Sobre metodología de la ciencia y de la técnica

Víctor Morles

Resumen

Se presenta en este artículo una visión general de la metodología como ciencia que estudia los métodos utilizados por el ser humano para encontrar soluciones óptimas a problemas teóricos o prácticos. Se contrapone esta acepción a la utilizada por algunos autores, en relación con proyectos o informes científicos o técnicos, para describir los métodos, procedimientos e instrumentos que se han utilizado o se utilizarán para lograr los objetivos propuestos.

Se presenta la metodología como una ciencia amplia, compleja y transdisciplinaria con un objeto bien definido (los métodos), así como con normas o principios y una estructura bien definida. En cuanto a esto último, se expresa que ella implica un conjunto de cinco grandes componentes o niveles interrelacionados, y no necesariamente secuenciales o excluyentes, los cuales se describen con cierto detalle y son: los enfoques, las estrategias, los modos de producción, los métodos propiamente dichos y las técnicas. Estos niveles que se corresponden con cinco niveles de la acción humana: el nivel político, el estratégico, el técnico, el operativo general y el operativo concreto.

1 Introducción

El ser humano necesita permanentemente resolver problemas de una gran variedad, desde los pequeños y rutinarios, relativos al cuidado personal, hasta macroproblemas sobre la preservación de la vida y la paz en nuestro planeta. Para resolver estas dificultades el hombre se vale de una variedad también infinita de medios físicos e intelectuales.

Algunos problemas son sencillos, simples o de soluciones conocidas y disponibles, como cruzar la calle o ponerse los zapatos; otros son complejos, difíciles o nuevos. Unos son de carácter práctico y otros son esencialmente teóricos o cognoscitivos; pero, lo cierto es que todos requieren de trabajo (físico o intelectual), cualidad que es esencial del ser humano. Los problemas sociales prácticos, complejos y de solución conocida son resueltos mediante acciones e instrumentos bien determinados por los dirigentes o trabajadores del gobierno, la industria, la agricultura, el comercio o los servicios. Pero muchos problemas son complejos, nuevos y de solución desconocida, en cuyo caso lo primero y principal es encontrar la mejor solución. Este último tipo de problemas es el que compete a la ciencia y a la técnica como procesos creadores. A estas importantes actividades no les corresponde resolver los problemas sino encontrar o crear la solución óptima, bien sea referida a problemas teóricos o de conocimiento --en el caso de los problemas científicos-- o a problemas prácticos que requieren de la aplicación de conocimientos, en el caso de los problemas técnicos.

¿Cómo se resuelven los problemas científicos y técnicos? No hay dudas sobre que, en cuanto ciencia y técnica son actividades racionales y sistemáticas, ellos se resuelven aplicando métodos, esto es, realizando conjuntos ordenados y bien determinados de actividades intelectuales o físicas para lo cual en muchos casos se requiere del uso de medios o instrumentos materiales.

El estudio de la problemática de los métodos compete a una disciplina antigua muy importante, poco sistematizada, muy relacionada con la lógica formal y con bibliografía escasa, denominada Metodología General o, simplemente, Metodología, término que tiene dos acepciones o significados usuales (8), de los cuales acogemos el primero, que es el principal y el objeto del presente artículo. Ellos son:

La primera acepción (la etimológica) expresa que, como ya dijimos, metodología la ciencia de los métodos, es decir, es el estudio del conjunto de operaciones y procedimientos racionales y sistemáticos que utiliza el hombre para encontrar soluciones óptimas a problemas complejos, teóricos o prácticos. En este sentido, y según los objetos de estudio, existen muchas metodologías: de investigación, de enseñanza, de planeamiento, de producción industrial, de producción de tecnología, etc.

La segunda acepción, más restringida y menos apropiada --lo que hace que en este caso algunos autores prefieran hablar de Metódica--, se refiere al uso de dicho término en proyectos o informes científicos o técnicos para describir las operaciones (enfoques, método específico, técnicas, procedimientos e instrumentos) que se han utilizado o se utilizarán para lograr los objetivos propuestos.

