| ¿Quién salva a Venezuela?.
Nuestro problema es de orden cultural Sylvia Chanelly de Suaréz El nuevo presidente de la República de Venezuela, tendrá que enfrentar a una sociedad que por razones históricas, unas, incorporadas otras: a través de la actual República (léase Pacto de Punto Fijo) y, coyunturales, se ha venido deteriorando y acentuando elementos y comportamientos sociales que no alivian para nada nuestra esperanza en el porvenir. Se cree en un Mesías salvador de la Patria, que por arte de magia va a resolver a través de la Constituyente todos nuestros males. Esto es absurdo. Simón Bolívar en el Congreso de Angostura, ya señalaba para ese entonces que el problema de los venezolanos era hacer cumplir las leyes. Caso que hoy en día sigue siendo una realidad. Se quiere castigar a los corruptos. Buena lógica: pero ¿Quién? , cuando la corrupción ha penetrado todas las esferas de la sociedad venezolana, desde el sector político, sindical, empresarial, obrero, judicial, universitario, escolar, etc. No van a ser distintos los que hoy votan por Hugo Chávez, o por Salas Romer quienes con muy buena disposición y deseos de corregir el porvenir de la nación, no empezamos a cambiar nuestras actitudes corruptivas heredadas. No existe contradicción en que yo haya utilizado influencias, en el que me haya robado una llamada telefónica, al de acusar a otros por corruptos por haberse ganado unos "reales" ilegalmente. Es muy fácil acusar a otros y no examinarnos internamente. Se quiere a una patria económicamente fuerte, teniendo todos los recursos, si no creamos una economía productiva. Dependemos del Papá "Estado" con los recursos petroleros y no nos metemos en el campo, en la agricultura, en la creación de nuestros propios abastos y panaderías. Nadie quiere ser electricista, albañil porque ese trabajo no da dinero rápido. Todo el mundo juega a las loterías soñando ser millonario de la noche a la mañana SIN EL MÁS MÏNIMO ESFUERZO. Una mayoría prefiere ser abogado, trabajar en una oficina con aire acondicionado. Eso es muy sabroso y lo reconozco. La cultura del licor. Si hacemos un corte transversal desde Tucupita hasta San Antonio del Táchira, desde los días viernes por la tarde hasta el domingo, un porcentaje importante del país está entregado a la bebida. Observas la irresponsabilidad de choferes de carro tirando latas de cerveza, al nivel de la clase humilde, y vasos de wisky para aquellos que tienen acceso: eso es muy chic!. Otros, bajo el efecto del alcohol reconstruyendo imaginariamente el país. Las mujeres, esposas y madres son las más afectadas por ello: su beca alimentaria se diluye en bebida y en golpes físicos. La falta de cultura comunitaria y amor por el Bien Público. Es muy fácil limpiar el frente de mi acera, pero no la del vecino. ¿Nos importa o cuidamos el Bien Publico, nuestras calles, nuestros parques, nuestros teléfonos públicos?. ¿Cómo construimos un país así? Yo invito a ésta reflexión a los candidatos presidenciales, a los dirigentes y al pueblo en general. No seamos fariseos. Hay mucho en nosotros mismos que tiene que cambiar y eso no viene de una promesa electoral . |
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