La teoría y la práctica de la usura se dan su lugar en la
Biblia y en la obra de William Shakespeare (El Mercader de Venecia).
1) Concepto: USURA (lat) Interés que
se lleva por el dinero o género prestado, especialmente cuando se excede del
legal o normal. USURERO, -RA Persona que presta con usura. LOGRERO, -RA Persona
que da dinero a logro.
2) Su tratamiento bíblico: Una de
las vertientes donde mana el histórico repudio a la toma de interés y a la usura
es bíblica. Ello significa que existe una cultura en las Sagradas Escrituras
donde el tratamiento de la cuestión, abarca el dinero, los víveres o cualquier
cosa que produzca interés.
2.1) En el Antiguo Testamento,
dentro del Levítico (debe su nombre al hecho de que se explaya sobre el
ministerio de los sacerdotes levitas. Lo medular del libro es la Ley de
Santidad, la cual nos dice lo que el Dios Santo exige de su pueblo que tiene el
honor de pertenecerle, tanto con respecto al culto como a su vida diaria),
encontramos tres grandes partes: 1) Ley de los sacrificios, Capítulos 1-8; 2)
Ley referente a lo puro y lo impuro, Capítulos 11-15; y 3) Ley de la santidad,
Capítulos 17-26.
En el Capítulo 25 se enseña sobre "Cómo se debe ayudar al
prójimo":
[35].Si tu hermano pasa necesidad y ves que no puede salir del
apuro, ayúdalo, aunque sea forastero o huésped, para que pueda vivir junto a ti.
[36].No tomarás de él interés ni usura; antes bien, teme a tu Dios y haz que tu
hermano pueda vivir junto a ti. [37].No le prestarás dinero a interés; no le
facilitarás víveres para después aprovecharte de él, [38].pues yo soy Yavé, el
Dios de ustedes, que los saqué de la tierra de Egipto para darles la tierra de
Canaán y ser su Dios.
[39].Si tu prójimo se hace tu deudor y se vende a ti, no le
impondrás trabajo de esclavo; [40].estará contigo como jornalero o como huésped
y trabajará junto a ti hasta el año del jubileo. [41].Entonces saldrá de tu casa
con sus hijos y volverá a su familia recobrando la propiedad de sus padres.
[42].Porque todos son mis siervos, que yo saqué de la tierra de Egipto, y no
deben ser vendidos como se vende un esclavo. [43].Así que no te pondrás duro con
tu hermano, sino que temerás a tu Dios.
[44].Si quieres adquirir esclavos y esclavas, los tomarás de
las naciones vecinas: de allí comprarás esclavos y esclavas. [45].También podrán
comprarlos entre los extranjeros que viven con ustedes y de sus familias que
están entre ustedes, es decir, de los que hayan nacido entre ustedes. Esos
pueden ser propiedad de ustedes, [46].y los dejarán en herencia a sus hijos
después de ustedes como propiedad para siempre. Pero tratándose de tus hermanos
israelitas, no actuarás en forma tiránica, sino que los tratarás como a tus
hermanos.
[47].Si el extranjero o el forastero que vive contigo adquiere
bienes, y en cambio tu hermano se empobrece al lado de él y se vende al
extranjero o al forastero, o al descendiente de la familia del extranjero,
[48].después de haberse vendido le quedará el derecho de rescate; uno de sus
hermanos podrá rescatarlo. [49].Lo rescatará su tío paterno, o el hijo de su
tío, o algún otro pariente cercano suyo dentro de su familia, o, si le alcanzan
sus recursos, él mismo podrá rescatarse. [50].Contará con su comprador los años
desde que se vendió hasta el año del jubileo, y el precio se calculará en
proporción de los años, valorando sus días de trabajo como los de un jornalero.
[51].Si faltan todavía muchos, devolverá en proporción a ellos, tomando como
base el precio de venta. [52].Si faltan pocos años para el jubileo, se le
calculará en proporción a ellos.
[53].Estará en casa de su patrón, año tras año, como quien
trabaja a jornal. No permitas que se le trate con dureza ante tus ojos. [54].Si
nadie lo rescata, quedará libre el año del jubileo, y sus hijos con él.
[55].Porque es a mí a quien sirven los hijos de Israel, siervos míos son a
quienes yo he sacado del país de Egipto. Yo soy Yavé, el Dios de ustedes.
2.2) También en el Antiguo
Testamento, dentro del Deuteronomio (significa "Segunda Ley", y fue llamado así
por estar ubicado después del conjunto de leyes que ocupan los libros del
Levítico y de los Números), en el Capítulo 23 se dan las "Leyes que resaltan el
carácter sagrado del pueblo de Israel" en los siguientes términos:
[1].Ninguno tomará por esposa a la de su padre; que no se
atreva a deshonrar a su padre. [2].El hombre que tenga los testículos aplastados
o el pene mutilado no será admitido en la asamblea de Yavé. [3].Tampoco el
mestizo será admitido en la asamblea de Yavé, ni aun en la décima generación.
[4].El amonita y el moabita no se admitirán jamás en la asamblea de Yavé, ni aun
después de la décima generación. [5].Porque, cuando ustedes venían de Egipto, no
les salieron al encuentro con pan y agua sino que trajeron a Balaam, hijo de
Beor de la ciudad de Petar en Mesopotamia, para que los maldijera. [6].Pero Yavé,
tu Dios, no escuchó a Balaam y cambió la maldición por bendición, porque Yavé te
ama. [7].A estos pueblos nunca les proporcionarás prosperidad ni bienestar.
