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Que sea la ultima vez ..…..
Tulio Monsalve

Domingo, 29 de julio de 2007

"Contrabalancead, pues, señor reflexivamente, nuestro dolor con nuestro consuelo". W. Shakespeare, La Tempestad (2do acto).

En febrero de 1.989 muere Ricardo Rodríguez y su familia desaparece. Fatal, pero prescrito desenlace del guión de una enfermedad qué, con rigurosa metódica, venia laburando en el sistema orgánico del joven asediado por el sida. Sorpresa y conmoción en toda la familia. Cumplidos los clásicos eventos y fatídicos y complicados trámites burocráticos del entierro, el padre del difunto, José Ramón Rodríguez, decide escapar. Esconderse. Hacerse ajeno a los lazos con su familia. Ante el estupor, el otro hermano, José Ángel, periodista policial, decide iniciar una investigación que le permita saber, cuál es el nuevo destino de su padre.

Desde la circunstancia de esa angustia el personaje central de la novela de Hector Bujanda, La última vez, editorial Norma, 2007, comienza a cebar los pesares del ser que sobrevive a esta doble desgracia tratando de recabar algún consuelo en una búsqueda poco productiva.

Bujanda busca tomar control del pasado, sin olvidar que por ser espacio consolidado de datos solo podrá hacer con él interpretaciones. Supongo con la intención de construir futuro. También aceptamos eso de convertir el pasado en novela como algo válido, pues siempre la novela tratará de consolidar la narrativa o tal vez desenredar asuntos humanos. Aceptable siempre y cuando no se quiera manejar lo histórico como un fraudulento devenir de anécdotas simplonas y desconectadas, que no es el caso de esta novela.

A diferencias de otras ficciones venezolanas recientemente publicadas, esta, en nada elude presentar el mundo social venezolano. Al contrario lo trabaja, muy bien por cierto, en varias dimensiones y locaciones de la ciudad. Todo lo contrario, en su preocupación por darnos pistas del trabajo de investigación que realiza el personaje central, nos va dando sentidas y amigables descripciones de singular valor sobre espacios de la metrópoli. No lo hace desde la perspectiva que busca ocultar o discriminar zonas y lugares Caracas. No obliga a la novela a vivir en topos de los que regularmente el periodismo de crónicas venezolano celebra. Por in. Por correctas. Por fashion. Utilizando un camino contrario va a lugares que en forma tradicional el periodismo describe de manera despectiva. Zonas que solo citan cuando se trata de exhaltar eventos adonde el mal vivir tiene su asiento. Sencillamente, sin mascaras, sin ambages habla de barrios y zonas habitadas por gente de clase media o media baja.

Descubre y presenta la geografía urbana caraqueña. Hace que la ciudad se vea como un marco que justifica la acción y la presenta como factor que moldea el carácter de sus personajes.

En su angustia, por rescatar la memoria del padre, comienza una delirante investigación que lo asocia con las formas y maneras que identifican con la novela policial negra norteamericana. Búsqueda que lo lleva convivir con los personajes de una zona caraqueña cuyos pobladores se mueven en mundos de terrible necesidad y abandono tanto en lo social como afectivo. Alli están o bien la Avenida Baralt o las pensiones de la Avenida Solano en Santa Rosalia en los alrededores del Nuevo Circo. Lugar de los ruidos; de los personajes que prefieren la nocturnidad, que van y vienen, que toman tragos y cantan; en el que conviven, el buhonero y el policia, en que los mutilados o disfrazados de tales, hacen vida y encuentran muerte. El mismo pueblo que en los ochenta, se burlaban de tener como candidato presidencial a una belleza boba y acomodada en mil trances de cirugía y silicona, estratégicamente implantados. En su peregrinar llega hasta el Bar El Cacique, gruta de espantos adonde supone lograr datos sobre el paradero de su padre. Solo encuentra el contacto con una fichera que puede ser, depende de cuanto intime con ella, que acierte a darle algún dato que le permita ubicar su padre o por lo menos saber las causas de su autoexilo.

Este ir rebanando correlaciones le permite contactar con un mundo de amistades de su padre y desde alli poder elaborar sus hipótesis sobre las causas de la desaparición.

Las emociones del personaje son complejas. El no investiga para lograr conocer el valor del papel o para establecer las ventajas afectivas de contar con la presencia del padre para completar su funcionalidad sicológica. ¿ Será que su empeño y dudas sobre la huida tienen que ver básicamente con el resguardo de su auto-imagen?. Temor social a la formalidad, al no cumplimiento a las normas de lo funcional o lo "correcto". Él es alguien que ni en este momento, y da la impresión de que en otros momentos anteriores, tampoco, le resultaba necesario contar con la figura paterna o la materna para completar su construcción como ser humano. Quizás la línea narrativa puede hacer que uno llegue como lector a declararlos como formalmente sustituibles.

En esta cadena de abandonos y separaciones, que ensombrecen el ánimo del periodista, es necesario decir que también su hermana Katty, en momento posteriores a la desaparición del padre, decide de igual forma, desprenderse de la familia. Enterrarla. Se va a España. Jose Angel, se preocupa por ella y comienza a informarle via email. Trata de hacerla cómplice de su soledad y desasosiego. Expone en correos, cuanto siente y padece de la situación sobrevenida, con la orfandad y la eminente disgregación de lo que fue su linaje. Obviamente su empeño choca con el inclemente rechazo de su hermana. Para el todo será nuevo. Nada a partir de este asalto a la normalidad, nada será lo mismo, debe aprender a vivir con la inexorable novedad y cambios de su realidad mutada.

