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Entrevista con Leonardo Vera El conflicto político ha promovido la pérdida de confianza Martes, 15 de agosto de 2000 Analitica Research (AR) Economista Leonardo Vera (LV)
AR: Como tema central de la entrevista nos gustaríaconocer su evaluación de la política económica del gobierno y del comportamiento de la economía. LV: Creo que es preciso desentrañar el problema y entender un poco la lógica de lo que está sucediendo a nivel de política económica en Venezuela, en especial, los esfuerzos que está haciendo esta administración para atacar el problema de la estabilidad económica. Para eso me parece prudente poner en perspectiva tres eventos que tiñen todo el tema de la política económica. El primer evento es obviamente la bonanza petrolera. El precio del petróleo puede cerrar este año 10 dólares por encima de lo estimado en el presupuesto, lo que en principio pareciera darle mucha holgura al fisco. El precio, no obstante, ha mostrado una gran volatilidad y sería un error considerar la bonanza como permanente. El segundo evento es la enorme expansión del gasto público, lo que no es ninguna sorpresa dado el carácter pro-cíclico de las finanzas públicas en Venezuela y la decisión del ejecutivo de atender deudas sociales y laborales acumuladas. Pero esta expansión oculta graves problemas estructurales en la ecuación fiscal. El aumento de los precios del petróleo hace suponer que podría ayudar un poco a compensar este aumento de gastos; pero hay que observar que ese aumento en el precio del petróleo no se traslada completamente al gasto, PDVSA se hace de una parte. Hay una porción del aporte fiscal que se esteriliza en el Fondo de Estabilización Macroeconómica. Por otro lado se tiene que la transferencia a ingresos petroleros ya no es tan alta como en el pasado pues si se quiere el régimen fiscal petrolero ha cambiado a favor de la industria. De hecho de cerca de 23.000 millones de dólares por ingresos petroleros este año, PDVSA escasamente va a aportar fiscalmente alrededor de $ 10.000 millones Adicionalmente, los ingresos no petroleros no han respondido a las metas, un fenómeno típico en las bonanzas petroleras cuando la presión tributaria cae. Para el mes de mayo la recaudación no petrolera en términos nominales estaba sólo un 70% de la meta estimada en el presupuesto. En consecuencia, existe un problema fiscal, más o menos agudo, a pesar de la bonanza petrolera, lo que revela el carácter estructural de la crisis de las finanzas públicas en Venezuela. El tercer gran evento se expresa en la conflictividad que genera la estrategia de remoción de la institucionalidad heredada de la era democrática. Ese ruido político crea incertidumbre institucional que se derrama sobre las expectativas de importantes decisores económicos. Eso se manifiesta inmediatamente, en la calificación de riesgo país. Venezuela, tiene una prima de riesgo país, si se quiere, demasiado alta, sobre todo considerando que la misma debería estar muy vinculada al mercado petrolero. Entonces, ¿cómo es que con un mercado petrolero boyante existe una prima de riesgo país tan alta? La prima de riesgo país lo que está reflejando, a mi modo de ver, es un riesgo político elevado. Esta última circunstancia incide y quizás complica el desempeño económico en el corto plazo. Como existe un problema de déficit fiscal tenemos que buscar financiamiento; pero como la prima de riesgo país es muy alta se tiene que acudir al financiamiento interno pues el acceso está virtualmente negado al financiamiento externo. Esa deuda interna no sólo es costosa y compromete la situación de las finanzas en los años inmediatos sino que además ese endeudamiento interno restringe recursos del sector financiero que podrían potencialmente ir destinados hacia la inversión privada. El financiamiento del déficit público, a través de la colocación de deuda interna causa un efecto de desplazamiento de recursos potenciales hacia la inversión privada. Es allí donde se presenta el primer problema que recae sobre la inversión en el país. El problema es que la inversión, independientemente de cuáles son sus determinantes, no cuenta tampoco potencialmente con recursos suficientes como para experimentar una tasa de crecimiento muy rápida. La elevada prima de riesgo que se produce por ese ruido político se traduce a su vez en salida de capitales. El capital venezolano es un capital cuyo riesgo está poco diversificado, cuando observa que las cosas se ponen difíciles inmediatamente se va, no tiene otras posibilidades. No es como el capital multinacional tiene cuyo riesgo está diversificado en muchos países, en muchas economías. Entrar en una más, donde