[8].Pero no aborrecerás al edomita, pues es hermano tuyo. No aborrecerás al
egipcio, porque fuiste peregrino en su tierra. [9].A la tercera generación, sus
descendientes podrán ser admitidos en la asamblea de Yavé. [10].Cuando salgas de
campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda acción mala. [11].Si hay entre
los tuyos un hombre que no esté puro por causa de una polución nocturna, saldrá
fuera del campamento y no volverá a entrar. [12].Al llegar la tarde se lavará y
a la puesta del sol podrá entrar de nuevo al campamento. [13].Habrá un lugar
afuera del campamento para satisfacer las necesidades naturales. [14].Llevarás
una estaquita al cinturón, con la cual harás un hoyo antes de ponerte en
cuclillas, y luego taparás el excremento con la tierra sacada. [15].Porque Yavé,
tu Dios, recorre el campamento para protegerte y entregar en tus manos al
enemigo. Por eso tu campamento debe ser cosa limpia y sagrada, en que Yavé no
vea nada indecente; de lo contrario se apartaría de ti. [16].No entregarás a su
amo al esclavo que huyó de su casa y se acogió a ti. [17].Se quedará contigo
entre los tuyos, en el lugar que él elija en una de tus ciudades, donde mejor le
parezca; no lo molestarás. [18].No habrá entre las hijas de Israel prostituta
sagrada, ni prostituto sagrado entre los hijos de Israel. [19].Sea cual fuere el
voto que hayas hecho, no llevarás a la casa de Yavé, tu Dios, regalo de
prostitutas, ni salario de perro, o sea, prostituto, porque ambas cosas son
abominables a los ojos de Yavé. [20].No prestarás con interés a tus hermanos, ni
dinero, ni alimentos, ni cualquier otra cosa por la que se cobran intereses.
[21].Al extranjero podrás prestarle con interés, pero a tu hermano, no. Con esto
conseguirás que Yavé, tu Dios, te bendiga en todas tus empresas, en la tierra
que vas a poseer. [22].Si haces algún voto a Yavé, no tardes en cumplirlo,
porque sin duda Yavé te lo reclamará y tú cargarías con un pecado. [23].Pero si
no haces votos, no cometes pecado alguno. [24].Cumplirás tus promesas y, si
haces algún voto, ofrecerás según hayas prometido a Yavé. [25].Si entras en la
viña de tu prójimo, podrás comer las uvas que quieras, pero no podrás llevarte
ninguna. [26].Si pasas por lo sembrados de tu prójimo, podrás arrancar espigas
con tu mano, pero no meterás la hoz en las mieses de tu prójimo.
2.3) Por último, en el Antiguo
Testamento, dentro de los Proverbios en el Capítulo 28 se establece:
[1].El malhechor huye cuando nadie lo persigue, el justo en
cambio se siente más seguro que el león. [2].Los errores de un violento ponen al
mundo en ebullición, con un hombre inteligente vuelve la calma. [3].El hombre
malo que explota a los pobres es como una lluvia devastadora que deja sin pan.
[4].Los que abandonaron la ley aplauden al malvado, los que observan la Ley se
indignan contra él. [5].Los malos no entienden nada de moral, los que buscan a
Yavé lo comprenden todo. [6].Más vale un pobre que vive honradamente, que un
oportunista que se hizo rico. [7].Un muchacho inteligente observa la Ley, el que
frecuenta a los libertinos es la vergüenza de su padre. [8].Préstamos y usura lo
han hecho rico: amontonó para otro que tuvo piedad de los pobres. [9].El que se
niega a escuchar la Ley, hasta su oración indispone a Dios. [10].El que enseña
el mal camino a la gente buena, el mismo caerá en la zanja. [11].El hombre rico
piensa que es sabio, pero el pobre de buen criterio sabe lo que aquél vale.
[12].Cuando triunfan los justos es grande la alegría; cuando ganan los malos,
cada uno se esconde. [13].Ocultar sus faltas no conduce a nada, el que las
reconoce y renuncia a ellas se hace perdonar. [14].Feliz el que nunca pierde el
temor: el que endurece su conciencia caerá en la desgracia. [15].Como un león
rugiente, o un oso hambriento, así es el malvado que domina al pobre pueblo.
[16].Mientras menos inteligente es un jefe, más opresor será: el que aborrece
los abusos durará largo tiempo. [17].El violento que derramó sangre huirá hasta
su muerte, ¡no lo detengan! [18].El que camina sin reproches se salvará, el que
actúa con doblez se perderá. [19].Cultiva tu campo, tendrás tu ración de pan;
persigue ilusiones, te hartarás de privaciones. [20].El que actúa en conciencia
será bendecido en todo, el que corre tras el dinero no estará sin pecado.
[21].Uno debiera ser imparcial, pero hay algunos que se venden por un trozo de
pan. [22].El hombre interesado corre tras la riqueza, no sabe que la miseria lo
está esperando. [23].El que sabe reprochar será un día más apreciado que el que
es bueno para adular. [24].El que roba a su padre diciendo: "¡No es grave!" es
un bandido más. [25].El hombre ambicioso sólo consigue peleas, el que confía en
Yavé tendrá éxito. [26].El que sólo cree en su parecer es un imbécil, el que
actúa con sabiduría saldrá adelante. [27].Al que da al pobre nada le faltará, el
que prefiere no verlo conseguirá maldiciones. [28].Cuando ganan los malos todos
se esconden; cuando son eliminados, los justos se multiplican.
2.4) Es elocuente llegar así a
concluir que el hombre justo, no presta con usura ni cobra intereses desmedidos.
3) El Mercader de Venecia: William
Shakespeare (1564-1616), ó "el dramaturgo de todos los tiempos", es quien mejor
representó la problemática de la "Usura".
