Premium  
 

analitica.com


 Caracas, Viernes, 10 de febrero de 2012
 

Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Suscríbete al RSS

  Sección: Global y Social

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR  |  ENVIAR AL EDITOR

Cipriano Castro y Hugo Chávez: a los curas detestamos

Enrique Viloria Enrique Viloria Vera

Martes, 3 de noviembre de 2009

Para leer parte del libro Cipriano Castro y Hugo Chávez pulse aquí

- Sancho hijo, guía al palacio de Dulcinea: quizá podrá ser que la hallemos despierta.

— ¿A qué palacio tengo de guiar, cuerpo del sol —respondió Sancho—, que en el que yo vi a su grandeza no era sino casa muy pequeña? —Debía de estar retirada entonces —respondió don Quijote— en algún pequeño apartamiento de su alcázar, solazándose a solas con sus doncellas, como es uso y costumbre de las altas señoras y princesas.

(…) Guió don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:
—Con la iglesia hemos dado, Sancho.

Miguel de Cervantes y Saavedra

Tanto Castro como Chávez tuvieron temprana cercanía con los curas y la religión católica; el primero realizó estudios en el Seminario de Pamplona, el segundo sirvió de monaguillo en su natal Sabaneta, ambos tuvieron en su adolescencia inclinaciones sacerdotales al decir de biógrafos y allegados. Sin embargo, circunstancias personales y familiares, conveniencias políticas o posiciones ideológicas, según el caso y los personajes, los llevaron a toparse con la Iglesia, sus clérigos y autoridades.

En lo concerniente a Castro, recordemos que sufrió cárcel por haber atentado contra la seguridad física del Presbítero Cárdenas y de su familia cuando salió en defensa del honor de una de sus hermanas, mancillado por un familiar del sacerdote. García Ponce nos refiere los hechos:

“Como es típico de los galanteadores. Cipriano era muy buen protector de sus hermanas: Y lo demostró cuando su hermana Florinda entabló amores con Juan Alberto Cárdenas. Sucedió que Juan Alberto preñó a Florinda durante el noviazgo, razón por la cual la familia Castro emplazó al novio a casarse cuanto antes. El sacerdote se opone, a causa de una obligación pendiente entre los hermanos en relación con el futuro reparto de una herencia, pero es tanta la insistencia de los Castro que al fin el novio Juan Alberto acepta el matrimonio. El día de la boda, para sorpresa de todos, el novio no se presenta, y aduce una enfermedad como excusa. Cipriano se entera que es mentira y de que Juan Alberto está escondido en la casa del sacerdote. Se dirige allí, pero en el camino se atraviesa otro hermano Cárdenas. Pedro Pablo, y Cipriano lo hieren con un tiro de revólver. Es detenido y llevado a la cárcel…”. (García Ponce, 2006, 18 y 19).

Años después de la cárcel, del exilio, del primer alzamiento y del nombramiento de Castro como Gobernador de la Sección Táchira, un hecho en el que ve envuelto nuevamente el Presbítero Cárdenas vuelve a incidir en la vida – esta vez política – de Castro. Uno de sus seguidores, Marcos Ángulo, atropelló y golpeó con arma blanca al Presbítero Cárdenas en el Mercado de San Cristóbal, circunstancia que avivó la ira del Párroco de San Sebastián y Vicario de San Cristóbal, José Concepción Acevedo, quien ordenó la clausura de todos los templos de la ciudad en respuesta a la agresión sufrida por su correligionario. Asimismo, el insurrecto prelado le quitó los badajos a las campanas, consumió las especies consagradas dejando en el desamparo a los otros curas de la Vicaría, reclutó al Padre Gabriel Gómez para la rebelión y partió a Maracaibo por considerar que el clero no tenía garantías en el Táchira para ejercer su alta misión.

Este hecho, nimio en sus orígenes, concitó, sin embargo, el interés de las más altas instancias gubernamentales y eclesiásticas, motivó tanto airadas protestas por parte de los feligreses que apoyaban a los curas como solidarios manifiestos a favor del Gobernador Castro. Finalmente, el asunto fue zanjado con la pronta intervención de Pérez Limardo, Provisor del Obispado, quien el 25 de mayo le escribe al Vicario de Tovar informándole que los sacerdotes rebeldes Acevedo y Gómez están en su casa, ordenándole además que “los curas del Táchira que estén por ahí, que retornen inmediatamente a sus parroquias, a tranquilizar la calma con el mejor cumplimiento de sus deberes ministeriales”. Como vemos Castro, el Gobernador, se topó muy de frente con la Iglesia.

