Caracas, Miércoles, 23 de abril de 2014

Sección: Sociedad

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McVeigh y la pena de muerte

Fernando Fernández

Lunes, 11 de junio de 2001

Documentos sobre la pena de muerte en La BitBlioteca

1. INTRODUCCIÓN

Hoy 11 de junio de 2001, ejecutaron a Timothy McVeigh en los EUA, debido al atentado donde fueron muertas 168 personas inocentes, quienes fueron víctimas de su odio contra el gobierno americano. Su ejecución fue presenciada por sobrevivientes de la tragedia que causó su acto ominoso y ha sido la noticia del momento. McVeigh no se arrepintió ni pidió clemencia. Su expreso deseo era morir. El gobierno federal fue quien pagó los gastos de una muerte anhelada. La ejecución de McVeigh demuestra que la pena de muerte no disuade a los delincuentes: puede ser un estímulo para que un suicida se lance al delito. Esa es la paradoja.

Muchos activistas y organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional se han pronunciado en contra de tales ejecuciones. De otra parte, el Estatuto de Roma de creación de la Corte Penal Internacional es el instrumento de mayor importancia que señala el sendero de erradicación de la pena de muerte en el mundo. Como es sabido, los peores delitos, como son el genocidio, los crímenes contra la humanidad, los crímenes de guerra y la agresión, a pesar de su carácter oprobioso, no serán castigados con la pena de muerte.

Las razones por las cuales la ONU, la OEA y las diferentes Organizaciones No Gubernamentales se han lanzado en una campaña a favor de la abolición de la pena de muerte para todos los delitos, es porque nunca se ha podido probar su utilidad en la disuasión de los criminales y la prevención del delito. De otro lado, los errores de tipo judicial y el prejuicio han puesto en evidencia que muchas veces son condenadas personas inocentes, con retraso mental y hasta menores de edad. La consecuencia de estas ejecuciones por error han demostrado lo irreparable de una muerte equivocada.

Justificación: El presente papel de trabajo tiene como objetivo dar a conocer mis puntos de vista personales. También, divulgar algunos datos que pueden servir de aclaratoria a dudas que existen sobre la pena de muerte, y llenar vacíos que existen acerca de este delicado tema. También es necesario expresar nuestra franca oposición a las sugerencias sobre la reimplantación de la pena capital en Venezuela, por lo que aspiramos que sean desestimadas de forma definitiva.

Mucho se ha destacado que la pena de muerte es irreversible. Han sido tantos los errores e injusticias cometidos y ejecutadas tantas personas por ineptitud judicial, que quizás ese sea el argumento de mayor peso para abolirla. Sin embargo, ¿qué pasa cuando el culpable ha confesado su crimen y pide que lo maten?; ¿de qué sirve la pena de muerte cuando se le aplica a un suicida?; ¿ello no será un incentivo para otros suicidas?; ¿pueden los gobiernos subsidiar una muerte deseada?; ¿de qué sirve la pena de muerte; ¿cuál es su utilidad?; ¿quién se beneficia?. La realidad es que no tengo respuestas para todas las interrogantes. Sin embargo, es necesario hacer un alto y reflexionar...

Algunas personas desconocen la imposibilidad constitucional de la reinstaurar de la pena de muerte en Venezuela. Dicha propuesta no prosperó en el seno de la Asamblea Nacional Constituyente, por lo que fue excluida. Sin embargo, la idea de la pena de muerte sigue latente y podría ser relanzado en una mejor oportunidad para sus partidarios. Si esa proposición llegare a ser una realidad, el marco jurídico venezolano daría un vuelco regresivo de 180° a la situación existente desde 1864, cuando Venezuela abolió de forma total su aplicación para todos los delitos.

Oportunidad del debate: Es importante debatir a fondo el tema de la pena de muerte. El peligro de un retroceso histórico de tipo mayúsculo puede acontecer si no se genera una amplia información y discusión acerca de su inconveniencia e inutilidad, al igual que otras formas de violación de derechos humanos que se han asociado a formas de expiación o de penas informales frente a hechos delictivos, como ha sido el caso de la tortura y tratos crueles y degradantes.

2. ¿QUÉ SON LAS PENAS?

Definición: Las penas son una de las respuestas del Estado frente a las infracciones a las prohibiciones que establecen las leyes. Son ellas la expresión de la máxima violencia posible en un Estado de Derecho. Sólo el Estado puede imponerlas, previo un juicio objetivo, realizado por jueces imparciales, autónomos e independientes. El derecho penal moderno no considera las penas como un castigo, solamente. Se trata de sanciones legales aplicadas exclusivamente por el Estado, con el deliberado propósito de impedir nuevos hechos delictivos.