Con la objetividad propia de un ser desprovisto -a la hora de
hacer teatro- de sentimentalismos baratos, en una crítica en 5 actos en prosa y
en verso cual es "El Mercader de Venecia", y con El Dux de Venecia; El Príncipe
de Marruecos; El Príncipe de Aragón; Antonio; mercader de Venecia; Bassanio, su
amigo; Solanio; Salerio; Graciano; Lorenzo amante de Jessica; Shylock, judío;
Tubal, otro judío, amigo suyo; Lancelot Gobbo, criado de Shylock; El viejo Gobbo,
padre de Lancelot; Leonardo, criado de Bassanio; Baltasar; Estéfano; Porcia,
rica heredera; Nerissa, doncella de Porcia; Jessica, hija de Shylock como
caracterizados personajes, encontramos un verdadero escenario usurero.
La escena es parte en Venecia, parte en Belmont, casa de campo
de Porcia, en el continente transcurre así:
3.1) Acto Primero:
ESCENA III
BASSANIO y SHYLOCK
SHYLOCK.- Tres mil ducados. Está bien.
BASSANIO.-Sí señor, por tres meses.
SHYLLOK.-Bien, por tres meses.
BASSANIO.-De los cuales, como os dije, Antonio será el
fiador.
SHYLOCK.-Antonio será el fiador. Está bien.
BASSANIO.-¿Podéis darme esa suma? ¿Me vais a complacer?
Necesito pronto contestación.
SHYLOCK.- Tres mil ducados por tres meses: fiador Antonio.
BASSANIO.-¿Y qué decís a eso?
SHYLOCK.-Antonio es un hombre honrado.
BASSANIO.-¿Y qué motivos tienes para dudarlo?
SHYLOCK.- ¡Oh no, no, no!, motivo ninguno: quiero decir que es
buen pagador, pero tiene muy en peligro su caudal. Tiene un barco con destino a
Trípoli, y otro a las Indias. Ahora me acaban de decir en el puente de Rialto
que prepara un navío para Méjico y otro para Inglaterra. Así tiene sus negocios
y capital esparcidos por el mundo. Pero, al fin, los barcos son tablas y los
marineros hombres. Hay ratas de tierra y ratas de mar, ladrones y corsarios, y
además vientos, olas y bajíos. Pero repito que es buen pagador. Tres mil
ducados...; creo que aceptaré la fianza.
BASSANIO.-Puedes aceptarla con toda seguridad.
SHYLOCK.-¿Por qué? Lo pensaré bien. ¿Podré hablar con Antonio?
BASSANIO.-Vente a comer con nosotros.
SHYLOCK.-No, para no llenarme de tocino. Nunca comeré en casa
donde vuestro profeta, el Nazareno, haya introducido sus diabólicos sortilegios.
Compraré vuestros géneros; me pasearé con vosotros; pero comer, beber y orar...,
ni por pienso. ¿Qué se dice en Rialto? ¿Quién es éste?
(Sale Antonio.)
BASSANIO.-El señor Antonio.
SHYLOCK.- (Aparte.) Tiene aire de publicano. Le odio
porque es cristiano y además por el necio alarde que hace de prestar dinero sin
interés, con lo cual está arruinando la usura en Venecia. Si alguna vez le puedo
atrapar, yo saciaré en él todos mis odios. Sé que es grande enemigo de nuestra
santa nación, y en las reuniones de los mercaderes me llena de insultos,
llamando vil usura a mis honrados tratos. ¡Por vida de mi tribu, que no le he de
perdonar!
BASSANIO.-¿Oyes, Shylock?
SHYLOCK.-Pensaba en el dinero que me queda, y ahora caigo en
que no puedo reunir de pronto los tres mil ducados. Pero ¿qué importa? Ya me los
prestará Tubal, un judío muy rico de mi tribu. ¿Y por cuántos meses quieres ese
dinero? Dios te guarde, Antonio. Hablando de ti estábamos.
ANTONIO.- Aunque no soy usurero, y ni presto ni pido prestado,
esta vez quebranto mi propósito por servir a un amigo. Bassanio, ¿has dicho a
Shylock lo que necesitas?
SHYLOCK.-Lo sé: tres mil ducados.
ANTONIO.-Por tres meses.
SHYLOCK.-Lo olvidaba. Es verdad... Pos tres meses... Pero
antes decías que no prestabas a usura ni pedías prestado.
ANTONIO.-Sí que lo dije.
SHYLOCK.-Cuando Jacob apacentaba los rebaños de Labán... Ya
sabes que Jacob, gracias a la astucia de su madre, fue el tercer poseedor
después de Abraham... Sí, el tercero.
ANTONIO.-¿Y Jacob prestaba dinero a usura?
SHYLOCK.-No precisamente como nosotros, pero fíjate en lo que
hizo. Pactó con Labán que le diese como salario todos los corderos manchados de
vario color que nacieran en el hato. Llegó el otoño y las ovejas fueron en busca
de los corderos. Y cuando iban a ayuntarse los lanudos amantes, el astuto pastor
puso, unas varas delante de las ovejas, y al tiempo de la cría todos los
corderos nacieron manchados y fueron de Jacob. Éste fue su lucro y usura, y por
él bendijo el cielo, que bendice siempre el lucro honesto, aunque maldiga el
robo.
ANTONIO.-Eso fue un milagro que no dependía de su voluntad,
sino de la del cielo y Jacob se expuso al riesgo. ¿Quieres con tan santo ejemplo
canonizar tu abominable trato? ¿O son ovejas y corderos tu plata y tu oro?
SHYLOCK.-No sé, pero procrean corno si lo fueran.