Como quien se topa dos y más veces con el mismo pedrusco en el camino de su propia gloria, Castro volvió a enfrentar a la Piedra que era Cristo. Esta vez fue en plena campaña restauradora. De nuevo dejemos a García Ponce narrar los hechos y su desenlace:

“Sucedió durante el mes de julio de 1899, cuando la ofensiva castrista se encontraba un tanto empantanada, no había caído San Cristóbal (…) Surge entonces la idea de intentar un cese de hostilidades. El padre Jesús María Jáuregui Moreno (1848 – 1905) se ofrece para servir de intermediario entre el jefe oficial, Antonio Fernández y Castro. Éste ha convenido, en conversación con el sacerdote, en que acepta un armisticio, mientras Jáuregui y un delegado que él nombre viajen al Centro y sondeen algún arreglo, pero que en todo caso, si en verdad no hay ningún movimiento en su respaldo en el resto del país, él accedería a concertar un tratado que pusiera fin a las hostilidades. Jáuregui al parecer, en camino hacia el campamento de Antonio Fernández, le comunica a Castro que ve como inútil esa comisión y lo que se impone es aceptar ya el cese de las hostilidades. Castro estalla y cubre de improperios a Jáuregui, lo llama espía, traidor, abogado del gobierno, le argumenta que era apenas un mediador sin opinión y que ahora se presentaba como si fuera el jefe del ejército enemigo (…) Pasado el tiempo, el 13 de julio de 1900, se descubre en Maracaibo un conato revolucionario de tendencia mochista y a Monseñor Jáuregui se le lleva a prisión, acusado de ser uno de los conspiradores. Es encerrado en al Castillo de San Carlos, y en agosto se le expulsa del país. A Roma llega el 19 de diciembre.

Sigue su labor cristiana, ejerce cargos de la jerarquía católica en México, Paris y Roma, escribe e ingresa en el Convento de los Carmelitas Descalzos de Monte Carmelo. Más nunca volverá a Venezuela, porque muere en el destierro, el 6 de mayo de 1905”. (García Ponce, 2006, 39 y 40).

El próximo conflicto de Castro con la Iglesia Católica tiene que ver con sus políticas gubernamentales favorables al divorcio y con una concepción cada vez más laica de la educación y evolucionista de la ciencia. En relación con el patrocinio del divorcio civil por Castro, Rodrigo Conde señala:

“La ley del divorcio fue la continuación de las reformas de la legislación civil iniciadas por Guzmán Blanco en 1893. Si éste al establecer el matrimonio civil no se atrevió con el divorcio, Cipriano Castro lo hará, precisamente para demostrar que su poder era más fuerte que el de la Iglesia. Al haber eliminado toda oposición interna, cuya última escaramuza fue la batalla en Ciudad Bolívar en 1903, Cipriano Castro se siente con suficientes fuerzas para establecer una serie de cambios en las leyes, entre los cuales está la reforma constitucional y la del Código Civil. El Gobierno pensaba que convenía al progreso social de Venezuela continuar con la reforma de la legislación y establecer la ley de divorcio, a ejemplo de algunos países europeos y siguiendo la influencia de las ideas positivistas.

Las discusiones fueron muy pocas y el 28 de marzo de 1904 fue aprobada dicha ley por el Congreso Nacional. El presidente Castro la ratificó el 9 de abril del mismo año”. (Conde, 2005, 121).

Por supuesto que la discusión y aprobación de esta ley comportó desencuentros con la Iglesia Católica; el más significativo de ellos tuvo lugar con los Capuchinos de Maracaibo, quienes a través de diferentes homilías y escritos manifestaron su rechazo a la ley de divorcio. Castro reacciona vivamente, ordenando al General Régulo Olivares agenciar la inmediata salida de todos los Capuchinos de Maracaibo y su traslado inmediato a Caracas. Ante la negativa de los sacerdotes franciscanos de someterse a la decisión presidencial, Castro ordena a Olivares, como ya va siendo costumbre, hacer preso al superior de Maracaibo y a todos los cofrades de la Orden, y expulsarlos inmediatamente del país.

