Caracas, Jueves, 17 de abril de 2014

Sección: Sociedad

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Transformación universitaria

Estrategias de cambio para la educación superior venezolana

Lunes, 1 de octubre de 2001

Documento aprobado por la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (AVERU), en reunión ordinaria del 2 de agosto de 2001

I. Antecedentes

El cuatro de diciembre de 1997, la Comisión de Transformación Universitaria, designada por la Asociación Venezolana de Rectores Universitarios (AVERU) presentó a consideración de la Asamblea de esta organización un documento final denominado “La Transformación Universitaria, Estrategias de Cambio para la Educación Superior Venezolana”. Este documento fue debatido en varias sesiones de AVERU y al mismo se le incorporaron aportes institucionales e individuales, especialmente de Rectores y Ex-Rectores vinculados al proceso de transformación y modernización de las Universidades Nacionales.

El documento en cuestión, estableció las bases doctrinarias para llevar a cabo un proceso de transformación y modernización de las universidades nacionales y se fijó como objetivo contribuir a definir la posición de AVERU y de las universidades ante el Consejo Nacional de Universidades, para establecer una alternativa viable a fin de iniciar un proceso de cambio. En consecuencia. se definieron las bases conceptuales fundamentadas en un conjunto de principios que permitieran a nuestras instituciones avanzar en un proceso de transformación. Del mismo modo, proporcionar una base para que el CNU estableciera un conjunto de políticas, normas y criterios para la formulación de proyectos y programas relativos a una transformación universitaria.

Los planteamientos que se derivaron del trabajo presentado por la Comisión de Transformación Universitaria de AVERU, además de ser debatido en su propio seno, fue objeto de amplia discusión en distintos sectores en las diferentes universidades e instituciones de educación superior por mas de ocho meses y sobre su contenido existió un acuerdo general, y sobre esta base se presentó a consideración del Consejo Nacional de Universidades, el cual lo aprobó en sesión ordinaria del día 12 de diciembre de 1997, y recomendò lo siguiente:

  • Requerir a las universidades el inicio y ejecución de las acciones imprescindibles para la transformación y modernización de las instituciones dentro de las estrategias requeridas por la educación superior venezolana.
  • Remitir el documento sobre la Transformación Universitaria y las Estrategias de Cambio para la Educación Superior Venezolana y el presente acuerdo a los Consejos Universitarios y a las respectivas comunidades para que en base a las características y objetivos específicos de cada Institución apliquen las decisiones y acciones que consideren pertinentes, comprendidas dentro del marco legal correspondiente y de las orientaciones enmarcadas en el documento aprobado.
  • Solicitar a los representantes de los Poderes Públicos, nacionales y regionales para que apoyen y participen activamente en el proceso de transformación planteado y especialmente en aquellos aspectos que son de su competencia.

A partir de ese momento, las universidades venezolanas, actuando dentro de un ambiente socio político de muchas dificultades, producto del cambio de paradigma político nacional y muy especialmente de la promulgación de una nueva Constitución Nacional en el Proceso Constituyente; se abocaron a la programación e instrumentación de procesos de cambio los cuales incluyeron la revisión de muchos de sus estatutos o reglamentos y a la revisión curricular de muchos de sus planes de estudio y a una revisión de sus estrategias de desarrollo de la docencia, investigación y extensión universitaria.

El proceso iniciado ha encontrado un sinnúmero de problemas operacionales y políticos, signados por las restricciones de orden financiero, la adaptación a las normativas del CNU, y a los cambios de orientación de la política universitaria caracterizada por la intervención de los Institutos y Colegios Universitarios y el cambio de autoridades en algunas Universidades Experimentales. Los conflictos gremiales y la controversia generada por las nuevas orientaciones del Gobierno Nacional han inducido efectos importantes en el sistema educativo y han influenciado de manera directa e indirecta a las universidades nacionales, razón por la cual se han producido situaciones que inducen a acelerar los cambios en las universidades y sobre los cuales hay un relativo consenso en lo doctrinario más no así en lo operativo e instrumental. Estas contradicciones, han provocado situaciones dramáticas en la universidad venezolana la cual ha reclamado su derecho de hacer los cambios dentro del entorno de su propia autonomía, preservando la democracia interna y el apego a la Ley de Universidades.

La situación mencionada ha sido considerada por AVERU, lo cual ha llevado a debatir el tema con la intención de abrir un diálogo constructivo para favorecer un ambiente de cambio dentro de la institucionalidad, preservando los elementos doctrinarios de la universidad autónoma.

Dentro de este contexto, AVERU solicitó de la Comisión de Política Universitaria que revisará todas las actuaciones en materia de modernización y transformación universitaria para actualizar las bases de los procesos de cambio. En esta dirección la Comisión revisó toda la documentación y las actuaciones de las instituciones y formulo un documento actualizado para orientar los procesos de cambio que desde hace algún tiempo se iniciaron en las universidades nacionales. En efecto, sé reformularon las bases estratégicas a objeto de dirigir un curso de acción y así contribuir con la universidad venezolana a continuar de manera acelerada con las transformaciones universitarias orientadas a su modernización.

II. La necesidad de la transformación universitaria

La Asociación Venezolana de Rectores Universitarios, (AVERU), las universidades y otras instituciones relacionadas con la educación superior, están promoviendo salidas inmediatas para propiciar un cambio en la educación superior venezolana, en este sentido la AVERU ha estimulado acciones coordinadas en las universidades nacionales destinadas a encontrar vías de solución dentro de un programa de acción que permita, lograr el máximo consenso deseable para inducir el Proceso de Transformación..

Es urgente y pertinente abordar un proceso de cambio de la educación universitaria. Este proceso debe ser liderado por su estructura representativa e institucional, con la participación responsable de todos los miembros de la comunidad universitaria y de la sociedad a la cual ella debe servir, debido al vertiginoso proceso de deterioro y conflictividad generado dentro y fuera del sector universitario, los altos costos de la educación formal presencial y la limitada participación, tanto de la Sociedad Civil como de las Comunidades Universitarias, en el proceso de transformación.

La Educación Superior forma parte del sistema educativo nacional y constituye una etapa para la formación integral del ciudadano, Es por ello, que más allá de una formación humanística, científica y técnica, ella debe promover el logro de objetivos que tienen relación con la realización plena de la condición humana. Se trata de lograr, el pleno desarrollo de la personalidad y el logro de un hombre sano, culto, crítico y apto para convivir en una sociedad democrática, justa y libre, basada en la familia como célula fundamental y en la valoración del trabajo, en la preservación y enriquecimiento del ambiente, capaz de participar activa, consciente y solidariamente en los procesos de transformación social, consustanciado con los valores de la identidad nacional y con la comprensión, la tolerancia, la convivencia y las actitudes que favorezcan el fortalecimiento de la paz entre las naciones y los vínculos de integración y solidaridad latinoamericana.

Se orientan estos conceptos de la transformación hacia la formación de un tipo de profesional hábil para un mundo competitivo, globalizado, regionalizado y en proceso acelerado de transformación, que debe ser orientado al logro de la vigencia de los valores transcendentales del ser humano; la cual no se plantea para relevar al Estado de su función social, sino para ampliar el servicio y mejorar la calidad.

Se supone, adicionalmente, que la formación universitaria no se puede lograr solamente con la enseñanza de conocimientos, habilidades y destrezas, sino también mediante el testimonio de su profesorado en el comportamiento y en la acción, de tal manera que el ejemplo y la conducta le permita al estudiante encontrarse en un diálogo constante y asuma a su vez un comportamiento en hábitos y normas de conducta que lo estimulen a asumir esos valores, especialmente los relacionados con los valores éticos.

Un proyecto de transformación se justifica en las circunstancias actuales, principalmente por el proceso de deterioro y crisis presupuestaria crónica y las limitaciones que está generando para el mejor funcionamiento dentro del entorno socio político nacional. La gravedad de la situación obliga a que las distintas Instituciones busquen en el proceso de transformación, soluciones viables a corto y mediano plazo.

Los objetivos de una transformación conducen a diagnosticar el malestar, a formular proyectos para la transformación, y la modernización, reorientar los precarios recursos disponibles, incrementar la eficiencia y la pertinencia, la producción académica, fortalecer a la universidad como Institución Social dirigente, y lograr que el Estado y la Sociedad Venezolana entiendan y apoyen el papel y relevancia del sector como generador de estrategias para el logro del desarrollo integral de la Nación.

La elaboración y ejecución de proyectos de cambio pretenden estimular y canalizar a la universidad para transformar sus estructuras, hacerlas más planas y funcionales actualizando sus funciones tradicionales para hacer docencia activa, investigación básica y aplicada, extensión masiva, así como actividades remediales y de postgrado de alta excelencia y pertinencia social. Adicionalmente, actualizar al docente, ampliar y adecuar las instalaciones físicas, apoyar las ramas precedentes de educación en las regiones, establecer sistemas regionales de Educación Superior y ajustar las normativas legales a los resultados de la transformación.

III. Proyectos de transformación del sector universitario

El proceso de cambio en la educación superior venezolana requiere definiciones esenciales, considerando que las universidades son entes de cambio social, que el trabajo universitario es un proyecto de vida y debe preservar el carácter académico, su autonomía, su vida democrática, el respeto de la autonomía y una actitud crítica, que sean estimuladoras del desarrollo y actúen como la conciencia ética de los pueblos,

La proposición fundamental se refiere a la EDUCACION PARA TODA LA VIDA, garantizando oportunidades de acceso a la educación en diferentes etapas de la vida, en diferentes niveles y con diferentes objetivos, y atender a la capacitación y actualización de trabajadores y profesionales, así como de sus propios cuadros docentes y administrativos.

Visión de la Universidad hacia el futuro:

  • Una comunidad de personas y de saberes orientada por la libre búsqueda de la verdad y la afirmación de los valores trascendentales del ser humano.
  • Abierta y Pro-activa: Una universidad integrada a la sociedad donde se inserta y a la comunidad internacional, apoyada en las circunstancias locales, pero totalmente comprometida en la búsqueda universal de la verdad y el avance del conocimiento.
  • Democrática: La universidad debe garantizar el ingreso y permanencia, de todos aquellos que tienen capacidad y vocación para cursar estudios superiores, sin distingo de condición socio económica, pero participativa y contributiva a un cierto nivel y permitir que este facilite el rendimiento estudiantil.
  • Rectora: La Universidad es fundamentalmente una comunidad académica, integrada por profesores y estudiantes que dedican su trabajo intelectual a la libre búsqueda de la verdad, en todas sus manifestaciones, a la creación y difusión del conocimiento, representado por la ciencia, la técnica y las humanidades, y al cultivo de los valores trascendentales del hombre. La Universidad debe estar al servicio de la nación y le corresponde colaborar con la orientación del país mediante la contribución doctrinaria en el esclarecimiento de los problemas nacionales.

La Universidad tiene como misión fundamental procurar la formación integral de sus estudiantes a fin de garantizar un egresado culto y docto, con competencia profesional y sensibilidad social, que sea consciente de su obligación de servir a los demás y en especial a los más débiles y carentes de medios. La formación integral se define como un proceso educativo continuo que partiendo de una concepción amplia del ser humano, procura el desarrollo armónico de sus diversas capacidades en favor del bien común. de esta manera, la Universidad se propone que sus estudiantes perciban el desarrollo científico y tecnológico en el ámbito del proceso social y económico que lo ha hecho posible, del ambiente natural que modifica y de las consecuencias humanas que comporta.

La Universidad es rectora en la formación integral y difusión de los valores trascendentales, la educación cívica para la vida de una sociedad democrática y participativa, el rescate de los valores éticos y la formación de la conciencia de la responsabilidad social que tienen todos los que forman la comunidad universitaria. La universidad debe cumplir con las expectativas de la sociedad en la cual se inserta, en función de sus demandas de formación de recursos humanos de alto nivel en áreas prioritarias para el progreso nacional, de los avances de la ciencia y la tecnología para la inserción del país en forma competitiva en la sociedad internacional y del acercamiento universidad-comunidad mediante el reforzamiento de programas de extensión y otros similares.

La universidad debe perseguir él mas alto nivel de calidad en los programas que ofrece, debe someterse a auto evaluaciones y co-evaluaciones externas periódicas, procesos que concluirían en la acreditación total o parcial de los programas académicos y de la institución, información que hará del conocimiento público. Ella es parte de un sistema educativo con sus componentes formales y no formales, y debe estar en estrecha relación con los demás niveles de la educación. Para ello, la universidad y el resto del sistema educativo deben conjugar sus programas para producir el tránsito de un programa a otro de forma integrada y flexible.

La universidad no puede olvidar que su objetivo final es el de lograr que cada hombre llegue a ser lo que quiere ser y desarrollar su propia interioridad, que pueda afirmar su conciencia personal, la razón de su ser, que tenga ideales para darle un sentido y un propósito a su vida, que cultive la amistad, la generosidad, la solidaridad del hombre que vive en sociedad con los demás hombres, que cultive la convivencia en un ambiente de tolerancia, de respeto a los demás, donde se valora la ley como la expresión de la vida en democracia y donde su libertad y su dignidad se afirman como las bases esenciales de su existir, de su valor para actuar y de una realización cuyo fin último es, en definitiva, la búsqueda de su propia felicidad. La Universidad debe tener en cuenta también, que este proceso está asociado con el propósito de facilitar la creatividad, el desarrollo de la imaginación, él aprender a pensar, la liberación del pensamiento intuitivo, el estímulo a las capacidades de ingenio en la búsqueda de soluciones a problemas nuevos.

Este enfoque, supone que la formación universitaria no se puede lograr solamente con la enseñanza de conocimientos, habilidades y destrezas, sino también mediante el testimonio de su profesorado en el comportamiento y en la acción, de tal manera que el ejemplo y la conducta en el diario vivir del ambiente universitario le permita al estudiante encontrarse en un diálogo constante con su profesorado y asuma un comportamiento en hábitos y normas de conducta que lo estimulen a mejorar su comportamiento y asumir esos valores que no pueden ser enseñados sino mediante el ejemplo, especialmente aquellos que tienen relación con los valores éticos, tan necesarios de afirmar, de practicar y de promover en la Universidad como base de las relaciones humanas y como elemento esencial de su proyección hacia la Sociedad Civil, para poder asumir su orientación y liderazgo. Tal vez, parte de la crisis y de la confusión de hoy, en nuestro devenir, esté asociado con la necesidad de un liderazgo muy sólido en su comportamiento ético frente a una sociedad con minorías opulentas y mayorías depauperadas, donde el profesional universitario que debería asumir el papel conductor y promotor de los cambios, mas bien sé mimetiza y se confunde en medio del desorden social existente.

Del mismo modo, se requiere de un entorno que le permita al estudiante insertarse en su propia búsqueda del saber y de la verdad, pues no es posible ni tampoco deseable pretender enseñarlo todo sobre la base de una relación presencial de profesor-alumno. Es necesario que el estudiante desarrolle sus propios hábitos de estudio e investigación; que aprenda a vincularse con las fuentes originales del conocimiento mediante la lectura de libros y revistas actualizadas. Tal actitud tiene una consecuencia concreta: la presencia física del alumno en el aula de clase debe limitarse a lo indispensable, donde un compromiso razonable puede ser la mitad del tiempo disponible por el estudiante, para que esa otra mitad la pueda dedicar a visitar la biblioteca, a consultar a través de las redes de información y a indagar sobre las posibles soluciones a problemas concretos que se le presenten para consolidar una actitud de búsqueda, de originalidad e ingeniosidad en su formación. Se trata de inducir al estudiante a manejar las fuentes originales del conocimiento que le permitan conocer él “estado del arte” en un tema determinado y las orientaciones prospectivas que se visualizan para que pueda resolver positivamente el dilema que le presenta el profesor cuando le enseña lo aprendido por él, que muchas veces se refiere a conocimientos del “ayer”, ya superados por la rapidez con la cual evoluciona o revoluciona el desarrollo de las ciencias y de las artes o para que pueda visualizar la direccionalidad de los procesos y entender que lo aprendido muchos veces será rápidamente superado por nuevos métodos y técnicas aun desconocidas; pero que puede acceder con la actitud y el patrón de conducta para el aprendizaje que ha logrado consolidar.

También la universidad en su conjunto y las facultades o unidades académicas de aquellas, requieren integrarse al sistema social, económico y cultural que le sirve de entorno. Ya no es posible continuar con el esquema medieval y ni siquiera con el de Córdova, mediante el cual las universidades entendidas como “comunidades de profesores y estudiantes” se aíslan en un claustro para garantizar la independencia de su pensamiento. El desarrollo del conocimiento de hoy, generado en una alta proporción en el sector privado, exige que la universidad se vincule con el entorno y establezca “puentes” de comunicación y de integración con éste para nutrirse de tales avances y para responder con el resultado de su talento creador a muchos de los retos que se plantean en este mundo tan cambiante. Tales nexos pueden ser estructurales, como la existencia de Consejos Superiores o Senados, integrados por representantes de los diversos sectores de la Sociedad Civil, que establezcan pautas y orientaciones estratégicas a la universidad, sin intervenir en la gestión que corresponde a las autoridades universitarias; jurídicos que dispongan normas para la evaluación externa de la universidad; o que faciliten la realización de consultorías y asesorías por el profesorado fuera de la universidad y también existenciales en la medida en la cual se fomente una atmósfera de permanente interacción entre la universidad y su entorno; todo ello sin desmedro de la libertad académica necesaria para realizar su quehacer intelectual.

En razón de que la universidad es considerada como una “comunidad de intereses intelectuales y espirituales”, el gobierno universitario tiene que ser meritocrático y por lo tanto debe atenderse en la elección de autoridades a los criterios de excelencia y en la participación en el cuerpo elector de quienes reúnan las credenciales requeridas por su capacidad, rendimiento y nivel académico y valores éticos y morales. Este es un requisito importante, también, en la selección de su personal y en los criterios de valoración del desempeño de sus miembros.

IV. Bases para la transformación de las universidades

Frente a los procesos mundiales de globalización en todos los ordenes y de avance acelerado del conocimiento, de cambios tecnológicos, culturales y políticos, la conformación de los grandes bloques económicos, y los procesos internos del país nacional, se necesitan nuevos enfoques y políticas para fortalecer su capacidad negociadora, lograr el fomento de la competitividad y mejorar su inserción en la economía internacional. En este sentido las estrategias para insertarse en la globalización deben centrarse en la competitividad, la pertinencia y la calidad.

En el primer aspecto, la formación del capital humano al más alto nivel sobre la base de estudios de necesidades, debe definirse los recursos calificados en áreas que sean prioritarias para el desarrollo nacional. Por otra parte, se deben concretar las inversiones en investigación, ciencia y tecnología dentro de una transformación legal orientada a fortalecer estos aspectos.

Con relación a la pertinencia, es imprescindible la redefinición entre Universidad-Estado-Sociedad, mediante la definición de nuevos objetivos para la educación superior en el contexto de la competitividad y las demandas sociales a través de un nuevo marco legal que permita la democratización del acceso a la educación superior como concepto sustantivo de la justicia social y el derecho a la educación constitucionalmente establecido. En este sentido se debe garantizar la igualdad de oportunidades de acceso y permanencia en el sistema. Asimismo, desarrollar las acciones pertinentes a objeto de mejorar los niveles de la educación media, clarificar los mecanismos de asistencia socioeconómica al estudiante, el fortalecimiento de atención pedagógica compensatoria y de programas psico-sociales. Este enfoque debe montarse sobre la base de la creación de los Fondos de Desarrollo Estudiantil en cada centro de educación superior. Nada se hace con favorecer una educación gratuita sino se cubren los gastos de mantenimiento del estudiante dentro del sistema.

La universidad debe contribuir a la puesta en marcha de la creación de nuevas opciones de diversificación democrática de la educación, mediante el establecimiento de nuevas redes de formación técnica y vocacional redefiniendo los vínculos con el mundo del trabajo, incorporando el progreso tecnológico a la actividad productiva.

El acercamiento universidad-comunidad es imprescindible en este enfoque mediante el reforzamiento de los programas de extensión cultural, asistencia técnica a las comunidades y el desarrollo de una política de Servicio Civil que conlleve e involucre a docentes y estudiantes a campañas de interés social.

Por último, la redefinición de las responsabilidades de la educación superior en el sistema educativo es imprescindible sobre la base de una función rectora de los elementos del sistema mediante un concepción integral, de manera de contribuir con un sistema debidamente ensamblado con interrelaciones curriculares pertinentes.

En lo que se refiere a la calidad, considerada como uno de los principales conceptos básicos que abarcan las funciones y actividades de la educación superior, requiere de la instauración de un sistema nacional de evaluación y acreditación, la revisión de los procesos de innovación y actualización curricular y el mejoramiento de los métodos de enseñanza y la utilización de las actuales tecnologías de información y comunicación, particularmente en sistemas abiertos y a distancia. Así mismo de un mejoramiento significativo en los procesos de selección del personal docente, su entrenamiento, el fortalecimiento de las políticas para la investigación acompañados de programas funcionales de equipamiento y desarrollo de la infraestructura física.

En términos generales, los objetivos académicos deben orientarse a una profunda transformación curricular destinada a: fortalecer la participación, reducir la clase pasiva, presencial, establecer la enseñanza a distancia, integrar los planes de estudio, reducir y mejorar los contenidos programáticos, estimular el auto estudio, reducir la deserción, aumentar la calidad y pertinencia de la educación.

Los objetivos administrativos se deben orientar a simplificar los procedimientos, bajar los costos, reducir los gastos, crear y ampliar estructuras administrativas novedosas para fortalecer la producción de bienes y servicios, ampliar el patrimonio de la institución para incrementar los ingresos provenientes de fuentes no gubernamentales. Los objetivos económicos estarán dirigidos a ampliar significativamente el patrimonio, producir bienes competitivos, participar y competir con principios éticos, establecer coherentemente las áreas y funciones de la docencia, investigación, extensión producción y servicios.

Se debe diseñar un plan estratégico de mediano y largo plazo sobre la base de un perfil administrativo deseado y flexible, tomando en cuenta elementos entre otros tales como: misión definida, calidad a través de una gestión eficiente y eficaz, financiamiento diversificado, contribuciones al desarrollo nacional, competencia internacional equitativa y desarrollo de programas integrales de seguridad social

V. Elementos estratégicos para llevar a cabo la transformación universitaria

Al considerar las bases para resolver los nudos que obstaculizan la transformación universitaria, se debe considerar que la universidad constituye una comunidad de personas y saberes en búsqueda permanente de la verdad, para lograr la pluralidad ideológica y la diversidad de tareas de los distintos participantes, en unidad de acción y de fines, ordenando los intereses estamentales de la institución a su carácter académico. Diversos análisis y planteamientos fundamentales coinciden en los siguientes elementos:

Aspectos Jurídicos:

La estructura legal que rige el sistema universitario está caracterizado por un exceso de normativas estatutarias que la hace rígida e inflexible, lo cual introduce restricciones importantes para lograr optimizar las estructuras organizativas, el desarrollo curricular, mejorar la calidad y liberar los planes de estudio para darle facilidades de mejoramiento continuo y la creación de nuevas estructuras y programas. Así mismo introduce elementos contradictorios en la gerencia universitaria haciéndolos enfrentar en conflictos de intereses con sus bases legislativas y con la administración de los procesos de justicia dentro de la universidad.

Es indispensable la promulgación de una Ley de Educación Superior, que actualice las disposiciones jurídicas requeridas para desarrollar los principios constitucionales e incorporar los cambios propuestos, teniendo en cuenta las Bases para la Transformación Universitaria.

Gobernabilidad:

Los gremios docentes, estudiantiles, de empleados y obreros, han desarrollado a lo largo de los años una estrategia nacional que ha coadyuvado a la creación de agrupaciones estamentales federativas y de coordinación nacional que negocia directamente con el Estado. La consecuencia de este proceso, es la derivación del manejo y administración de los servicios e intereses de los grupos, así como de los recursos humanos en cuanto a la fijación de normas nacionales, tabuladores, homologación, fijación de salarios y condiciones de trabajo y de beneficios sociales que rebasan la intervención de las autoridades legitimas de las instituciones de educación superior y que con frecuencia contribuyen a que predomine la lucha por el poder en la vida de la universidad. Ello ha determinado que programas de administración de recursos humanos y financieros estén directamente en manos de los gremios y del ejecutivo nacional a espalda de las instituciones quienes actúan como meros receptores de decisiones de primer nivel para luego instrumentarlas en un segundo nivel con la consiguiente pérdida de capacidad para la toma de decisiones y autoridad, incluso la dificultad para introducir estímulos a su propio personal en términos de rendimiento y calidad académica. Con relación a este aspecto, es necesario clarificar el papel de los gremios para lograr o recuperar los niveles de decisión y de participación en los procesos laborales y de desarrollo estudiantil.

Adicionalmente, es necesario revisar la normativa relativa a la participación de profesores y estudiantes en los niveles de decisión dentro de los conceptos del cogobierno universitario y definir con claridad las competencias internas en los diferentes niveles de la estructura universitaria. Así mismo, dentro de la redefinición de la misión y visión de la universidad, clarificar los estatutos orgánicos a fin de adaptarlos a la Constitución y los marcos de referencia legales del momento y a las finalidades específicas de la institución universitaria.