ANTONIO.-Atiende, Bassanio. El mismo demonio, para disculpar
sus maldades, cita ejemplos de la Escritura. El espíritu infame, que
invoca el testimonio de las santas leyes, se parece a un malvado de apacible
rostro o a una manzana hermosa de corazón podrido. ¡Qué bella apariencia la de
la falsedad!
SHYLOCK.-Tres mil ducados... Una bonita suma, y por tres
meses... Suma la ganancia...
ANTONIO.-¿Admitís el trato: sí o no, Shylock?
SHYLOCK.- Señor Antonio, innumerables veces me habéis
reprendido en el puente de Rialto por mis préstamos y usuras, y siempre le he
llevado con paciencia y he doblado la cabeza, porque ya se sabe que el
sufrimiento es virtud de nuestro linaje. Me has llamado infiel y perro; y todo
esto solo por tu capricho y porque saco el jugo a mi hacienda, corno es mi
derecho. Ahora me necesitas y vienes diciendo: «Shylock, dame dinero.» Y esto me
lo dice quien derram6 su saliva en mi barba, quien me empuj6 con el pie corno a
un perro vagabundo que entra en casa extraña. Pedís dinero. ¿Y yo qué debía
responderte ahora? «No: ¿cómo un perro ha de tener hacienda ni dinero? ¿Cómo ha
de poder prestar tres mil ducados?», o te diré en actitud humilde y con voz de
siervo: «Señor, ayer te plugo escupirme al rostro; otro día me diste un puntapié
y me llamaste perro, y ahora, en pago de todas estas cortesías, te vaya prestar
dinero.»
ANTONIO.- Volveré a insultarte, a odiarte y a escupirte a la
cara. y si me prestas ese dinero, no me lo prestes como amigo, que sí lo fueras,
no pedirías ruin usura por un metal estéril e infecundo. Préstalo como quien
presta a su enemigo, de quien puede vengarse a placer si falta al contrato.
SHYLOCK.- ¡y qué enojado estáis! ¿Y yo que quería granjear
vuestra amistad, olvidando las afrentas de r. que me habéis colmado? Pienso
prestaras mi dinero sin interés alguno. Ya veis que el ofrecimiento no puede ser
mas generoso.
BASSANIO.- Así parece.
SHYLOCK.- Venid a casa de un escribano, donde firmaréis un
recibo prometiendo que si no me devolvéis en el día preciso y en el lugar
preciso la cantidad estipulada, entregaréis en cambio una libra justa de vuestra
carne, cortada por mí del sitio de vuestro cuerpo que mejor me pareciere.
ANTONIO.- Me agrada el trato: le firmaré, y diré que por fin
he encontrado un judío generoso.
BASSANIO.-No firmarás, en ventaja mía, esa escritura: prefiero
continuar en la necesidad.
ANTONIO.- No temas que llegue el caso de cumplir semejante
escritura. Dentro de dos meses, uno antes de expirar el plazo, habré reunido
diez veces más de esa suma. SHYLOCK.- ¡Oh padre Abraham! ¡Qué mala gente son los
cristianos! Miden a todos los demás con la vara de su mala intención. Decidme:
si Antonio dejara de pagarme en el plazo convenido, ¿qué adelantaba yo con
exigirle que cumpliera el con- trato? Después de todo, una libra de carne humana
vale menos que una de buey, carnero o cabra. Creedme, que si propongo tal
condición, es sólo por pagarme su voluntad. Si os agrada, bien; si no, no me
maltrates, siquiera por la buena amistad que te muestro.
ANTONIO.-Sí, Shylock, firmaré el aval.
SHYLOCK.-Pronto, a casa del notario. Dictad ese chistoso
documento, Yo buscaré el dinero, pasaré por mi casa, que está mal guardada por
un holgazán inútil, y en seguida me reuniré con vosotros.
(Se va.)
ANTONIO.-Vete con Dios, gentil judío. El hebreo se va a volver
cristiano. Me pasma su generosidad.
BASSANIO.-Sospechosas se me antojan frases tan dulces en boca
de semejante malvado.
ANTONIO.-No sufras. El plazo es bastante largo para que
vuelvan mis navíos antes de cumplirse.
3.2) Acto Cuarto
ESCENA PRIMERA Tribunal en Venecia
DUX, SENADORES, ANTONIO, BASSANIO, GRACIANO, SALERIO, HYLOCK y
SOLANIO
DUX.-¿y Antonio?
ANTONIO.-A vuestras órdenes, alteza.
DUX.-Siento pena por ti, porque vienes a responder a la
demanda de un enemigo cruel y sin entrañas, en cuyo pecho nunca halló lugar la
compasión ni el¡ amor, y cuya alma no encierra ni un grano de piedad.
ANTONIO.- Ya sé que vuestra alteza ha puesto empeño en calmar
su feroz encono; pero sé también que permanece inflexible, y que no me queda,
según las leyes, recurso alguno para salvarme de sus iras. A ellas sólo puedo
oponer la paciencia y la serenidad. Mi alma tranquila y resignada soportará
todas las durezas y ferocidades de la suya.
DUX.-Decid que venga el judío ante el tribunal.
SALERIO.-Ya viene, señor. Está fuera, esperando vuestras
órdenes. (Entra Shylock.)
DUX.-¡Haceos atrás! ¡Que se presente Shylock! Cree el mundo, y
yo con él, que quieres apurar tu cruel- dad hasta las heces, y luego cuando la
sentencia se pronuncie, hacer alarde de piedad y mansedumbre, todavía más odiosa
que tu crueldad primera. Cree la gente que en vez de pedir el cumplimiento del
contrato que te concede una libra de carne de este desdichado mercader,
desistirás de tu demanda, te moverás a lástima, le perdonarás la mitad de la
deuda, considerando las grandes pérdidas que ha tenido en poco tiempo, y que
bastarían a arruinar al más opulento mercader monarca, y a conmover entrañas de
bronce y corazones de pedernal, aunque fuesen de turcos o tártaros selváticos,
ajenos de toda delicadeza y buen comedimiento. Todos esperamos de ti una cortés
respuesta.