Castro intento también manipular políticamente a las autoridades de la Iglesia para contar dentro de ella con firmes e incondicionales obispos a su causa restauradora. Nuevamente Rodrigo Conde, acucioso, precisa:

“Pero al lado de la prudencia inicial del presidente, aparece más tarde un Castro que intenta mantener sujeta la Iglesia a sus propios fines. En este sentido es el nombramiento de Ramón González, párroco de Petare, como Obispo de Barquisimeto por parte del Gobierno. Este sacerdote había conseguido el nombramiento a base de adulancias y su categoría moral no era la más adecuada. Lógicamente no fue aceptado por la Santa Sede lo que ocasionó las molestias del Gobierno (…) Esta segunda política castrista frente a la Iglesia no fue de persecución frontal, como había sido en tiempos de Guzmán Blanco, pero quizás el rasgo más característico fue el de aupar a los sacerdotes que al principio de su gobierno había combatido, en el incidente de la sucesión de Mons. Uzcátegui. Este grupo de sacerdotes no eran ni mucho menos los más edificantes del clero y ante todo buscaban el ascenso a través de las influencias políticas. Este grupo estaba liderado por el canónigo Arteaga y secundado por el Pbro. Fránquiz. El presidente asumió con fuerza los postulados de este grupo y solicitó la candidatura episcopal de Arteaga para la recién creada diócesis de Carabobo. A este fin incluso propuso la modificación de los límites de las diócesis trasladando la sede de Barquisimeto a Valencia. Tres años sostuvo esta propuesta ante la Santa Sede, hasta que abandonó el poder en 1908. Con Cipriano Castro ésta era la situación de la Iglesia en un gobierno lleno de anticlericales. Los discursos y cartas en alabanza a Castro por algunos sacerdotes llevan incluso a varios clérigos a proclamar la entrega total de la Iglesia al Gobierno civil en todos los casos de nominación de obispos, declarando a Castro como Patrono de la Iglesia de Venezuela prometiéndole fidelidad. Incluso le indican que debe usar todos los medios y recursos para someter a los obispos”.

(Conde, 2003, 180).

Sin embargo, no todo fue negativo en la relación de Cipriano Castro con la Iglesia Católica: “las autoridades eclesiásticas reconocen sus buenos oficios durante la grave crisis que sacudió a la cúspide de la Iglesia Católica en Venezuela con motivo de la enfermedad y estado de locura sufrida por el Arzobispo Críspulo Uzcátegui (1854 – 1904), hasta que su muerte abrió paso a la designación de Juan Bautista Castro (1846 – 1915). También, Castro había derogado el decreto de tiempos de Guzmán Blanco que prohibía el funcionamiento de los seminarios en el país”. (García Ponce, 2006, 40).

En lo que respecta a Hugo Chávez hay que señalar que su actitud ante la religión es ambigua, por un lado, se confiesa decididamente cristiano, portador de crucifijo y escapulario que gusta mostrar e invocar, y por el otro, se declara profundamente anticlerical y ataca sin compasión a la Alta Jerarquía de la Iglesia Católica cada vez que ésta se pronuncia en contra o critica alguna medida gubernamental.

Esta reiterada actitud del Comandante Chávez llevó a la Conferencia Episcopal Venezolana a dirigirle en el año 2000 una Carta Abierta al Presidente de la República, en la que expresaba su profunda preocupación por los constantes ataques verbales del Primer Magistrado en contra de la Jerarquía Católica. En esa ocasión el Episcopado exponía:

“Por ello, los integrantes de la Presidencia de la Conferencia Episcopal sentimos el deber de conciencia de hacerle, con toda sinceridad y respeto, las siguientes consideraciones a la luz del Evangelio de ese mismo día: «Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿Por qué me pegas?»(Pasión según San Juan) (…) Acudimos al género de una «carta abierta» porque se trata de asuntos que han sido ventilados públicamente y porque desde la Presidencia anterior de la CEV no ha sido posible establecer un diálogo directo e institucional con el Primer Magistrado (…) Reiteramos la solicitud de una audiencia para continuar avanzando en un diálogo constructivo que establezca las bases de un discurso basado en la verdad y el mutuo respeto. Que Dios y la Virgen lo bendigan”.

En 2001, luego de la detonación de veintiocho artefactos explosivos en diferentes templos del país, el Cardenal Velasco tomó la decisión de cerrar por tres días todas las iglesias católicas venezolanas.

