Sección: Síntesis de Noticias
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Reflexiones de un pedante
Dos idénticos cierres de campaña
Miércoles, 26 de julio de 2000
La lluvia puso en fuga a muchos fervientes seguidores. Cuando escampó, regresaron para escuchar razones y sinrazones. Arias estuvo en Chacaíto, con una multitud exigua. La de Chávez, en la Av. Bolívar, fue mayor, pero inferior a la de mayo.
Más fotos: Arias y Chávez.
Cuando vas a un mitin mucha gente te hace preguntas como las que debieran hacer los dentistas: de las que se responden con sí o con no. Mucha gente espera respuestas simples.
—¿Había pueblo en el mitin de Arias?
—Sí había pueblo en el mitin de Arias —respondes y el arista y el chavista te miran raro, como que tal vez no escrutaste bien.
—Había más gente en el mitin de Chávez, ¿no?
—Sí, pero menos que en mayo —declaras y el chavista que te oye sin escucharte se pone a conjeturar con quién estás cuadrado.
Las respuestas simples que la gente simple espera son: el mitin de Arias estaba lleno de sifrinos, Chávez desbordó la Av. Bolívar, Arias va a ganar, Chávez va a ganar.
Entiendo que una afirmación no siempre tiene que ser complicada para ser cierta. También es cierto que el mar y el cielo se ven igual de azules y en la distancia parece que se unen. También es cierto que las papas fritas son bien sabrosas —sin más complicaciones. Pero, vamos, esto no es una película de vaqueros —de las de antes, porque en las de ahora uno no sabe bien quién es el malo y quién el bueno, entre otras cosas porque no se trata de ese maniqueísmo.
La política venezolana no se caracteriza por su simplismo, a pesar de que demasiados comentaristas y no pocos políticos simplifican las cosas hasta el punto de hacerlas irreconocibles. La cosa es más bien complicada. El Partido Comunista de Venezuela no fue fundado por la vanguardia del proletariado sino por niños ricos y oligarcas, de esos que ahora Chávez anda ventilando en cada esquina. En Acción Democrática había pueblo, pero también no pocos ricos. Copei fue fundado por unos cuantos niños de papá, pero luego se convirtió en un partido de masas y por eso sobrevivió lo que sobrevivió.
 | | | Los tambores con Arias Cárdenas. |
En los dos mítines de esta noche había multitudes tan abigarradas como compleja es la sociedad venezolana, con un parecido notorio con la fanaticada deportiva, dispuesta a mirar todo con el filtro del fanatismo, sin matices, cuya consideración cansa tanto. La única diferencia formal es que los fanáticos deportivos convergen en el mismo estadio, en tanto que aquí divergen hacia sitios distintos, igual que en los bosques las especies marcan territorios. Así, los chavistas se reunieron en la Av. Bolívar y los aristas en la Miranda. Caracas tuvo por un rato una topografía maniquea.
 | | | ¡Ahí viene Chávez! |
El mitin, como género literario, permite, además, complacerse oyendo solo prosas de elogio al candidato que a uno le gusta e improperios cada vez más bellacos contra el otro. “Oligarcas son ellos, porque gobiernan solo cuatro gatos y encima no saben mandar”, iba diciendo una enfervorizada arista entrando al Metro de Chacaíto, al término del breve discurso de su candidato. “La oligarquía cunde en Chacaíto”, decía en la Av. Bolívar uno de esos animadores de mítines, cuya capacidad de improvisar e hilvanar demasías siempre me ha desconcertado. Pero no es tanto eso lo que me pasma, sino que no paran. Son como el orador que describía y narraba el desfile del 5 de julio pasado: no cesó de perorar una sola vez durante las horas que duró la parada, hilvanando las cursilerías patrioteras y militaristas más descomedidas. Daba la impresión de que no respiraba. Lo mismo estos que oí esta noche en las dos concentraciones rivales. En ellas encontré muchas más similitudes que diferencias. Insultos sorprendentemente análogos en su tono y en su penuria intelectual. Solo cambiaba el contenido suministrado por la coyuntura del momento: oligarcas, traidores, qué sé yo —tengo mala memoria para las simplezas.
De todos modos era divertido. Una orquesta de salsa brava excelente en el mitin de Arias, un tambor barloventeño excitante en el de Chávez. No sé por qué no vendían papitas y cerveza en Chacaíto, aunque sí estuve a punto de tropezarme con varias caletas de ron que la gente tenía en el suelo. No las advertía porque andaba pendiente de la cámara.
 | | | El público de Arias Cárdenas en la Av. Miranda. |
Como los dos candidatos resolvieron dar su mitin el mismo día a la misma hora, decidimos Ysrrael Camero, Andrea Imaginario (quien tomó estas fotos) y yo recorrerlos para improvisar un examen comparativo. Estas son mis reflexiones, que concluyo evocando a Roland Barthes cuando decía que nunca quiso militar en un partido político porque su lenguaje le parecía demasiado ramplón. Su objeción no era política sino estética, es decir, de un orden superior.
 | | | En Chacaíto. |
Francisco Arias Cárdenas en La BitBlioteca
Hugo Chávez Frías en La BitBlioteca RHM, Plomo parejo
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