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Sección: Global y Social
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“La Guerra por la Paz”
La teoría de la guerra
Enrique Prieto Silva
Domingo, 19 de julio de 2009
“Toda guerra conlleva siempre lágrimas, sufrimientos, muerte, pérdidas, sangre y heridas. La guerra es implacable con todos, con los ancianos y los jóvenes, los cobardes y los valientes. No todos han salido con vida en medio de la metralla, de las explosiones de bombas, minas, proyectiles y sepultado por los escombros de los edificios”.
Con la toma de posesión de la presidencia de la República en 1998 por el teniente coronel Hugo Chávez, se inicia en Venezuela un ciclo político diferenciado de los anteriores en todos los tiempos de la historia republicana venezolana, que a la fecha ha marcado un signo de incertidumbre, dada la inconsistencia de su orientación política y de gobierno, que se ha agravado con la centralización del poder del Estado y la unipersonalidad como ha manejado la administración total del país, bajo un autoritarismo grosero, que lo ha llevado a querer asumir también el liderazgo ideológico de la América Latina.
Pero la mayor gravedad de su mandato ha estado en su permanente manifestación de un espíritu belicista, que no encaja en la idea madurada del gentilicio venezolano que ansía la paz, tanto interna como externa. Decretó, sin sentido ni histórico ni real, una “revolución armada” que ha llamado “bolivariana”, donde de manera improvisada talla todo lo que su ignara imaginación le produce. Desgraciadamente, todos sus seguidores optan por el calificativo de especulación e ignoran su discurso, aunque cumplen todos sus dislates, sin percatarse de que para él el silencio es su aprobación. Los venezolanos no quieren guerra, pero tienen que convivir con un verbo presidencial que solo piensa en conflicto, pero en el fondo tienen en su mente el recuerdo de la historia reciente de los dos últimos siglos, donde los promotores de estos regímenes han fracasado y donde el mundo político se ha oscurecido en la órbita del no querer entender la casusa del fracaso. No hay que hurgar en las causas, cuando los resultados han sido evidentes: “un mundo en tensión y en guerra”.
Motivación para la Guerra
La guerra es la motivación, que sin ánimo de establecerlo como verdad, referimos que los artífices de la guerra nunca pensaron en asimetrías ni en asociación conflictiva, pero creemos que en los conflictos guerreros, siempre es necesaria la acción inteligente de los beligerantes para determinar con la mayor precisión el punto de equilibrio o dominante de las fuerzas enfrentadas o en conflicto. En este sentido, el fin de la guerra siempre será lograr la ventaja desde el principio.
No obstante, teóricamente hablando, todo conflicto bélico es una caja de Pandora, donde se pueden encontrar muchas sorpresas, y en todo caso, con victoria o con derrota todos pierden.
En el pasado, toda victoria era compensada con un botín, pero en el presente, toda victoria involucra una pérdida compensatoria para reconstruir y beneficiar al derrotado. Así las cosas, se logrará la paz después de la guerra, pero quedarán las grietas y las heridas a que conducen todos los conflictos bélicos. Al final, solo quedará el desagradable sabor de justificar la guerra por la paz.
Un inventor político estableció que la guerra es el resultado de la ruptura o violación de los conceptos de Seguridad y Defensa, dos elementos que surgen con el Estado y se hacen fundamentales para su estabilidad, sea cual fuere su sistema de gobierno. Esta conceptualización es valedera solo desde el punto de vista del Estado, porque lamentablemente, como principio generalizado en la comunidad y en las comunidades, la humanidad se ha persuadido de que la guerra es un fenómeno inevitable, que surge como elemento de acción y reacción ante los conflictos del hombre y entre los hombres.
No hay dudas, que todo conflicto bélico es una caja de Pandora, donde se pueden encontrar muchas sorpresas. Con victoria o con derrota todos pierden. En el pasado, toda victoria era compensada con un botín, pero en el presente, toda victoria involucra una pérdida compensatoria para reconstruir y beneficiar al derrotado. Se logrará la paz después de la guerra, pero quedarán las grietas y las heridas. Por esta razón, la sindéresis de los jefes de Estado o de gobierno los lleva a entender, que si bien es necesario establecer las bases estructurales para la conducción y la ejecución de la guerra, con el convencimiento de que, para evitar la guerra hay que prepararse para ella y creer firmemente, como lo demuestra la realidad, de que “para mantener la paz, hay que prepararse para la guerra” , deben mantener el latencia en sus mentes, que aún cuando en la relación interestatal, causar daño con fines políticos o de venganza ha sido la costumbre universal, no podemos seguir viéndolo como una necesidad, cuando nos referimos a la relación del hombre en la familia y en la sociedad.
Corolario bélico
Se entiende que las guerras y todo tipo de enfrentamientos surgen como medio en procura del poder o de la supremacía gubernamental, del mando o de la preponderancia, y con ellos el permanente conflicto entre las personas, los pueblos y los Estados. En todos los casos, siempre ha privado la irracionalidad y el desenfreno, aunque se ha mantenido latente la posibilidad de paz y de convivencia, cuando la fuerza o la razón logran el equilibrio del poder o de la subordinación. Y, aún cuando no se lograse la paz, pudiere surgir una detente que ponga fin al conflicto, aunque lo fuere de forma temporal. Es lo lógico en el convivir humano, donde siempre debe privar la racionalidad que hace la diferencia del hombre con el animal.
La guerra es siempre indeseada, sin embargo, en toda la historia ésta siempre ha sido el medio para dirimir cualquier tipo de disputa que, en su mayoría se derivan de conflictos por el poder o por la supremacía política y por el liderazgo en la "aldea global"[1] . La guerra es Idea que está en todas las mentes, desde la infantil, y desde los Juegos de la edad más temprana, hasta los recuerdos de senectud, por las escenas vividas o evitadas, por las conocidas o estudiadas, por las escritas o leídas. Muchas han sido sus concepciones y los intelectuales y pacifistas del mundo desde siempre han luchado por proscribirla y crear el complejo mundo de la paz real o concertada.
eprieto@cantv.net
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