hay ruido político, es una apuesta relativamente menos costosa para el capital multinacional. Esa alta prima de riesgo, ese ruido político tiene un impacto muy severo sobre el capital nacional. Esto propicia la salida de capitales y hace que la demanda de dinero caiga sustancialmente. Entonces el exceso de liquidez que se está produciendo en este momento en nuestra economía, es más por una caída en la demanda de dinero que por un incremento en la oferta de dinero. Aquí es donde entra el punto de la orientación de la política económica. ¿Qué hace el Ejecutivo? ó ¿cuál es la estrategia para tratar de drenar el exceso de liquidez? A mi modo de ver, se está haciendo por dos vías: con una política de tipo de cambio rígido y con emisiones de deuda interna. El endeudamiento interno ha servido para recoger liquidez, para financiar el gasto y para justificar la eliminación de los Títulos de Estabilización Monetaria (TEM). Pero el problema es que los TEM y los Títulos de Deuda Pública Nacional (DPN) no son instrumentos equivalentes. Cuando se utilizan los TEM y se tienen que redimir, eso incide en el déficit cuasi fiscal, por lo tanto incide en las cuentas del Banco Central de Venezuela (BCV). Cuando se hace con DPN es igual, alguien tiene que cancelar. El Fisco igual va a tener que pagar por esa deuda que está emitiendo, con la diferencia que con el DPN la liquidez retorna al mercado una vez que eso se convierte en financiamiento del gasto, es decir, que eso va al gasto. Con los TEM, la acción permanente del BCV hacía que la liquidez quedara retenida en el Banco. Entonces hay una diferencia más o menos importante entre estos dos instrumentos de esterilización. Siendo el TEM un instrumento más eficiente de esterilización, la estrategia pudiera no ser muy buena para tratar de drenar exceso de liquidez. Obviamente, queda la opción del mercado cambiario
AR: Los instrumentos son diferentes. LV: Son un poco diferentes también porque el TEM era un bono de riesgo cero. Por los TEMs había apetito, pero por los DPNs hay que ofrecer alguna prima. La otra cosa importante que ocurre como consecuencia del exceso de liquidez es que las tasas de interés comienzan a bajar. Para el sector financiero no ha sido tan difícil estimular la baja de las tasas de interés, dado el exceso de liquidez en el mercado. Yo presumo que esta política de bajas tasas de interés que el Ejecutivo ve con buenos ojos, está basada en la idea de que bajas tasas de interés estimulan la inversión. Es decir, hay un canal de transmisión de la política monetaria, que hace que el exceso de liquidez ocasione una baja de las tasas de interés y que una baja en las tasas de interés cause estímulo en la inversión. Ya había apuntado que la inversión está siendo afectada por la restricción de recursos que tiene por la colocación de deuda interna que hace el gobierno. Pero el problema, a mi modo de ver, es que bajas tasas de interés tienen efectos distintos en la fase expansiva del ciclo económico que en la fase recesiva del ciclo. Si estamos en la fase expansiva del ciclo, una baja en las tasas de interés pudiera tener un efecto muy grande sobre la inversión. Pero en la fase recesiva del ciclo, ese efecto puede ser muy distinto. La sensibilidad de la inversión a las tasas de interés cambia con el ciclo, por lo tanto, bajas tasas de interés pudieran no mover mucho la inversión. Yo creo que este es uno de los talones de Aquiles de la estrategia actual. Eso de pensar que en las actuales circunstancias con tasas de interés bajas se puede estimular la inversión. AR: Para el caso de Venezuela, estudios econométricos señalan que la sensibilidad de la inversión a la tasa de interés es muy baja. LV: La hipótesis que yo sostengo es que ésta puede ser incluso mucho más baja en la fase recesiva, porque en la recesión influyen otros elementos sobre la inversión que obviamente tienen que ver con el clima general de la economía, la estabilidad económica, las expectativas de reactivación, y la credibilidad en las políticas. Esos factores vienen tomando mucho más peso sobre la inversión que las mismas tasas de interés, con lo cual esta sensibilidad de las tasas de interés tiende a variar. AR: Lo que manifiestan muchos analistas, creo que hay un cierto consenso en eso, es que de hecho el potencial desequilibrio monetario entre la oferta y la demanda de dinero va a ser muy pequeño por efectos de la esterilización en el mercado de divisas. LV: He hecho una referencia lateral sobre ese punto antes. Anteriormente sostuve que la salida de capitales entre otras cosas era un efecto precisamente de la alta prima de riesgo país. Pero además, la salida de capitales se convierte en el otro instrumento de