El periodismo y los profesionales de la información pueden enfrentarse a Internet desde varias perspectivas. Para José Alonso Seco, profesor de la Universidad Carlos III de Madrid si admitimos el tradicional principio que vincula periodismo y democracia, tanto desde el campo de las libertades nos situamos ante un panorama dual de inmensas posibilidades e incertidumbres.
Durante su participación en el I Congreso de Periodismo Digital desarrollado en Maracay en octubre del año pasado, el profesor indicó que si consideramos que la Red es una nueva realidad, una estructura anárquica, es necesario revisar conceptos, como el de periodismo y los medios de comunicación, sus funciones y usuarios.
En tal sentido, para este estudioso de la Internet la atención hacia los antiguos 'receptores' de la información periodística (hoy presuntos 'usuarios interactivos') es diferente, incluso radicalmente distinta, según el punto de vista que adoptemos; bien sea desde la perspectiva del periodismo social o liberal.
Perspectiva del periodismo 'social'
“Desde la visión social' del periodismo que reivindica un papel fundamental en la democracia, Internet puede ser la gran esperanza frustrada”. Explica José Alonso Seco que la Red es el medio idóneo para la participación y libre expresión que se quieren promover, pero los mercaderes han comenzado a instalarse y el periodismo se ha convertido en 'gestión de contenidos'; y el ciudadano, en consumidor de servicios.
Como consecuencia, la primera década de la Red deja un balance paradójico en el que conviven el exceso y la escasez de información: fluye mucha información, pero redundante, de baja calidad, y las fuentes de origen son cada vez menos.
Destaca que los medios clásicos recortan sus plantillas y se sacrifican las noticias que no generan beneficios, mientras se proclama que hay que pagar para ingresar en 'el club de los mejor informados', frase que fue empleada como lema de la campaña de captación de clientes del diario español 'El País' en su edición digital de pago.
Para Seco, desde esta posición, la Internet libre, en el sentido liberal, sin apenas participación de los poderes públicos, ha fracasado. “No es capaz de atender las necesidades de una ciudadanía a la que hay que proporcionar la información, imprescindible, para gobernarse en democracia”.
Mientras que propuestas alternativas, llamadas 'medios sociales', como las bitácoras o weblogs, son una esperanza, pero existen dudas en relación con la veracidad de los datos y la distorsión que puede suponer la presentación de una realidad fragmentada.
Ante esta situación plantea la necesidad de adoptar medidas urgentes en la Red. Porque, aunque el intervensionismo de los Estados (en el sentido de la reglamentación) parece condenado al fracaso, sí se podría exigir la protección del periodismo frente al mercado mediante normas que sitúen el derecho a la información por encima de la libertad de empresa, como las restricciones a la presencia de la industria del entretenimiento en los medios informativos.
“Más viable parece la puesta en marcha de iniciativas que protejan el derecho cívico a la información a través de empresas periodísticas públicas que garanticen el acceso igualitario a las noticias a todos los ciudadanos, con independencia de su capacidad económica”.
Perspectiva del periodismo 'liberal'
La incertidumbre es también la nota dominante desde una posición liberal, aunque se insiste en anunciar un futuro de prosperidad. Asumido el hecho de que nos encontramos en una etapa de transición y de continuo cambio tecnológico, se dibuja un nuevo modelo de consumo informativo sobre la base de la personalización.
“Nichos y segmentación son los términos que se manejan. Los medios de masas no encuentran su fórmula en la Red”. Desde esta perspectiva se plantea que entonces la única salida para la supervivencia de la mayoría de la 'industria' periodística pasa por la segmentación, temática, geográfica, cultural, que permite revalorizar la publicidad, que se mantiene como principal vía de financiación, e incluso investigar las posibilidades del llamado 'cobro por contenido'.
Además de solventar el problema económico, se pretende así responder a una evidencia: el usuario de Internet es un joven poco interesado por la información (al menos en su fórmula actual), mientras los medios de comunicación precisan de una urgente adaptación al nuevo entorno.
“Nos situamos ante lo que llamaremos el 'consumidor WIW', que parte del principio 'lo que quiero (What I Want) cuando quiero (When I Want it) y dónde quiero (Where I Want)'. La 'industria de la información tiene que satisfacer las necesidades de la clientela cuando ésta lo demanda y en todos los soportes posibles, no sólo en la computadora personal o en el celular o teléfono móvil”.
Finalmente, Seco explicó que entre las visiones que existen sobre Internet se encuentra aquella que considera que nos enfrentamos a una nueva realidad que estructuralmente se aproxima al anarquismo 'utópico'. Descentralización extrema y autogestión en 'microcomunidades' interrelacionadas.
“Algunos responsables de medios de comunicación consideran que este escenario supone una 'pérdida de los principios' del periodismo. En realidad, hay que pensar que va mucho más allá y que implica no un problema ético, sino la misma desaparición del periodismo, al menos tal y como se conoce ahora”.
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