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El Caribe y Venezuela en la Travesía Vital de Colón, Humboldt, Miranda y Bolívar
Luis Xavier Grisanti

Miércoles, 17 de diciembre de 2003

Simposio Patrimonio, Cultura e Identidad de los Pueblos Ayuntamiento de La Laguna Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias
Puerto de la Cruz, Tenerife,
1-5 de diciembre de 2003

Quiero agradecer en primer término y felicitar al Honorable Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna en el IV aniversario de su consagración como Patrimonio de la Humanidad, y testimoniar también mi gratitud al distinguido tinerfeño de la Orotava y destacado diputado por las Islas Canarias al Parlamento Europeo, Ingeniero Don Isidoro Sánchez García, por la amable y honrosa invitación para participar en este importante simposio Patrimonio, Cultura e Identidad de los Pueblos.

Para nosotros los venezolanos hablar del Caribe es hablar de nuestra identidad profunda, como ya lo expresó tan brillantemente mi maestro, el Prof. Alexis Márquez Rodríguez. Más de tres mil kilómetros de playas caribeñas bañan nuestras costas continentales e insulares con serenidad bucólica o fuerza impetuosa. Cuando los venezolanos hablamos de nuestro espíritu libertario, de nuestro arraigado carácter igualitario, o de nuestra inquebrantable vocación democrática, exclamamos: es que somos caribeños!

El Almirante del Mar Océano, el Fin de Oriente, el Caribe y la Tierra de Gracia (Venezuela)

El Mar Caribe o Mar de las Antillas es la hoja de ruta del Almirante del Mar Océano para llegar por primera vez a las tierras continentales del Nuevo Mundo por las costas del Golfo de Paria en Venezuela, en 1498, durante su Tercer Viaje. El historiador venezolano Guillermo Morón apunta:

¨...El reconocimiento efectivo (del continente en) el (Tercer) viaje está en la costa Sur y Norte de Paria, hasta Araya, y la línea que se une a Paria por el Sur, desde el Caño Mánamo en el delta del Orinoco, que si no fue reconocida, por lo menos fue avistada¨(1).

Y es que según el eminente geógrafo venezolano de origen chileno, Pedro Cunill Grau, Colón, ¨sin tener conciencia de ello¨ (pues murió pensando que había llegado al Asia por Occidente), el primer desembarco se realizó en la costa sur de la península de Paria, ¨que pudo ser Patao, Ucarito, Güinimita, Yacua o Macuro¨(2).

En su Diario de a Bordo - Carta del Almirante a los Reyes Católicos en su Tercer Viaje-, el gran genovés bautiza por primera vez a Venezuela con el nombre de Tierra de Gracia, y se maravilla por la belleza y exuberancia del paisaje, su flora y su fauna, así como por el talante de su gente: “Yo siempre leí que el mundo, tierra y agua, era esférico, y las autoridades y experiencias que Tolomeo y todos los otros escribieron de este sitio daban y mostraban para ello....Llamo yo fin de Oriente adonde acaba toda la tierra e islas...allí en la Tierra de Gracia hallé temperancia suavísima y las tierras y árboles muy verdes y tan hermosos como en abril en las huertas de Valencia; y la gente de allí de muy linda estatura y blancos más que otros que haya visto en las indias, y los cabellos muy largos y llanos, y gente más astuta y de mayor ingenio y no cobardes.”

El Almirante, después de formular consideraciones históricas y bíblicas relativas a la ubicación del Paraíso Terrenal, concluye que esa Tierra de Gracia puede ser en efecto El Paraíso Terrenal, y expresa: ¨...Grandes indicios son estos del Paraíso Terrenal, porque el sitio es conforme a la opinión de estos santos y sanos teólogos, y asimismo las señales son muy conformes, que yo jamás leí ni oí que tanta cantidad de agua dulce fuese así dentro y venida con la salada; y en ello ayuda a si mismo la suavísima temperancia. Y si de allí del Paraíso no sale, parece aun mayor maravilla, porque no creo que se sepa en el mundo de río tan grande y tan hondo.¨(3)

Se refería Colón, por supuesto, al imponente delta del río Orinoco.

La travesía existencial entre Venezuela y el Caribe, como partes integrantes del Nuevo Mundo, y el Viejo Continente, se inicia en aquel instante, cuando Cristóbal Colón compara dicha Tierra de Gracia, volcada al Caribe y al Atlántico, con el Paraíso Terrenal, hecho y condición que va a marcar para siempre la interacción creativa entre el Nuevo Mundo y el Continente Europeo.

Señala el ensayista venezolano Jesús Sanoja Hernández: ¨Colón fue el protagonista ¨eurocéntrico¨ del que resultaría ser el encuentro de tres culturas, o del desencuentro de dos, como en terreno opuesto se le ha calificado, o de la conquista de una por otra, finalmente colonizada. Con Juan de la Cosa y Américo Vespucio la idea de América y de la misma Venezuela entraría a los mapas y al torrente caudaloso de la Historia.¨(4)

El Caribe en la América Española vista por Humboldt y El Mestizaje como aporte civilizacional

En obras de la significación de Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente, Cuadernos de la Naturaleza y Ensayo Político sobre el Reino de Nueva España y Ensayo Político sobre Cuba, el Barón Alexander Von Humboldt, a principios del siglo XIX, no deja de advertir cuatro elementos que configuran la identidad cultural caribeña y americana: la significación de América para el Imperio Español y la influencia de su lengua, cultura y gentilicio,(5) las civilizaciones aborígenes del Nuevo Mundo, la preeminencia de los productos agrícolas como el maíz en la producción y el comercio euro-americano, y las primeras señales independentistas que comienzan a dibujarse en Venezuela.