esterilización que tiene el Ejecutivo para tratar de atacar el problema de exceso de liquidez. Entonces, en ausencia de TEMs, vale decir, en ausencia de operaciones de mercado, se está aplicando estrictamente lo que en teoría ocurre con un régimen de tipo de cambio fijo, que es que la política monetaria ya no existe y la forma de esterilizar recursos, es a través del mercado cambiario. Entonces, en realidad, la política monetaria es ahora la política cambiaria y la política para esterilizar es la salida de capitales. Esa es la forma en que realmente, creo yo, se está de alguna manera atacando el problema de la inflación, por esa razón es que el gasto no tiene un efecto inflacionario y también por esa razón es que el gasto tampoco tiene un efecto sobre el crecimiento muy fuerte, porque se está utilizando el anclaje cambiario y el mercado de divisas como un instrumento de esterilización y eso se puede hacer mientras exista un mercado petrolero boyante. Se puede mantener más o menos un régimen de tipo de cambio fijo y ese anclaje cambiario cuando se combina con los efectos recesivos que genera el ruido político sobre la economía, obviamente su resultado es baja inflación. Entonces, lo interesante de todo esto es que la baja de inflación es el resultado de toda esta secuencia, donde se tiene una política que intenta anclar el tipo de cambio y de ajuste de reservas, que es una consecuencia del mercado petrolero del país, las operaciones de mercado abierto no hacen falta, donde cierto exceso de liquidez mantiene las tasas de interés bajas; y eso al combinarse con un clima económico tan incierto, hace que la inversión sea muy baja. La caída de la inversión que es caída de demanda efectiva, tiene un efecto muy grande sobre el aparato productivo. De hecho, el año pasado y esto poca gente lo reseña, el factor demanda agregada que más cayó en la economía venezolana fue la inversión en 24%. Ese clima recesivo, junto con el anclaje cambiario es lo que para mí explica los menores registros inflacionarios.
AR: Supuestamente las exportaciones petroleras, en términos reales, van a aumentar más de 4.5%. El aumento del gasto fiscal puede ser del orden del 50%, de 47% en términos primarios. ¿Cuál es tu expectativa, en este esquema, de crecimiento de la economía en todo el año? El crecimiento en los dos primeros trimestres fue un poco pobre, 0,3% el primer trimestre y en este trimestre también muy baja. LV: Lo que yo estoy observando es que estamos saliendo del ciclo pero con una gran lentitud. Yo no esperaría tasas de crecimiento de 2.2% como originalmente se había estimado para la economía venezolana. Estimaría tasas de crecimiento un poco menores, a pesar de que ciertamente hay una fuerte expansión del gasto público en términos reales y un posible boom de consumo. Pero eso obviamente hay que contrastarlo con lo que va a pasar por el lado de la inversión privada y la impresión que tengo es que en el sector privado no vamos ha experimentar este año un gran repunte. Es difícil ser preciso en esto. AR: De acuerdo a los modelos tradicionales, el crecimiento es debería ser más alto. Si hay un comportamiento no tradicional, hay un factor que puede estar introduciendo mucho ruido. LV: Lo que pasa es que estamos en una suerte de cambio de régimen. Es clave conocer aquí el multiplicador del gasto y el coeficiente de compensación de la economía. La impresión que tengo es que el gasto multiplica poco y que las expansiones de base se van hoy día, en una mayor magnitud, en variaciones de reservas. Ahora, esto es simplemente una impresión. Política Salarial y Empleo AR: Cómo ves la política de ingresos? En concreto, el objetivo de aumento de salarios en un 10%, que era un objetivo adecuado, fue incrementado excesivamente a 20%, lo cual afecta la competitividad ya algo comprometida por las desventajas cambiarias. Esto es aún más cuestionable en un contexto de fuerte desempleo. LV: Eso genera varios problemas, por un lado está el problema fiscal de cómo atender ese 10% adicional. La previsión que se había hecho era de 10%, ahora se debe atender 10% más, eso es una cuantía de recursos enormes que tiene que hacerse vía endeudamiento, vía mayor aporte fiscal petroleros u otros caminos menos ortodoxos Pero por otro lado, el impacto real creo yo va a ser vía empleo. Aumentará la tasa de desempleo o aumentará la participación del empleo en el sector informal de la economía. No es lo mismo tener aumentos salariales de esa magnitud en una economía que está en expansión que en una economía que está en un proceso recesivo. Si esto fuera en una economía de expansión, quizás incluso yo compraría el argumento de que el aumento salarial pudiera alimentar una