Con lo anterior concordamos con Kaplan (1964) cuando afirma que: "La palabra metodología es utilizada para referirse a una disciplina y a su contenido. Por metodología yo quiero decir el estudio --descripción, explicación y justificación-- de métodos, y no los métodos en sí mismos".

Quizás se puede adoptar como padre de la Metodología a Rene Descartes (1596-1650), el famoso matemático, físico y filósofo francés, quien oponiéndose al pensamiento dominante en su época --dominado por la fe y la metafísica-- propone que la única manera de llegar a la verdad, o conocimiento, es mediante la "duda metódica" y la razón, lo cual da soporte a la creación del también famoso "método científico" dominante en nuestro tiempo. Es el exponente de los célebres preceptos cartesianos: "No reconocer como verdadero sino lo evidente; Dividir cada dificultad en cuantas porciones sea preciso para mejor atacarlas; Comenzar el análisis por lo más sencillo e irse remontando hacia lo más complejo, etc.."

La metodología está estrechamente vinculada con una ciencia particular: la epistemología. Si la primera se refiere a los métodos para lograr o aplicar el conocimiento --bajo la hipótesis de que ello es posible--, la segunda se refiere principalmente al estudio de la posibilidad de conocer, de llegar a la verdad.

El concepto de Metodología está, también, ligado estrechamente al de técnica, puesto que las dos actividades se dirigen a un mismo objetivo: resolver problemas, pero la Metodología se refiere al cómo, a la definición o descripción de los pasos formales para lograrlo, mientras que el propósito de la Técnica es encontrar la solución real, objetiva, concreta y óptima. Por su parte la función de la política y la economía es resolverlos.

En cuanto a la metodología como ciencia Briceño Guerrero (1987) propone una interesante, pero lamentablemente parcial y no desarrollada taxonomía, al expresar que esta disciplina está constituida por tres grupos de métodos: a) la heurística o grupo de métodos para adquirir conocimientos; b) la sistemática o grupo de métodos para organizar conocimientos; y, c) la etiología o grupo de métodos para explicar los fenómenos estudiados. Esta definición, pues, relaciona la metodología solamente con la solución de problemas cognoscitivos, es decir, científicos.

2. Los componentes de la metodología

La metodología es una ciencia amplia, compleja y transdisciplinaria con su objeto de estudio bien definido (los métodos), con normas o principios propios y una estructura. En cuanto a esta última, se puede decir que ella implica un conjunto de cinco grandes componentes o niveles interrelacionados, y no necesariamente secuenciales o excluyentes, los cuales recorre el ser humano para resolver problemas, o sea, yendo de lo más general a lo más específico: los enfoques, las estrategias, los modos de producción, los métodos propiamente dichos y las técnicas. Estas fases se corresponden con cinco niveles de la acción humana: el nivel político, el estratégico, el técnico, el operativo general y el operativo concreto. De inmediato definimos esos niveles, que constituyen una cadena de decisiones, y luego analizamos con cierto detalle los tres primeros.

Los enfoques (o abordajes epistemológicos) se refieren a las actitudes que diferentes personas adoptan (consciente o inconscientemente) ante problemas similares como consecuencia de sus intereses, experiencias o ideología, lo cual hace que se apliquen distintos modos, estrategias y métodos para resolverlos. Ejemplos de enfoques son: el positivismo, el estructuralismo o el marxismo; pero también el pragmatismo o el mercantilismo.

Los modos o formas de producción aluden a la identificación del tipo de problema a resolver (si científico, técnico o artístico) y a su especificidad en términos metodológicos, es decir, en cuanto a la manera de resolverlo. Ejemplos de modos de producción son, en el campo científico: hablar de una investigación o de la construcción de una teoría; en el caso de la técnica: una invención, un diseño o una innovación tecnológicas; en el caso del arte: una composición musical, una novela o una escultura.

Las estrategias o estrategias de producción se refieren a las formas organizativas de los recursos (humanos, físicos, financieros o institucionales) que se utilizarán para resolver los problemas. Ejemplos: trabajo artesanal o individual, trabajo cooperativo o en equipos, trabajo industrial o en talleres.