Sobre la significación para España del Nuevo Mundo en el contexto geo-político de principios del siglo XIX, el sabio alemán apunta: ¨Los dominios del rey de España en América son de mayor extensión que las vastas regiones que la Gran Bretaña o la Turquía poseen en Asia. Se dividen en nueve grandes gobiernos que se pueden mirar como independientes unos de otros. Cinco de ellos, a saber: los virreinatos del Perú y de la Nueva Granada, las capitanías generales de Guatemala, Puerto Rico y Caracas, están comprendidos en la zona tórrida; las otras cuatro divisiones, esto es, el virreinato de México, el de Buenos Aires, la capitanía general de Chile y de la Habana, en la que se comprenden las Floridas, abrazan países cuya mayor parte está fuera de los trópicos, o sea en zona templada.(6)

Es significativo que seis de los ¨nueve grandes gobiernos¨ españoles en América abran sus vastos territorios al Mar Caribe y su zona tórrida, factores que también han de contribuir a la formación de la identidad, la cultura y las modalidades de producción y comercio de la región continental e insular caribeña.

Las culturas aborígenes precolombinas, como manifestaciones civilizacionales, son analizadas por el científico berlinés para establecer paralelismos o antagonismos con la cultura europea. Al referirse a los aztecas y los incas, Humboldt observa: ¨…las obras que nos asombran por su regularidad, por su grandeza, y sobre todo, por la perseverancia…en todas estas partes, digo, se podrán encontrar canales, caminos, acueductos, pirámides, edificios inmensos…(7)

Seguidamente, Humboldt, aunque aprecia el carácter ¨melancólico¨ del aborigen mexicano y una menor ¨…imaginación a la que caracteriza a los pueblos del mediodía de la Europa y a diversas tribus de negros africanos¨, agrega:

¨…(el indio mexicano)…manifiesta una gran facilidad para aprender, un juicio exacto, una lógica natural, una particular inclinación a sutilizar o a discernir las más exquisitas diferencias entre los objetos que compara; raciocina fríamente y con orden…¨(8)

Pero así como el gran naturalista germánico analiza las realizaciones de las civilizaciones precolombinas y el carácter de su población autóctona, también subraya la particularidad de los españoles y canarios que ya son americanos pero que conservan las peculiaridades de su carácter regional y dan forma a la hispanidad americana y caribeña como expresión sociológica y cultural, a saber: ¨…Los andaluces-canarios de Venezuela,(9) los montañeses (así llaman en España a los habitantes de las montañas de Santander) y los vizcaínos de México, los catalanes de Buenos Aires, difieren esencialmente entre sí en lo que hace a su aptitud para la agricultura, para las artes mecánicas, para el comercio, y para las cosa que provienen del desarrollo de la inteligencia.¨

La identidad del venezolano –aplicable a cualquier hispanoamericano de la Cuenca del Mar de las Antillas- es producto de diversos factores históricos, pero entre ellos hay que destacar tres fundamentales: la cultura hispánico-europea, incluyendo la lengua castellana, las civilizaciones aborígenes y afro-americanas, y el mestizaje biológico y cultural.

El notable historiador y ensayista venezolano Augusto Mijares coincide con Humboldt sobre la influencia hispánica en la conformación del nuevo americano. En su ensayo Formación de la nacionalidad venezolana, la tradición de la sociedad civil durante la Colonia, desmiente la especie según la cual España sólo enviaba al Nuevo Mundo “prófugos de la justicia y otras gentes de ínfima condición.” Cita Mijares a Don Pedro Fernández de Navarrete, consultor de Felipe III, quien en su Conversación de monarquías expresa que al Nuevo Continente había pasado “la gente más lúcida y noble que hay en estos reinos.”(10)

El castellano pasa a unificar la comunicación entre los pueblos hispano-americanos, afro-americanos y aborígenes. En opinión de Rafael Caldera, ex presidente de Venezuela y académico de la Lengua: “Esa lengua (la castellana) nos llegó en su pleno esplendor: en el momento en que la cultivaban Cervantes, Quevedo, Calderón y Lope; los Luises, el de León y el de Granada, y Mariana y Jiménez de Quesada…Sociológicamente, la unidad de la lengua es un hecho fundamental en la unidad hispanoamericana y un factor poderoso en la unidad total latinoamericana…”(11)

Los encuentros y desencuentros entre las civilizaciones hispánico-europea, las aborígenes americanas y las afro-americanas han sido y siguen siendo tema de reflexión y pasión en el devenir histórico y existencial de la hazaña americana,(12) a partir de la cual se configura una nueva y propia identidad que se nutre de todas ellas, produciendo no sólo un mestizaje étnico, sino un mestizaje cultural singularmente rico. Este intenso mestizaje, único en el planeta, es un fenómeno forjado principalmente en la Cuenca del Caribe.

Como dato hoy anecdótico pero de gran significación jurídica en su momento, podemos citar la Ley Canuleya de Indias del propio Fernando El Católico, al advertir el número creciente de españoles casados con indígenas cuando se realizó el repartimiento de la isla de La Española: “…Se da licencia y facultad a los españoles para que contrajeran legítimas nupcias con cualquier persona natural de dicha isla Española.”(13)

El gran humanista y escritor venezolano, Arturo Úslar Pietri, presenta una de las mejores caracterizaciones del mestizaje del Nuevo Mundo como contribución civilizacional: “Venimos por la Edad Media castellana de la Romania, y de una antigüedad mediterránea, latina, griega, hebrea y mesopotámica…Sin embargo,...ni somos ni pudimos ser nunca una nueva España, porque tampoco somos una mera continuación cultural de la Romania castellana… “Hubo, por descontado, el indio, que representa el elemento más telúrico en nuestro sentimiento de la nacionalidad…En vastos aspectos sociales está presente el indio: en el maíz, en la arepa, en la coa de cultivar…y en el gran hecho económico y social del conuco… “En la sentina de los barcos negreros con el doloroso cargamento de brazos encadenados, venían lenguas, creencias, mitos, cantos, danzas, concepciones mágicas del mundo…

“Estos protagonistas en grado diferente tejieron nuestra historia en el escenario de nuestra tierra, en un rico y profundo proceso de mestizaje…Es éste el gran hecho central de nuestra historia y el que hay que comprender para comprendernos.”