demanda efectiva y pudiera incluso contribuir a la recuperación, pero ese argumento no funciona en una economía que está en franca recesión, en donde hay un clima además, que es un clima adverso para la inversión y gran preocupación de las empresas por los costos. La impresión que tengo es que la industria necesita hacer ganancias de productividad y lo hace en la forma más fácil despidiendo trabajadores. Las ganancias de productividad en esta situación no se pueden hacer con nuevas tecnologías pues la inversión es baja, en consecuencia se hacen sencillamente vías cambios en el costo variable. AR: Que opinas de esa tesis, aparentemente es bastante compartida por el estamento político nacional, tanto de la cuarta república como de la quinta, de que los aumentos salariales generan demanda agregada e impulsa el crecimiento. El fundamento conceptual no es de Keynes, porque éste supone salarios nominales constantes. LV: Y para Keynes el factor expansivo de demanda efectiva es la inversión, no es el salario. AR: Para algunas corrientes, la teoría del desequilibrio, hay casos en que digamos existe los que llaman desequilibrio keynesiano, donde un aumento de los salarios, puede estimular el aparato productivo ¿qué crees tú que es lo que piensa el ejecutivo respecto a esto? LV: No, no creo que ellos estén viendo el salario, o la política de ingresos como un instrumento de recuperación. Yo creo que ellos están viendo eso sencillamente como un instrumento para darle cierto oxígeno político al régimen, más nada. En las teorías de desequilibrio, como tu sostienes, se dan cuatro regímenes que resultan de la combinación de excesos de demanda en los mercados de bienes y de trabajo. Ahora, yo veo difícil discernir si estamos en un régimen estrictamente de desempleo keynesiano, clásico o de inflación reprimida. Ahí hay que ver estas teorías con mucho cuidado, porque a veces los policymakers las toman, las simplifican y aderezan con ellas sus propuestas políticas, y eso es errado. Mi percepción de que un incremento salarial se traduce en desempleo se basa en la impresión que tengo de que las empresas ante el aumento anticipan que el incremento de costos es más rápido que el posible incremento de las ventas, lo que termina provocando ajustes en el nivel de empleo. AR: ¿Cómo ves la relación entre la política económica a corto plazo y el objetivo que aparentemente hay de desarrollar los transables no petroleros en Venezuela?, reducir la dependencia del sector petrolero, desarrollar la agricultura, la manufactura. La evolución de los precios relativos entre los transables y no transables no parece soportar el objetivo ¿no hay una contradicción fuerte entre el esquema de corto plazo y ese objetivo de a largo plazo? LV: Yo estoy absolutamente de acuerdo contigo. Hay señales que parecieran decir que el Ejecutivo o la Administración quisiera darle énfasis a la economía no petrolera. La política comercial, algunas señales de políticas de estímulo hacia ciertos sectores productivos a través del crédito, las tasas preferenciales, y otros mecanismos de subsidios. Pero por otro lado se observan decisiones de política que parecieran ir en dirección contrapuesta y quizás el más evidente es la política cambiaria. La política cambiaria, no es lo único que cuenta pero es uno de los factores que más afecta al sector de bienes transables. No hemos roto el dilema, que hace 30 o 40 años era clave para los economistas del desarrollo…el dilema de una economía dual. Es decir, efectivamente en Venezuela hay dos economías, y agregar esas dos economías y pasar tabla rasa sobre ellas causa distorsiones. La paridad cambiaria real de un sector que llamamos economía petrolera, que es muy productivo y la del resto de la economía es muy diferente, y esto genera una cantidad de dificultades. Si yo tratara de atacar ese problema tendría que decir que tengo un tipo de cambio para la economía petrolera y tengo un tipo de cambio distinto para la economía no petrolera. Ahora, eso no es un problema que en el ámbito de política sea fácil de tratar. Pero obviamente, si tu estrategia es darle impulso a la economía no petrolera, hay que empezar por entender ese principio básico de que no se puede medir a la economía no petrolera con los parámetros de la economía petrolera. Romper con esa dualidad es uno de los grandes problemas que ha tenido la economía venezolana y que obviamente va a tener a futuro esta administración. Por un lado el discurso oficial pretende darle mucho énfasis y mucho espacio al crecimiento del sector no petrolero, pero por otro lado, en la práctica, el sector no petrolero se encuentra cada día más asfixiado por el rezago cambiario, los pasivos laborales, la recesión y la poca capacidad de generar flujo de caja para invertir. Tampoco existe un sistema financiero fuerte que lo respalde. AR: En Venezuela siempre ha existido un dilema para tratar de entender esta economía con recursos naturales muy especiales, el petróleo. Algunos lo ven como una especie de maldición. Aparentemente el gobierno va a tratar dentro del esquema de los años 50 y 60, sustitución de importaciones, mecanismos pararancelarios, etc. Una política de tipo proteccionista. Y mucha gente quizás lo vea como algo inevitable ¿cuál es tu opinión respecto este tema?