SHYLOCK.- Vuestra alteza sabe mi intenci6n, y he jurado por el
sábado lograr cumplida venganza. Si me la negáis, vergüenza eterna para las
leyes y libertades venecianas! Me diréis que ¿por qué estimo más una libra de
carne de este hombre que tres mil ducados? Porque así se me antoja. ¿Os place
esta contestación? Si en mi casa hubiera un ratón importuno, y yo me empeñara en
pagar diez mil ducados por matarle, ¿lo llevaríais a mal? Hay hombres que no
pueden ver en su mesa un lechón asado, otros que no resisten la vista de un gato
animal tan útil e inofensivo, y algunos que orinan en oyendo el son de una
gaita. Efectos de antipatía que todo lo gobierna. y así como ninguna de estas
cosas tiene razón de ser, yo tampoco la puedo dar para seguir este pleito
odioso, a no ser el odio que me inspira hasta el nombre de Antonio. ¿Os place
esta respuesta?
BASSANIO.-No basta, cruel hebreo, para disculpar tu fiereza
increíble.
SHYLOCK.-:-Ni yo pretendo darte gusto.
BASSANIO.-¿ Y mata siempre el hombre a los seres que aborrece?
SHYLOCK.-¿ y quién no procura destruir lo que él
odia?.BASSANIO.-No todo agravio provoca a tanta indignación desde luego.
SHYLOCK.-¿Consentirás que la serpiente te muerda dos veces?
ANTONIO.-Mira que estás hablando con un judío. Más fácil te
fuera arengar a las olas de la playa cuando más furiosas están y conseguir que
se calmen; o preguntar al lobo por qué devora a la oveja y deja huérfano al
cordero; o mandar callar a los robles de la selva y conseguir que el viento no
agite sus verdes ramas; en suma, mejor conseguirías cualquier imposible que
ablandar el durísimo corazón de ese hebreo. No le ruegues más, no le importunes;
haz que la ley se cumpla pronto, a su voluntad.
BASSANIO.-En vez de los tres mil ducados toma seis.
SHYLOCK.-Aunque dividieras cada uno de ellos en seis, no lo
aceptaría. Quiero que se cumpla el trato.
DUX.-¿ Y quién ha de tener compasión de ti, si no la tienes de
nadie?
SHYLOCK.-¿Y qué he temer, si a nadie hago daño? Tantos
esclavos tenéis, que pueden serviros como mulos, perros o asnos en los oficios
más viles y groseros. Vuestros son; vuestro dinero os han costado. Si yo
os dijera: dejadlos en libertad, casadlos con vuestras hijas, no los hagáis
sudar bajo la carga, dadles camas tan nuevas como las vuestras y tan delicados
manjares como los que vosotros coméis, ¿no me responderíais: «son vuestros»?
Pues lo mismo os respondo yo. Esa libra de carne que pido es mía, y buen
dinero me ha costado. Si no me la dais, maldigo de las leyes de Venecia, y pido
justicia. ¿Me la dais? ¿Sí o no?
DUX.-Usando de la autoridad que tengo, podría suspender el
consejo, si no esperase al doctor Belario, famoso jurisconsulto de Pisa, a quien
deseo oír en este negocio.
SALERIO.-Señor, afuera aguarda un mensajero que acaba de
llegar de Padua con cartas del doctor.
DUX.-Entregádmelas, y que pase el mensajero.
BASSANIO.-¡Valor, Antonio! Te juro por mi nombre, que he de
dar al judío toda mi carne y mi sangre y mis huesos antes de consentir que
vierta una sola gota de la sangre tuya.
ANTONIO.-Soy como la res apartada en medio de un rebaño sano.
La fruta podrida es siempre la primera que cae del árbol. Dejadla caer: tú,
Bassanio, sigue viviendo, y con eso pondrás un epitafio sobre mi . sepulcro.
(Sale Nerissa, disfrazada de pasante del procurador)
DUX.-¿Vienes de Padua? ¿Traes algún recado del doctor Belario?
NERISSA.-Vengo de Padua, seÑor. Belario os saluda.
(Le entrega la carta.)
BASSANIO.-Shylock, ¿por qué afilas tanto tu cuchillo?
SHYLOCK.-Para cortar a Antonio la carne que me debe.
GRACIANO.-Ningún metal, ni aun el hierro del ha- cha del
verdugo, te iguala en dureza, maldecido hebreo. ¿No habrá medio de amansarte?
SHYLOCK.-No, por cierto, aunque mucho aguces tu entendimiento.
GRACIANO.-¡Maldito seas, infame perro! ¡Maldita sea la
justicia que te deja vivir! Cuando te veo, casi doy asenso a la doctrina
pitagórica que enseña la trasmigración de las almas de los brutos a los hombres.
Sin duda tu alma ha sido de algún lobo, inmolado por homicida, y que desde la
horca fue volando a meterse en tu cuerpo cuando aún estabas en las entrañas de
tu infiel madre: porque tus instintos son rapaces, crueles y sanguinarios como
los del lobo.
SHYLOCK.-Como no logres quitar el sello del con- trato, nada
conseguirás con tus destempladas voces sino ponerte ronco. Graciano, modera tus
ímpetus y no pierdas la razón. Yo sólo pido justicia.