“Hubo un profundo y constante mestizaje entre las culturas y las actitudes vitales de los tres protagonistas. No sólo el mestizaje de sangre, que es por descontado el menos importante, sino el grande y creador mestizaje de aportes culturales en adaptación constante al nuevo medio social y físico.(14)

La literatura hispanoamericana retoma el tema de la interpretación y búsqueda de la identidad americana en la obra de los precursores del realismo mágico y de la novela histórica: Miguel Ángel Asturias, Alejo Carpentier y el propio Úslar Pietri(15); curiosamente, todos nacidos en tierras caribeñas(16).

En el capítulo Hombres de Maíz –que también da nombre a la novela de Miguel Ángel Asturias un siglo y medio más tarde-, el sabio alemán destaca la importancia del maíz en la producción, el comercio y la cultura misma iberoamericana y euro-americana: ¨No se duda ya entre los botánicos que el maíz o trigo turco es un verdadero trigo americano, que el Nuevo Continente le ha dado al antiguo....Cuando los europeos descubrieron América, el Zea maíz (en lengua azteca tlaolli, en la de Haití matiz, en quechua cara), ya se cultivaba desde la parte más meridional de Chile hasta Pensilvania. Era tradición en los pueblos aztecas, que los toltecas son los que introdujeron en México en el siglo VII de nuestra era.¨

Miguel Ángel Asturias, por su parte, toma su inspiración del mundo mágico del Popol Vuh, en el que el ser humano, según la cosmogonía indígena, es hecho de maíz. El propio Asturias explica el rasgo principal de su obra clásica, su segunda novela, publicada en 1949: ¨Toda mi obra se desenvuelve entre estas dos realidades: la una social, política, popular, con personajes que hablan como el pueblo guatemalteco; la otra imaginaria, que las encierra en una especie de paisaje de ensueños…Una novela en la que presento como hecho social de la vida americana…sucesos reales que la imaginación transforma en leyenda o leyendas que llegan a condicionar acontecimientos de la vida diaria. A mí me parece muy importante en el existir americano esa zona en que se confunden, sin límite alguno, la irrealidad real, como diría Unamuno, de lo legendario con la vida misma de los personajes.¨(17)

Asturias configura una tipología existencial del americano del Caribe, que va surgiendo desde la Conquista con personalidad propia, sin abandonar su raíz precolombina.

Este conflicto, aunque no se ha resuelto totalmente hasta hoy, es el que va a dar origen a las Leyes de Indias (1542),(18) inspiradas en las exaltaciones y denuncias ante el Emperador Carlos V (Carlos I de España), del Padre de Las Casas, Obispo de Chiapas, llamado por Bolívar “El apóstol de América.” Úslar Pietri, en su obra Medio Milenio de Venezuela, destaca cómo desde los inicios de la Conquista la Corona Española se plantea como problema jurídico y moral la defensa de los derechos de los aborígenes americanos.(19)

Es durante el Siglo de la Ilustración europeo cuando la igualdad como derecho fundamental del ser humano adquiere vigencia plena y definitiva. La Revolución Americana y la Revolución Francesa desencadenan entonces los procesos independentistas suramericanos, pero estos procesos solo alcanzan arraigo popular a partir del pensamiento esclarecido y universalista de Francisco de Miranda y Simón Bolívar, quienes van a postular el principio esencial de que la emancipación tenía que ser también un movimiento social capaz de crear instituciones republicanas que garantizasen la libertad, la democracia y la igualdad entre los nuevos ciudadanos de las antiguas colonias.(20)

Alejandro de Humboldt, quien realiza su acucioso recorrido americano acompañado del naturalista francés Bonpland entre 1799 y 1804, hace un pronunciamiento visionario, sabio y esperanzador sobre las futuras colonias españolas emancipadas, años antes de la expedición del Leander del Precursor de la Independencia iberoamericana, Francisco de Miranda, en 1806, y de la epopeya del Libertador Simón Bolívar, quien en casi tres lustros de lucha agotadora y tenaz, corona en Ayacucho, Perú, con un ejército comandado por el General Antonio José Sucre, “el Abel de América,” la independencia hispanoamericana, el 9 de diciembre de 1824.

Humboldt advierte la creciente inclinación republicana y no monárquica de Hispanoamérica a principios del siglo XIX, y sentencia :(21) ¨…Vastas provincias abiertas a los colonos por el valor castellano, quedaron unidas por nexos comunes de lenguaje, costumbres y religión. Es así como, por una extraña simultaneidad de los sucesos, el reinado del monarca más poderoso y más absoluto de Europa, Carlos V, preparó la lucha del siglo XIX y dejó las bases de estas asociaciones políticas que, apenas bosquejadas, nos sorprende por su extensión y la tendencia uniforme de sus principios. Si la emancipación de la América Española se consolida, como todo lleva a hacerlo esperar hoy, un brazo de mar, el Atlántico, ofrecerá, en sus dos orillas, formas de gobierno que, por ser opuestas, no son necesariamente enemigas. Las mismas instituciones no pueden ser saludables a todos los pueblos de ambos mundos; la prosperidad creciente de una república no es un ultraje a las monarquías cuando éstas son gobernadas con sabiduría y con respeto por las leyes y las libertades públicas.¨(22) A propósito de este pensamiento visionario, nos atrevemos a afirmar que Alejandro de Humboldt fue un precursor de la estrecha y necesaria interrelación que para beneficio común debía existir entre las nuevas repúblicas y Europa después de la Emancipación.