AR: La sensación es que no hay mucha coordinación entre la política económica de aparente orientación cepalista, con algunas manifestaciones integracionistas. LV: Por una parte, si por orientación cepalista se entiende proteccionismo, ahí es imposible que exista coordinación con la arquitectura integracionista. Pero por otro lado a mi no me gusta llamar a eso cepalismo. Raúl Prebisch ya en los años sesenta tenía una posición muy crítica de la política de sustitución de importaciones pues no estaba generando los resultados supuestos. El hacer política de sustitución de importaciones sin ningún grado de selectividad y temporalidad y sin criterios de desempeño fue sin duda un error, pero Prebisch en los años 60, muy tempranamente, venía observando ese problema. AR: Es una formulación de la Segunda Guerra Mundial. LV: Si, pero insisto, Cepal y la gente que suscribía estos argumentos, a principios de los años sesenta venían viendo el problema de la sustitución de importaciones con ojos muy críticos. Entonces, yo no sé hasta qué punto pudiéramos todavía seguir llamando a esto el modelo cepalista. Yo entiendo esa fase como más bien como una combinación de la tesis de la industria naciente y de estrategias definidas a nivel de las multinacionales a fin de garantizar poder de mercado y una vida tranquila en nuevos mercados. En todo caso, estoy de acuerdo contigo en que volver a una cosa como esa sería nefasto. AR: Al parecer hay tendencias en el gobierno que desearían una integración muy fuerte de Latinoamérica. ¿Cómo ves tú la consistencia de ese discurso político con la política económica? LV: Yo veo un doble discurso. Pero no veo porque la integración con otros países latinoamericanos no nos traiga beneficios. Por el contrario, creo que sí aporta beneficios en la medida en que eso pueda ayudar a diversificar el comercio y nos prepare para fases sucesivas de integración. La vía lógica es comenzar por los países latinoamericanos antes de ir hacia otros ámbitos. Ahora, eso no quita que Venezuela no tenga una política de acuerdos binacionales agresiva y que aproveche, por ejemplo, ciertas ventajas que tiene en algunos mercados, ventajas de negociación que se poseen y no se usan. Lo que muchos nos preguntamos es cómo Venezuela no le ha sacado más provecho a la relación con los Estados Unidos. Venezuela es un país sin lobby en los Estados Unidos. Países similares como Colombia, tienen un lobby en los Estados Unidos extraordinario. Venezuela no tiene ninguna política para aprovechar sus ventajas. Entonces, las preferencias que nos pueden dar esos mercados no las aprovechamos, quizás por desconocimiento, por ignorancia, por falta de diseño de políticas. Régimen Cambiario. AR: El año pasado en los organismos multilaterales, especialmente en el BID y el FMI hubo una discusión con respecto al régimen cambiario con alguna repercusión para América Latina. La discusión trató sobre el tópico de tipo de cambio flexible vs. Dolarización. Se habló acerca de la caja de conversión y esquemas parecidos. El economista jefe del BID le dió respaldo a la dolarización, ¿qué piensas al respecto? LV: El tema del régimen cambiario creo que es un tema que no está acabado. Ahora, la impresión que tengo es que en la discusión analítica de este tema ha perdido un poco la perspectiva por negarnos a entender que el régimen cambiario es más el resultado de ciertos arreglos económicos que se imponen. Es decir, el régimen cambiario es un resultado endógeno de los objetivos de política y de la estructura y los acontecimientos a los que está sometida la economía. No puedes decir que un régimen de caja de conversión o de tipo de cambio fijo es bueno para todas las economías o que un régimen de tipo de cambio flexible es bueno para todas las economías. Primero hay que conocer las funciones de preferencia de la sociedad y los objetivos de política. Si se le está dando fuerte preferencia a la inflación o al empleo, por ejemplo. Un conjunto importante inicial es que los regímenes cambiarios son más bien endógenos a los objetivos de política y a la estructura a la que se enfrenta la economía y