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El “nudo“ del retrato
Ramón Peña
Lunes, 30 de julio de 2012
Hubiese El Libertador llevado sangre africana u obtenido título de nobleza –como otros próceres de la independencia- pensamos que nada de eso habría cambiado el destino que él escogió por férrea voluntad propia
Foto: GoogleDon Feliciano Palacios y Esteban Palacios Delgado – abuelo y tío respectivamente de El Libertador- gestionaron ante su majestad Carlos IV, títulos nobiliarios para la familia Bolívar Palacios. Tal pedido resultó infructuoso porque se interpuso el llamado “Nudo de la Marín“, que no era otra cosa que la duda sobre el origen de la bisabuela paterna de El Libertador, Josefa Marín de Narváez, dada su condición de hija natural de Francisco Marín de Narváez. Ella, por cierto, heredó las minas de Aroa y otras valiosas propiedades que finalmente fueron legadas al joven Simón. Los enemigos de Bolívar, para desprestigiarlo y cuestionar su pureza de sangre, afirmaban que su bisabuela llevaba sangre materna de origen negro. Una enjundiosa investigación del genealogista venezolano Antonio Herrera Vaillant, publicada el año pasado, El nudo deshecho – compendio genealógico de El Libertador, puso en claro estas dudas, al identificar en archivos de la Colonia a la madre de la Marín, como María Martínez de Cerrada, hija de encomendero canario nacida en América. Así demuestra que la madre de doña Josefa era blanca, no obstante, ésta, sin quererlo, por haber sido bautizada como hija natural de padres no casados, impidió que nuestro Libertador ostentase título nobiliario español. Igual también lo habría perdido porque la Constitución de 1811 los prohibió. Hubiese El Libertador llevado sangre africana u obtenido título de nobleza –como otros próceres de la independencia- pensamos que nada de eso habría cambiado el destino que él escogió por férrea voluntad propia. De allí, lo banal y hasta ridículo que resulta el anunciar hoy que la supuesta condición de “mestizo“ que revela un presunto retrato antropomórfico sea algo que lo enaltezca. Tal afirmación luce tan insustancial como la impureza racial que alegaban sus enemigos hace doscientos años. En fin, otra expresión más del atraso histórico que nos gobierna. ramonpen@gmail.com MundoPolítica
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