Los métodos propiamente dichos, por su parte, se refieren a los conjuntos de operaciones (intelectuales o físicas) que se seleccionan en función del tipo de actividad o modo de producción al cual se refieren. Ejemplos: la experimentación, la simulación por computadoras, los estudios prospectivos.

Las técnicas, como conjunto de operaciones concretas para resolver problemas particulares, consisten en procedimientos específicos, tales como los cultivos en Biología; la cromatografía en Química, la resonancia magnética en Medicina; el análisis costo-beneficio en Economía, o la evaluación continua de los aprendizajes en Educación.

Los enfoques, las estrategias y los métodos generales de producción intelectual son similares para la ciencia y la tecnología, por ello los trataremos conjuntamente en este capítulo. Los modos de producción los desarrollaremos en otro capítulo y no es posible tratar en detalle el problema de las técnicas por el carácter específico de las mismas. En cuanto a la diferencia entre método y técnica es cuestión de grado de generalidad: un método es un conjunto de técnicas, pero lo contrario no es cierto. Por otra parte, lo que es método en un caso puede ser técnica en otro y viceversa.

Desde luego, conviene diferenciar entre problemas científicos (o esencialmente de conocimiento) y técnicos (o esencialmente prácticos), que son los que aquí nos interesa analizar en contraste con numerosos otros como los artísticos, los políticos y los éticos, porque cada uno de ellos implica metodologías distintas.

Pero conviene enfatizar que, en la actualidad y en general, el arte y la ciencia requieren de la técnica, pero también que casi siempre esta actividad requiere de aquéllos. Así mismo hay que tener presente que con frecuencia (mayor de la que se cree corrientemente) los problemas a resolver en una sociedad compleja, requieren de la combinación de diferentes componentes intelectuales, por lo cual se justifica la introducción y desarrollo de conceptos nuevos y transdisciplinarios como los de Tecnociencia, Tecnoarte o Bioética. En efecto, cuando en la actualidad una persona, empresa o institución moderna asume como objetivo producir, por ejemplo, una máquina, una medicina o un utensilio doméstico se ve obligada a utilizar resultados de investigación y de técnica pero también cuidar que el producto cumpla con requisitos propios de la ética y la estética.

Por otra parte, se debe tener claro que no existe, para ninguna actividad de producción intelectual novedosa (científica, tecnológica o artística), caminos expeditos, directos o definitivos. Los manuales, cursos o profesores solamente ayudan a evitar los errores más gruesos o los caminos tortuosos. Y muchas veces sólo sirven para coartar la creatividad obligando al profesional inexperto a adoptar paradigmas o métodos que no siempre se corresponden con sus intereses o necesidades. Porque lo cierto es que cada problema (de invención, diseño o investigación científica) requiere de métodos comunes a otros problemas pero, sobre todo, de métodos específicos o únicos que deben ser inventados o bien conocidos y utilizados.

3 Los enfoques

La primera, más amplia y fundamental aproximación que hace (consciente o inconscientemente) quien desea investigar, conocer, crear o construir un objeto (físico o no material), o resolver un problema complejo, es la adopción de un Enfoque o Abordaje, el cual determina la estrategia y los métodos a utilizar y las implicaciones externas del asunto en estudio. Los enfoques están vinculados con los propósitos últimos o con teorías (tácitas o explícitas) externos al problema. Ellos se pueden reducir en la actualidad a dos posiciones básicas y contradictorias:

El enfoque conservador, positivista o desarrollista, es decir, la actitud asumida por quien o quienes se acercan al problema u objeto en estudio (sea éste físico o social) de manera supuestamente objetiva, sin prejuicios de ninguna especie y, en consecuencia, creen que se debe ser neutral o imparcial en el estudio de los problemas. Que la realidad, tal como existe, es básicamente buena y sólo necesita de ajustes para que funcione mejor. Representantes o defensores muy conocidos de este enfoque son Augusto Comte (1934), Emile Durkheim (1956) y Mario Bunge (1996); y;

El enfoque crítico, negativista (para oponerlo al positivista) o transformador (radical, cuestionador, contestatario, revolucionario o del conflicto), el cual es adoptado por quienes consideran que la realidad u objeto en estudio es estructuralmente defectuoso y, en consecuencia, hay que transformarlo en su totalidad. Que las cosas pueden ser o deben hacerse de manera completamente distinta. Representantes de este enfoque son, por ejemplo: Carlos Marx (1976), Orlando Fals Borda (1992) y Steve Woolgar (1991).