que no se imponen exógenamente sobre la economía. Esa es una primera precisión que hay que hacer. Sobre ese punto es importante decir que sin en la función de preferencia del gobierno o por ejemplo, si el BCV en su función de pérdidas le da un gran peso al objetivo inflacionario, es posible que el régimen cambiario esté muy orientado hacia un régimen de tipo de cambio fijo, por todo aquello que el tipo de cambio fijo es un ancla que permitiría de alguna manera ganar credibilidad e incluso, en algunos casos, importar la inflación de tus países vecinos. Ahora, además de eso está el tema de cuál es la estructura económica y las turbulencias a la que se enfrenta la economía, qué tipo de choques, si son internos o externos, si son monetarios o fiscales, entonces eso también va a definir el grado de flexibilidad cambiaria. Un país que exhibe mucha volatilidad externa como Venezuela, en teoría debería ser un país más proclive al tipo de cambio flexible que al tipo de cambio fijo, porque el tipo de cambio flexible termina absorbiendo los choques. Yo creo que en toda esa discusión hay que comenzar abordando el problema desde este punto de vista. Ahora, Venezuela desde el año 1996 para acá escogió el régimen de bandas. El régimen de bandas si se quiere lo que trata es de combinar las bondades de ambos regímenes, aporta un poco de fijación y además un poco de flexibilidad para tratar de tener alguna autonomía con la política monetaria. Sin embargo, y esto es lo lamentablemente, Venezuela es un país inestable incluso en su política. Cuando Venezuela adopta la banda, la interpretación que yo le hubiera dado a tal decisión viniendo de un régimen de tipo de cambio fijo, es que se quería dar mayor flexibilidad al tipo de cambio para tratar de absorber mejor los choques. ¿Qué pasa? Al poco tiempo Venezuela se encuentra inmersa en un boom petrolero, y cuando eso pasa, siempre se cae en la tentación de fijar el tipo de cambio, sobretodo si el problema inflacionario no está resuelto. ¿Por qué?, porque el país siente que tiene holgura de reservas y que puede atender el mercado cambiario con mucha facilidad ajustando reservas, y para eso el BCV puede administrar el tipo de cambio con cierta rigidez. Además, el BCV es un participante muy importante en el mercado cambiario en Venezuela, cosa que no es en otros países. Interviene casi siempre en forma diaria, para atender demanda especulativa y demanda transaccional y además interviene con una regla que es que cuando tienes booms petroleros atiende la demanda de divisas acomodaticiamente. Entonces hay una tendencia a que la regla, cuando hay boom petrolero, te haga operar con un tipo de cambio fijo, entonces la pregunta que te haces es: ¿y para qué quiero yo una banda entonces si se va a administrar como un tipo de cambio fijo? Ese problema que se ha manifestado recientemente con la decisión de movilizar los recursos de PDVSA hacia el BCV. La banda fue perforada en su límite inferior al mercado y al BCV tampoco pareció interesarle. La pregunta que es: bueno ¿por qué no le interesó? A nadie le interesó porque el régimen nunca ha sido entendido y tan poco ha operado como una banda. El punto es que me parece que un esquema de bandas, para una economía como la venezolana, que venía todavía con inflación alta, sometida a volatilidad petrolera, y sin mecanismos para estabilizar los ciclos externos, era conveniente. Ahora, ¿debe el régimen de bandas ser permanente? No creo. Yo creo que una vez que se estabiliza la inflación y se atiende el problema de los choques petroleros con instrumentos institucionales anticíclicos, se puede ir paulatinamente o se puede hacer el tránsito hacia otro régimen cambiario, por ejemplo, se puede pasar a un tipo de régimen cambiario más rígido y entonces, incluso tu política puede cambiar a una con objetivos de inflación, inflation target, como está haciendo Brasil en este momento. Brasil se salió del esquema de bandas, una vez que disminuyó su inflación y pasó a un objetivo inflation targeting, pero hay que saber hacer las cosas consistentemente, sólo se puede pasar a un régimen inflation targeting cuando se tiene cierto control sobre la inflación y cuando se ha atendido el problema de la volatilidad. Pienso que en un futuro Venezuela pudiera hacer ese tránsito ordenadamente. AR: La pregunta es sobre la idea de que una regla como esa obliga a la disciplina. El proceso de dolarización, da la impresión de que es una manera para buscar la estabilidad. LV: No veo con facilidad un mecanismo donde el régimen cambiario impone reglas sobre las otras esferas de la economía. Incluso el orden lógico me parece al revés Es preciso primero poner orden en la cuestión fiscal y