éxito, o por lo menos de dejar bien clara mi posición. Ese período, ciertamente funcionó, pero creo que hay que observar las bases sobre las cuales funcionó. Las bases sobre las cuales funcionó fueron que los sectores rentables de esta economía, los sectores altamente rentables que de verdad pueden competir en los mercados internacionales, en esa época estaban en manos de las transnacionales, tanto en el caso de Guayana como en el caso del petróleo. Las actividades internas que no eran rentables quedaron en manos del sector privado.

En esas condiciones se estaba armando un modelo que no podía sostenerse, y ello tiene que ver con las dos maneras de entender la diversificación, que es indudablemente la clave de todo esto. Cuando uno entiende que diversificar, como se entendió en ese período, es diversificar sin tomar en cuenta para nada ventajas comparativas, sencillamente el esquema no puede sostenerse en el tiempo.

Tampoco como se entendió lamentablemente, en 1989, porque normalmente tendemos a mitificar la apertura de 1989, como la gran solución. Resulta que no, se eliminó la protección arancelaria pero se puso una protección cambiaria desproporcionada. Así pasó en febrero de 1989 y pasó en junio de 1994, y pasó después en mayo del 96, tipo de cambio con un over shotting, y se obtiene protección por la vía de la ventaja cambiaria. Entonces, eso tiene mucha importancia porque nos permite de verdad ubicar el problema y ahí voy al centro de la pregunta.

No se trata de poner un tipo de cambio completamente determinado por el petróleo a cuyo tipo de cambio el turismo, por ejemplo, por mencionar algo, pudiera resultar no rentable. Se trata de correr hacia los sectores más altamente productivos la noción de tipo de cambio de equilibrio.

Es evidente que mentalmente nosotros seguimos, en buena medida, operando en esta sociedad con la noción que Miguel Rodríguez logró imponer en 1989. ¿Cuál es esa noción? Que el tipo de cambio de equilibrio es el tipo de cambio que en promedio hace competitiva a la industria y a la agricultura, pero no una industria y una agricultura reconvertida sino a esta industria y a esta agricultura. Cuando le preguntas a un productor de sorgo: ¿Cuál es el tipo de cambio de equilibrio? El te va a decir, el tipo de cambio que a mí me hace competitivo. Y tuve oportunidad de oírselo a un señor productor de queso, nunca lo olvidaré. Cuando el tipo de cambio estaba en Bs.510 por dólar, una periodista le preguntó en la televisión: “¿Usted es competitivo o no es competitivo produciendo queso?”, “yo soy competitivo”, dijo el señor. Y la muchacha se le ocurrió preguntarle: “¿a cuál tipo de cambio?” Y el señor con su cara muy tranquila, ni siquiera con la menor noción de lo que estaba diciendo, dijo: “a 820 bolívares por dólar”.

En Venezuela se entendió y se entiende hoy como tipo de cambio real competitivo, el tipo de cambio que hace competitiva a esta industria y a esta agricultura. Sectores con muy baja competitividad.

Si se corre el nivel de productividad promedio hacia renglones de alta competitividad, electricidad por supuesto, hidroelectricidad, pero también todo lo que tenga que ver con minería y todo lo que tenga que ver con petróleo aguas abajo, con energía, y todo lo que tenga que ver con la privilegiada posición de Venezuela en el sub-continente americano, entonces se obtiene un tipo de cambio relativamente más fuerte. Posiblemente más fuerte inclusive del que tenemos hoy.

Si el turismo puede o no competir en esa situación, depende también de qué tipo de turismo. El turismo de bajos ingresos, evidentemente no va a poder competir, pero en el país hay ensayos turísticos de mayor costo que son altamente exitosos. Pero en todo caso, mi argumento fundamental es que el tipo de cambio no tiene que estar determinado exclusivamente por el petróleo, sino por un conjunto de actividades de alta competitividad en los mercados internacionales. Si logras estructurar un aparato productivo centrado en esos sectores de alta competitividad, el tipo de cambio evidentemente puede ser más fuerte.

AR. Determinar el tipo de cambio real de equilibrio tomando en cuenta el petróleo no es fácil. Hay muchas maneras de estimar el tipo de cambio de equilibrio. Algunos mantienen que los precios del petróleo son volátiles y habría que diferenciar entre el precio del petróleo de largo plazo y el efectivo en el período corriente. ¿Cuál sería su visión?