Principio de legalidad: El principio de legalidad penal exige que las penas deben estar claramente establecidas en leyes previas, conocidas por todos, donde se tipifican los delitos de forma pública, escrita y estricta (nulla poena, nullum crimen, nulla mensura sine lege praevia, escripta, publica, stricta et certa).

Máxima violencia permitida: La pena es un mal que se aplica a quien ha violado la ley penal. Se admite técnicamente que es un mal necesario, permitido por la ley. También es ampliamente sabido que su uso puede conducir al abuso, lo cual es un hecho notorio constatable en la historia de las cárceles de Venezuela y el mundo. Dado que se trata de la máxima violencia posible permitida al Estado por la ley, es importante recalcar que las penas no pueden ni deben aplicarse sino en su mínima expresión, es decir, que las penas sean cada vez menores en las leyes y en su aplicación.

Funciones de las penas: Para que las penas cumplan con la función ejemplarizante que se les asigna, de tipo preventivo y de rehabilitación, es menester que sean oportunas e inmediatas al hecho cometido. Esa es la condición indiscutible de la eficacia de su función y propósito. Un sistema penal es eficiente, cuando aplica las penas legales de forma contingente y proporcionada al delito que se sanciona. La justicia tardía es una injusticia. Igual lo es la desproporción y la venganza.

3. DELITOS, PECADOS Y VICIOS

La antigüedad. En la antigüedad los delitos se confundían con los pecados y los vicios. Depende de la visión del mundo de cada cultura o nación en un determinado momento histórico para definir qué cosa debe castigado penalmente con la muerte. Con el tiempo, el Derecho Penal ha servido como único receptor de los delitos. La religión se ha ocupado de los pecados y la moral de los vicios. Sin embargo, por razones culturales diversos países confunden con frecuencia estas categorías. En un país como Venezuela no es posible esta confusión, debido a la nítida separación que existe entre el Estado, las religiones y la moral.

Dogmas vs. la razón En general, los prejuicios, los dogmas religiosos y políticos han sido desencadenantes de los procesos mas crueles de muerte y exterminio. La forma de justificar tales atropellos contra la vida ha sido la de usar las leyes penales para imponer los castigos extremos. Con el avance de la razón y el desarrollo de la humanidad, se observa un proceso progresivo de eliminación de la pena de muerte: en la base de todo se encuentra la educación y conciencia acerca de los derechos humanos.

Blasfemias, inquisición e intolerancia: En la antigüedad clásica, la blasfemia se castigaba con la muerte. Por eso murió Sócrates, considerado el hombre más sabio de su era. Para los judíos, varios siglos más tarde, la blasfemia se castigaba de igual forma: por eso murió Jesús en la cruz. La infidelidad religiosa fue castigada por el inquisidor Torquemada con la hoguera: más de tres mil sentenciados fueron quemados por sus creencias religiosas. Igual hicieron las religiones protestantes y así siguen haciendo algunos fundamentalistas en el mundo moderno.

De la guillotina al genocidio: También las luchas políticas han dado origen a situaciones terribles: así ocurrió con la Revolución Francesa, donde murieron 18.000 personas en la guillotina. La raza, la condición social y la condición de débiles en un sistema político determinado, es la única condición para recibir tal sentencia: el caso de las víctimas del nazismo a mediados de siglo y, más recientemente, el genocidio en Yugoslavia, Rwanda-Burundi y muchos otros lugares, han encontrado su base en la aplicación de penas que acaban con la vida humana. Una cosa conduce a la otra.

4. LEGÍTIMA DEFENSA

Defensa de la vida: El ser humano reacciona instintivamente frente a la agresión. El primer hecho natural es la vida. Conservarla es el segundo, derivado del anterior. Frente a esa realidad biológica de la naturaleza humana, que es innegable, han surgido criterios jurídicos que han otorgado validez legal a tales situaciones naturales. De ahí surge el derecho a la defensa de la propia vida, derechos y bienes, que es considerada legítima, siempre y cuando sea proporcionada a la agresión y no quede más remedio que ejercerla. Cualquier violencia fuera de proporción o innecesaria, podría ser un delito o un abuso del derecho de defensa.

5. VINDICTA PRIVATA

Autojusticia: La venganza no es instintiva ni persigue la legítima defensa, que permite la conservación de la propia vida. Es una reacción emocional, posterior al impulso natural de defensa. La diferencia de la venganza con la legítima defensa es notable en la civilización occidental: está prohibida por la ley. Ejercer la venganza (vindicta privata), que es hacer justicia por mano propia, se encuentra prohibida legalmente y se le considera un delito.

