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Con la lengua Otras figuras retóricas Alexis Márquez Rodríguez Jueves, 1 de diciembre de 2005
CALAMBUR. Consiste en la alteración de una o más palabras para producir un efecto, a menudo satírico o humorístico. Es fama que Lope de Vega y Quevedo, ambos muy aficionados a las copas, solían disgustarse entre si, y luego se reconciliaban. En una ocasión en que hicieron las paces después de una pelea, Góngora escribió la siguiente coplilla: “Hoy hacen amistad nueva, / más por Baco que por Febo, / don Francisco de Quebebo / y Félix Lope de Beba”. Basado en la afición bohemia de sus amigos, Góngora hace un ingenioso juego de palabras con sus apellidos.
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En Venezuela un escritor muy dado a este recurso es Luis Barrera Linares, como se nota en los títulos de algunos de sus libros: Parto de caballeros, Beberes de un ciudadano, Cuentos de humor, de locura y de suerte, Sobre héroes y tombos. (En los dos últimos juega con los títulos de un libro de Horacio Quiroga, Cuentos de amor, de locura y de muerte, y de uno de Ernesto Sábato, Sobre héroes y tumbas). ALITERACIÓN. Es la repetición de sonidos en una palabra o una frase, en busca de efectos estéticos, sin caer en la cacofonía. Los modernistas eran muy dados a las aliteraciones. Por ejemplo, Rubén Darío escribe en un poema: “En mi jardín se vio una estatua bella, / se juzgó mármol y era carne viva; / un alma joven habitaba en ella, / sentimental, sensible, sensitiva”. Obsérvese en el último verso la repetición de las sílabas “sen”, “si” y “ti”. Asimismo el mayor de los poetas modernistas venezolano, Alfredo Arvelo Larriva, usó mucho este recurso, como en su soneto a Tolstoy: “¡Oh ruso, rudo y fuerte!, suerte de anciana encina…”. QUIASMO. Consiste en repetir palabras o frases alternando su posición en el texto, de modo que idealmente forman una equis, como en estos versos, también de Arvelo Larriva: “Adoro el verde y los rojos, / y nunca me das agravios / con tus ojos ni tus labios, / con tus labios ni tus ojos”. Las palabras ojos y labios se repiten, mudando de posición, y si en la escritura uniéramos con sendas líneas los dos pares de vocablos, ojos con ojos y labios con labios, las líneas formarían una equis. (Quiasmós, en Griego, significa cruce en forma de equis). Esta figura también se emplea en la prosa, como en este pasaje de una novela de Alejo Carpentier: “…en día que era día cuando aquí era noche, en noche que era noche cuando acá era día…”. AMBIGÜEDAD. Consiste en usar palabras o frases con más de un significado, sin precisar cuál es el que se le da. En la frase, por ejemplo, “El burro del vecino…”, no sabemos si es una calificación peyorativa del vecino, o es que este tiene un burro. O si decimos “Fulano trajo vino de Chile”, no se sabe si fue que Fulano viajó desde Chile y trajo vino, o que, sin haber ido allá, llegó a un lugar llevando vino chileno. En estos casos el significado real se sabrá por el contexto. Pero la ambigüedad puede ser intencional, y el sentido de lo dicho queda a cargo del interlocutor. Las figuras retóricas son muchas más. Explicarlas todas nos llevaría mucho tiempo y espacio. Quienes deseen ahondar acerca de ello pueden recurrir a un diccionario de retórica. Yo recomiendo el Diccionario de retórica, crítica y terminología literaria, de Ángelo Marchese y Joaquín Forradellas (Edit. Ariel, Barcelona; 1986; hay ediciones más recientes). Además, el Diccionario CLAVE incluye al final un apéndice sobre las figuras retóricas. Pero hay muchos otros diccionarios y textos sobre la materia. Insisto en que no pretendo que los lectores aprendan de memoria los nombres de las figuras, como torpemente hacen algunos malos profesores de literatura, sobre todo en el bachillerato, con el agravante de que ellos mismos no se los saben todos. Eso es inútil. Lo importante es que el lector conozca que en el lenguaje literario se emplean todas esos recursos, a modo de lo que una querida amiga llama trucos de la creación literaria, aunque igual ocurre en el lenguaje común, el que usamos cotidianamente. Conocer mejor nuestro idioma nos permite emplearlo con mayor provecho, y de ese modo lo amaremos más. Oiga de lunes a viernes, a las 11,30 a.m., el micro CON LA LENGUA EN ONDA, por RADIO ONDA 107.9 FM, la superestación, en el programa de Mari Montes. |
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