EG. En la medida en que se tenga un Fondo de Estabilización Macroeconómica más o menos funcionando, y en la medida en que este mecanismo se complementa con un sistema de bandas que perfectamente podría funcionar, el problema de la volatilidad quedaría reducido considerablemente. Se puede pensar en un ingreso promedio, que puede subir un poco más o bajar, dependiendo de lo optimista o de lo pesimista que uno sea, pero ahí es donde mi argumento fundamental creo que tiene importancia.

Mi problema no es tanto el petróleo, no es sólo el petróleo, mi problema es el problema de la estructura del aparato productivo venezolano que todavía está dominado profundamente por la idea de la bendita “siembra del petróleo”. Yo creo que nada le ha hecho más daño a esta economía que la tesis de Uslar de la “siembra del petróleo”, porque “sembrar el petróleo” se entendió como sembrar el petróleo para aquellas actividades que no son rentables. Eso es lo que se entendió por “sembrar el petróleo”.En el momento en que nosotros abandonemos esa tesis podemos pasar a una concepción de economía en la cual el ingreso en dólares al año puede tranquilamente estar en los cuarenta mil millones de dólares provenientes de petróleo, petroquímica, minería, turismo y todo un plexo de actividades que, o han estado en manos extranjeras hasta el setenta y seis o hasta el setenta y cinco, o nunca les hemos puesto atención porque se supone que tenemos el petróleo.

Las posibilidades turísticas de este país son inmensas. Lo que pasa es que hasta hoy, la infraestructura que se ha desarrollado es muy puntual. Aquí se está desarrollando una economía sumergida de turismo basada en pensiones, a las que uno llega y se sorprende y se maravilla de su calidad, sin la menor ayuda del Estado. Imagínate lo que podría ser con apoyo de infraestructura.

Para resumir el argumento, si nosotros nos alejamos del concepto de “sembrar el petróleo” para utilizar el petróleo en el desarrollo de un conjunto de actividades similares al petróleo, que no tal vez tan rentable como él, pero que pueden competir a un tipo de cambio, presionado por él, entonces, evidentemente, el problema cambiaría. Yo creo que no es exagerado pensar que a vuelta de cuatro o cinco años, por supuesto, con un plan económico coherente estaríamos en una situación muy superior a la actual.

AR. Hay analistas que suponen que Venezuela no sólo requiere un Fondo de Estabilización Macroeconómico petrolero, sino algo más complejo, por ejemplo un Fondo de Estabilización y de Ahorro, a la manera como lo tiene Noruega. La idea es ahorrar no sólo para estabilizar el ciclo sino con propósitos intergeneracionales. ¿Cuál es su opinión?

EG. Eso es perfectamente sensato, pertinente, pero yo creo que valdría la pena enfatizar la función estabilizadora. Se puede plantear un Fondo de Ahorro a largo plazo, pero no sé si este es el momento adecuado. Noruega tal vez pueda plantearlo porque tiene un nivel de solución de necesidades básicas bien alto. Pero un país con el famoso ochenta por ciento de pobreza y con todo el desastre que nosotros vivimos, pensar en un ahorro sistemático significativo es difícil. Puede ser irreal. Yo creo que es necesario invertir en capital social, en capital humano, y hay que tener un Fondo Estabilizador.

Pero quisiera conectar con el otro punto que planteaste en la pregunta anterior, que no finalmente no respondí. Como conectar este planteamiento con empleo, que tiene que ver precisamente con el nivel de vida y con el nivel de bienestar social. Evidentemente, tal como decías, todos estos renglones que son altamente rentables son poco empleadores, pero tengo una gran confianza allí, en la posibilidad empleadora del turismo como actividad central que puede hacer juego con actividades altamente productivas. En todo caso, creo que hay un elemento duro de ciencia económica que hay que asumir. Aún en términos keynesianos, más claramente keynesianos, es preferible generar valor que generar empleo. El problema fundamental nuestro es generar valor, después veríamos cómo subsidiamos el empleo. La construcción siempre estará allí para proveer empleo; cierta agricultura tropical está para proveer empleo. No quiero quitarle importancia al problema del empleo pero el problema del valor tiene prioridad sobre el problema del empleo.