La novela tiene, entre otras bondades, utilizar estilos y lenguajes bien diferentes cuando aborda cada una de las secuencias o temas que la organizan. Sorprende la sutileza y propiedad a la hora de diseñar y presentar cada personaje. Desde los malandros de su barrio, pasando por los jefes de redacción de medios, (igualmente malandros a otro fin) o los amigos de su padre nube de soñadores y presbiteros de la nada, los asiduos de los bares del centro de la ciudad, inevitables habitantes de lo secreto rozando con los bordes duros de la marginalidad, los policías, sobre todo los de corbata, esperpentos de la coima y el secreto ventilado en botiquines de olor a ron transnochado, con ellos debe hacer migas e intercambiar ocultamiento y chantaje para recibir e intercambiar favores, los dueños de los bares, siempre alertas a reconocer todas las debilidades y necesidades de sus clientes, pozo del anecdotario de una psiquiatría hedionda a vaso a medio lavar y las prostitutas con las cuales comparte, entre extrañado e inquieto, por cuanto puedan saber, a quienes a pesar del distanciamiento que quiere establecer, no deja de mirarle el espacio entre las dos tetas, quebrada que lo perturba, y en las cuales a de terminar navegando, en un sopor, que luego negará. Cada figura, cada tipo, cada ser, esta bien presentado y expuestos con corrección profesional. Es el lugar a donde las maneras de sobrevivir de cada uno los coloca en el limbo entre lo delictivo y lo delirante.

No sabría si la obra es mas periodismo que ficción, lo que si puedo apreciar es que logra darle, literariamente hablando, una valida relación a todos los elementos y planos en que maneja esta trama de los abandonos. Conectarlos, ponerlos a vivir con honestidad; mas ético que la conducta que exhibe el personaje periodista Jose Angel, quién por cobardía esconde información que evidentemente coloca a su padre en una circunstancia que lo vincula a un alzamiento militar contra el gobierno; lugar común, deporte de los sobresaltos y los espasmos de la forma como entienden la política un numero considerable de nuestros congéneres.

La novela se inicia con el entierro de su hermano y termina con la ceremonia del velorio del periodista que se rinde a morir con poco honor, bien en manos del editor del periódico o en las fauces del policía inescrupuloso con el cual debe fallecer en una asociación mutualista que le quema todo su oxigeno y la exigua o escasa moral que ya le queda.

Toda la trama se desencadena a partir de febrero de 1989. ¿Coincide con los eventos del 4 F?. ¿ Será su consecuencia?. ¿De que forma conecta la novela sus personajes con este incidente histórico cuyos efectos aún se padecen. ¿Qué nace en este momento?. ¿Qué cambia?. ¿Qué muere?. Cómo será esa familia venezolana que retratan los ojos y presiente con angustia el corazón del periodista José Ángel vá en camino del desahucio. Él está asistido por el descubrimiento de la letra de una carta que le fue enviada a su padre adonde lo invitan a unirse a un movimiento sedicioso; el mensaje es amplio, rotundo su colofón, es notable: "Debes elegir: la destrucción o la destrucción", carta que firma una Comandante Maigualida. ¿Será un epitafio ó el postrero mensaje de su padre?.

Sin duda que en esta trama vemos morir un sentido de familia. Presentimos cómo se rompe un orden una institucionalidad. Que esto procede al ser puesto en juicio, en duda el papel y eficiencia de los padres que pretendían dar legitimidad y estructura a este grupo o clan. Muere al declarársele abiertamente disfuncional. Al sentir y padecer que todos sus referentes desaparecen, así como sus conexiones colaterales como efecto del mismo movimiento entre social y telúrico que los deja sin aire. Entender que el valor de la familiaridad y los nexos entre hermanos se diluye o se pone en juicio. Que se siente como es rebatida por fuerzas que derrumban los afecto y debilita sus anclajes. Mira como sus valores profesionales se ven destruidos o negados por la violencia de quienes dirigen su trabajo como periodista; aquellos que en alarde de procónsul y para que no duden, de su firmeza, le informan sobre los reales valores que mandan en el mundo editorial: el negocio. Ver que no tiene otra alternativa, debe entenderlos santificadamente asociados al lucro y la rentabilidad como único fin.

Con toda esta atronadora carga de fuerzas actuando en su contra. ¿Será suficiente todo es avalancha de datos para que sepa que algo ha cambiado su alrededor?. Así, sin formula que suavice el horror pronto debe proyectar cual futuro prefiere. La alternativa es chueca, o se asocia a este torbellino, a donde todo cambia o deberá enfrentarlo. Operación entre riesgosa y suicida que para nada asegura éxito.

¿ Que se concluye?, que las muertes, abandonos, huidas, marginalización, de los actores de la obra es un hecho anunciado, preclaro, rotundo desde ese 1989. Tiene que entender que después de los sucesos de Febrero, para nada las cosas han de ser iguales, (en esta familia Rodríguez originaria del Cementerio). Duro entender que todo o cambió o va cambiar y él debe prepararse inexorablemente para vivir en este nuevo país en el que se encuentra. En este punto cobra mas valor la frase de Shakespeare: "Contrabalancead, pues, señor reflexivamente, nuestro dolor con nuestro consuelo".

tuliomon@gmail.coml


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