El primer enfoque está relacionado generalmente con visiones de corto plazo y con las proposiciones de cambios graduales o evolutivos, y el segundo enfoque con rupturas (Bachelard, 1973) o estrategias de largo alcance. Según el campo del conocimiento en el cual se trabaje, el primero se vincula con escuelas de pensamiento tales como el funcionalismo, el conductismo, el operacionalismo, el neoliberalismo o el cientificismo; y el segundo incluye enfoques como el marxismo, el anarquismo, el utopismo o las teorías del conflicto. Desde luego, existen enfoques intermedios o reformistas, a veces ineludibles, que tratan de conciliar estas posiciones. Estos son asumidos por quienes creen que es posible o conveniente mejorar la realidad haciendo en ella cambios importantes pero no substanciales. Hablando de política, por ejemplo, el reformismo está representado por la socialdemocracia y en otros campos por ciertos sectores pragmáticos. Se trata, como ha dicho alguien, de quienes, en política, sostienen que ellos tienen la cabeza en el cielo pero los pies en la tierra (es decir, quienes, por ejemplo, reconocen que una realidad social es muy defectuosa pero rechazan los cambios profundos). No se puede olvidar que existen también los agnósticos, es decir, quienes creen que el saber no es posible y el actuar es inútil.

El concepto de enfoque ayuda a comprender el hecho real de que, aparte de los objetivos específicos o internos de todo proyecto, casi siempre hay otros, no siempre explícitos, de mayor trascendencia. Por ejemplo, durante la segunda guerra mundial miles de científicos trabajaron, financiados espléndidamente por el gobierno norteamericano, en el desarrollo de la física cuántica, pero sólo un pequeño número sabía que el objetivo final era construir la bomba atómica.

Un ejemplo más pequeño: ante la necesidad de resolver un problema técnico complejo de nuestra sociedad (mejorar el transporte o elevar la productividad de una industria), un ingeniero o político conservador puede partir del supuesto (o teoría) relativa a que la mejor solución es adquirir o emplear tecnología de punta; pero otro con enfoque radical o cuestionador puede asumir que lo más conveniente es adoptar o crear una tecnología nueva, propia, no contaminante, autóctona o radicalmente distinta a la existente. Otro ejemplo que ilustra la importancia de reconocer la existencia de los enfoques antagónicos es la siguiente: un economista puede demostrar mediante investigación científica que un país marcha bien porque han crecido las exportaciones o el PIB, ha bajado la inflación o han crecido las reservas internacionales; pero otro puede llegar a conclusiones opuestas si analiza el crecimiento del desempleo, la corrupción administrativa, la deserción escolar o las muertes por desnutrición. En estos ejemplos se observa cómo los enfoques influyen en la formulación de hipótesis y en la selección de variables de un plan, diseño o investigación científica. Enseñan que la creación científica o técnica está ligada al modelo de realidad social que cada quien considera como deseable, esto es, por ejemplo, en el presente: una sociedad consumista y competitiva por un lado versus una sociedad frugal y solidaria por el otro. Los enfoques, pues, cumplen la función de vincular la resolución de un problema concreto con su contexto social.

Por otra parte conviene observar que, en principio, los diferentes enfoques, estrategias o métodos no son en sí mismos o en abstracto ni buenos ni malos. Porque lo que es revolucionario en una situación puede ser conservador en otra.