DUX.-Belario en esa carta recomienda al Consejo un joven
bachiller, buen letrado. ¿Dónde está?
NERISSA.-Muy cerca de aquí, aguardando vuestra licencia para
entrar.
DUX.- Y se la doy de todo corazón. Vayan dos o tres a
recibirle de la manera más respetuosa. Entre tanto, leamos de nuevo la carta de
Belario: «Alteza: cuando recibí vuestra carta me hallaba gravemente enfermo,
pero dio la casualidad de que, en el momento de llegar el mensajero, estaba
conmigo un joven doctor de Padua llamado Baltasar. Le conté el pleito entre
Antonio y el judío: repasamos pronto muchos libros: le dije mi parecer, que es
el que os expondrá, rectificado por su inmenso saber, para el cual no hay elogio
bastante. Él hará lo que deseáis. No os fijéis en lo mozo que es, ni creáis que
por eso vale menos, pues nunca hubo en cuerpo tan juvenil tan maduro
entendimiento. Recibidle, pues, y más que mi recomendación, han de favorecerle
sus propias acciones.» Esto es lo que Belario dice. Aquí viene el doctor, si no
me equivoco. (Sale Porcia, de abogado.) ¿Venís por encargo de Belario?
PORCIA.-Sí, poderoso señor.
DUX.-Bien venido seáis. Tomad asiento. ¿Estáis enterado de la
cuestión que ha de sentenciar el tribunal?
PORCIA.-Perfectamente enterado. ¿Quiénes son el mercader y el
judío?
DUX.-Antonio y Shylock; acercaos.
PORCIA.-¿Sois vos Shylock? SHYLOCK.-Ése es mi nombre.
PORCIA.-Raro litigio tenéis; extraña es vuestra demanda, y no
se os puede negar, conforme a las leyes de Venecia. Corre mucho peligro vuestra
víctima. ¿No es verdad?
ANTONIO.- Verdad es.
PORCIA.-¿Confesáis haber hecho ese trato?
ANTONIO.-Lo confieso. PORCIA.-Entonces es necesario que el
judío se compadezca de vos.
SHYLOCK.-¿Y por qué? ¿Qué obligación tengo? Decídmelo.
PORCIA.-La clemencia no quiere fuerza; es como la plácida
lluvia del cielo que cae sobre un campo y le fecunda; dos veces bendita porque
consuela al que la da y al que la recibe. Ejerce su mayor poder entre los
grandes; el signo de la autoridad en la tierra es el cetro, rayo de los
monarcas. Pero aún vence el cetro la clemencia, que vive, como en su trono, en
el alma de las reyes. La clemencia es atributo divino, y el poder humano se
acerca al de Dios cuando modera con la piedad la justicia. Hebreo, ya que pides
no más que justicia, piensa que si sólo justicia hubiera, no se salvaría ninguno
de nosotros. Todos los días en la oración, pedimos clemencia, pero la misma
oración nos enseña a perdonar como deseamos que nos perdonen. Te digo esto sólo
para moverte a compasión, porque como insistas en tu demanda, no habrá más
remedio, con arreglo a las leyes de Venecia, que sentenciar el pleito en favor
tuyo y contra Antonio.
SHYLOCK.- Yo cargo con la responsabilidad de mis actos. Pido
que se ejecute la ley y que se cumpla el contrato.
PORCIA.-¿No puede pagar en dinero?
BASSANIO.-Yo le ofrezco en nombre suyo, y duplicaré la
cantidad, y aun la pagaré diez veces, si es necesario, y daré en prenda las
manos, la cabeza y hasta el corazón. Si esto no os parece bastante, será porque
la malicia vence a la inocencia. Romped para este solo caso esa ley tan dura.
Evitaréis un gran mal con uno pequeño y contendréis la ferocidad de ese tigre.
PORCIA.-Imposible. Ninguno puede alterar las leyes de Venecia.
Sería un ejemplo funesto, una causa de ruina para el estado. No puede ser.
SHYLOCK.-¡Es un Daniel quien nos juzga! ¡Sabio y joven juez,
bendito seas!
PORCIA.-Déjame examinar el contrato.
SHYLOCK.- Tómale, reverendísimo doctor.
PORCIA.-Shylock, te ofrecen tres veces el doble de esa
cantidad.
SHYLOCK.-¡No! ¡No! Lo he jurado y no quiero ser perjuro,
aunque se empeñe toda Venecia.
PORCIA.-Ha expirado el plazo, y dentro de la ley puede el
judío reclamar una libra de carne de su deudor. Ten piedad de él; recibe el
triple del dinero y déjame romper el contrato.
SHYLOCK.-Cuando en todas sus partes esté cumplido. Pareces
juez íntegro, ,conoces la ley, has explicado bien el caso; sólo te pido con
arreglo a esa ley, de la cual eres fiel intérprete, sentencies pronto. Te juro
que no hay poder humano que me haga dudar ni vacilar un punto. Pido que se
cumpla la escritura.
ANTONIO.-Pido al tribunal que emita su sentencia.
PORCIA.-Bueno; preparad el pecho a recibir la herida.
SHYLOCK.-¡Oh sabio y excelente juez!
PORCIA.-Le ley no tiene duda ni admite excepción en cuanto a
la pena.
SHYLOCK.- ¡Cierto, cierto! ¡Oh docto y severísimo juez!
¡Cuánto más viejo en jurisprudencia que en años!
PORCIA.-Apercibid el pecho, Antonio.
SHYLOCK.-Sí, sí, ése es el contrato. ¿No es verdad, sabio
juez? ¿No dice que ha de ser cerca del corazón?
PORCIA.-Verdad es. ¿Tenéis una balanza para pesar la carne?
SHYLOCK.-Aquí la tengo.
PORCIA.- Traed un cirujano que cierre sus heridas, Shylock,
porque corre peligro de desangrarse.
SHYLOCK.-¿Dice eso la escritura?
PORCIÁ.-No entra en el contrato, pero debéis hacerlo como obra
de caridad.
SHYLOCK.-No lo veo aquí; la escritura no lo dice.
PORCIA.-¿Tenéis algo que alegar, Antonio?
ANTONIO.-Casi nada. Dispuesto estoy a todo y armado de valor.
Dame la mano, Bassanio. Adiós, amigo. No te duelas de que he perecido por
salvarte. La fortuna se ha mostrado conmigo más clemente de lo que acostumbra.
Suele dejar que el ] infeliz sobreviva a la pérdida de su fortuna y contemplar
con torvos ojos su desdicha y pobreza, pero a mí me ha libertado de esa miseria.
Saluda en mi nombre a tu honrada mujer; cuéntale mi muerte; dile cuánto os
quise; sé fiel a mi memoria, y cuando ella haya oído toda la historia, podrá
juzgar y sentenciar si fui o no buen amigo de Bassanio. No me quejo del pago de
la deuda; pronto la habré satisfecho toda si la mano del judío no tiembla.
BASSANIO.-Antonio, quiero más a mi mujer que a mi vida, pero
no te amo a ti menos que a mi mujer y a mi alma y a cuanto existe, y juro que lo
daría todo por salvarte.
PORCIA.-No te había de agradecer tu esposa tal juramento si
estuviera aquí.
BASSANIO.-Ciertamente que adoro a mi esposa. ¡Ojalá que
estuviese en el cielo para que intercediera con algún santo que calmase le ira
de ,ese perro!
NERISSA.-Gracias que no te oye tu mujer, porque con tales
deseos no podría haber paz en vuestra casa.
SHYLOCK.-¡Qué cónyuges! j Y son cristianos! Tengo una hija, y
preferiría que se casase con ella un hijo de Barrabás antes que un cristiano.
Pero estamos perdiendo el tiempo. No os detengáis; prosiga la sentencia.
PORCIA.-Según la ley y la decisión del tribunal, te pertenece
una libra de su carne.
SHYLOCK.-¡Oh juez doctísimo! ¿Has oído la sentencia, Antonio?
Prepárate.
PORCIA.-Un momento no más. El contrato te otorga una libra de
su carne, pero ni una gota de su sangre. Toma la carne, que es lo que te
pertenece; pero si derramas una gota de su sangre, tus bienes serán confiscados
conforme a la ley de Venecia.
GRACIANO.-¿Lo has oído, Shylock?
SHYLOCK.-¡Oh juez recto y bueno! ¿Eso dice la ley?
PORCIA.- Tú mismo lo verás. Justicia pides, y la tendrás tan
cumplida como deseas.
GRACIANO-¡Oh juez íntegro y sapientísimo!
SHYLOCK.-Me conformo con la oferta del triple de la suma;
poned en libertad al cristiano.
BASSANIO.-Aquí está el dinero.
PORCIA.-¡Deteneos! Tendrá el hebreo completa justicia. Se
cumplirá la escritura.
GRACIANO.-¡Qué juez tan prudente y recto!
PORCIA.-Prepárate ya a cortar la carne, pero sin derramar la
sangre, y ha de ser una libra, ni más ni menos. Si tomas más, aunque sea
la vigésima parte de un adarme, o inclinas, por poco que sea, la balanza,
perderás la vida y la hacienda.
GRACIANO.-¡Es un Daniel, es un Daniel! Al fin te hemos cogido.
PORCIA.-¿Qué esperas? Cúmplase la escritura.
SHYLOCK.-Me iré si me dais el dinero.
BASSANIO.-Aquí está.
PORCIA.-Cuando estabas en el tribunal, no quisiste aceptarlo.
Ahora tiene que cumplirse la escritura.
GRACIANO.-¡Es otro Daniel, otro Daniel! Frase tuya felicísima,
Shylock.
SHYLOCK.-¿No me daréis ni el capital?
PORCIA.- Te daremos lo que te otorga el contrato. Cóbralo si
te atreves, judío.
SHYLOCK.-¡Pues que se quede con todo, y el diablo le lleve!
Adiós.
PORCIA.-Espera, judío. Aun así te alcanzan las leyes. Si algún
extraño atenta por medios directos o in- directos contra la vida de un súbdito
veneciano, éste tiene derecho a la mitad de los bienes del reo, y el estado a la
otra mitad. El dux decidirá de su vida. Es así que tú, directa o indirectamente,
has atentado contra la existencia de Antonio; luego la ley te coge de medio a
medio. Póstrate a las plantas del dux y pídele perdón.
GRACIANO.- y suplícale que te conceda la merced de que te
ahorques por tu mano; aunque estando confiscados tus bienes, no te habrá quedado
con qué comprarte una cuerda y tendrá que ahorcarte el pueblo a su costa.
DUX.- Te concedo la vida, Shylock, aun antes que me la pidas,
para que veas cuánto nos diferenciamos de ti. En cuanto a tu hacienda, la mitad
pertenece a Antonio, y la otra mitad al estado, pero quizá puedas condonarla
mediante el pago de una multa.
PORCIA.-La parte del estado, no la de Antonio.
SHYLOCK.-¿Y para qué quiero vivir? ¿Cómo he de vivir? Me
dejáis la casa, quitándome los puntales que la sostienen.
PORCIA.-¿Qué puedes hacer por él, Antonio?
GRACIANO.-Regálale una soga, y basta.