financiera, que son las dos esferas que fundamentalmente hacen colapsar el régimen cambiario y una vez que se tenga el orden en esas dos esferas, podemos hablar de política y régimen cambiario. La dolarización arrastra problemas similares al patrón oro, pues es una regla implícitamente recesiva cuando la economía es sometida a choques externos. son los mismos problemas que tiene el patrón oro, que es una regla implícitamente recesiva. Por esa razón colapso el patrón oro en los años 20. Por otro lado tienes que ver con qué reglas están jugando los vecinos. Es decir, en el mundo de hoy no se puede jugar con las reglas propias, y hay que echar una mirada para ver qué están haciendo los vecinos. AR: ¿Observar lo que están haciendo el sudeste asiático, América Latina,..o lo que e haciendo Argentina? LV: Los socios comerciales. Venezuela hoy día no puede ignorar lo que pasa en Colombia, los eventos y las políticas económicas de Colombia influyen en la economía venezolana. Lo estamos viendo con las exportaciones no tradicionales. En Venezuela cayeron las exportaciones no tradicionales, en gran parte, por el desarreglo interno y la sobrevaluación, pero en gran parte también porque Colombia pasó por una recesión muy severa el año pasado producto de políticas de enfriamiento de la economía. Si Venezuela ajusta hacia arriba su tipo de cambio Colombia difícilmente se quedará de manos atadas y entraríamos y en guerra de devaluaciones. Aquí es donde la coordinación de políticas se hace importante. La impresión que tengo es que los vecinos, con excepción de Ecuador no están jugando a la regla de dolarización ni a la regla de tipo de cambio fijo. La impresión que tengo es que todavía estamos lejos de eso. AR: ¿Tendremos que pasar por una coordinación de políticas macro? LV: Exactamente, ese es el camino más ordenado. Esa parece ser la evolución natural en esta relación. No se puede llegar a dolarización o no se puede llegar a estos esquemas tan rígidos si no se pasa por ciertas fases, sobre todo si estás inmerso en un proceso de integración. La fase de coordinación de políticas es una fase intermedia que aún debemos transitar si queremos llegar a esquemas de unificación cambiaria con otros países. Fondo de Estabilización y Enfermedad Holandesa. AR: Se supone que si hay inestabilidad en el mercado externo, básicamente el petrolero, se necesita un Fondo de Estabilización que funcione anticíclicamente, ahorrar recursos petroleros cuando los precios son altos y utilizarlos cuando el precio baje. Existen opiniones que sostienen que es una medida insuficiente y que se requiere un Fondo de Ahorro. ¿Cuál es tu opinión? LV: El Fondo de estabilización es un mecanismo institucional de corto plazo que ayuda enormemente a aislarnos de la volatilidad petrolera pero también a determinar la sostenibilidad a largo plazo de las finanzas públicas. Lamentablemente la reforma que se le hizo en 1999 distorsionó el esquema. Sobreacumular en la bonanza por una falla en el diseño es altamente negativo. Si la tendencia en los precios continua el Fondo acumulará al final de este año cerca de 7.500 millones de dólares. Desde luego ni este ni ningún gobierno está dispuesto a semejante restricción fiscal en tan corto tiempo, por lo tanto, la discrecionalidad y la transparencia estarán a la orden del día. El fondo de ahorros es obviamente una idea distinta pues entiendo que su misión sería garantizar una mejor equidad intergeneracional en la participación de los recursos petroleros. Las preguntas que uno se hace son ¿cual sería el objeto de este fondo?, ¿cuáles serán las reglas acumulación y desembolso? Por ejemplo, acumular en un fondo de ahorros para gastar en casi cualquier cosa es a mi juicio un error. Me gusta más la idea de usarlo como un aporte público en el marco de la reforma pensional y de fondos de salud. Por otro lado uno de los problemas que tiene en este momento la economía venezolana, es que es una economía que no tiene ahorros, no tiene recursos financieros. De hecho yo hice un pequeño ejercicio el año pasado para calcular cuál era la inversión privada que se requiere este año, para bajar la tasa de desempleo en uno por ciento. Con una función de OKUN que relaciona crecimiento con empleo, y después, a través de la relación incremental capital-producto (ICOR) para relacionar crecimiento con inversión La inversión total requerida estaba por encima de los 18 puntos del PIB. Tomando en cuenta que la inversión pública incluyendo PDVSA puede estar en unos 11,5 puntos del PIB, necesitaríamos cerca de 6,5 puntos del PIB de inversión privada para bajar la tasa de desempleo en un 1%. ¿Cómo se financia esa inversión privada? Hicimos un cálculo de cuántos