Linchamientos: Una de las manifestaciones perversas de la justicia privada son los linchamientos, cuyo nombre deriva del nombre de Charles Lynch, quien preconizó el siglo XIX en los EUA la aplicación de ejecuciones sumarias en la horca de los cuatreros. Tal práctica se extendió al Ku Klux Klan en su lucha racista contra los negros, con la perversa comisión de diversos y lamentables homicidios.

El caso de Venezuela: Desde finales de los años 80’s se han suscitado diversos incidentes de esta naturaleza, en los cuales turbas enfurecidas han "linchado" a supuestos azotes de barrios. Los datos objetivos de esta situación señalan que, en su mayoría a individuos solitarios, indigentes, alcohólicos o personas indefensas ante la turba. Algunas veces han sido inocentes. La prensa no ha destacado linchamientos de jefes de banda, mafia o pandilla de las que suelen "azotar" los barrios.

La respuesta jurídica: En Venezuela, la justicia privada es un delito. Si se comete otro delito, mediante la ejecución del acto de venganza, será de la misma gravedad que aquél. Los linchamientos parten del delito llamado agavillamiento, es decir, ponerse de acuerdo dos más personas para cometer un delito, también es otro delito autónomo del anterior. En otras palabras, nada justifica la venganza ni la autojusticia. Un crimen no se combate con otro crimen.

6. JUSTICIA PRIMITIVA

Nadie sabe como empezó la justicia en el origen de los tiempos. Se piensa que la primera forma de justicia que se ha identificado en la humanidad ha sido la de la horda primitiva, según la cual las sociedades perseguían las ofensas deforma violenta y sin contemplaciones. La organización social de la muta permitía hacer justicia como si se tratase de una cacería.

7. LEX TALIONIS

Justicia retributiva: con los Estados incipientes, la Ley del Talión (lex talionis) fue la versión originaria del impulso de justicia humana, según la interpretación de la ley divina: "ojo por ojo, diente por diente...". Se trata de una visión retributiva y elemental de la justicia. Así las cosas, en la antigüedad los crímenes atroces se castigaban con atrocidades iguales, y hasta peores. El fundamento del Código de Hamurabbi, de la Biblia y el Corán, entre otros textos antiguos ha sido el de devolver el golpe con uno igual. La evolución de la humanidad y la cultura generalizada de los derechos humanos ha cambiado esto radicalmente. La Ley del Talión está en extinción. La mayoría de los países desarrollados la han erradicado desde hace mucho.

8. EL IUS PUNIENDI, VINDICTA PUBLICA

En Estado moderno: La creación del Estado moderno trajo como punto esencial de su legitimidad y justificación histórica, eliminar la violencia privada, mediante su prohibición y castigo, como fórmula de asegurar su monopolio en manos del Estado: único ente capaz de establecer prohibiciones legales y aplicar los castigos penales, en ejecución del mandato que le dan los ciudadanos, como medio para asegurar la paz social y la seguridad personal. Así las cosas, de la venganza privada, se pasó a la venganza pública, en manos del Estado, de forma exclusiva y excluyente.

Monopolio de la violencia legal: Por lo anterior, el Estado moderno y democrático monopoliza la violencia, por lo que solo él puede establecer las conductas prohibidas, lo cual se logra mediante la promulgación de leyes. Corresponde al Estado formar las policías para asegurar el orden público, con respeto de los derechos humanos. Así mismo, le corresponde hacer la acusación penal mediante el Ministerio Público y juzgar por medio del Poder Judicial. Finalmente, le toca al sistema penitenciario la ejecución de las penas y el logro de la rehabilitación. Eso conforma una visión utilitaria del derecho de castigar o ius puniendi, a cargo del Estado.

Monopolio de las armas: Así como el Estado monopoliza la violencia legal y los castigos penales, de la misma forma controla las armas. En tal sentido, los Estados modernos crean las fuerzas armadas y las policías como instrumentos para lograr la defensa de la paz. Para lograr ese propósito se prohibe a los ciudadanos portar armas no autorizadas expresamente.

Excesos de la vindicta publica: a pesar de ser un avance que el Estado aplique las leyes penales, la forma en que este lo ha hecho ha superado los horrores de la justicia privada. Los casos de la Alemania Nazi y los sucesos de Bosnia Herzegovina son demostraciones de los excesos a los cuales puede llegar la violencia del Estado, si no existe un ordenamiento jurídico que limite el poder de la organización estatal. Los Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos persiguen ese fin. Las nuevas constituciones lo hacen de forma clara para sus pobladores. En ese sentido, lo relativo a los derechos humanos de la nueva constitución venezolana es un buen ejemplo de consagración de los derechos humanos.

