Gillette de Venezuela


Este mes de abril se ha iniciado con una indeseable y peligrosa guerra internacional derivada de los ataques intensos y sistemáticos que por aire y tierra viene lanzando la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) contra la antigua Yugoslavia desde finales del pasado mes de marzo. Se trata del primer ataque que la Alianza Atlántica realiza en 50 años.

Es cierto que este desenlace se debe, en gran parte, a la rigidez del actual presidente yugoslavo Slobodan Milosevic en relación con el plan de paz para la provincia serbia de Kosovo, acordado recientemente en París por las principales potencias europeas, Estados Unidos, Rusia y hasta por los albanokosovares.

Pero el fracaso de estas negociaciones diplomáticas no justifica la intervención militar en un país soberano, miembro –además– de las Naciones Unidas. Tampoco justifica que se ponga en peligro la paz mundial, pues ahora la crisis puede desatar no sólo un conflicto a gran escala en los Balcanes –región repleta de enfrentamientos étnicos y territoriales que podrían estallar en cualquier momento– sino un gran desastre humanitario, algo que no se ha visto en Europa desde la II Guerra Mundial.

En este lado del planeta, en nuestra región Latinoamericana, también la estabilidad política se ha visto afectada –aunque afortunadamente en mucha menor escala– especialmente tras la crisis de gobierno desatada en el Paraguay con el asesinato de su vicepresidente Argaña y la dimisión del presidente Cubas, y luego de la agudización del conflicto entre el Estado y las guerrillas colombianas, lo cual podría producir una internacionalización del mismo.

Esperemos que en todos estos escenarios terminen imponiéndose la cordura y la sensatez.

 

Foro de discusión acerca de la Asamblea Constituyente.

Las páginas de este site fueron diseñadas para ser vistas a una resolución de 800 x 600. Para una mejor navegación recomendamos el uso de Internet Explorer 4.0.

Adquiera Internet Explorer

 

 

Waterman