4 Las estrategias de producción en ciencia y tecnología

Una revisión somera de la historia de la ciencia y de la técnica permite observar que, en la medida en que los productos de estas actividades se convierten en mercancía valiosa, el hombre ha ido adoptando progresivamente formas organizativas cada vez más complejas, similares a las que se han utilizado en el campo económico de los bienes materiales, esto es ha comenzado por la artesanía, ha seguido con el trabajo cooperativo y la manufactura, y en el presente siglo predomina la forma industrial y se comienzan los procesos de automatización de la producción. La artesanía, como forma de producción dominante en las sociedades precapitalistas, es la fase en la cual cada trabajador produce totalmente cada mercancía utilizando sus propias herramientas. La cooperación aparece cuando los primeros capitalistas, o maestros artesanos ricos, emplean en su taller varios trabajadores, cada uno de los cuales ejecuta todas las operaciones para la elaboración de cada producto. Esta forma de producción, como la artesanía primitiva, requiere de trabajadores de alto nivel profesional, es lenta y exige un conjunto completo de herramientas para cada empleado, por lo cual ella es reemplazada por la manufactura como sistema en el cual cada mercancía es obra de varios obreros, cada uno de los cuales se especializa en hacer solamente algunas operaciones de todo el proceso.

La manufactura hace innecesaria la destreza global o artesanal, pero exige más concentración y resistencia por parte del obrero; disminuye el número de herramientas requeridas; aumenta la productividad, y permite al capitalista pagar salarios relativamente menores que en la forma anterior.

El sistema de producción industrial se inicia con la utilización de máquinas complejas, las cuales se construyen gracias a la acumulación de capital lograda por los empresarios mediante el comercio o formas de producción más simples. Históricamente, la industrialización comienza a mediados del siglo XVIII en Inglaterra con la invención del telar mecánico y la máquina de vapor, los cuales son utilizados primeramente en la industria textil. Este proceso se extiende en el siglo XIX a Alemania, Francia, Estados Unidos, Rusia, y progresivamente a todo el mundo. El maquinismo o producción industrial aumenta significativamente el rendimiento en las empresas precursoras y contribuye a generar un proceso similar en otros sectores y campos de la economía; esto se hace todavía más eficiente con el uso de la electricidad y la aplicación de métodos de racionalización del trabajo (taylorismo y fordismo), hasta llegar en el siglo XX al inicio de otra forma de producción revolucionaria como es la automatización o robotización de las fábricas.

En el campo de la producción científica y técnica se observa un proceso similar: se comienza con la fase de trabajo individual o artesanal, en la cual la ciencia y la tecnología es obra de personas aisladas en comunidades primitivas, en instituciones (educacionales o científicas) poco desarrolladas o en sectores económicos secundarios. Se pasa a la producción por equipos en laboratorios o talleres, propio de sociedades que inician sus procesos de industrialización, o de instituciones educacionales o científicas bastante desarrolladas. Y, en la actualidad en los países e instituciones avanzados, se crean laboratorios especializados, se industrializa la ciencia y la tecnología y se llega a la constitución de grandes empresas dedicadas exclusivamente a la producción de investigaciones, inventos, diseños y proyectos.

En este proceso se reconoce el trabajo artesanal de científicos o técnicos como Galileo, Newton y Guttenberg; el trabajo cooperativo de Boulton y Watt (al inventar la máquina de bombeo); el trabajo en laboratorios especializados, como el Menlo Park de Edison; y, en la actualidad, las numerosas fábricas o empresas transnacionales de tecnología como Microsoft, General Electric, Sony o Siemens. Se va evolucionando del trabajo individual al trabajo en equipos, del trabajo aislado a la cooperación interinstitucional, nacional e internacional. Lamentablemente, los países atrasados son simples consumidores de tecnología y ciencia o están desarrollados en muy pocos sectores.

5. Los cinco metodos generales en la ciencia y en la técnica

Antes de seleccionar un método (o sea, el conjunto de operaciones ordenadas) para resolver un problema científico o técnico complejo conviene tener presente que en ningún campo de la producción intelectual es posible lograr resultados novedosos y relevantes sin un conocimiento profundo o dominio del objeto en estudio. De allí la importancia de lograr previamente una información lo más exhaustiva posible sobre el tema, con base en la revisión de la literatura existente y la consulta a expertos en la materia.

Los métodos o instrumentos generales de la ciencia y la tecnología son innumerables y el volumen crece de manera incalculable si se incluyen los medios específicos que se utilizan en las diferentes disciplinas o campos del conocimiento.

