Caracas, Viernes, 18 de abril de 2014

Sección: Sociedad

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR

Capitalismo Lunar

Slumdog Millionaire, o la apuesta del destino

Alexei Guerra Sotillo

Domingo, 8 de marzo de 2009

El trailer y las primeras escenas de la película resumen en muy pocas palabras la premisa principal del film. Empleando el conocido formato del concurso ¿Quién quiere ser millonario?, en torno al cual gira la trama, la pregunta reza: “Jamal Malik está a una pregunta de ganar 20 millones de rupias. ¿Cómo lo hizo? A) Hizo trampa. B) Tiene suerte. C) Es un genio. D) Es su destino. La película es, justamente, la narración que explica la opción correcta.

Tras arrasar con varios premios y galardones internacionales, incluyendo el más emblemático de todos, el Oscar a la mejor película de 2008, “Slumdog Millionaire” (perro callejero millonario pudiera encajar como posible traducción) ha despertado gran atención y el natural interés no sólo del público cinéfilo, sino también de periodistas, analistas y opinadotes diversos.

La historia narra la vida de tres niños huérfanos de Bombay, que aprenden a sobrevivir en la dureza de las calles y barrios populosos de la India, y de cómo van definiendo, sin saberlo, sus vidas, personalidades y su futuro. Jamel Malik, (Dev Patel) el héroe de la trama cuya ingenuidad y nobleza ya adulto, permanecen como rasgos de su personalidad pese a una infancia de abandono, carencias y diversas formas de violencia, aterriza en la estresante butaca del concurso “Quién quiere ser millonario” en su versión hindú, en el cual es víctima de una mezcla de asombro y burla por arte del conductor, alejado de la sobriedad del amigo Eladio Lares. En continuo juego narrativo se van entrelazando las preguntas del concurso, con los recuerdos de la infancia de Jamel junto a su hermano mayor, mucho más agresivo, osado y arrebatado, y a la que sería su primer y único amor, motivo y razón de sus acciones y decisiones, la bella Latika (Freida Pinto)

Entre nostalgias, alegrías y tristezas, las preguntas del presente van, una a una, encontrando sus respuestas en el pasado vivido, recordado y sufrido por el protagonista.

Lo interesante del film, que para buena parte del público norteamericano o europeo no pasaría del adjetivo “exótico”, es que tiene como protagonistas a personajes extraídos de la marginalidad y la pobreza, ofreciendo una peculiar visión de su forma de vivir y sobre todo de soñar, conformando en esencia una historia épica de amor, con elementos de comedia, drama, acción y suspenso.

El británico Danny Boyle (Trainspotting, Tumba al ras de la Tierra, Exterminio, La Playa) es el galardonado director de la producción, que logra ensamblar todas las piezas del rompecabezas fílmico, logrando un acertado ritmo narrativo que permite mantener el interés, pese a la crudeza y lo sombrío de algunos pasajes de la película.

Hollywood es conocido como una fábrica de sueños. Pero si tratamos de ver más allá de la pantalla, reflectores, estrellas de cine y glamour, quizá podemos avistar algunas de las claves que la definen en el fondo como lo que es: una industria, y un negocio. Si Estados Unidos tiene a Hollywood, la India tiene su Bollywood. La industria fílmica hindú, con sede en Bombay (Mumbay), genera al año más películas que la meca del cine estadounidense, con una audiencia estimada de 3,6 billones de personas, e ingresos de 2,2 billones de dólares anuales, de los cuales solo 8% son para las películas de EEUU.

En el cambio de paradigmas económicos, políticos, tecnológicos, sociales y culturales que vive el planeta, es manifiesta la emergencia de nuevos actores que a todo nivel, reclaman mayor presencia y protagonismo, aunque no en términos de desarrollo, si en crecimiento, demografía e influencia cultural. China, Brasil, México, Rusia, por mencionar algunas, son naciones (debemos decir acaso, con mayor propiedad macroeconómica “mercados”) que están cambiando el panorama global, para bien o para mal, y la India se suma a esa lista con un lugar privilegiado, gracias a sus 1.100 millones de almas, el ascenso de su industria informática y tecnológica, su poderío nuclear, su estratégica ubicación geográfica y ahora, su industria cinematográfica.

El asunto entonces, no es nada exótico ni mucho menos casual. Si “Kung Fu Panda”, más que una interesante película de dibujos animados que jugaba a explotar la graciosa y “tierna” imagen del osito panda ahora karateca, era una apuesta al suculento mercado chino y asiático, algo similar ocurre con “Slumdog millionaire”, filmada en la India, con actores Hindúes y en populosas barriadas de una de sus más grandes ciudades, Bombay. Aun con audiencias “residuales” o reducidas, las cifras de clientes o espectadores potenciales o cautivos, resultan superatractivas para los grandes estudios de Hollywood, y de cualquier parte del mundo.

No debería extrañarse Ud., si empieza a ver a Julia Roberts, a Tom Hanks, a Will Smith, Jim Carrey o a algún dibujo animado salido de la productora de Spielberg, Dreamworks, actuando con algún paisaje, urbano o natural de la India o Asia como telón de fondo, o una película americana de acción con violentos gansters o mafiosos provenientes de la tierra de Gandhi. El sexto hombre más rico del mundo según la revista Forbes, y de origen hindú para más señas, Anil Ambani, ha invertido en la empresa de Steven Spilbeberg 600 millones de dolarcillos, y muchas de las corporaciones y estudios de Los Angeles, se han asomado a pequeñas contrapartes de la India, para futuros proyectos con algunos de los reconocidos y taquilleros actores mencionados.

Relataba en una entrevista al diario El País, de España, Danny Boyle, que se burlaba años atrás de la conseja Hippie de que “había que ir a la India”, y que ahora que había estado allá, compartiendo con su gente, creía que aquella frase era totalmente cierta. Y ello, decía el director inglés, entre otras cosas, porque había aprendido de la cultura e idiosincrasia hindú, la visión que tienen allá del destino, de las relaciones humanas y de la forma de aceptar cada situación, problema o realidad. Quizá por eso, en “Slumdog Millionaire” hay un final feliz, una esperanza para el joven salido de la nada, pero a quien lo mueve más el amor que el dinero. La película es, por esta razón, una apuesta del azar, y a la fe en que nuestra vida depende de algo que ya está escrito. Así, la respuesta definitiva del film, sin comodines, es la opción D). Es su destino.

alexeiguerra@yahoo.com

ANALITICA.COM no se hace responsable por las declaraciones y conceptos emitidos en los artículos de opinión publicados en nuestro sitio Web, los cuales son de la exclusiva responsabilidad de sus autores


Mundo


 
Intenso movimiento sísmico se siente en la capital mexicana

Intenso movimiento sísmico se siente en la capital mexicana

 
Canciller chino se reunirá este lunes con Nicolás Maduro

Canciller chino se reunirá este lunes con Nicolás Maduro

 
Políticos y gobiernos de todos los signos recuerdan a García Márquez

Políticos y gobiernos de todos los signos recuerdan a García Márquez

 


Política


 
Organizaciones para-gubernamentales

Organizaciones para-gubernamentales

 
II encuentro de diálogo

II encuentro de diálogo

 
Venezuela al borde del abismo

Venezuela al borde del abismo

 

blog comments powered by Disqus

 
Sobre Autor