ANTONIO.-Si el dux y el tribunal le dispensan del pago de la
mitad de su fortuna al erario, yo le perdono la otra media, con dos condiciones:
la primera, que abjure de sus errores y se haga cristiano; la
segunda, que por una escritura firmada en esta misma audiencia instituya
herederos de todo a su hija y a su yerno Lorenzo.
DUX.-Juro que así lo hará, o, si no, revocaré el poder que le
he concedido.
PORCIA.-¿Aceptas, judío? ¿Estás satisfecho?
SHYLOCK.-Estoy satisfecho y acepto.
PORCIA.-Hágase, pues, la donación en forma.
SHYLOCK.- Yo me voy, si me lo permitís, porque estoy enfermo.
Enviadme el acta y yo la firmaré.
DUX.- Vete, pero lo harás.
GRACIANO.- Tendrás dos padrinos cuando te bauticen. Si yo
fuera juez, habías de tener diez más, para. que te llevasen a la horca y no al
bautismo. (Se va Shylock.)
DUX.-(A Porcia.) Os invito a mi mesa.
PORCIA.-Perdone vuestra alteza, pero hoy mismo tengo que ir a
Padua, y no me es lícito detenerme.
DUX.- Lástima que os detengáis tan poco tiempo! Antonio, haz
algún obsequio al forastero, que, a mi entender, algo merece.
(Vase el dux, y con él, los senadores.)
BASSANIO.-Digno y noble caballero, gracias a vuestra agudeza y
buen entendimiento, nos vemos hoy libres mi amigo y yo de una calamidad
gravísima. En pago de tal servicio, os ofrecemos los tres mil ducados que
debíamos al judío.
ANTONIO.- Y será eterno nuestro agradecimiento en obras y
palabras.
PORCIA.-Bastante paga es para mí el haberos salvado. Nunca fue
el interés norte de mis acciones. Si alguna vez nos encontramos., reconocedme:
no os pido más. Adiós.
BASSANIO.- Yo no puedo menos de insistir, hidalgo. Admitid un
presente, un recuerdo, no como paga. No rechacéis nuestras ofertas. Perdón.
PORCIA.-Necesario es que ceda. (A Antonio.)Llevaré por
memoria vuestros guantes. (A Bassanio.) y en prenda de cariño vuestra
sortija. No apartéis la mano: es un favor que no podéis negarme.
BASSANIO.-¡Pero si esta sortija nada vale! Vergüenza tendría
de dárosla.
PORCIA.-Por lo mismo la quiero, y nada más aceptaré. Tengo
capricho de poseerla.
BASSANIO.- Vale mucho más de lo que ha costado. Os daré otra
sortija, la de más precio que haya en Venecia. Echaré público pregón para
encontrarla. Pero ésta no puede ser.. ., perdonadme.
PORCIA.-Sois largo en las promesas, caballero. Primero me
enseñasteis a mendigar, y ahora me enseñáis cómo se responde a un mendigo.
BASSANIO.-Es regalo de mi mujer ese anillo, y le hice
juramento y voto formal de no darlo, perderlo ni venderlo.
PORCIA.-Pretexto fútil, que sirve a muchos para negar lo que
se les pide. Aunque vuestra mujer fuera loca, me parece imposible que
eternamente le durara el enojo por un anillo, mucho más sabiendo la ocasión de
este regalo. Adiós. (Se van Porcia y Nerissa.)
ANTONIO.-Bassanio, dale el anillo, que tanto como la promesa
hecha a tu mujer valen mi amistad y el servicio que nos ha prestado.
BASSANIO.-Corre, Graciano, alcánzale, dale esta sortija, y si
puedes llévale a casa de Antonio. No te detengas. (Vase Graciano.)
Dirijámonos hacia tu casa, y mañana al amanecer volaremos a Belmont. En marcha,
Antonio.
3.3) Resta poco que decir, porque el
arquetipo del usurero encuentra su emblema con Shylock, máxime cuando William
Shakespeare, tiene en éste personaje su expresión máxima de personificaciones.
El amor, también presente tiene su lucha y por ella alcanza la merecida
victoria.
La lectura completa de la obra de referencia, es muy
esclarecedora a la hora de identificar los conflictos actuales con los debates
históricos de la usura.
4) Algo para machacar: El
endeudamiento de las Américas (del Centro y del Sur) con las potencias, repite
el escenario veneciano y sin roturas de bancos en las plazas en manos de
poderosos. El dinero no tiene justificativo propio, no es ni debe ser un fin.
La expresión: "Los negocios son los negocios" debe
reformularse. Muchísimos pobres y muy pocos ricos es el espejo del momento que
pone sobre el tapete la crueldad, la pobreza material y espiritual y la miseria
humana.
Creo entender que un grueso porcentaje de economistas que
viven de la política y no para la política no se dan cuenta que los grandes
temas o problemas de la economía, trastocar y/o se traducen en grandes temas o
problemas del hombre. Es evidente que todo se origina en el hombre y la
eco-nomía (normas de la casa) está al servicio del hombre, ergo a los problemas
económicos (que también son humanos), hay que darles respuestas y soluciones
humanas.
Las oportunidades económicas, las cosas de la vida, el dinero
y el poder no nos debe trastornar y hacernos sentir indiferentes a todo. Puede
tornarnos distintos, aún así, debemos condenar la usura y desalentar su práctica
porque atenta contra la equidad.
No puedo pensar -ni siquiera por un instante- en mundo que se
encuentre habitado por todos nosotros (humanos) pero disfrutado por unos pocos
(supra humanos), cuando TODOS somos hermanos y herederos de la misma herencia:
la vida, la libertad y el amor.