En primer lugar, se puede decir que hay cinco grandes vías, procedimientos o métodos generales para resolver problemas intelectuales, cada uno de los cuales tiene su valor, su oportunidad, sus ventajas y desventajas. Ellos son: la intuición, el ensayo-error, la razón, la experiencia y la simulación, los cuales se usan o se pueden usar aisladamente o en combinación:

(1) La intuición es la forma de lograr la solución de un problema de manera súbita, aparentemente sin recurrir a la razón. Es el método propio de los genios, pero también de los pueblos primitivos. Es frecuente en el campo artístico, pero también es utilizado o aprovechado en el campo científico y técnico. En este caso lo importante es la inteligencia, la creatividad y serendipidad del individuo (2). Metodológicamente, la intuición contrasta con los métodos racionales (centrados en la lógica, la planificación y el orden), por su dependencia en el azar y la imaginación. Es la capacidad humana para percibir ideas o conocimientos con gran rapidez; es el famoso "insight" anglosajón o la revelación de los religiosos. Es el darse cuenta, de pronto, aparentemente sin pensar, que ya es tarde, que mejor es retroceder o que realizando una acción inesperada puede resolverse un determinado problema. La intuición ha intervenido en muchos inventos y descubrimientos importantes como en el caso de las vacunas (por Pasteur), los rayos X (Roentgen), la radiactividad (Becquerel).

(2)El ensayo-error es el método sistemático más elemental, consiste en realizar pruebas o experiencias al azar hasta encontrar la solución buscada. Este método puede ser muy fecundo cuando el interesado conoce el objeto en estudio, tiene una hipótesis, que puede ser vaga pero verosímil, y aplica el método de manera sistemática. Un caso histórico de la efectividad de este método lo encontramos en el médico alemán Paul Ehrlich (1854-1915) quien descubrió la curación de la sífilis mediante la aplicación en ratas de más de 600 colorantes, teniendo como única hipótesis el conocimiento de que diferentes colorantes afectan a los diferentes tejidos de manera distinta. Es más, hoy es sabido que éste es el método que utilizan las grandes compañías para descubrir el efecto de los fármacos, los insecticidas o fungicidas a partir de la utilización de variados compuestos químicos.

(3) El tercer método es la razón, o conjunto de métodos racionales. Este método está ligado históricamente a la filosofía griega antigua y al racionalismo filosófico de la Edad Moderna, y se refiere al hecho de utilizar el conocimiento disponible y las reglas de la lógica formal y de la argumentación como principal recurso para explicar o resolver problemas. Este enfoque da lugar a la utilización predominante de métodos o procesos formalmente válidos como: la inducción, la deducción, el análisis, la síntesis, la abstracción, los silogismos, la clasificación, la comparación y las reglas de razonamiento. En el caso de la creación científica son famosos los métodos de las conexiones causales de J.Stuart Mill --descritos en los textos de lógica-- para, dadas diversas circunstancias y eventos, determinar cuales son causas y cuáles son consecuencias de un hecho o fenómeno. (3)

(3) La experiencia, por su parte, está ligada históricamente al nacimiento del método científico y es la manera de resolver problemas de conocimiento adoptando como medio principal el estudio y observación de la realidad. Es sistematización y sofisticación del método de ensyo-error. Su base filosófica está en el empirismo, que dió origen a la ciencia moderna. Esta vía da lugar a los llamados métodos empíricos: observación, experimentación, investigación de campo, investigación documental, construcción de modelos o prototipos, etc.

(4) La simulación es el método de descubrimiento y creación más reciente: se refiere al hecho de crear realidades virtuales (modelos de la realidad), mediante computadoras u otros mecanismos y observar y manipular esas creaciones al antojo del técnico, teórico o investigador. Es así como se puede observar, "reinventándolos", el comportamiento de un sistema solar, un automóvil o una molécula. Hay un antecedente de la simulación por computadoras que todavía tiene y tendrá siempre vigencia: se trata del experimento mental, utilizado por los grandes teóricos en muchas áreas desde la física (con Einstein), hasta la astronomía o la sociedad.

Por otra parte, existen muchos métodos complejos, que combinan varios métodos generales y que se utilizan para fines científicos o técnicos como son: la axiomática, la modelística, la dialéctica, la teoría de sistemas, el análisis de contenido, el control de calidad, la cibernética y la prospectiva.