son los recursos disponibles en el sistema financiero y veíamos que apenas llegaba a 4 puntos del PIB, sin tomar en consideración un aumento en la colocación de deuda pública del gobierno, porque si el gobierno decide aumentar la colocación de deuda pública en lo que está estipulado en el presupuesto, entonces se sustraían más recursos del sector financiero. Eso parece mostrar que tenemos una gran restricción de ahorro. AR: Recuerda que el ahorro global este año va a estar como en nueve puntos del PIB. Eso básicamente hace un exceso de ahorro. LV: Exacto, ese nivel de ahorro doméstico no es lo suficiente ni siquiera para bajar la tasa de desempleo en un 1%. Lo que indica, que tenemos un problema grave en nuestros niveles de ahorro. Entonces la pregunta es ¿de dónde puede venir el financiamiento? Puede venir del exterior o creando mecanismos institucionales que estimule la generación de ahorro interno. Los fondos de pensiones que son una fuente de ahorro potencial. AR: Por lo menos este año y el año pasado hubo un superávit en cuenta corriente, que supuso un exceso de ahorro sobre inversión. Si hay un boom petrolero, no hay falta de ahorro, lo que hay es exceso de ahorro doméstico que se transforma en activos externos. LV: Bueno, tu tienes razón. Desde una perspectiva estrictamente contable existe un exceso de ahorro. Pero la mayor parte de ese ahorro se va al resto del mundo. En consecuencia el flujo y el stock de recursos disponibles para la inversión es pequeño. AR: Sí. El problema no reside estrictamente en el ahorro, sino que no hay son oportunidades de invertir, o la inversión no es rentable, o hay inseguridad. Pero Venezuela no tiene fundamentalmente el problema de las brechas si el precio del petróleo es alto. LV: Ese exceso de ahorro es contable y supondría que por muy pequeña que fuera la inversión los recursos estarían allí. El punto que trato de destacar es que nuestras posiciones privadas en el exterior no vienen automáticamente. AR: ¿Qué no te gusta del Fondo de Ahorro? LV: El punto es cómo ese fondo de ahorros va a contribuir, porque al final, lo que a interesa es atacar la disyuntiva entre una economía petrolera que puede ser finita y que temporalmente privilegia a las generaciones presentes, y una economía no petrolera que está pasmada y que no promete las mismas perspectivas para las generaciones futuras. No me gustaría un esquema en donde estos recursos se dilapiden, tipo fondo de reparto. AR: El Dutch Desease (enfermedad holandesa), básicamente se manifiesta en que tienes una distorsión de precios relativos que favorece la producción de bienes no transables. Se pierde competitividad en el sector de bienes transables. Una idea puede ser no responder a los shocks positivos aumentando el gasto, podría haber una reducción de pasivos o sencillamente ahorrarlo ya que no hay capacidad de absorción de la economía. Hay casos en que funciona así, como en el caso Noruego, que tiene un fondo ya gigantesco porque los ahorros petroleros los tienen previstos para cuando la población envejezca LV: Aquí hay un problema de cómo distribuir una renta intertemporalmente. Cuando se gasta de inmediato, se le está dando un gran peso o privilegio a las generaciones presentes y se le restan posibilidades a las generaciones futuras. Tu análisis sobre el sobre estímulo a los sectores no transables me parece correcto. AR. En un artículo que publicó J. Sachs, puso como ejemplo del efecto negativo de los auges petroleros a Venezuela ¿Cuál es tu opinión? LV: Si, en realidad el gran efecto de las bonanzas se ha observado en los bienes no transables y no en los bienes transables. No hemos visto un gran sector manufacturero que acuse el fenómeno de economías de escala y rendimientos crecientes que es lo que genera un circulo virtuoso de crecimiento–exportaciones-crecimiento. Más bien los efectos se concentraron en sectores como la construcción, en bienes no transables. Si el boom se va por ahí, muy probablemente esa tesis que señalas sea cierta. AR: ¿Una política macro a largo plazo, la idea de no gastar todo eso? LV: Lo que está bajo la idea del Fondo de Ahorro es precisamente la transferencia inter generacional. Aquí los booms petroleros se consumieron en una generación prácticamente. Yo creo que la idea del Fondo de Ahorros es buena, lo que me parece es que necesita un apropiado diseño institucional. Cuáles son sus reglas de acumulación de desembolso. Nosotros tuvimos un Fondo de Estabilización en los años 70, pero no tenía reglas ni de acumulación ni de desembolso, que era el Fondo de Inversiones. El fondo terminó siendo un mecanismo de reparto y ahí están los resultados.
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