AR. Venezuela vive un cambio político. ¿Cómo percibe este cambio desde la óptica de la tesis del Petro-Estado?. ¿Se están acentuando tendencias que Karl plantea como características negativas de los Petro-Estados?. Por ejemplo, la dependencia exagerada del petróleo, el estatismo, el uso del Estado como mecanismo central de distribución de los ingresos petroleros, la asignación ineficiente de recursos?.

EG. Primero que nada quiero de nuevo dejar bien claro mi opinión, aunque sólo sea por formalismo. No creo para nada que este tipo de problemas tenga que ver en lo fundamental con el petróleo. Por supuesto que el petróleo puede complementar y reforzar la tendencia, pero ello básicamente tiene que ver, como señalé al principio, con el atraso, con el primitivismo, con el subdesarrollo.

Pero ya que lo precisas, quisiera agregar un elemento específico que tiene que ver con Venezuela y en buena medida también con el subdesarrollo y con el Tercer Mundo. Mi punto es que esas deformaciones dependen de algo mucho más profundo: la orientación política y social, sociopolítica del Tercer Mundo, la cual como tu bien sabes, estuvo dominada fuertemente por la visión socialista del mundo. Es el peso de esta visión. Entonces, el hecho de que en Venezuela el Estado sea poderoso no tiene sólo que ver con el petróleo, tiene que ver con el hecho de que Betancourt viene de una matriz socialista, por mucho que sea demócrata, pero socialdemócrata lo que quería decir para esta visión era el Estado conduciendo la sociedad. Y la otra vertiente, la socialcristiana tenía un planteamiento similar. Y si a eso tu le quitas el componente modernista que puede tener la socialdemocracia y el socialcristianismo en los países desarrollados, entonces tenemos un panorama desolador: petróleo por un lado, pero al mismo tiempo una concepción socialdemócrata y socialcristiana profundamente primitiva. Claro, a otros países sub-desarrollados les ha ido peor, para hablar de los casos claros en donde predominó el “socialismo puro”.

Entonces, si lo ves en negativo, a la inversa, se puede entender con más claridad el problema. Sociedades, como la venezolana, donde la libertad individual, la conciencia individual y la fundamentación del hombre en self commitment tienen poca importancia; no pueden ser modernas. Si nosotros no hemos descubierto hasta el sol de hoy la noción de individuo y de libertad individual, ni el accountability, ni ninguna de estas cosas que son el A B C de cualquier sociedad avanzada, no podemos tener los frutos de una sociedad moderna. Y si reúnes todo esto, más bien en Venezuela debemos de estar felices por los resultados. Han podido ser peores. Más bien resulta que hemos hecho mucho con ese back ground, sencillamente propenso a cualquier cosa menos a instituciones centradas.

La responsabilidad no es del petróleo. Tiene que ver con que en trescientos o cuatrocientos años nosotros no hemos logrado captar la noción de responsabilidad individual. Ese es un mundo en el cual la capacidad para generar riqueza no ha sido descubierta todavía, donde lo único que existe es que venga alguien, el Estado u otra institución, a resolver los problemas.

Actualmente nosotros vamos radicalmente en sentido contrario a todo lo que podría ser generar instituciones adecuadas y generar una sociedad donde la capacidad de producir riqueza pudiera incrementarse. Acabo de publicar un libro que se llama “La libertad individual y la noción de Dios”, un poco inspirado en la Constituyente y en la Constitución Bolivariana, donde abordo estos temas. Porque tanto la Asamblea Constituyente como la Constitución Bolivariana son la negación radical de cualquier cosa que pueda parecerse a la libertad individual y responsabilidad individual. Ahí simplemente no están las nociones de libertad individual y de responsabilidad individual, la concepción de una sociedad en donde la capacidad de generar riqueza se monta sobre la conciencia que tiene el individuo de que él es responsable de su bienestar y no el Estado o la sociedad en su conjunto.

AR. ¿Ud. percibe que se acentúan rasgos negativos?

EG. Más que eso, es un regreso radical. El propio Presidente antes lo expresaba más claramente, alguien debe de haberle dicho que no mencionara tanto el nombre de Rousseau. Anteriormente él insistía mucho en que su concepción era una concepción Roussoniana. Bueno Rousseau es un hombre del siglo XVIII pero que perfectamente es ubicable en la Grecia antigua, la concepción de la moral pública superponiéndose a la moral individual y liquidando la esfera de acción de la libertad individual.

Emeterio Gómez es Economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela

email:cedice@telcel.net.ve
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