El conflicto con la Iglesia Católica se agudizó en la confusa oportunidad del Golpe de Estado o del Vacío de Poder que se generó el 11 de abril de 2002, luego de la renuncia del Presidente de acuerdo con lo anunciado en cadena de prensa nacional por el entonces Ministro de la Defensa en funciones. En esa oportunidad, tanto el Cardenal Ignacio Velasco como Monseñor Baltasar Porras jugaron papeles protagónicos en los tres días decisivos de aquel mes de abril. El retorno de Chávez a la Presidencia de la República estuvo marcado por palabras de cristiano arrepentimiento, por besos al crucifico y por firmes promesas de consideración y tolerancia hacia sus opositores.

Poco duro el propósito de enmienda de Chávez, a los días estaba otra vez utilizando toda su verborrea para atacar sin piedad al Cardenal y a la Conferencia Episcopal Venezolana, en especial a Monseñor Baltasar Porras.

El asilo del dirigente estudiantil de la Universidad de Los Andes Nixon Moreno en la Nunciatura Apostólica avivó todavía más el discurso anticlerical del Presidente Chávez, al Cardenal, a los Obispos sumó ahora al Nuncio de su Santidad en sus agudas críticas a la Iglesia Católica.

A continuación citamos parte de una intervención de Chávez luego de regresar de un viaje a Rusia y enterarse de la férrea oposición de la Iglesia al proyecto de reforma constitucional promovido por él y sus aliados en la Asamblea Nacional:

“Fíjense ustedes, la jerarquía católica, ¡caramba! En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. ¿Hasta cuándo van a seguir ustedes, Monseñor? ¿No se dan cuenta del daño que le hacen a la Iglesia Católica? Yo llegué hoy viendo la prensa. Dicen que se reúnen los obispos. Y salen los voceros de monseñor, y el otro, diciendo que están preocupados porque la Constitución se está reformando en un conciliábulo secreto, una cosa así. ¡Qué cosa tan absurda! Monseñor, usted sabe la verdad. Que ahora es cuando, para poder reformar aunque sea una letra, bien sea porque el Ejecutivo lo propone, o la Iglesia, las corrientes sociales o cualquier corriente política lo proponen, pueden recoger firmas. ¿Usted no sabe Monseñor? Yo creo que es que no se han leído la Constitución los monseñores. Vamos a mandársela en latín, será. Ellos deben leer latín. ¡Cómo me defraudan a cada rato! Me defraudan, porque yo sí soy católico, claro, cada día soy más cristiano, yo cada día estoy más alejado de la jerarquía católica, porque me parece que hay un cinismo tan grande en la jerarquía católica, que uno siente repulsión de verdad,. Entonces me quedo con quien hay que quedarse siempre: mi Cristo, mi Señor, con él hasta la muerte. Razón tenía mi abuelita: “¡Cuidado con los curas!” me decía.

Cuando ella me veía de monaguillo: “¡Ay! hijo ¿qué es eso de monaguillo? ”Monseñor, monseñores, lean la Constitución por el amor de Dios, si es que lo hacen por ignorancia, reflexionen. Ahora, si lo hacen por perversión, deberían quitarse la sotana. No merecerían llevar la sotana, ni ser monseñores de la Iglesia Católica, ni de ninguna iglesia que hable de la moral, de los valores. ¿No saben ustedes, monseñores, que para reformar aunque sea una letra de la Constitución, ahora por primera vez en nuestra historia, hay que ir a un referéndum nacional?, ¿No saben, monseñores? Bueno, si es que no lo saben, yo se los digo. Ustedes parecen o son ignorantes, o son perversos, o son unos pervertidos, pues. Mentirosos, engañadores. Me refiero a los que dan la cara, porque hay otros que están en silencio, pero como dicen: “El que calla otorga”. A mí me da tristeza ver a estos obispos de nuestra Iglesia Católica mentir, pero mentir con la cara bien lavada. Mírense en el espejo, por el amor de Dios, vayan a rezar 100 padrenuestros y 100 ave marías de penitencia porque terminan siendo como los politiqueros y da tristeza llegar a obispo para terminar siendo un mentiroso, un politiquero, un manipulador”.

Al igual que Castro, Chávez cuenta con un conjunto de sacerdotes católicos -además de pastores evangélicos - que apoyan su proceso revolucionario. Es clara y notoria la presencia de cristianos evangélicos en su equipo de gobierno y el apoyo financiero que el gobierno le ha ofrecido a diferentes iglesias no católicas. Incluso ya existen iniciativas en marcha para instituir una Iglesia Bolivariana.

