| Importaciones vs
Exportaciones
Juan Francisco Mejía Betancourt
En
1998 todas las proyecciones económicas indican que aumentarán las importaciones en más
de 25%, que las exportaciones no tradicionales disminuirán, que la sobravaluación de la
moneda rondará el 40%, que las tasas de interés promedio estarán por encima del 60%
promedio, que será el año donde más aumentarán los ilícitos aduaneros, que el
decrecimiento de la economía será de -2% y del Sector Industrial -6% y pudiéramos
enumerar muchos más indicativos como empleo, caída de las ventas y producción, todos
ellos relativos a la Industria, y todavía hay personas que tienen la osadía, el
desconocimiento y la inocencia de decir que en muestro país se protege a la Industria,
que se le dan privilegios.
Venezuela es sin lugar a ninguna duda, léase bien, sin lugar a dudas, la nación que
tiene el mayor sesgo anti industrial del Continente y probablemente del planeta. Aquí se
maltrata, se humilla y se persigue a todo aquel que quiere empujar el desarrollo
industrial, que crea en la industrialización como una de las herramientas fundamentales
para salir de la gravísima dependencia petrolera que nos asfixia cada día.
Apenas el Gobierno toma unas poquísimas medidas para contrarrestar el abuso
indiscriminado de los ilícitos aduaneros, y saltan unos cuantos apátridas a defender la
ilegalidad, porque no es otra cosa que eso.
La medida de Precios Oficiales se tomó luego
de 10 meses de estudio, y para que se observe como se actúa de verdad, cuando la defensa
de lo propio es lo más importante, Colombia luego de conocer la decisión tomada por
Hacienda toma una medida idéntica en 15 días, por la única razón, de que consideraron
que lo que hicimos aquí era lo más correcto. Ahora esta en el seno de la Comunidad
Andina una solicitud de otros países para lo mismo. Nos rasgamos las vestiduras y allá
se unen todos en el propósito común de defenderlo suyo. Que diferencia, eso se llama
madurez económica o mejor, realismo económico.
Definitivamente vamos contra la corriente en todo, mientras otros países nos están
comiendo poco a poco, porque tienen una Política Industrial activa, moderna e
inteligente, nosotros nos debatimos entre unos
ideólogos trasnochados, un gobierno sin aliento y un sin número de contrabandistas. ¿
Porque le tenemos tanto temor y pena a hablar de defender a nuestras empresas, a impulsar
una verdadera industrialización?.
Perdemos competitividad y mercado internacional aceleradamente.? Es que no nos damos
cuenta todavía?. Venezuela no tiene una balanza superavitaria con ningún país de este
continente si quitamos el Petróleo
y exceptuamos a Colombia, y si además quitamos el Hierro y Acero, ni siquiera con ellos.
En este último país se invierten en Promoción de Exportaciones 46 Millones de dólares,
tienen 18 oficinas comerciales de
negocios muy bien montadas, 2200 millones de dólares en financiamiento al desarrollo,
devuelven los impuestos a los exportadores en 15 días y mantienen un cambio competitivo;
y nosotros, gastamos menos de 1 millón de dólares en promoción a las exportaciones,
tenemos una mini oficina comercial a la cual el sector privado donó el equipamiento
informático, menos de 300 Millones en financiamiento al desarrollo, aquí devolvemos los
impuestos en 10 meses y hasta en 6 años y como ya lo dijimos mantenemos un cambio
sobrevaluado.
Una Política Industrial es urgente. Conindustria ha venido trabajando con el Gobierno
desde 1996, en el diseño e implantación de una Política Industrial moderna, integral y
competitiva. Ha sido una experiencia bien interesante y se pueden exhibir algunos logros,
especialmente en el esfuerzo de construcción de las Cadenas Productivas y el trabajo que
han realizado los 6 grupos mixtos de concertación creados en el seno del Consejo de
Desarrollo Industrial. Pudiéramos decir que podemos contar con una excelente plataforma
conceptual y un plan de acción, una singular relación pública-privada que daría
envidia en cualquier parte,
pero pocos resultados concretos.
El mayor desafío que tiene Venezuela en los próximos años es contar con un sector
Empresarial fuerte y competitivo, que reduzca la ya mencionada dependencia petrolera. Esto
tiene unas consecuencias gigantescas en lo social y en la prosperidad general de la
Nación. México, por citar otro ejemplo, en una década invirtió la dependencia del
petróleo, a finales de los ochenta 80% de sus exportaciones era petróleo, ahora es
apenas el 20% y lo más impresionante, multiplicaron por tres el monto de las
exportaciones, de 40 mil millones a 120 mil millones de dólares.
Nos toca ejecutar lo diseñado. El próximo Gobierno empieza en este aspecto con buen pie,
al encontrarse con un cuerpo de políticas, acciones y programas bien estudiadas y
concertadas. De lo que se trata
es de iniciar un agresivo plan de trabajo para recuperar el ya largo tiempo perdido. Es
bien factible hacerlo y me arriesgo a decir que en poco tiempo. En cinco años pudiéramos
duplicar la inversión en el sector
privado, al igual que las exportaciones, siempre y cuando el próximo ejecutivo se decida
a emprender esta cruzada. Es un desafío al borde de un precipicio, pero al fin un
desafío.
1998 es probablemente el año de mayor caída del PIB en tres décadas luego de 1989. El
Sector Industrial esta prácticamente aniquilado, en los últimos 10 años hemos perdido
500 mil empleos y más de 4000
industrias, esto no ha ocurrido en ningún país de este hemisferio, sino absolutamente lo
contrario.
Desarrollar la Agricultura, el Comercio el Turismo y la Industria no puede esperar. Estoy
seguro que todos los sectores piensan lo mismo, nos necesitamos unos a otros más que
nunca, vamos a darnos cuenta de
esto y actuemos en consecuencia. Conindustria pone todas sus capacidades al servicio de
este objetivo y prestará el mayor esfuerzo en la industrialización de Venezuela.
Presidente Ejecutivo de Conindustria
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