9. LOS DERECHOS HUMANOS Y EL ESTADO

Superación de la vindicta pública: La moderna concepción del derecho penal persigue la realización de la justicia mediante la aplicación del debido proceso en la búsqueda de la verdadera responsabilidad de quien cometió el hecho delictivo. A su vez, las modernas técnicas del tratamiento penitenciario han enseñado que la verdadera función de la pena es la rehabilitación y la reinserción social, por esa razón, el énfasis en la abolición de la pena de muerte se ve realimentado por la alternativa de rehacer la vida de quienes han cometido un delito.

La responsabilidad: Uno de los rasgos de la modernidad es que los Estados están obligados a responder por sus actos con relación a los DH. En tal sentido, los organismos internacionales y de integración regional se han visto impulsados a velar por su cumplimiento. El tema de la pena de muerte y su abolición va ganado terreno de forma progresiva.

Gobiernos y gobernantes: La democracia moderna se concibe como la mejor forma de gobierno, lo cual ha ido progresando activamente en el mundo y se ha venido imponiendo por su estrecha relación con la garantía de los DH. También los gobernantes han visto derrumbarse antiguos conceptos que permitían una serie de abusos de poder contra la humanidad, como ha sido el caso de la eliminación doctrinaria de la inmunidad de los Jefes de Estado por acusaciones de graves violaciones de los derechos humanos. Un ejemplo a mencionar es la responsabilidad personal de Jefes de Estado en el Estatuto de Roma que crea la Corte Penal Internacional.

10. LA PENA CAPITAL EN LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD

Origen y abolición: Desde el principio de la humanidad se aplicó la pena de muerte. Fue en el siglo XIX cuando se empezó su erradicación, como fórmula lógica que se derivaba del concepto humanístico del derecho a la vida, que provenía de la Ilustración y la herencia revolucionaria de la Independencia de los EEUU, la Revolución Francesa y la Independencia Venezolana, países pioneros en materia de constituciones escritas en los que se consagraban los derechos fundamentales del hombre.

Un récord venezolano: El primer país del mundo en disponer su abolición en un texto constitucional fue Venezuela, en 1864. Luego lo hizo San Marino. Posteriormente, Costa Rica, también la eliminó. En el Siglo Veinte, 67 países la han abolido, especialmente, a partir de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en 1948. La Carta Europea de los Derechos Humanos de finales del siglo pasado erradicó para siempre dicha pena de Europa. Es de esperar que el Siglo Veintiuno se caracterice por la total erradicación de la pena de muerte de la faz de la tierra, a pesar de la oposición de países musulmanes, del Caribe y de corte fundamentalista o comunista.

11. LA PENA CAPITAL EN VENEZUELA

La pena capital se abolió para los delitos políticos en la Constitución de 1857 (art. 98). Este mismo texto prohibió la aplicación de penas crueles e infamantes (art. 109). Lo más importante de esta Constitución fue la abolición de la esclavitud (art. 99).

El derecho a la vida se estableció expresamente en la constitución de 1864 (art. 14), de la siguiente manera: TÍTULO III Garantía de los venezolanos. Artículo 14: "La Nación garantiza a los venezolanos: 1° La inviolabilidad de la vida, quedando abolida la pena capital, cualquiera que sea la ley que la establezca". De esta manera, Venezuela se convirtió en el primer país abolicionista de la pena de muerte en el mundo. Tal disposición ha sido repetida con algunas variantes de forma inequívoca durante 19 textos constitucionales, hasta el presente. La Constitución de 1999 es inequívoca al prohibirla, conjuntamente con penas perpetuas, crueles e infamantes.

12. ¿QUÉ PASARÁ CON LA PENA DE MUERTE?

Todavía es temprano para predecir que la ejecución de Mc Veigh será el inicio de la eliminación de la pena de muerte en los Estado Unidos. Sin embargo, la forma cínica en la que obligó al gobierno a que le pagara su suicidio ha demostrado que la ejecución no es un factor de disuasión. De su parte, la presión internacional de países de Europa y casos pioneros como el de Venezuela, señalan un camino más justo y claro sobre el porvenir. La ONU está planteando la firma de un Tratado Internacional para su eliminación en el mundo. Igual iniciativa es adelantada por la OEA en toda América.

Ojalá que el propósito de erradicación de la pena de muerte en el mundo sea realizable pronto.

Fernando M. Fernández Abogado Coordinador General de la Sección Venezolana de Amnistía Internacional (Premio Nobel de la Paz)
E-Mail: fernando.fernandez@bakernet.com

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