Es en reconocimiento a esa histórica interrelación que los quince Estados miembros de la Unión Europea y los 34 países países pertenecientes a ese inmenso territorio de más de 20.000 km.2 y 530 millones de seres humanos que es hoy América Latina y el Caribe,(23) decidieron reunirse a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno, por primera vez en 507 años, en Río Janeiro, en junio de 1999, precisamente durante la Presidencia Alemana de la Unión Europea, año del bicentenario del viaje del sabio Alejandro de Humboldt a Hispanoamérica. El rescate de ese acervo cultural e histórico común quedó rubricado en la decisión de los Jefes de Estado de formar una Asociación Estratégica Bi-regional.(24)

Miranda inicia en el Caribe su la lucha por la Independencia

Después de haber servido en la península y en el norte de África durante la década de 1770, el joven capitán Francisco de Miranda, hijo del tinerfeno del Puerto de la Cruz, Don Sebastián de Miranda y Ravelo, es designado ayudante del Capitán General de Cuba, Gral. Juan Manuel de Cagigal. Se destaca por su aguda inteligencia, su incansable actividad y su ya evidente erudición.(25)

Le son asignadas labores de inteligencia y logística en Jamaica. Participa también exitosamente en la toma de Pensacola, en Florida, y es ascendido al grado de Teniente Coronel. Realiza misiones secretas en Jamaica para la obtención de financiamiento, armamento y municiones para el ejército revolucionario de la naciente república de los Estados Unidos de América. El general francés De Graff consideró decisivo su ayuda logística en la Batalla de Yorktown, en 1783, la cual selló la independencia estadounidense.(26)

Miranda nunca le fue desleal a España, al punto que como Mariscal de Campo y Teniente General de la Primera República Francesa en 1792, se negó sistemáticamente a formar parte de cualquier expedición que significara luchar contra los españoles en los teatros de operación de Europa.

Pero el joven caraqueño leía y compraba en las islas del Caribe los libros prohibidos por la Inquisición. Sometido a juicio por supuesto contrabando,(27) Miranda, con el apoyo de su mentor, jefe y amigo, el Gral. Cagigal, abandona La Habana y se dirige a Estados Unidos, donde comienza su intensa, gloriosa y a la vez trágica travesía a través de la naciente república anglosajona, de las cortes, academias y campos de batalla de Europa, de la corte de Catalina La Grande de Rusia,(28) de los ejércitos de la Francia revolucionaria y de la Primera República venezolana; comprometido obsesiva y creativamente con un solo ideal: el de la Independencia de Venezuela y de la América Meridional.(29)

A la caída de la Primera República de Venezuela en 1812, el Generalísimo Miranda hace los arreglos para que el archivo que había atesorado desde su juventud, fuera enviado a Curazao, pues sentía que allí estarían a salvo. Su monumental archivo personal de 63 grandes volúmenes, que denominó Colombeia –nombre de la Federación (Hispano) Americana que desde el Missisippi hasta el Cabo de Hornos había concebido formar en 1790-, en efecto se salvó, pero estuvo perdido más de un siglo, hasta que el historiador y ex canciller de Venezuela, Dr. Caracciolo Parra-Pérez, lo localizó en la biblioteca particular de un descendiente de quien a la sazón era el Secretario británico de Relaciones Exteriores, Lord Bathurst.(30)

Miranda comienza y termina su combate heroico por la Independencia americana en el Caribe. En 1806, durante la fallida expedición del Leander, se detiene en Jackmael, Haití, antes de llegar a Venezuela, donde adquirió armamento y municiones. En 1812, después de la caída de la Primera República, el Generalísimo es enviado a la cárcel de Puerto Rico, donde se mantiene recluido hasta 1814. Al conocerse que los revolucionarios venezolanos se encontraban nuevamente en las islas del Caribe, reagrupándose para reiniciar la conquista de la patria suramericana, es reasignado a la prisión de La Carraca, en Cádiz, donde muere un 14 de julio de 1816, aniversario de la Toma de la Bastilla.

El Caribe en el Pensamiento y la Obra de Simón Bolívar

El Caribe, y en particular las Antillas Neerlandesas, fue la puerta de entrada de los libros de la Ilustración europea en la América del Sur, a través de Venezuela y la Nueva Granada.

Simón Bolívar, luego de la pérdida de la Primera República en 1812 y de la Segunda República en a fines de 1813, visita y habita en las islas del Caribe, particularmente en la neerlandesa Curazao en 1812,(31) la anglosajona Jamaica en 1815 y la francófona Haití en 1816.(32)

En Kingston, pese a las penurias económicas que tuvo que padecer,(33) escribe uno de sus más significativos documentos, la Carta de Jamaica, en la que, como todos sabemos, presenta un análisis certero y visionario sobre el estado y futuro de Hispanoamérica, angustiado, como siempre estuvo, por encontrar y organizar la forma más perfecta de gobierno para las nuevas repúblicas por emancipar.

El joven exilado de 32 anos comienza por reclamar a la “Europa civilizada” su indiferencia frente a las aspiraciones emancipadoras de Iberoamérica. Defiende nuestra identidad precolombina en sus alusiones a “al gran Montezuma,” Emperador de México; a Atahualpa, Inca del Perú; a Guatimozin, sucesor de Montezuma; al “héroe, gran profeta o Dios del Anahuac, el gentil Quetzacoalt, legislador divino;” a Catzontzin, rey de Michoacán; al Zipa de Bogota, al ulmen de Copiapó y a los “caciques y demás dignidades indianas…” “Si a Guatimozin…se le trata como emperador y le ponen corona –asienta Bolívar-, es por irrisión y no por respeto.”(34)

Se percata de que los “los americanos meridionales” no son ni europeos, ni africanos ni enteramente indígenas, lo cual va a tener relevancia fundamental en la organización política y social que los extensos territorios hispanoamericanos van a tener después de la Independencia. El exilado de Kingston expresa: “nosotros somos un pequeño género humano; poseemos un mundo aparte; cercado por dilatados mares, nuevo en casi todas las artes y ciencias…; mas nosotros, que apenas conservamos vestigios de lo que en otro tiempo fue, que por otra parte no somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y …los españoles: en suma, siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que mantenernos en el contra la invasión de los invasores…”(35)

El Libertador proclama entonces la idea de una nación de repúblicas hispanoamericanas, no como una utopía imposible, sino como una unión federal, concepción derivada del pensamiento del Generalísimo Francisco de Miranda. (36) Esta Federación (Hispano) Americana mantendría la autonomía de sus respectivas provincias y dejaría para el Estado Federal republicano las responsabilidades de la defensa y representación exterior común, así como la preeminencia federal sobre la administración del comercio.

