Premium  
 

analitica.com


 Caracas, Viernes, 10 de febrero de 2012
 

Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Suscríbete al RSS

  Sección: Global y Social

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR  |  ENVIAR AL EDITOR

El descontento de los médicos

Francisco Kerdel Vegas

Jueves, 24 de enero de 2002

El ejercicio de la medicina y la manera tradicional de conducir la relación médico-paciente está siendo seriamente cuestionada, amenazada y alterada desde diversos frentes y es posiblemente la causa principal del descontento de los médicos con su propia profesión, hecho importante y bien conocido al cual vamos a referirnos en este escrito.

Y no se trata tan sólo de los médicos sino por igual de los estudiantes de medicina y aún de aquellos quienes aspiran a estudiar esta profesión quienes manifiestan su descontento y desilusión por lo que representa la medicina y el ejercicio de la misma en la actualidad.

Es curioso –y merece mucha atención-, que tal disposición de ánimo se produzca hacia finales del siglo XX y comienzos del XXI, después de la época de oro del avance y consagración de las ciencias médicas, con sus grandes logros tanto en el terreno diagnóstico, como –y muy especialmente- en el tratamiento efectivo de muchas enferrnedades, en los años que siguieron a la terminación de la II Guerra Mundial en 1945. Se trata pues de una reacción que no tiene nada que ver con el avance y los logros científicos de la noble profesión, y es conveniente examinar por un momento las razones que se aducen para explicar tal situación negativa que de persistir puede constituir un inmenso peligro para el futuro de la medicina a nivel mundial.

Este fenómeno paradójico y contradictorio de desilusión de los médicos por la medicina ha sido bien estudiado en varios países desarrollados, donde precisamente han tomado lugar los más grandes avances de las ciencias médicas y mencionado con preocupación por varios autores, interesados en la interpretación de esta tendencia, especialmente marcada en los doctores jóvenes.

En el influyente libro, “El Ascenso y Caída de la Medicina Moderna”, del médico británico James Le Fanu[1] (un libro aclamado por un crítico altamente calificado como es Norman F. Cantor, Profesor Emerito de Historia de la Universidad de Nueva York, como “el mejor libro de historia de la medicina que yo haya leído”), el autor identifica cuatro evidentes paradojas como las causas del presente descontento en relación con la medicina:

Paradoja 1: Los doctores desilusionados.

Paradoja 2: “Están bien pero preocupados” (para describir la continua obsesión del público por supuestas amenazas a la salud, triviales o inexistentes).

Paradoja 3: La inmensa popularidad de la medicina alternativa. Paradoja 4: Los costos en espiral de los servicios de salud.

El objeto de este escrito se limita a la primera paradoja, el descontento de los médicos. De acuerdo con Le Fanu, el Instituto de Estudio de Políticas, basado en Londres, ha encontrado que la proporción de doctores que se arrepienten acerca de la escogencia de la medicina como carrera ha aumentado década tras década, desde un 14% en la promoción de 1966, a 26% en la de 1976, 44% en la de 1981, y 58% en la de 1986.

Evidentemente se trata de una paradoja o contradicción, pues aún cuando la mayoría de los médicos encuentra satisfacción en el ejercicio de su profesión, y por otra parte, los pacientes están agradecidos por la eficacia de los servicios prestados y la eventual restauración de su salud, ese mismo éxito determina un nivel expectación que supera en mucho las posibilidades reales de la medicina actual y de muchos de los progresos que se pueden prever a corto plazo.

Ciertamente es curioso constatar que en efecto, y a pesar de la popularidad de artículos de prensa acerca de los errores cometidos por los médicos y muchas veces acerca de sus conductas éticamente reprensibles, toda esta publicidad negativa no ha alterado la alta estima y elevado respeto que se tiene a nivel mundial por la profesión medica, aunque es sin duda una constante y peligrosa amenaza. Kmietovicz [2] informa los resultados de recientes encuestas realizadas en siete paises desarrollados (Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Francia, Países Bajos, Israel y Australia) y podemos ver como esa estima y alta consideración por los médicos se mantiene e incluso ha aumentado, con la excepción de Alemania donde han perdido algo de su status, pero es todavía –y por rato largo- la más prestigiosa de las profesiones (30% sobre quienes les siguen, que son los sacerdotes).

Las razones hay pues que buscarlas en otras partes y las hipótesis más probables se refieren a la pérdida gradual de poder del médico tanto en la relación médico/paciente como en la toma de decisiones en los hospitales, consultorios y demás instituciones donde ejerce su profesión.

Esta opinión, acerca de la decreciente satisfacción de los médicos y del público en general por los servicios médicos ha sido estudiada por el profesor Lilford y col. [3] quien identifica esa pérdida del característico poder de los médicos, no sólo sobre su paciente sino también al nivel de la organización proveedora de los servicios. Y tiene en verdad cierta lógica ya que a la postre el médico siempre es el responsable, aunque ha perdido mucho control sobre los diferente elementos que entran en ese juego tan complejo que es la salud de un determinado paciente; es lo que estos autores han denominado “responsabilidad sin poder” que representa una situación que tiene obvios efectos perjudiciales en el acto médico. Mutatis mutandi podríamos compararla a aquella situación de imposición de impuestos sin representación parlamentaria que dio lugar a la guerra de independencia de los Estados Unidos.

“Los doctores son el blanco en aumento de quejas y de abuso retórico, mientras ejercen cada vez menos control sobre las fuentes de crítica. Para hacer este asunto aún peor, la tecnología médica ha crecido más allá de la capacidad de los más generosos proveedores de fondos y los doctores se encuentran ubicados en el punto crítico de racionar las decisiones. Los problemas de financiar los cuidados médicos se manejan cada vez más en sitios distantes a la mayor parte de los doctores, y las oportunidades de influenciar esas decisiones han declinado”.