En 2008, la prensa venezolana difundía la siguiente noticia para estupor de la Conferencia Episcopal Venezolana: “Un grupo de sacerdotes y feligreses católicos creó la Iglesia Reformada de Venezuela, que declaró su respaldo al presidente Hugo Chávez y a su proyecto político bolivariano, informan medios de prensa. La Iglesia Reformada dijo que nacía en contraposición a la Iglesia católica tradicional y que estará formada por sacerdotes católicos y luteranos que aceptaron el reto de formar en el país una nueva Iglesia con un “fuerte espíritu” bolivariano y en contra del imperio norteamericano. El grupo dijo estar presente en el país desde hace un tiempo, bajo la dirección de Leonardo Marín Saavedra, primado de la Iglesia anglicana latinoamericana, procedente de Canadá, y Jon Jen Siu García, obispo electo coadjuntor y hasta hace poco párroco de la iglesia Santa Lucía en Ciudad Ojeda, en el estado Zulia. Marín dijo que forman parte de una Iglesia tradicionalista, en las mismas condiciones jerárquicas y de credo que la Iglesia católica, salvo que su compromiso es con los pobres. “Estamos aprendiendo a mirar a las clases bajas como lo hace el presidente Hugo Chávez, quien se ha preocupado por atender sus necesidades. Estamos luchando contra la explotación y el imperio estadounidense”, afirmó. Los representantes expresaron su apoyo absoluto al proyecto socialista bolivariano y su rechazo a los imperios y al capitalismo. Asimismo, dijeron contar con la solidaridad de parte del gobierno de Chávez”.

Como si el siglo no hubiese transcurrido y los actores fuesen los mismos, García Ponce comenta que: “según la opinión de Monseñor Baltazar Porras, la primera Conferencia Episcopal realizada en Venezuela, convocada por el arzobispo Castro, en 1904,”se realizó en un ambiente nada fácil, de suspicacias y tensiones por parte del Gobierno”, y produjo la Instrucción Pastoral del Episcopado Venezolano, el primer gran documento de la Iglesia desde los tiempos coloniales”. (García Ponce, 2006, 40).

Capítulo del libro: Cipriano Castro y Hugo Chávez: dos caudillos de postín.

viloria.enrique@gmail.com


blog comments powered by Disqus

Foros

¿Qué piensa usted de las imágenes difundidas de niños armados en el 23 de enero?

¿Qué opina del último debate de los candidatos de la oposición a las primarias?

¿Cuáles son sus deseos para Venezuela este año 2012 que comienza?

¿Cuál es su percepción del primer debate entre los precandidatos a las Primarias 2012?

Trailers

Trailer: Alvin y las ardillas 3 (Alvin & the Chipmunks 3: Chipwrecked)

Trailer: Misión imposible 4: Protocolo fantasma (Mission Impossible 4: Ghost Protocol)

Trailer: La chica del dragón tatuado (The Girl With the Dragon Tattoo)

Trailer: La piel que habito


 

Índice de artículos


Lo más reciente


 

Ciencia, ¿Con qué se come eso?

 

 

La pobreza nada acredita

 

 

Convenio para la buena educación

 

 

Balances sobre lo conocido

 







Publicidad

  Mapa del Sitio

Home
Política
Economía
Internacionales
Global y Social
Medicina y Salud
Medio Ambiente
Arte
Entretenimiento
Tecnología
Noti-Tips
Curiosidades
Horoscopia
Deportes
Viajes y Turismo

Opinión
Editorial
Nuestros Columnistas

Síntesis de Noticias
Nacionales
Mundo

Servicios
Clima
Tiempo Libre
Efemérides
Guía Gastronómica

Multimedia
Videos
Audios
Galerías

Bitblioteca
Bitblioteca

Suscríbete a:
Analítica Premium
Boletín de Novedades

Síguenos por:
Twitter
Facebook
RSS
Móvil
Canal YouTube

Participa
Juegos
Foros
Analitica.com
Quiénes Somos
Contáctanos
Análitica como página de inicio
Agregar a favoritos
Ayuda

Cómo anunciar
Paute con nosotros
 
 Copyright © 1996 - 2011 por
Analítica Consulting 1996.
 Reservados todos los derechos. Analítica Consulting 1996 no se hace responsable por el contenido publicado
de fuentes externas.