El pensamiento, tantas veces citado y tan poco seguido, fue un alerta y es un desafío, que sigue retando la conciencia latinoamericana 188 años más tarde. Hoy, cuando nace el Siglo XXI y en tiempos de globalización, la idea de unidad no mantiene la vigencia utópica que siempre la ha caracterizado, sino una vigencia real, precisamente porque transitamos del mundo de las naciones al mundo de las regiones, y de los nacionalismos mal entendidos y xenófobos al supra-nacionalismo integrador y a la sociedad del conocimiento. Asienta El Libertador: ¨…Yo deseo más que otro alguno ver formar en América las más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el momento regido por una gran república…¨(37)

El primer Proyecto de Constitución de la Federación Americana redactado por Francisco de Miranda en 1790, adquiere forma jurídica en el Congreso de Panamá, convocado desde Lima por Bolívar, en la plenitud de su gloria -1825- en su condición de Libertador-Presidente de Colombia y Perú y Fundador de Bolivia. El Congreso de Panamá inició sus sesiones el 22 de junio de 1826 y culmino sus actividades el 15 de julio siguiente, con la firma del “Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua” entre las Republicas de Colombia, Centroamérica, Perú y los Estados Mexicanos.(38) El Libertador había tomado de Miranda la idea de que la capital de la Federación se ubicara en el Istmo de Panamá, de evidente condición caribeña.(39)

La concepción independentista de Bolívar, al igual que antes la del Precursor Miranda, incluía el Caribe hispánico, representado por Cuba y Puerto Rico. Señala el gran caraqueño en la Carta de Jamaica: ¨…Las islas de Puerto Rico y Cuba que, entre ambas, pueden formar una población de 700 a 800.000 almas, son las que más tranquilamente poseen los españoles, porque están fuera del contacto de los independientes. Mas, ¿no son americanos estos insulares?...¿no desean su bienestar?".(40)

Perdida la Segunda República, Bolívar se embarca por tercera vez para Cartagena de Indias, no por accidente también ciudad caribena, desde donde había iniciado en 1813 la Campana Admirable que le permitió entonces liberar a Venezuela y fundar la Segunda Republica en 1813. En conocimiento de un posible atentado contra su vida en esa ciudad tomada por las tropas del General español Morillo, decide desviar su ruta y se dirige a Haití, adonde arriba a Los Cayos en diciembre de 1815.

El 31 de diciembre esta en Puerto Príncipe, donde es recibido por el Presidente Alejandro Petion, quien le ofrece ayuda para una nueva expedición a Venezuela en el entendido de que, obtenida la victoria, los esclavos afro-americanos serian liberados. El Presidente Petion, fundador de la primera república y latinoamericana, Haití, era un ferviente republicano afro-caribeno y un decidido impulsor de la independencia de las colonias iberoamericanas.(41)

La Primera Expedición de Los Cayos, integrada por el Almirante curazoleño Luis Brión, los generales venezolanos Santiago Marino y Manuel Piar, el revolucionario francés Ducoudray-Holstein y 240 soldados, no tuvo éxito y después de escaramuzas en Margarita y Ocumare, en mayo y junio de 1816, fueron forzados por las tropas del realista Morales a regresar de nuevo a Los Cayos. Bolívar, no obstante, cumplió su promesa a Petion y el 2 de junio de 1816 dictó un decreto en Carúpano otorgando la libertad a los esclavos venezolanos. El 6 de junio dictó otro decreto de corte similar en el que disponía que: “De ahora en adelante sólo habrá una clase de hombres en Venezuela, todos serán ciudadanos.”(42)

De regreso en Los Cayos, el Presidente Petion le brindó nuevamente ayuda material y política, y el Jefe Supremo de la República y Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y la Nueva Granada reemprendió la Segunda Expedición de Los Cayos, a fines de aquel mismo año, con la ayuda también determinante del Almirante Brión.

A partir de entonces, Bolívar inició una secuencia invencible de triunfos con las victorias de Boyacá (1819), en la que liberó la Nueva Granada (Colombia); Carabobo (1821), que culminó la liberación de Venezuela; Bomboná y Pichincha (1822), que dio la independencia a Ecuador; y Junín y Ayacucho (1824), que sellaron la independencia del Perú y Suramérica, bajo el comando militar del Mariscal Sucre.(43)

La ayuda del Presidente Petion fue decisiva y determinante en el relanzamiento definitivo de la independencia de Venezuela y de América del Sur, después de los fallidos, frustrantes y agotadores intentos de Miranda en 1812 y Bolívar en 1813. La capacidad de los revolucionarios criollos y europeos de movilizarse por las islas del Caribe no controladas por el Imperio Español fue también decisiva.

A manera de conclusión: El Gran Caribe, hoy y en el futuro

El Exmo. Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna de Tenerife, Patrimonio de la Humanidad, ha tenido la sabiduría de organizar este Simposio Patrimonio, Cultura e Identidad de los Pueblos, y ha incluido en el temario a la región del Caribe.

El Caribe representa un ejemplo único de interrelación fecunda entre las civilizaciones hispano-europea, indo-americana y afro-americana. De esa interrelación ha surgido un mestizaje biológico y cultural que se proyecta con identidad propia, en convivencia pacífica con todas las civilizaciones que nutren el patrimonio, la cultura e identidad de los pueblos caribenos y americanos.