Los médicos ciertamente están colocados en la difícil situación ética de dar –como es natural- la bienvenida a los más sofisticados avances tecnológicos por una parte, y por la otra saber a conciencia que dado su elevado costo, son inaccesibles a la mayor parte de la población necesitada. Y lo que es peor, cuando la autoridad hospitalaria o sanitaria competente impone un “racionamiento”, quien ha de determinarlo y administrarlo es el mismo médico, resintiendo una vez más la incapacidad de un sistema injusto.

Todo ello influye negativamente en el acto médico, donde el profesional de la medicina, antes dueño de la situación, se siente ahora marginado y manipulado por intereses económicos, sociales y políticos, divorciados por completo del interés primario del paciente, al cual está acostumbrado a dar su primera prioridad, dentro de la antigua tradición hipocrática que se remonta a casi 2.400 años.

Pero no sólo en la parte económica del acto médico ha perdido poder el profesional de la medicina, sino en algo que le es mucho más significativo, que es en las decisiones éticas, ya que la tendencia actual en los Estados Unidos y otros países del mundo, al establecer los llamados “Comités Institucionales de Etica” en los hospitales para tomar decisiones médicas importantes, incorporando en ellos a otros “expertos”, entre ellos a otros médicos, enfermeras, abogados, administradores de hospitales, eticistas, clérigos, representantes de la comunidad, etc., se ha invadido con éxito el último bastión de lo que hasta muy poco tiempo era el correcto ejercicio de la medicina, amenazando así la tradicional relación médico-paciente e imponiendo nuevos elementos y obtáculos a los pacientes, a sus familiares y a los médicos, mediante nuevas trabas burocráticas, cuya idoneidad y efectividad está aún por probarse. [4]

En lo personal, hace poco tiempo, dejé de aceptar una proposición para colaborar en una publicación médica virtual cuando me apercibí que el control iba a estar en manos de una gerencia financiera sin verdaderos compromisos con los valores de la medicina, tal y como la hemos entendido y ejercido los médicos desde los tiempos más remotos.

Es posible, y así lo creen algunos, que estemos en el umbral de un gran cambio, y que todavía no estemos seguros de qué es lo que va a pasar. Prefiero pensar que es un movimiento pendular, y que pronto tanto el público, como los políticos (siempre deseosos de experimentar a costa de lo ajeno) se den cuenta de que las tendencias descritas no están dando resultado y den vuelta atrás, y así los médicos recuperen la confianza perdida en el futuro de su profesión y se dediquen con más ahinco y dedicación que nunca a lo que saben ... curar y aliviar enfermos ... prevenir enfermedades, con la autoridad y autonomía (poder) que tradicionalmente les ha conferido la sociedad a la cual sirven.

Nota:

[1] LE FANU, James: The Rise and Fall of Modern Medicine. Carroll & Graf Publishers, Inc. New York, 2000.

[2] KMIETOVICZ, Zosia: R.E.S.P.E.C.T.- why doctors are still getting enough of it. BMJ 2002; 324:11.

[3] LILFORD, R J, HOWIE, Frances, SCOTT, Irene, WARREN, Raschel: Medical practice: where next? J R Soc Med 2001; 94:559-562.

[4] SIEGLER, Mark: Ethics Committees: Decisions by Bureaucracy. Capítulo 75 del libro editado por Helga KUHSE y Peter SINGER, Bioethics, An Antology. Blackwell Publishers, Oxford, 1999.


blog comments powered by Disqus

Foros

¿Qué piensa usted de las imágenes difundidas de niños armados en el 23 de enero?

¿Qué opina del último debate de los candidatos de la oposición a las primarias?

¿Cuáles son sus deseos para Venezuela este año 2012 que comienza?

¿Cuál es su percepción del primer debate entre los precandidatos a las Primarias 2012?

Trailers

Trailer: Alvin y las ardillas 3 (Alvin & the Chipmunks 3: Chipwrecked)

Trailer: Misión imposible 4: Protocolo fantasma (Mission Impossible 4: Ghost Protocol)

Trailer: La chica del dragón tatuado (The Girl With the Dragon Tattoo)

Trailer: La piel que habito


 

Columnista:


 

Francisco Kerdel Vegas

Ver perfil
Ver artículos


Índice de artículos


Lo más reciente


 

Ciencia, ¿Con qué se come eso?

 

 

La pobreza nada acredita

 

 

Convenio para la buena educación

 

 

Balances sobre lo conocido

 







Publicidad

  Mapa del Sitio

Home
Política
Economía
Internacionales
Global y Social
Medicina y Salud
Medio Ambiente
Arte
Entretenimiento
Tecnología
Noti-Tips
Curiosidades
Horoscopia
Deportes
Viajes y Turismo

Opinión
Editorial
Nuestros Columnistas

Síntesis de Noticias
Nacionales
Mundo

Servicios
Clima
Tiempo Libre
Efemérides
Guía Gastronómica

Multimedia
Videos
Audios
Galerías

Bitblioteca
Bitblioteca

Suscríbete a:
Analítica Premium
Boletín de Novedades

Síguenos por:
Twitter
Facebook
RSS
Móvil
Canal YouTube

Participa
Juegos
Foros
Analitica.com
Quiénes Somos
Contáctanos
Análitica como página de inicio
Agregar a favoritos
Ayuda

Cómo anunciar
Paute con nosotros
 
 Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996.
 Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas.