Son considerados como las cibercriaturas del mal que han logrado descifrar las entrañas de la "web". Su objetivo: destruir los códigos de seguridad impuestos por las empresas que operan en Internet.
Pero los "hackers" -Globalink Language lo traduce como: "locos de las computadoras"- han creado sentimientos encontrados en el nuevo mundo de la informática. Si para autoridades y gobiernos son un engendro del mal, muchos los veneran por su inteligencia y capacidad de romper las ataduras tecnológicas de las grandes firmas. Ya son un mito. Se dice que actúan como sectas, pero también se les considera los neoquijotes que luchan contra cuanto molino digital les sale al paso. Lo importante, en todo caso, es que demuestran el poder de la inteligencia individual sobre el megapoder corporativo.
Sus "conquistas" son múltiples. En México, los "hackers" ya lograron invadir, sin permiso alguno, las páginas web de Bancomer, Presidencia de la República -en este caso, se declararon simpatizantes del EZLN- y, entre otras, las de la Secretaría de Hacienda.
En Estados Unidos sus ataques han logrado romper la seguridad de la FBI. Pero recientemente los "hackers" realizaron una maniobra que puso en jaque mate a Yahoo! Lo sorprendente es que esta empresa, nacida y desarrollada en el ciberespacio cuenta con complejas estructuras de seguridad. Sin embargo fueron "hackeadas". La CNN también sufrió un ataque así. Los invasores burlaron a sus múltiples y poderosas computadoras, y pusieron en ridículo a uno de los equipos más completos de expertos en tecnología.
EN EL ANONIMATO
Los invasores trabajan bajo el amparo del anonimato, pero también del vacío jurídico en cuanto a delitos cibernéticos. Pero, aun cuando empiezan a aparecer leyes que imponen castigos ejemplares, los "hackers" son adictos a la adrenalina.
El juego, sin embargo, es de alto riesgo. Hace tan sólo unos días, los invasores provocaron pérdidas multimillonarias en dólares, pues lograron reducir y hasta impedir durante horas el acceso a muchos sitios de la Internet, como Yahoo! o Buy.com, con sede en Estados Unidos.
El ataque más reciente y sonado fue ni más ni menos contra la Federal Bureau of Investigations (FBI). El 18 de febrero, los "hackers" bloquearon su portal en la red durante varias horas, del mismo modo que han empleado para paralizar los servidores de algunas de las más importantes firmas de comercio electrónico estadunidense, a principio de ese mes. ¿Cuál fue su método? Manejaron docenas de computadoras situadas en distintos puntos del vecino del norte, para multiplicar el tráfico de llamadas y de consultas a la dirección www.fbi.gov. El bombardeo produjo lo deseado: se bloqueó a los servidores y a los telefónicos, hasta paralizar el portal de la FBI.
Después de mantener por varias horas en secreto el ataque, James Williams, un experto en seguridad cibernética, rompió el silencio: "Es una guerra sin cuartel y los piratas quieren demostrar a la FBI que pueden atravesar sus sistemas de seguridad". Al mismo tiempo, la FBI destapaba su derrota: "Nadie había violado la seguridad de nuestras computadoras, aunque las bases de datos, los archivos y los informes confidenciales que guardan los sistemas informáticos estaban seguros". La portavoz de la agencia, Deborah Weirman, agregó: "Nuestros ingenieros tomaron las medidas oportunas para fortificar nuestras defensas contra los ataques y no hemos tenido más incidentes".
Más allá de las declaraciones, las cibercriaturas de la noche ya habían demostrado lo que querían: la vulnerabilidad de la FBI.
¿QUIEN ESTA A SALVO?
Pero, si hasta la FBI es puesta en jaque, ¿quién está a salvo?
Las criaturas silenciosas de las entrañas de la Internet están en todos lados y la red les permite trabajar sin fronteras. Los invasores también provocan estragos en el naciente mundo virtual latinoamericano. Los sitios web de un periódico colombiano, así como los comicios presidenciales de Perú, ya sufrieron ataques.
Además, no respetan ideologías. En muchos casos sus ataques son por el placer de burlar a la autoridad. Cuba misma, a pesar de los incoherentes controles que ahí se tienen sobre la Internet, fue atacada por los "hackers". Uno de ellos dijo que entró a la sede del Instituto Meteorológico Cubano, para evidenciar su frágil seguridad. El invasor dejó su marca al tocar el tema del niño Elián González, cubano de 6 años cuya custodia ha generado una crisis diplomática entre EU y ese país. El "hacker" escribió en la pagina web en cuestión: "El no debe estar en los Estados Unidos de América. El debe estar en Cuba, con su familia".
Estudiosos del tema consideran a América Latina como una zona franca para ser atacada por los piratas cibernéticos, pues no se ha propagado la cultura de la seguridad. Las cifras son elocuentes. Una firma estadunidense que estudia los ataques cibernéticos: la www.attrition.org, informó que en sólo una semana logró contabilizar 13 ataques contra sitios latinoamericanos.
La realidad, sin embargo, es probable que supere ese reporte, sobre todo si consideramos que en Argentina se registraron siete en una sola noche, según Gustavo Aldegani, director del Grupo de Seguridad en Tecnología de la Información, en Buenos Aires. Otro caso causó revuelo en Sudamérica: piratas informáticos adolescentes brasileños penetraron al sistema electoral y alteraron nombres de los observadores para los comicios presidenciales del 9 de abril.
En general, las cibercriaturas de la Internet van por delante de las leyes y los sistemas de seguridad. Actúan con gran libertad y eficacia. Nadie, ni usted que tiene una PC en su casa conectada a la Internet, está a salvo de los "hackers".