Infra y Supra

Iván Méndez

"…quédate dentro de los bordes si tú quieres jugar"
R.E.M. "Walk unafraid", del disco UP, 1998

"…cuando el abismo entre ricos y pobres es grande y en medio se refugia una especie en peligro, el esnobismo es una defensa contra el terror"
George Turner, Las Torres del olvido, 1989

Si la suma de Población desempleada + Estados arruinados es coloreada de rojo, nuestro planeta, visto desde el espacio parecería una manzana colgada del vacío. El desdén y la apatía que inundan las almas, son sólo variaciones secretas del miedo ante la expulsión inminente, un rearmar (maquillar) inseguridades cuyo efecto podría quebrarnos el alma.

Lo que haría falta cambiar

Ni siquiera nuestras penurias nos pertenecen. Y no lo digo porque los habitantes de La Paz o Moscú bailen en paralelos y aciagos destinos, sino por la historia, esa testigo mentirosa, pero implacable. A lo largo de los siglos, ciertos puestos claves como el de Rey-Presidente, Jefe de Aduanas y Recaudadores de Impuestos, han portado iguales conductas en sus descripciones de cargo: han sido, y son, la fuente de la eterna juventud de la corrupción. He aquí una muestra del 15 de junio de 1914, asentada por Giovanni Papini en La paga del sábado: "Para mejorar efectivamente las condiciones del país, es decir, para atenuar el desasosiego económico de la mayoría y para devolver la confianza en el sistema democrático habría que sentar la mano en diversos problemas y que cambiar varias cosas. Habría que conseguir: una reforma tributaria radical fundada en el impuesto progresivo; una reforma aduanera, hecha en sentido liberalizador; un control efectivo ( y no ilusorio, como el parlamentario) acerca de la manera como se gasta el dinero de todos".

Las torres del olvido

La biografía de nuestra época fue escrita décadas atrás. Un mundo feliz (Aldous Huxley) y 1984 (George Orwell) anticiparon la desmedida fe y pasión ante el totalitarismo y los condicionamientos de conducta destinados a sedar la voluntad individual. No obstante, la polaroid de los tiempos que vivimos actualmente fue tomada hace diez años por el australiano George Turner, en su novela Las Torres del olvido. En el año 2044, las computadoras continuarán su ascendente carrera corporativa, al controlar y ejecutar las más dispares operaciones. Esta gracia digital, complementada con la enorme tasa de natalidad del Tercer Mundo, obligará a las naciones prósperas a subsidiar la creciente masa cesante (los Infras)… Así, se construirán torres de concreto de hasta setenta pisos donde albergar a estos desempleados crónicos, que se pasan la vida durmiendo y asesinando, y separarlos de la vista de los Supra que serán "…una especie de aristocracia escalonada desde la servidumbre al poder", pues Supra es todo aquel que tenga empleo, cualquiera que sea. Por otra parte, los niños Supra sólo han visto a los Infra presentados en los seriales Triv, donde sus héroes rescatan hermosas doncellas secuestradas por los hediondos y corruptos Infra… Sin embargo, no existe una GARANTIA SUPRA® de por vida, basta perder el empleo para que la familia caiga y desaparezca al ser reubicada en enclaves vecinos de las bestiales torres, amenazadas por inundaciones y donde la policía jamás entra. Tampoco tienen colegios y hospitales.

Los relatos de Huxley, Orwell y Turner, son balcones desde donde podemos otear el firmamento, y decidir entre creer o no creer lo que nos muestran los sentidos. De allí que Turner diga, que "…en la negativa a creer está nuestra seguridad de que el desastre no puede ocurrir; en cualquier caso, no hoy. Y en cualquier caso ocurre".