Integración:

Los procesos de integración del sistema universitario deben establecerse con claridad en los organismos nacionales de política, en efecto, es tan variada y fragmentada la estructura institucional universitaria que requiere una comunicación operativa y académica efectiva con relación a uso del personal docente e investigación, a los planes de estudios integrados que permitan el libre transito entre carreras y de niveles de acreditación. En otras palabras, si no se resuelve la permeabilidad del sistema para facilitar él transito horizontal entre programas académicos y la calificación profesional mediante un sistema integrado y una carrera académica sujeta a normas claras y universales, aun cuando no uniformes, se mantendrá un obstáculo que no dejará avanzar los procesos de transformación

Se ha sostenido en materia de integración, que los Institutos y Colegios Universitarios son un enorme potencial para recibir estudiantes directamente egresados de la educación secundaria y diversificada con un perfil muy claro en cuanto a su vinculo con el sector productivo, sin embargo, ello no debería ser obstáculo para que de sus promociones aquellos que definan una carrera exitosa, académicamente hablando accedan a la universidad para continuar sus estudios profesionales. Este hecho permitirá que la universidad se enriquezca admitiendo alumnos de gran capacidad para los fines universitarios y aliviaría regionalmente al sistema al profundizar su actuación en los semestres profesionales, no tanto así en los semestres básicos a los cuales accederían estudiantes de la educación media mediante un proceso interno de selección estricto.

Articulación y Regionalización:

Es bien conocido que la fragmentación y crecimiento del sector universitario en el ámbito regional ha determinado la creación y funcionamiento de universidades oficiales con programas repetidos, competencia de recursos, creación de instalaciones precarias y aprovechamiento de los recursos humanos, repetitivo y costoso. Atendiendo a principios de articulación interinstitucional y de descentralización para dotar de mayor agilidad y eficiencia administrativa las diversas instituciones y núcleos que funcionan en los estados, estas deberían integrarse en un sistema que facilite el intercambio de recursos entre las diversas instituciones, la cooperación, la realización de esfuerzos compartidos, la movilidad estudiantil y profesoral y el uso compartido de espacios y de capacidades, a los fines de constituir una red regional universitaria.

Autonomía:

Este concepto muy debatido debe aclarase y desarrollarse de una vez por todas. En efecto, dentro del Estado Social de Derecho, esto es, un Estado Democrático regulado por el Derecho, el concepto de Autonomía Universitaria se encuentra en estrecha relación con lo que Kant denominó “libertad jurídica”, entendido como el poder legitimo de una comunidad académica de autogobernarse y autolegislarse colectivamente, haciendo coincidir el concepto de libertad con el de autonomía.

Esta concepción, se traduce en la facultad de producir acciones de autodeterminación que coinciden en el ejercicio de un quehacer fundamental del Estado. En este sentido, la universidad autónoma ejerce sus acciones hacia la producción de conocimiento de tal manera que sirva no solo a, la formación de profesionales, sino de hombres potencialmente capaces de desarrollar múltiples dimensiones, las cuales desde diversas disciplinas coadyuven desarrollar la sociedad a la que pertenecen, dentro de un espacio democrático propicio al desarrollo y de la libertad.

El ejercicio de la autonomía, implica en la subyacencia, el ejercicio de la ética que Weber denominara, “Etica de la responsabilidad”, esto es, que esa autonomía encuentre legitimación en sus propios actores y en la sociedad. La autonomía universitaria implica responsabilidad, no un privilegio. En efecto, sin autonomía universitaria, o la denominada progresiva, la sujeta a aprobaciones y autorizaciones externas, no necesariamente basadas en criterios académicos, se l limita el derecho de autodeterminación de las universidades como poder legitimo. Todas las universidades deben ser autónomas y demostrar su calidad con hechos internos en sus propias realizaciones, por lo cual la autonomía es la mejor estrategia en la búsqueda de la excelencia.

La Constitución garantiza autonomía para las universidades sin distingo, ni clasificaciones subjetivas, de tal manera que la autonomía universitaria encuentra fundamento en la necesidad de que el acceso a la formación académica de las personas tenga lugar dentro de un clima libre de interferencias del poder público, tanto en el campo académico, como en la orientación ideológica o en el manejo administrativo o financiero del ente educativo.

La autonomía universitaria no consiste en la autorregulación absoluta de las universidades o centros de investigación, hasta el punto de desconocer el contenido del derecho fundamental de la educación y la libertad académica, ya que dicha autonomía se entiende que debe estar encausada en aras del objetivo que le consagra la Constitución, esto es, el derecho a la educación concebida por ella como una función pública que tiene a su vez función social. La autonomía se concibe para brindar a las universidades la discrecionalidad necesaria para desarrollar el contenido académico de acuerdo con las múltiples y libres capacidades creativas de aquellas, con el límite que encuentra dicha autonomía en el orden publico, en el interés general y en el bien común.

La autonomía es connatural a la institución universitaria desde su inicio en Bolonia en las postrimerías del Siglo XI, pero debe estar regida por criterios de racionalidad que impidan que la universidad se desligue de un orden social justo. Por el contrario, la autonomía se debe reconocer a todas las universidades, las cuales deben desplegar su iniciativa con aportes a la sociedad encaminada al fortalecimiento de la educación y los aportes a la creación de conocimientos dentro de la concepción moderna de sociedad educadora.

En términos jurídicos concretos, la autonomía se materializa en la posibilidad de regirse por autoridades propias e independientes, y fundamentalmente darse dentro del ámbito académico sus propias normas en desarrollo de la libertad científica. En este sentido, sus propias regulaciones internas o estatuto particular deben hacerse dentro de normas de superior jerarquía como lo es la Constitución y las Leyes que se derivan de la misma. Entendemos que la autonomía es un derecho complejo, puesto que tiene que ser compatible con otras instituciones que persiguen fines sociales e implica el derecho de personas tales como: el derecho a la educación, la libertad de cátedra, la participación, etc. los cuales deben ser tomados en cuenta y respetados en la acción universitaria.

Es claro, que una constitución progresista debe dejar en manos del Estado la responsabilidad de financiar la educación superior oficial y de facilitar que particulares puedan hacerlo igualmente en ellas y en instituciones privadas de Educación Superior, de manera que se haga posible el acceso a las personas con suficiente capacidad para ingresar a la universidad dejando a estas fijar sus reglas de aceptación.

Tomando como referencia la ética universitaria y la responsabilidad derivada de la autonomía, es claro que el Estado debe de fomentar, inspeccionar y vigilar el derecho a la enseñanza como servicio público dentro de una concepción sujeta a principios orientadores de la política educacional perseverando sus atribuciones, pero sin menoscabar la autonomía universitaria, aplicando disposiciones que restrinjan o regulen sus actividades.. Estando la educación en función pública, el particular o particulares que regenten estas actividades universitarias, no pueden estar motivados por el lucro, sino por el contrario deben contribuir en el logro de la igualdad de oportunidades de los que concurren al sistema universitario y que por su derecho personal han elegido libremente hacerlo en estas instituciones, bien sea como consecuencia de insuficiencia de cupos en la universidad oficial o en la búsqueda de paradigmas pedagógicos o ideológicos diferentes. Es necesario destacar, que la ausencia de un fin lucrativo, no significa que los particulares consuman su patrimonio, por el contrario, la cabal consecución y la satisfacción de la finalidad asignada a las personas jurídicas deben imponer una conducta de conservación, mejora e incremento de los bienes y rentas por la cual pueden realizar actividades lucrativas complementarias y comerciales, pero es claro, no como primordiales sino como instrumentales y derivadas complementariamente para asegurar que sus actividades permitan o faciliten el logro de las finalidades altruistas de la universidad.

Calidad

Con el fin de conceptualizar un paradigma de la calidad educativa, se parte de la hipótesis de que en la educación no existe una calidad única y estática. La calidad como la define Sergio Nilo, es “aquella propiedad o conjunto de propiedades inherentes a una cosa, que permiten apreciarla como igual, mejor que las restantes de su especie y es evaluativa en el marco de su comparabilidad”. En este sentido la calidad educativa es un proceso que tiene normas y criterios diferenciales ajustados a ciertos propósitos definidos en un programa, sub-programa o nivel dentro de una concepción fluida y flexible.

La distribución democrática de los beneficios económico-sociales de un país son factores fundamentales para el mejoramiento de la calidad de vida, los cuales deben impactar de manera decidida en las dimensiones sociales de todos los entes nacionales y regionales. Ello implica notables transformaciones asociadas a los conceptos de descentralización, desconcentración, democratización y autonomía.

Ese mejoramiento requiere no sólo de la voluntad política, sino adicionalmente de la capacidad financiera, de la infraestructura y fundamentalmente del recurso humano y su preparación y esfuerzo, dentro de un contexto educativo de calidad.

Dentro de este contexto la educación superior tiene importancia capital dada la circunstancia que toda la actividad de modernización y desarrollo requiere de alta competencia organizacional, de liderazgo de los docentes y de conocimientos tecnológicos. En este sentido, se requiere que la fuerza magisterial profundice su contribución a las demandas sociales mediante proyectos de educación de alta calidad y excelencia.

En referencia a este primer planteamiento, el mismo conduce a reconocer la necesidad nacional de evaluar a sus instituciones de educación a objeto de instrumentar cambios importantes a mediano y corto plazo y así perfeccionar la consecución de las metas de cada institución y lograr un mejor aprovechamiento de los recursos dentro de conceptos más claros de pertinencia profesional y social del país.

Amman en 1996 decía “Dadas las tendencias hacia las sociedades abiertas, economías globales, debemos enfatizar las formas de aprendizaje y el pensamiento crítico, que permitan a los individuos entender los nuevos ambientes, generar nuevos conocimientos y dar forma a sus destinos. Debemos responder a estos retos, promoviendo el aprendizaje en todos los aspectos de la vida, en todas las instituciones de la sociedad, y en efecto, creando un ambiente donde el aprender sea vivir”.

En el sentido anterior, la sociedad civil, debe asumir su papel fundamental de abrir nuevos espacios educativos y nuevos sistemas basados en avanzados sistemas de aprendizaje, propiciando la descentralización y la eliminación de restricciones burocráticas para lograr una verdadera apertura de la educación, dirigida a lograr una mayor calidad de la educación en vida dentro de un ambiente absolutamente democrático.-

Evaluación y Acreditación

Como el Estado tiene la suprema responsabilidad de inspección y vigilancia, las Leyes deben definir las opciones políticas fundamentales. El Ejecutivo Nacional como máxima autoridad debe ejercer sus atribuciones a través de políticas que fortalezcan la autonomía y el quehacer de la universidad, procurando su desarrollo sin obstrucciones normativas o reglamentarias. Este enfoque reafirma la autonomía y el concepto de libertad en ella implícito al señalar que la inspección y vigilancia ha de ejercerse en respeto a la Constitución. Dentro de esas premisas encuentra sustento el Sistema de Evaluación y Acreditación como forma democrática y participativa de inspeccionar a las instituciones con objetividad, sin interferencias de oficinas auxiliares que no vulneren el concepto de autonomía.

VI. Modernización de la educación superior: la organización universitaria

Las instituciones de educación superior deben renovarse y modernizarse en sus ámbitos académicos, administrativos y de gerencia. Ello con el fin de dar respuestas adecuadas a las necesidades de la sociedad en los inicios del siglo XXI, Es necesario entonces que se replantee el modelo educativo que tienen y que definan su misión, visión y alcance dentro del contexto nacional e internacional considerando sus procesos de formación, e investigación integral concebidos estos como un modelo de educación cívica, desarrollado en una sociedad democrática donde se refuercen los valores éticos y la responsabilidad social de sus integrantes.

Dentro de un entorno globalizado se requiere de nuevos enfoques y políticas educativas lucidas, para fortalecer la capacidad de negociación, fomentar la competitividad y mejorar la inserción de la educación superior en la economía internacional, utilizando modernas estrategias, no solo de competitividad, sino de pertinencia social y de calidad. Estas estrategias deben apuntar hacia el mejoramiento de las relaciones Estado-Sociedad –Universidad mediante la proposición de nuevos objetivos en función de las demandas sociales y dentro de un nuevo marco jurídico, asociado a un proceso de perfeccionamiento de la democracia en los que se refiere a la identidad de nuestra cultura, al derecho a la educación, la autonomía universitaria y su acceso mediante la competencia y la justicia social..

Dentro de estos aspectos, es necesario definir el acercamiento universidad comunidad a través del reforzamiento de los programas de extensión y de difusión cultural. Sobre este aspecto, la nueva definición de las responsabilidades debe considerarse el sistema educativo en su totalidad apoyándose en la universidad como vértice del sistema educativo en su planeamiento y desarrollo

El sistema universitario venezolano en general dispone de una aproximación al consenso en lo relativo al mejoramiento de las universidades y en la necesidad de remover las deficiencias de las mismas. En tal sentido, se desea de un nuevo diseño en cada universidad en particular y de acuerdo a la especificidad de cada una de ellas en particular, o su re ingeniería como se desee llamar, por lo tanto, está claro el deseo de construir organizaciones modernas, flexibles y de gran efectividad, de tal manera que los esfuerzos para su modernización comenzarán con un diseño de política de largo alcance apuntando a la universidad del futuro.

Este diseño, está orientado al reemplazo de las estructuras actuales siempre que las nuevas, sean tecnológicamente factibles y operacionalmente viables y que pueda perdurar por largo tiempo, pero sujetas a mejoramiento permanente, incorporando cada vez mas novedades de fácil adaptación. Este diseño debe considerar un amplio espectro de la estructura socio económica dentro del cual se ejecutarán sus gestiones, de los estudiantes que allí se inserten, al graduado, a la educación continua y un gran apoyo a la extensión y al desarrollo de la cultura.

Los planteamientos de la temática y de su complejidad nos induce a introducir una aproximación de lo que pudieran ser las bases para el inicio de un modelo de universidad sobre la premisa de la definición de una política de largo alcance, la solución parcial de algunos de los elementos que limitan la gobernabilidad de las instituciones de educación superior incluyendo la definición de una estructura jurídica que de sustento a la solución de problemas que genera la universidad actual.

El sistema diseñado, deberá permitir su administración y su manejo dentro de una concepción de mejoramiento continuo, incorporando medios de rápido y efectivo aprendizaje y fácil adaptación de acuerdo a nuestra cultura profesional, buscando la competencia profesional, considerando a sus estudiantes dentro de un proceso de educación continua dirigido a estudiantes y graduados universitarios

Política Universitaria

La Política Universitaria será establecida dentro de la normativa legal prevista para el sistema y los requerimientos de la pertinencia y la planificación nacional y regional tomando como referencia sus propios estatutos orgánicos, misión y visión dentro de un enfoque democrático y autonómico. Su misión será instrumentada por una Asamblea, Parlamento, Consejo Universitario o Consejo Superior de Política, el cual define las políticas de la universidad dentro del entorno nacional y es responsable de la articulación con la Sociedad, el Estado, el Sistema Productivo y el sistema educativo nacional e internacional, con la misión de definir las estrategias de desarrollo, mejoramiento continuo y evaluación. La operación funcional de las políticas será llevada a efecto por un organismo electo, integrado por el rector quien lo preside, por representantes electos por la comunidad universitaria, por representaciones de los profesores y de los estudiantes, un representante del Ejecutivo y el Secretario General de la universidad.

Estructura Gerencial

La instrumentación y ejecución de las políticas, planes, programas y metas se llevaría a cabo mediante un Consejo Directivo encabezado por la máxima autoridad de la universidad y el apoyo de los órganos operativos tales como: el responsable de los Asuntos Académicos, de los Asuntos de Investigación y los responsables de los órganos de Desarrollo Científico y Humanístico, de Planificación y Desarrollo, del Secretario General, del responsable de la Administración y de las Finanzas y de la Consultoría Jurídica,

Estructura Financiera

La estructura financiera y operativa de la universidad se apoya en la obligación del Estado de financiar a la educación oficial, en el subsidio a las instituciones privadas que así lo requieran, en organizaciones financieras, patrocinantes de proyectos educativos y en convenimientos académicos y económicos con otras instituciones, especialmente del sector productivo nacional e internacional…

La gestión financiera será operada directamente por la Institución de manera autónoma, a través de una estructura gerencial o directiva que instrumente las políticas y administre profesionalmente el sistema mediante un presupuesto asignado por el Estado y/o entidades patrocinantes. Esta organización manejará los fondos necesarios para garantizar la operación académica, de investigación, de extensión y cultural, y al mismo tiempo esta facultada para convenir, recibir donativos, subvenciones y aportes de organismos nacionales e internacionales para contribuir con el desarrollo de sus programas de docencia e investigación.

El presupuesto de ingresos ordinarios, provendrá del presupuesto asignado dependiente del origen de los fondos, mas el producto de las investigaciones, patentes, desarrollos tecnológicos, cursos de extensión y otros servicios relacionados con la educación.- En el caso de instituciones de financiamiento oficial, el presupuesto es responsabilidad indeclinable del Estado, y en el caso de instituciones privadas, principalmente por los aportes de los promotores, de la reinversión, del desarrollo de sus empresas asociadas y los costos de las matriculas y aranceles cobradas a sus estudiantes,

Esta estructura gerencial profesional es el instrumento del Órgano de Política Universitaria concebida de manera autónoma por la Asamblea, Consejo Universitario o Superior de Política.

Asuntos Académicos

Los programas académicos serán administrados a través de un Órgano Académico (Vicerrectorado Académico) y. ofrecerá grados para bachilleres y profesionales graduados en las universidades, añadirá en secuencia programas de educación continua a través de un programa de Cursos de Extensión. Por otra parte, es complementada por la estructura de Investigación y Desarrollo soportado en líneas de investigación que fluyen desde el nivel de pregrado hasta el Postgrado montado en un soporte de desarrollo tecnológico.

En el ámbito de la estructura académica, se dispondrá de un CONSEJO ACADEMICO y de INVESTIGACION Y DESARROLLO, el cual es un órgano de gran jerarquía académica en integrado por el Vicerrector Académico, quien lo preside, El Vicerrector de Investigación y Desarrollo, los Jefes de Programas o Decanos, Jefes de Departamento o Directores de Programas Profesionales, los Coordinadores Académicos, un representante de los Profesores, uno de los Estudiantes y uno de los Egresados.

El Consejo Académico, tiene variadas atribuciones, con los correspondientes Consejos Auxiliares, tales como el Consejo de Investigación y Desarrollo, y otros que pueden precisarse en el Estatuto Orgánico, sin embargo, podemos afirmar que sus atribuciones son de dirigir y coordinar las labores de docencia, investigación y extensión; y de ejecutar la política académica de la Institución mediante mecanismos de planeamiento, coordinación, integración, y evaluación

Los programas académicos serán ubicados en los campos científicos y tecnológicos que están en la frontera de la revolución post industrial, al efecto, localizará sus programas hacia nuevos procesos de enseñanza permanente. Con relación a los aspectos pedagógicos, sin pérdida de la generalidad, la universidad basará su filosofía en objetivos educacionales fundamentalmente en el aprendizaje, es decir, aprender a aprender y ser motivado para aprender continuamente.-

Aún cuando los graduados permanezcan en las áreas en las cuales fueron educados, tienen que reemplazar una porción grande de sus conocimientos y sumarlos si quieren mantener su efectividad, por estas razones, es esencial que los graduados estén listos o inclinados para aprender continuamente mediante programas de estudios avanzados, de especialización, de mejoramiento, de maestrías, doctorados, postdoctorados y de formación profesional, certificaciones profesionales y extensión.-

En el calendario académico, en el ámbito de los programas.de la carrera universitaria se adoptarán períodos de duración variables, de acuerdo a los objetivos de las diversas carreras, pudiendo otorgar la universidad diversos títulos y diplomas de desempeño laboral, técnico y profesional; desde conjuntos o arreglos ordenados de conocimientos con un objetivo definido de un año en adelante, facilitando la estructuración de Planes de Estudio individualizados, con gran flexibilidad curricular, dentro de determinados requisitos por grupos de objetivos dentro de una carrera sobre la base de unidades créditos que sean valorativos de determinadas suficiencias académicas que garanticen un ejercicio laboral, técnico o profesional pertinente y de calidad, dentro de una gama amplia de niveles y de posibilidades de subespecializaciones técnicas y profesionales que permitan al estudiante entrar y salir del sistema cuando sus planes de vida y realización personal así lo requieran. Este enfoque permitiría que el estudiante se forme por módulos o componentes suficientes en sí mismo para desempeñar un determinado rol en la sociedad y que ingrese cada vez que le sea posible, para lograr unos objetivos de formación adicionales e incrementales que lo conduzcan a diplomas y títulos sucesivos de mayor nivel, pudiendo continuar de uno a otro nivel, pero también facilitar sobre la base de un requisito de créditos aprobados, la movilidad en forma horizontal de una a otra carrera que guarde armonía con el conocimiento logrado.

El alcance de capacidades, de desempeños laborales progresivos desde él más corto plazo (un año), de dos, tres, cuatro o más años, permitiría al estudiante ir ascendiendo de niveles en una formación continua y complementaria, desde diplomas o títulos básicos, que pueden ser múltiples hasta un nivel profesional terminal de Médico, Ingeniero, Arquitecto, Licenciado, etc. Ofreciendo a las personas diversas oportunidades de formación en el marco de una universidad con una administración de los contenidos abierta y flexible.

Asuntos de Investigación y Desarrollo

Los asuntos relativos a los procesos de investigación son operados por una estructura especialmente diseñada para llevar a cabo la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Este órgano es dirigido por un Vice rector de Investigación y Desarrollo y apoyado por las oficinas auxiliares que hagan falta y en armonía con los programas académicos y las políticas de la universidad, de la región en la cual se inserta y el país nacional y en las relaciones internacionales.

Bajo el supuesto de superar los obstáculos reglamentarios, cada universidad debe darse una estructura de funcionamiento académico y de investigación flexible y que se adapte a sus condiciones operacionales y a la magnitud de su misión y de su visión. La homogeneización estructural solo se tendría en el ámbito de la Asamblea, del Comité Directivo, de la estructura Directiva preservando legalmente una conveniente separación de poderes, es decir, de formulación de políticas, leyes y reglamentos internos compatibles con la estructura legal del país y las orientaciones de política del gobierno; con los poderes electorales y los poderes de administración de justicia, separándolos o deslindándolos con precisión de la operación académica y de investigación.

Bajo el supuesto anterior, cualquier estructura que opere el sistema académico y de investigación es conveniente siempre que opere bajo mecanismos de optimización de costos y aplicación racional de los recursos. No obstante, un análisis de las mejores experiencias en esta materia, sugieren un enfoque básico que adaptado a la modalidad de la institución puede contribuir a mejorar el funcionamiento del aparato operativo.

Planificación del Desarrollo Curricular

A fin de canalizar de manera orgánica y racional el conjunto de inquietudes de la comunidad universitaria, las cuales en muchos casos se han convertido en esfuerzos e iniciativas diversas, que suelen terminar en un asambleísmo difícil de concretar en propuestas, es necesario recoger de la experiencia, un conjunto de pasos necesarios para darle coherencia, organicidad y posibilidades de participación y de trabajo a los miembros de la comunidad universitaria, teniendo en cuenta un conjunto de criterios conceptuales y metodológicos.

La Planificación y el desarrollo curricular en su sentido más amplio, deben abordar las funciones académicas de la universidad tanto en la docencia, como en la investigación y la extensión como apoyo a una docencia de alta calidad y un esfuerzo integral de las instituciones por ofrecer soluciones y orientaciones a los grandes problemas nacionales. En este sentido se destacan los siguientes criterios conceptuales a tener en cuenta:

