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El conservador Boris Johnson se convierte en el nuevo alcalde de Londres
elmundo.es

Viernes, 2 de mayo de 2008

LONDRES.- La pelambrera rubia y desaliñada de Boris Johnson gobernará desde este sábado la ciudad de Londres. Su victoria fue más holgada de lo previsto aunque ningún candidato logró el 50% de los votos e hizo falta echar mano de las segundas preferencias de los votantes. Boris logró 1.168.738 votos frente a los 1.028.968 de su rival, el laborista Ken Livingstone, que deja el cargo después de ocho años y dos mandatos y una carrera dedicada por entero a la política municipal de Londres.

En sus primeras palabras como alcalde, Boris tuvo palabras amables para su rival, al que definió como un "servidor público considerable" que había logrado darle "relevancia nacional al puesto". El nuevo regidor aseguró que es consciente de las "grandes multitudes" que no lo tragan y dijo que trabajaría con ahínco para deshacer "los mitos" que circulan sobre él. "No creo que Londres se haya convertido en una ciudad conservadora de la noche a la mañana", afirmó, "pero sí que los conservadores han cambiado y se puede de nuevo confiar en ellos".

Condenados a elegir entre un alcalde desgastado y un candidato inexperto, los londinenses votaron por la incertidumbre y se inclinaron por un tipo con fama de vago y de bufón y cuya idoneidad para el puesto es todavía una incógnita.

Dice mucho de las proporciones del 'tsunami' conservador el hecho de que se haya llevado por delante a un superviviente nato como Ken 'el Rojo', un tipo escurridizo que construyó su reputación de buen gestor en el radicalizado distrito de Lambeth en los años 70 y que ha sido de una manera y otra el rostro de Londres desde principios de los años 80. Había el viernes lágrimas en los ojos de Ken cuando pronunció su discurso de despedida. Su desaparición de la política municipal marca sin duda el fin de una era y es comparable a la salida del reverendo Ian Paisley de la arena política norirlandesa.

Cuatro años difíciles A Boris le esperan cuatro años difíciles. Tendrá que demostrar que se equivocan quienes cuestionan su preparación y su disposición al trabajo. Y sobre todo tendrá que cumplir con su promesa de atajar la violencia juvenil en la capital, el punto clave de su programa y la razón de su popularidad entre los habitantes de los suburbios. Le esperan además los preparativos de los Juegos Olímpicos, que se celebrarán en Londres dentro de cuatro años y cuyo presupuesto ya se ha multiplicado por tres.

Una de las grandes incógnitas que flotan alrededor de Johnson es su equipo, que no ha querido o no ha podido revelar durante la campaña. Los popes conservadores solían hacer hincapié en que Boris gobernaría la ciudad como los 'chairmen' de las empresas de la zona financiera de Londres, una especie de figuras con ascendiente sin apenas poder ejecutivo. Toda la autoridad estaría en manos de sus colaboradores, personas con experiencia y conocimiento de la materia. Se espera que a partir de hoy empiece a revelar sus nombres y que elija a gestores que puedan suplir los excesos de su bisoñez.

Si Boris ha ganado es por la marea conservadora pero no sólo. David Cameron necesitaba un tipo popular que oponer a la personalidad titánica de Livingstone y dio con él. Sin duda ha influido también la dura campaña que ha emprendido contra el alcalde el diario vespertino 'Evening Standard', que ha destapado diversas corruptelas de Livingstone, todas menores pero casi todas ciertas.

Livingstone tuvo el coraje político de crear el peaje urbano que ha reducido la contaminación y mejorado el transporte público y ha gestionado con acierto la capital durante ocho años. Sin embargo, ha terminado sus días en el ayuntamiento retratado con cierta razón como un tipo arrogante, beodo y dictatorial.

Boris despertaba recelos entre ciertos sectores del electorado, pero se ha visto que era mayor el rechazo a Ken. Al final, Londres ha decidido cambiar y entregarle el poder a un interrogante. No hay una definición mejor del nuevo alcalde que la de la frase con la que clausuró su primer discurso. "Mañana, a trabajar. Pero esta noche vamos a tomar una copa". Genio y figura.

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/05/03/internacional/1209771834.html?a=26fae816d1b3c18ee28a6cc64d128b03&t=1209784153

 
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