El mestizaje caribeno y americano es una nueva manifestación patrimonial intangible que nace hace 511 años. Es un ejemplo para la Humanidad que en tiempos de globalización el Caribe sea hoy una zona de paz dentro de su especial condición multi-étnica, multi-linguística y multicultural. El mestizaje del Nuevo Mundo es la síntesis positiva de la convergencia de tres culturas y mas culturas capaces de convivir e integrarse pacíficamente.

Es el mestizaje americano el que ha permitido y permite que esa interacción pacífica y productiva entre etnias y culturas tenga fuerza transformadora para beneficio de la integración y el desarrollo económico y social de nuestros pueblos.

El Caribe isleño ha entrado también una fase de integración. Quince estados y territorios del Caribe, con una población de 14,6 millones de habitantes, han dado los primeros pasos para su integración económica, a través de la Comunidad Caribe (CARICOM), una zona de libre comercio casi total que está en fase de perfeccionar su unión aduanera.(44) CARICOM ha tomado también la decisión política de avanzar hacia un mercado único y una unión económica. La Asociación de Estados del Caribe Oriental (AECO), por su parte, tiene una población de 560 mil habitantes.(45)

El Gran Caribe, que incluye a los países continentales del mar epónimo, cuenta con una población conjunta de 240 millones de habitantes y un producto interno bruto (PIB) de US$ 965 mil millones (2001), más del 50% del PIB de toda la región latinoamericana y caribena. El Caribe isleno y continental se ha agrupado desde 1994 en la Asociación de Estados del Caribe (AEC), organismo que tiene como misión “el fortalecimiento de la cooperación regional y del proceso de integración, con el propósito de crear un espacio económico ampliado en la región; preservar la integridad medioambiental del Mar Caribe, considerado como patrimonio común…; y promover el desarrollo sostenible del Gran Caribe.”(46)

La Asociación de Estados del Caribe, el CARICOM y la Asociación de Estados del Caribe Oriental son expresiones del pensamiento integracionista de Miranda, Bolívar, Brión, Petion, el Padre Hidalgo, Morazán y Martí. Pero nosotros, los pueblos americanos y caribenos, seguimos en deuda con ellos y con nosotros mismos.

Notas

(1) Morón, Guillermo, en Sanoja Hernández, Jesús, Cuatro Viajes, un testamento y varios misterios, prólogo al libro Cristóbal Colón, Diario de a Bordo, los Cuatro Viajes del Almirante y su Testamento, Los Libros de El Nacional, Colección Ares, Editorial CEC, Caracas, 1999.

(2) Sanoja Hernández, Jesús, en Cristóbal Colón, Diario de Abordo....., antes citado.

(3) Colón, Cristóbal, Diario de a Bordo...., El Tercer Viaje, Carta del Almirante a los Reyes Católicos, p. 201 y 202.

(4) Jesús Sanoja Hernández, en Cristóbal Colón, Diario de a Bordo, antes citado, p. 8.

(5) Morón, Guillermo, en Canarias y el bicentenario de Humboldt 1799-1999, Fundación Canario-Alemana Alexander Von Humboldt y Parlamento Europeo, 1999. Cita Morón a Humboldt: “he encontrado en las familias de Caracas decidido gusto por la instrucción, conocimiento de las obras maestras de la literatura francesa e italiana y notable predilección por la música,…”, p. 134. Morón califica a Humboldt como “el alemán más venezolano.” (6) Humboldt, Alejandro de, Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, en Breviario del Nuevo Mundo, Biblioteca Ayacucho, Caracas, 1993, p. 12.

(7) Humboldt, Alejandro de, Breviario del Nuevo Mundo, antes citado, p. 145-151.

(8) Humboldt fue también un crítico de algunos métodos de la conquista, comparándola con el feudalismo europeo. El historiador canario Manuel Hernández González, en su trabajo El viaje de Humboldt a las Islas Canarias y su impacto en el desarrollo científico insular, expresa: …”el feudalismo es un mal social enquistado desde tiempos remotos. Su crítica (la de Humboldt) a la conquista…la estudia dentro de los métodos de la colonización europea,” en Canarias y el bicentenario de Humboldt 1799-1999, antes citado, p. 101 (9) Hernández González, Manuel, en El viaje de Humboldt a las Islas Canarias y su impacto en el desarrollo científico insular, antes citado. Humboldt señala que los colonos canarios en Venezuela son “gente sobria y religiosa, cuya labor debe ser apreciada en América.” P. 101.

(10) Mijares, Augusto, Formación de la nacionalidad venezolana, la tradición de la sociedad civil durante la Colonia, en Venezuela, 500 Anos, segunda parte, coordinación y recopilación de Efraín Subero, Cuadernos Lagoven, filial de Petróleos de Venezuela, Caracas, 1997, p. 8.

(11) Caldera, Rafael, El lenguaje como vínculo social y la integración latinoamericana, en Venezuela, 500 Anos, antes citado, p. 84-85.

(12) Son conocidas la leyenda negra y la leyenda dorada sobre la conquista y colonización española en América. El venezolano Efraín Subero, en su Descubrimiento o encuentro de dos culturas?, Epílogo al libro Venezuela, 500 anos, cita a Enrique Anderson Imbert: “la conquista y colonización de América es demasiado compleja para juzgarla: ni leyenda negra de monstruos ni leyenda blanca de santos.” antes citado, p. 108.

(13) Siso, Carlos, La formación del pueblo venezolano, en Venezuela, 500 Anos, antes citado, p. 19.

(14) Úslar Pietri, Arturo, El rescate del pasado, en Venezuela, 500 Anos, antes citado, p. 74.