  1. La universidad debe enfocar la educación y la formación de conocimientos, orientados a los procesos de desarrollo a fin de enfrentar los desafíos en lo interno del fortalecimiento de la ciudadanía y en lo externo de la competitividad del país; todo lo cual supone la formulación de una estrategia que facilite la complementariedad de los valores, la dimensión ética y los comportamientos propios de la moderna ciudadanía con la generación de capacidades y destrezas indispensables para la competitividad, tratando de reconciliar las tensiones entre ciudadanía y competitividad, entre equidad y desempeño y entre integración y descentralización en un enfoque inductivo en cuanto reconoce los cambios que se observan en la realidad nacional e internacional, valorando las “ideas-fuerza” emergentes que inciden en las posiciones y aspiraciones de los actores del proceso de generación y difusión del conocimiento; sistémico, en la medida en la cual integra la educación y la capacitación científica y tecnológica, con el sistema productivo, la economía y la sociedad en general; y con énfasis en el cambio institucional, para adaptar estructural y funcionalmente la universidad a las nuevas exigencias de la modernización.
  2. En la formación universitaria debe replantearse la misión y la acción del profesorado. Este debe pasar de la enseñanza catedrática a la condición de un tutor, un orientador y facilitador en el aprendizaje del alumno en una estrategia educativa en la cual se haga énfasis en los conceptos y en los métodos para abordar problemas nuevos, mas que en las técnicas tan cambiantes en el mundo de hoy. El profesor debe reclutarse preferentemente entre personas que hayan logrado una elevada formación científica, que hayan acumulado experiencia en el ejercicio de su profesión y en lo posible que mantengan una vinculación productiva fuera de la universidad, asumiendo su papel docente, cuando sea necesario, en forma convencional, o bien facilitando que el profesor a tiempo completo realice labores profesionales fuera de la institución, para facilitar los nexos entre el sector externo y la universidad, entre el mundo académico y el productivo, entre la dinámica de las empresas y la tendencia a la estabilidad que prevalece en los claustros y para que pueda comunicar al estudiante la visión profesional de un ejercicio con retos y exigencias del mundo productivo muy diferentes a la del académico.
  3. Se deben elaborar perfiles que permitan conocer con certeza el tipo de profesional que puede responder a las necesidades de la sociedad contemporánea, no solo en el presente sino también en el futuro previsible, dentro de una orientación para formar profesionales pensantes, preparados para solucionar problemas nuevos y no solo aplicar conocimientos adquiridos; capaces de tomar decisiones racionales, encontrar soluciones inteligentes a los problemas que debe enfrentar y una actitud para el diálogo y la controversia; diferenciando claramente la educación superior de los demás niveles no solo por los temas de los cuales trata sino por los contenidos y los métodos de aprendizaje que utiliza, colocando al estudiante (y al profesor que lo orienta) en el límite de lo conocido; pero en capacidad de comprenderlo y aplicar sus derivaciones en el mundo concreto dentro del cual actúa.
  4. Las universidades deben realizar un permanente esfuerzo por mantener al país en la frontera del conocimiento y facilitar el cambio tecnológico. Este reto exige a los directivos la capacidad para identificar y buscar las innovaciones más significativas para la actividad económica donde se encuentren y a los profesionales con una base científica y técnica suficientemente sólidas para capturar, adaptar, introducir y difundir aquellas innovaciones que sean necesarias, con capacidad para interpretarlas y hacerlas socialmente útiles. Adoptar la actitud de una “Revolución de la Mente” mediante nuevos modos de pensar, de organizar y manejar el conocimiento, sustituyendo los anacronismos pedagógicos, memorísticos, compartamentalizados y estáticos de la escuela, por la dinámica interactiva y globalizada de un mundo que cambia con gran flexibilidad y rapidez. Pero también es necesario tener en cuenta que las exigencias de calidad en el ejercicio profesional aumentarán, por lo cual la profundidad y precisión de los conocimientos requeridos serán mayores, lo cual supone también un mayor rigor en la formación y en la perfección y calidad para la aplicación del ejercicio profesional; donde las buenas o malas decisiones o prácticas profesionales tendrán consecuencias de una mayor dimensión que las de hoy en el marco de un ejercicio mas competido y exigente, con una permanente demanda de autoaprendizaje y reciclaje, administrando procesos cada vez más complejos que requieren una actitud muy abierta, un ejercicio con gran movilidad y el uso de herramientas comunicacionales muy diversas.
  5. Criterios y orientaciones metodològicas para abordar la planificación y desarrollo curricular.
    1. El desarrollo curricular debe concebirse de manera global, abarcando las actividades de docencia, investigación, extensión y asesoría propias de las instituciones de educación superior, dando coherencia a todo el quehacer académico en su vinculación con el desarrollo de la sociedad. “La investigación (CRESALC/UNESCO, 1996) no es solo una de las principales funciones de la educación superior, sino también un requisito previo de su importancia social y de su calidad científica”. La reforma curricular debe involucrar a toda la institución, ya que cuando esta se concibe limitada a alguna de sus áreas o subsistemas; la misma suele resultar afectada por la rigidez del marco institucional en su conjunto.
    2. En la Reforma Curricular deben participar no solo los actores internos (autoridades, profesores y estudiantes); sino también los actores externos, especialmente las diversas unidades públicas y privadas que demandas los recursos humanos y los servicios universitarios.
    3. El proceso de Reforma Curricular debe ser avalado por las autoridades universitarias y respaldado formalmente por los órganos de decisión. Debe elaborarse una Estrategia de Reforma y un Plan de Trabajo que permita, de manera ordenada y sistemática la inserción de profesores y estudiantes. Los resultados del trabajo de equipos debe ser ampliamente discutido y divulgado y los acuerdos adoptados deben servir de base para el diseño de los cambios requeridos. Este proceso debe ser conducido por una Comisión o Equipo Coordinador suficientemente representativo; pero también suficientemente calificado y conocedor de los requerimientos de una Reforma.
    4. El proceso de Reforma Curricular debe ser participativo, trasparente en sus propósitos, actividades y resultados, imparcial en la orientación y en la afectación de aquellas unidades, actividades o aspectos que requieran ser reconvertidos, transformados o eliminadas; los modelos resultantes deben ser sancionados formalmente por las instancias legales y debe garantizarse la debida seguridad jurídica en todas las etapas.
    5. La Reforma Curricular debe ir acompañada de un intenso proceso de capacitación docente para el profesorado y de una mayor flexibilización en la asignación de sus tareas, pues éste, aun cuando se trate de un especialista, debe tener también un espectro amplio de participación en el esfuerzo formativo del estudiante.
    6. La Reforma Curricular también debe afectar los servicios administrativos y de apoyo a la docencia, pues éstos, deben responder de manera muy flexible a los requerimientos que los nuevos enfoques docentes demandan.
    7. La Biblioteca, los Servicios de Informática, de Comunicaciones y de conexión con los bancos internacionales de información deben constituir un elemento estrátegico en la formación del estudiante universitario.
    8. La Reforma Curricular debe ir acompañada de un proceso de seguimiento y evaluación contínua y global que permita realizar constantes ajustes. “La evaluación y el incremento de la calidad deben iniciarse con el personal de enseñanza e investigación (CRESALC/UNESCO, 1996). Se deben evaluar los planes de estudio en sus objetivos, contenidos y mecanismos de prosecución. Así como el profesor evalúa a los alumnos, éstos deben hacer semestralmente una evaluación del profesor y juntos la evaluación de la asignatura, todo ello sin desmedro de los mecanismos ordinarios de evaluación del desempeño profesoral por los respectivos niveles de autoridad, las cuales también deben ser evaluadas por estudiantes y profesores. A su vez, la evaluación de la estructura académica y administrativa de la institución, sus resultados o productos y la orientación estratégica de la misma debe ser evaluada con la participación de instancias externas y en general los resultados de estos procesos deben constituir la base para una revisión dinámica de las instituciones universitarias. La evaluación, debe visualizarse desde "la necesidad y obligatoriedad de calidad y pertinencia, pude contribuir a disipar el enfoque persecutorio o "intervencionista" con que a menudo se ha contaminado el tema" ya que, según lo anota Cesar Villarroel, " la calidad es una consecuencia del traslado del énfasis en la expansión cuantitativa, ligada al propósito de democratización de la educación superior, a un nuevo propósito, en el cual la democratización se concibe como el brindar mas oportunidades de acceso a una educación superior de calidad.", todo lo cual conlleva no solo a la necesidad de un proceso de auto evaluación institucional, sino también a la necesidad de establecer un Sistema Nacional de Evaluación de la Educación Superior de carácter externo, autónomo, independiente y confiable que sirva de base para un proceso de acreditación que garantice una justa clasificación de las instituciones.
    9. La Reforma Curricular debe tener, especialmente en cuenta un criterio de flexibilidad, dinamismo, seguimiento y reorientación continuos. Ya no es posible formular planes rígidos, de largo plazo, cuyos cambios deben ajustarse a tantos y tan complejos trámites y niveles burocráticos que cuando resultan aprobados por las instancias finales, ya están obsoletos antes de iniciar su aplicación. Con el cambio curricular, también deben preverse mecanismos y métodos para su permanente innovación y corrección. Del mismo modo, es posible y deseable diversificar los niveles de titulación universitaria, de tal manera que el estudiante no solo tenga como alternativa la culminación de una licenciatura de cinco o más años de duración, que muchos alumnos no logran alcanzar y suelen retirarse de la universidad con una frustración permanente en sus espaldas. El otorgamiento de títulos intermedios no solo de Técnico Superior con seis semestres, como en algunos casos se puede considerar convencional, con automática equivalencia para continuar su carrera terminal; pero también es posible y deseable el otorgamiento de títulos específicos relacionados con campos particulares del conocimiento que el estudiante pueda lograr dadas sus especiales aptitudes y vocaciones. Es factible que un alumno decida retirarse de la carrera antes de culminarla por razones personales o dificultades para asimilar determinadas áreas temáticas; pero en el tiempo de formación ha podido culminar un arreglo de asignaturas que lo capacitan para desempañar un oficio determinado y en ese caso, la respectiva Facultad o unidad académica le podría otorgar un certificado de aptitud y suficiencia en ese tema, que le permitirá egresar con posibilidades de ser admitido en un mercado de trabajo particular. Que se conciban salidas intermedias de diverso nivel y facilidades de acceso posterior para continuar niveles superiores. Todo lo cual apunta a la conveniencia de facilitar la movilidad del estudiante entre el mundo universitario y el del trabajo. Tal criterio también debe ser válido para otorgar en la carrera terminal una diversidad de títulos y menciones en función de la libertad que debe tener el estudiante de seleccionar de acuerdo a sus particulares intereses una proporción importante de las áreas temáticas de la carrera. No debe olvidarse que la educación debe atender en primer lugar la posibilidad de que cada quien sea lo que quiere ser y que mientras más flexibles y diversos sean los títulos y certificados que otorgue en función de la pertinencia de los mismos, estará cumpliendo con mayor propiedad su función social.

VII. Una aproximación operativa

Los requerimientos legales inmediatos

A la fecha, y dada la circunstancia de que en la Asamblea Nacional se estudia la promulgación de una Nueva Ley Orgánica de Educación y se ventila en los medios políticos y académicos la estructuración de una Ley de Educación Superior, es necesario el debate sobre la orientación de las mismas, y en este sentido, lo más importante es la fijación de los ejes axiológicos que definan la estructura de ambas leyes.

Tomando en consideración la discusión que se ha venido llevando a cabo en diversas instituciones, AVERU presenta a consideración algunos elementos conceptuales que son imprescindibles en ambos proyectos de ley con base en los elementos que han sido presentados para el proceso de modernización y transformación de la educación superior venezolana. Es necesaria una relación efectiva con la Asamblea Nacional y provocar en primera instancia un intercambio de ideas con la Comisión de Educación de la Asamblea y adicionalmente con el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Entre otras consideraciones la temática radica en los siguientes elementos a considerar:

Con relación a la Ley Orgánica de Educación, se tiene, de manera general:

La educación que impartirá el Estado en los centros de educación oficiales será gratuita hasta el nivel de pregrado en las instituciones universitarias oficiales.

El sistema educativo comprende niveles y modalidades. Son niveles, la educación básica, la educación media y la educación superior. Son modalidades, la educación inicial, la educación especial, la educación para las carreras artísticas, la educación para la carrera militar, la educación para la carrera eclesiástica, la educación de adultos, la educación intercultural bilingüe, la educación técnica, la educación tecnológica, la educación profesional, el Postgrado, y la educación continúa y permanente. El Poder Público Nacional, Estadal y Municipal están facultados para adecuar estos niveles y modalidades a las características del desarrollo nacional, regional y local.

La función de evaluación de la calidad, pertinencia, eficiencia y equidad de los procesos y resultados del sistema educativo le corresponde garantizarla al Poder Público, el cual debe promover y realizar investigaciones académicas y evaluaciones sobre los procesos y resultados educativos, con el concurso de las distintas agencias sociales, para que la sociedad y el Estado puedan contar con informaciones confiables sobre la dinámica educativa y sus logros, a fin de reajustar periódicamente las políticas educativas de la nación. A este efecto, se creará el Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación de las instituciones educativas venezolanas

De manera específica con relación a la educación superior:
  • La educación superior constituye el nivel mas alto del Sistema Educativo Nacional, sus instituciones tienen como finalidad el beneficio material y espiritual de la nación.
  • A la Educación Superior, se accederá a través de la obtención del título de bachiller y de la selección en sistemas de admisión a ser determinados en cada Institución de Educación Superior. La educación superior comprende los estudios conducentes a la obtención de los títulos de técnico superior y de licenciatura o sus equivalentes, en cuanto a la formación profesional de pregrado, y los estudios conducentes a los títulos académicos de especialización, de maestría, de doctorado, y estudios de postdoctorado, en cuanto al área de los postgrados. La educación superior asume, en el marco de los fines educativos de esta Ley y de sus disposiciones fundamentales, tres objetivos, a cumplir con distintos énfasis por los diferentes tipos de institutos, a saber:
    1. Formar profesionales y postgraduados, cuya formación integral esté regida por los fines de la educación, las necesidades del desarrollo de la nación y el progreso científico, humanístico y tecnológico.
    2. Fomentar la investigación científica y humanística y las innovaciones tecnológicas, en pro del desarrollo independiente de la nación y el progreso de la humanidad.
    3. Difundir los conocimientos y experticias que maneje a toda la sociedad.
  • Son institutos de educación superior, las universidades, institutos politécnicos, los institutos y centros de investigación. centros de estudios avanzados, colegios universitarios, los institutos tecnológicos y, los institutos universitarios y los institutos de formación de oficiales de la Fuerza Armada, de formación docente, de formación religiosa, de formación para las carreras artísticas y, en general, todos aquellos que cumplan los objetivos señalados para la Educación Superior y se ajusten a los requerimientos que establezca la Ley que se dicte al efecto.
  • Las instituciones de educación superior, de acuerdo con su naturaleza, funciones y grado de desarrollo, se regirán por el principio de la autonomía para planificar, organizar, elaborar y actualizar sus programas de investigación, docencia y extensión; al igual que para darse sus normas de gobierno y funcionamiento y para elegir a sus autoridades; y para cualquier otro ámbito de la vida acadèmica; todo ello sin menoscabo del deber de responsabilidad social que les incumbe, el cual supone, por una parte, la periódica rendición de cuentas que deberán dar al Estado en cuanto a la administración de los recursos que éste les otorgue y, por la otra, la oportuna información a la sociedad en cuanto a la cuantía, pertinencia y calidad de los productos de sus labores.
  • Las instituciones de Educación Superior se integrarán en un subsistema de educación superior y será regido en lo que se refiere a la definición de sus políticas nacionales y regionales por un organismo creado por el Estado para su coordinación, denominado Asamblea Nacional de Educación Superior y su funcionamiento será regido por la Ley de Educación Superior.

Con relación al Proyecto de Ley de Educación Superior, es necesario, tomar en consideración las observaciones que hagan las instituciones universitarias sobre este enfoque a objeto de estructurar finalmente los ejes fundamentales que guiaran la formulación de las políticas que se traducirán en un Proyecto de Ley que apunte al consenso y a la sinergia para definir el gran marco de referencia de la educación superior venezolana y sobre la base de los instrumentos legales, a los conceptos y principios que guíen la modernización de sus instituciones de manera autónoma cada una de ellas defina en su estatuto orgánico los cambios paradigmáticos que cada una de ella desea en una nueva visión y misión.

VIII. Requerimientos gremiales

Es recomendable que AVERU, los Rectores y los Consejos Universitarios o sus cuerpos equivalentes, programen y realicen un conjunto de talleres con la Federación de Asociaciones de Profesores Universitarios FAPUV, con la Federación de Empleados Universitarios, con las Centrales Obreras Nacionales, con los Colegios Profesionales y con la Coordinadora de Centros Universitarios con el fin de debatir los nudos que obstaculizan a la gerencia universitaria, en un diálogo serio donde se definan ampliamente las funciones de los organismos y permitan el rescate de la gobernabilidad de la gerencia universitaria, así como la eliminación de todos aquellos privilegios que van mas allá de la igualdad y equidad consagradas en la Constitución.

IX. Requerimientos institucionales

En cada institución universitaria el proceso de revisión implica la definición de su misión, visión y objetivos enmarcados en una política estructurada dentro de una concepción de cambio. Ello conducirá a la revisión organizacional y de los procesos Gerenciales y administrativos. Se derivará de ello la revisión de las estructuras académicas y las revisiones y transformaciones curriculares en cada nivel de la organización. Estas orientaciones no son nada fáciles, sin embargo existen experiencias al respecto, y todas ellas coinciden en que las revisiones deben ser hechas y llevadas a cabo por toda la comunidad, tomando como referencia un enfoque metodológico soportado por criterios de una auto-evaluación. A este respecto, AVERU llevó por mucho tiempo talleres para estructurar una metodología sobre Evaluación y Auto Evaluación, la cual se llevó a efecto y se validó en algunas instituciones universitarias. Todo reside en desagregar cada tipo de problema mediante la evaluación de indicadores y características a través de la investigación y el debate directo, apuntando siempre a la obtención de recomendaciones que las autoridades deben ejecutar. Estos instrumentos están disponibles y en consecuencia, se recomienda aplicarlos con los ajustes y particularidades de cada institución universitaria.

X. Consideración final

AVERU, consciente de que este proceso, de años de reflexión y de sistematización de los enfoques de una transformación universitaria, constituyen aportes pertinentes para el momento actual, consideró prioritario contribuir al diálogo, con la presente propuesta, que pretende facilitar la continuación de los cambios necesarios para la transformación universitaria. Su papel, como Asociación de Rectores, es de facilitador y en este sentido solicita a la Asamblea Nacional, al Ejecutivo Nacional, al Consejo Nacional de Universidades y a las Instituciones Universitarias, la consideración y decisiones requeridas para que la misma sirva de base, para elaborar la nueva Ley de Educación Superior y lograr un proceso sostenido de modernización y transformación de la Educación Superior Venezolana.

Caracas
AVERU
Agosto, 2 de 2001

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