Caracas, Jueves, 24 de abril de 2014

Sección: Sociedad

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La política como oficio

Guillermo A. Zurga

Martes, 11 de septiembre de 2012

Estoy en la búsqueda del referido libro para comprarlo y documentarme algo más sobre este apasionante tema de la política







   Foto: Google

Sobre el oficio de político, las referencias escritas son sorprendentemente escasas. Del 8 al 12 de julio se celebró en Madrid el XXII Congreso Mundial de Ciencias Políticas, foro en el cual se presentó en Casa de América, el libro “El oficio de político” escrito por el escritor y profesor español Manuel Alcántara, de la Universidad de Salamanca. El libro ha recibido muchos elogios y bendiciones de parte de los intelectuales y críticos en la materia.

Estoy en la búsqueda del referido libro para comprarlo y documentarme algo más sobre este apasionante tema de la política. He leído el Índice del mismo, y pienso que por su contenido este pudiera ser el libro de cabecera de muchos, mandatarios, aspirantes a políticos, políticos activos y en ejercicio,  críticos, analistas, periodistas, y personas en general al cual la política les interese o les llame la atención.

Con el permiso del amigo lector, me voy a permitir contarles una anécdota personal la cual viví en caracas, Venezuela, cuando era un adolescente y aún estudiaba la educación intermedia. Quizás, influenciado por mi participación activa en las manifestaciones estudiantiles que contribuyeron a la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez, y luego de establecida la democracia en el país, un dirigente medio de Acción democrática, se me acercó y me pregunto si estaba interesado en inscribirme en dicho partido político.

Mi respuesta fue inmediata y tajante: Gracias, por su generosa oferta, pero prefiero permanecer independiente. Aún cuando simpatizo con la ideología de su partido político, me conozco, y sé que no tengo vocación de político. En algún momento del camino disentiré de las directrices del partido, y me expulsarán o tendré que irme. Por lo tanto prefiero seguir siendo independiente, auténtico y autónomo en mi forma de pensar y actuar.

Corolario:   Si me dedicaba a la política probablemente hubiese sido un fracaso o un fraude. Por otra parte, en el supuesto negado que hubiese aceptado dedicarme a la política, y empeñado en ser un buen político, es posible que hubiese resultado ser un político falso o corrupto, lo cual en ningún caso era mi ambición. Al final, descarté la política como oficio y me dediqué a la ingeniería, carrera ésta que considero no es tan cercana a la política.

Desde que existen las sociedades en el mundo, existe el oficio de político. Siempre han existido personas con vocación, ambición e inclinaciones dispuestas a ejercer el oficio de políticos.  También han existido aquellos que sin ninguna vocación de político, han tenido que incursionar en  tal oficio. Otros más inescrupulosos, han utilizado el oficio de político para lograr el poder sobre los pueblos. También existen terceros, que aún cuando no ejercen el oficio de políticos, utilizan a estos para sus propios beneficios. Finalmente, existen las personas que escogen a la política como medio de lograr riquezas, poder y/o posiciones sociales.

La humanidad ha aceptado la necesidad de que existan personas dedicadas a la política.  Hacer el bien social, redactar leyes, establecer políticas económicas, trabajar en pro de las comunidades, dirigir las relaciones internacionales, impulsar el turismo, lograr el crecimiento económico del país,  ayudar a los ciudadanos en caso de catástrofes; son actividades macro, propias de  políticos, para las cuales se requiere de vocación y dedicación.

Los partidos políticos son la gran casa de los políticos. En consecuencia, para actuar en política, es necesario, como algo elemental, pertenecer a un partido político de la preferencia del ciudadano que se dedicará a la política.

Se da el caso muy común en Venezuela, que candidatos a participar en política, como cosa extraña, no encuentran cabida en ninguno de los numerosos partidos políticos existentes, entre los cuales existen muchos con la misma ideología y solo se diferencian en el pomposo nombre que deciden darle sus fundadores, así que deciden fundar otro partido político más.

En la actualidad, existen algo más de 100 partidos políticos en Venezuela. Esta proliferación de partidos políticos aún cuando son legales, según las leyes y la constitución, no deja de ser una exageración y un gran problema, para un país de solo 30 millones de habitantes.

Es tan indulgente la ley venezolana con los partidos políticos, que hasta existen partidos como el PCV, entre algunos otros, quiénes actúan con una dualidad de propósitos asombrosa: actúan democráticamente con gobiernos simpatizantes de su ideología, y cuando no son gobierno, actúan clandestinamente para derrocar al gobierno democrático de turno.  De hecho, el PCV, apoya abiertamente al narco terrorismo colombiano. Tan es así, que en Venezuela, hasta les han dedicado bustos y plazas a sus héroes, ante la mirada complaciente del gobierno actual.

El caso que acaba de darse en Venezuela con el político William Ojeda, miembro prominente del partido político “Un Nuevo Tiempo”, y quien fuera cofundador del partido político “Un Solo Pueblo”, de pasarse a las filas del chavismo, después de haber militado varios años en la oposición, criticando al chavismo en todas las formas y expresiones inimaginables, es un simple ejemplo del mercantilismo existen en nuestro medio político, que nada tiene que ver con ideologías, ni paquetazo neo liberal, ni con rectificaciones. Esto simplemente, puede solo catalogarse como acción mercenaria de aceptar una oferta del mejor postor.

Falta mucho por hacer en Venezuela respecto a las reglamentaciones correctas para la actuación de los partidos políticos y sus miembros o  militancia.  Utilizar a la política como un medio de enriquecerse o maniobrar para hacerle daño a un sector del país por ambiciones personales, es inaceptable que ocurra. Algo se tendrá que hacer al respecto con el nuevo gobierno que está por instalarse en Venezuela. 

El oficio de político tendrá que adecentarse y blindarse contra aquellos aventureros ambiciosos de poder y de dinero, quienes malinterpretan este honorable e indispensable oficio de político, el cual sin duda alguna es necesario y vital para todos los pueblos.

Los aspirantes a políticos, deben analizarse profundamente en su interior, a la hora de decidirse por ser político. No bastan la ambición personal, ni las aspiraciones al crecimiento social, ni el uso de la política como medio de vida. El aspirante a político debe sopesar con gran seriedad y responsabilidad su decisión de convertirse en político, por vocación, no por lucro.  

Los gobiernos venezolanos del futuro tienen como obligación fundamental, adecuar el escenario nacional para la actuación correcta y positiva de la actividad política en el país. La ley de los partidos políticos debe ser revisada y mejorada, para dignificar el oficio del político, el cual en mi opinión debe ser: honesto, espontaneo, sacrificado, ejemplar y pulcro. El liderazgo político de un país, es el eje central de su crecimiento económico y de la justicia social en éste.

gzurga74@gmail.com

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