(15) Úslar Pietri, Arturo, Las Lanzas Coloradas, edición prínceps, Madrid, Zeus, 1931. Esta novela explaya la identidad del venezolano en el marco de la cruenta Guerra de Independencia. La novela se desarrolla durante los primeros anos difíciles y sangrientos de la Segunda República de Venezuela (1812-1813). Esta novela clásica de la literatura hispanoamericana refleja en toda su dimensión la interacción fulgurante del blanco-criollo comprometido con la emancipación pero temeroso de perder sus propiedades (Fernando Fonta), el mulato Presentación Campos, valiente y aguerrido pero se alista en las filas de los realistas con cierto resentimiento, y los indígenas y esclavos que todavía no aprecian en el movimiento independentistas razones claras y suficientes para rebelarse contra los españoles. Fernando Fonta “sentía un escozor entre el miedo y la inquietud. Comprendía que las argumentaciones…eran las mismas…que se agitaban dentro de él. A la guerra, prefería su vida cómoda y muelle en (su hacienda) El Altar…” p. 103. Presentación Campos “despreciaba al amo. Su instinto lo rechazaba, lo sabía indeciso y tímido y él no sabía sino tomar camino y caminarlo aunque lo llevara al precipicio. El amo se creía fuerte y no lo era; se creía revolucionario y no lo era; se creía inteligente y no lo era; se creía amo y no lo era…A la guerra?...Tenía miedo, y tan linda cosa como la guerra…un buen caballo, una buena lanza, un buen campo ancho y gente por delante!...La sonrisa satisfecha lo iliminaba,” p. 86.

(16) Guerrero, Gustavo, Úslar Pietri, cronista del realismo mestizo, en Arturo Úslar Pietri-Las Lanzas Coloradas, Primera narrativa, Edición crítica de François Delprat, Colección Archivos de la Literatura Latinoamericana del siglo XX, Signatarios del Acuerdo Archivos. ALLCA XX, Université Paris X, Primera edición, Paris, 2002. Guerrero afirma a propósito de los orígenes del realismo mágico en la literatura latinoamericana: “Una feliz coincidencia los reúne y crea entre ellos una comunidad de ambiciones e intereses, pues los tres (Asturias, Carpentier y Úslar Pietri) han llegado a París huyendo de la barbarie política (en los anos 20-30)…(Úslar) menciona la fascinación de Asturias por el mundo maya, la de Carpentier por la cultura de los negros de Cuba y la suya por su país mestizo,” p. 497.

(17) Dorfman, Ariel, ¨Hombres de Maíz, el mito como tiempo y palabra,¨ en Homenaje a Miguel Angel Asturias, Las Américas, Editorial Anaya, 1971. Ver Leal, Luis, Mito y realismo social en Miguel Angel Asturias, antes citado.

(18) Gil Fortoul, José, Obras Completas, Volumen I, Historia Constitucional de Venezuela, Cuarta Edición, Ministerio de Educación de Venezuela, Caracas, 1953. El eminente historiador, diplomático y jurista venezolano presenta una de las mejores descripciones conocidas de la conquista y colonización en el Capítulo 1, Cómo recibieron los indios a los descubridores de América y Destino de la raza Americana. Gil Fortoul afirma: “El espíritu magnánimo de Isabel La Católica procuró desde el principio poner a los indios bajo la protección de leyes generosas…” p. 41.

(19) Úslar Pietri, Arturo, Medio Milenio de Venezuela, Ediciones Lagoven, filial de Petróleos de Venezuela, Caracas, 1992.

(20) Bolívar, Simón, Obras Completas, Carta de Jamaica, Kingston, 6 de setiembre de 1815, Ministerio de Educación Nacional de Venezuela, Caracas, 1950, p. 167. Bolívar afirma: “Venezuela erigió un gobierno democrático y federal, declarando previamente los derechos del hombre, manteniendo el equilibrio de los poderes, y estatuyendo leyes generales a favor de la libertad civil, de imprenta y otras.” Ver también: Picón Salas, Mariano, Miranda, Monte Ávila Editores Latinoamericana, Prólogo de Edgardo Mondolfi y Semblanza de Mariano Picón Salas de Roberto J. Lovera-De Sola, Caracas, 1993, segunda edición, 1997.

(21) Años más tarde, en 1815, Bolívar expresa, también en la Carta de Jamaica: “…pienso que los americanos ansiosos de paz, ciencias, artes, comercio y agricultura, preferirían las repúblicas a los reinos,” Obras Completas, antes citada, p. 170.

(22) Humboldt, Alejandro de, Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, en Breviario del Nuevo Mundo, antes citado, p. 165.

(22) Población de América Latina y el Caribe (2002): Antigua y Barbuda, Dominica, Grenada, St. Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Las Bahamas, Barbados, Belice, Guyana, Haití, Jamaica, Surinam, Trinidad y Tobago, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Cuba, República Dominicana, Colombia, México, Venezuela, Antillas Neerlandesas, Aruba, Guyana Francesa, Guadalupe, Martinica, Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay.

(23) Comisión Europea, Relaciones Exteriores, Relaciones con América Latina, Declaración Final de la I Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno Unión Europea-América Latina y el Caribe, Río de Janeiro, 27 de junio de 1999.

(24) Robertson, William Spence, La Vida de Miranda, traducción de Julio E. Payró, segunda edición revisada y compulsada por Pedro Grases. Banco Industrial de Venezuela, Caracas, 1982.

(25) Parra-Pérez, Caracciolo, Miranda y la Revolución Francesa, segunda edición, Banco del Caribe, Caracas, 1988.

(26) Grisanti, Angel, Miranda, juzgado por los funcionarios espanoles de su tiempo: los orígenes de la independencia hispanoamericana según los documentos secretos e inéditos existentes en los archivos espanoles, Caracas, 1954.

(27) Grisanti, Angel, Miranda y la Emperatriz Catalina La Grande, Caracas, 1954.

(28) Francisco de Miranda, l’Europe et l’Intégration Latino-Américaine, sous la direction de Luis Xavier Grisanti et Christian Ghymers ; avec des contribution de : Roderick E. Abbott, Bernardino Bravo Lira, Miguel Castillo Didier, Francois Delprat, José Antonio García Belaunde, Luis Xavier Grisanti, Chrystian Ghymers, Edgardo Mondolfi Gudat, Tomás Polanco Alcántara, José Ignacio Salafranca et Jorge Valero. Actes du séminaire organisé par l’Association Internationale Andrés Bello, Palais D’Egmont, Bruxelles, 13 septembre 2001, Versant Sud, Louvain-la-Neuve, 2001.

(30) Parra-Pérez, Caracciolo, Las peripecias del descubrimiento del Archivo de Miranda, en Revista Nacional de Cultura, Caracas, noviembre-diciembre 1951, No. 89, p .35-44.

(31) Una excelente crónica sobre El Libertador y Curazao se encuentra en Bolívar y Europa, en las crónicas, el pensamiento político y la historiografía, Volumen II, Siglos XIX y XX, investigación dirigida por Alberto Filippi, Ediciones de la Presidencia de la República de Venezuela, Comité Ejecutivo del Bicentenario de Simón Bolívar, José Luis Salcedo Bastardo, Presidente, 1992; Lovera De Sola, Roberto, La estadía de Simón Bolívar en Curazao, p. 958-965; y Palacios, Roberto, Sección Neerlandesa, Introducción, p. 917-921.

(32) Morón, Guillermo, A History of Venezuela, edited and translated by John Street, Lecturer at Cambridge University, George Allen & Unwin ltd, London, 1964, pgs. 93-121.

(33) Bolívar, Simón, Estaré solo en medio del mundo, Cartas de la intimidad, selección y prologo de Edgardo Mondolfi, Los Libros de El Nacional, Caracas, 1999, pgs. 38-39. Carta a Don Francisco Iturbe desde Curazao, 10 de setiembre de 1812: me hallo sin medio alguno para alimentar mi vida. Desde Kingston, 19 de junio de 1815, a Don Manuel Hyslop: me lleno de rubor al tomar la pluma para implorar favores, p. 42-43.

(34) Bolívar, Simón, Contestación de un Americano Meridional a un Caballero de esta Isla, Kingston, 6 de setiembre de 1815, Obras Completas, Tomo I, Ministerio de Educación Nacional de Venezuela, Caracas, 1950, p. 163. Ver Marín, Alfonso, Bolívar y el Indio, en Visión Diversa de Bolívar, Pequiven, Petroquímica de Venezuela, S.A., filial de Petróleos de Venezuela, 1983, p. 257. Dice el historiador y ensayista venezolano: “Bolívar..tuvo siempre la idea de la redención del indio, como uno de los objetivos fundamentales de aquella gran empresa. Un redención total y definitiva, que lo incorporara a la vida civilizada de los demás hombres,” p. 264. Cita el Decreto del Libertador del 20 de mayo de 1820: “Art. 1: Se devolverá a los naturales, como propietarios legítimos, todas las tierras que formaban los resguardos según sus títulos...,” p. 265.

(35) Bolívar, Simón, Carta de Jamaica, Obras Completas, antes citado, p 164.

(36) Miranda, Francisco de, Proyecto de Constitución para la Federación Americana, presentado al Primer Ministro inglés Pitt, en 1790. Posteriormente este proyecto fue actualizado por el propio Miranda en 1801 y 1808.

(37) Bolívar, Simón, Obras Completas, Tomo I, , antes citado, p. 169.

(38) Ortega Díaz, Pedro, El Congreso de Panamá y la unidad latinoamericana, Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, 1998.

(39) Rojas, Armando, Bolívar Diplomático, Serie Bicentenario (del Natalicio del Libertador), Cuadernos Lagoven, filial de Petróleos de Venezuela, S.A., Caracas, 1983, p. 78.

(40) Bolívar, Simón, Obras Completas, antes citado, p. 162.

(41) Morón, Guillermo, A History of Venezuela, antes citado, p. 124.

(42) Morón, Guillermo, A History of Venezuela, antes citado, p. 125 (43) El intento intercambio epistolar de Simón Bolívar con el Almirante Luis Brión y con el Presidente Alejandro Petion puede apreciarse en Obras Completas, antes citadas, desde el Los Cayos, 26 de diciembre de 1815, hasta Puerto Príncipe, 4 de diciembre de 1816, fechas entre las cuales se realizaron las dos expediciones de Los Cayos, p. 186-223.

(44) La Comunidad del Caribe (The Caribbean Community and Common Market – CARICOM -) fue fundada el 4 de julio de 1973 (Tratado de Chaguaramas). Es una unión aduanera y se ha planteado como meta la conformación de un Mercado Único y Unión Económica (CARICOM Single Market and Economy –CSME-). Sus miembros son: Antigua y Barbuda, Las Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Haití, Granada, Guyana, Jamaica, Montserrat, St. Kitts y Nevis, Santa Lucía, San Vicente y Las Granadinas, Surinam y Trinidad y Tobago. Anguilla, las Islas Vírgenes Británicas y las Islas Turcas y Caicos are miembros asociados, mientras que Bermuda y las Islas Cayman están en proceso de convertirse en asociados. Ver Banco Interamericano de Desarrollo (BID), 2002, CARICOM Report, Juan José Taccone y uriel Nogueira (coordinadores). El CARICOM tiene una población de 13.425.635 millones de habitantes (1997), un ingreso por habitante (1999) que oscila entre US$ 621 (Haití) y $ 11.214 (Bahamas) y una superficie de 463.084 km2. Sus exportaciones totales de mercancías ascienden a US$ 4.509 millones (promedio 1996-1998) y sus importaciones a $ 7.810 millones (promedio 1996-1998).

(45) La Asociación de Estados del Caribe Occidental (AECO) está compuesta por Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, St. Kitts y Nevis, Santa Lucía y San Vicente y las Granadinas.

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