Es más, por cuanto la mayoría de los problemas científicos o técnicos complejos implican mediciones –y ello es lógico por cuanto medición significa observación rigurosa-- y análisis de numerosos datos (lo cual es necesario ante realidades complejas), es conveniente recordar la existencia de variados métodos cuantitativos de técnica. Y, como hemos dicho, viendo el asunto desde otro ángulo: cada vez más la ciencia, y sobre todo la técnica, se apoya en el arte para lograr la valorización de sus realizaciones.

Por otra parte hay que tener en cuenta: primero, que ningún método ni combinación de métodos garantiza la verdad o la solución óptima de lo descubierto o creado; por eso se dice que el conocimiento científico --como el técnico-- es falible, relativo o provisional; segundo, que cuando se está ante un problema científico o técnico concreto hay que adoptar métodos generales, pero también métodos particulares. Para diferenciar los métodos generales de los más específicos se habla entonces de métodos, técnicas y procedimientos. En otro sentido conviene repetir que lo que es método en un contexto puede ser técnica o procedimiento en otro, y viceversa. Por ejemplo: la observación controlada es el método principal en astronomía, es una técnica en el caso de un experimento de laboratorio y no pasa de ser un procedimiento en el caso de una investigación documental. Por eso en el caso de los proyectos de investigación científica se acostumbra especificar en la sección sobre Metódica o Metodología: el método, como conjunto totalizador de operaciones a realizar (se dice, por ejemplo que se trata de una investigación histórica o un experimento de grupo control), la técnica de observación (que puede ser la entrevista, la observación simple directa o la observación mediante microscopio electrónico); la técnica de análisis de datos (se dice, por ejemplo, que se utilizará el análisis de varianza o de componentes principales); y, finalmente, es posible que sea necesario especificar los instrumentos (u objetos materiales) que se utilizarán en el proceso de observación (por ejemplo, telescopios, cuestionarios, tensiómetros o voltímetros, según el caso).

6. Notas y referencias

6.1 NOTAS

Para Parsons (1968) la metodología es un nivel del proceso de investigación científica posterior a la teoría mediante la cual se determina se determina la legitimidad de los procesos de verificación de hipótesis; y para Alonso (1998) es la etapa intermedia, entre teoría y técnica, en un proceso científico. No concordamos con estas definiciones porque se alejan mucho de la etimología del vocablo.

Por serendipidad se entiende la capacidad que un individuo tiene para descubrir lo no buscado o aprovechar la oportunidad o el azar para lograr una creación o descubrimiento importante. El término serendipidad ha sido tomado de un viejo cuento oriental "Los príncipes de Serendip" en el cual se relatan las aventuras de tres príncipes quienes gozaban del don de descubrir cosas insólitas al combinar inteligencia y azar. Casos famosos de serendipidad son el descubrimiento de las vacunas por Pasteur, de los rayos X por Roentgen y la penicilina por Fleming.

Los cinco métodos causales de Mill son: el método de la concordancia, el método de la diferencia, el método de la concordancia y la diferencia, el método de los residuos y el método de la variación concomitante.

6.2 BIBLIOGRARFIA Y REFERENCIAS

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BACHELARD, G.: Epistemología.- Barcelona: Anagrama, 1973.
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COMTE, A.: Discurso sobre el Método Positivo.- Madrid: Revista de Occidente, 1934.
DESCARTES; Rene: El discurso del método (1637).- Buenos Aires: Espasa-Calpe, 1942
DURKHEIM, Emile: Las Reglas del Método Sociológico.- Madrid: Jorro, 1956.
FALS BORDA: Cómo descolonizar las ciencias sociales..- En: Salazar, M.C.: La Investigación Acción Participativa.- Bogotá: Magisterio, 1992.
FEYARABEND, Paul: Contra el método.- Barcelona: Ariel, l98l;208 p.
HAYES, Brian: Experimentación por comutadora. Facetas, num 89; Washington, 1990, pp l6-l9.
HODGKIN, R. A.: Techne, Technology and Inventiveness.- Oxford Review of Education, v16 n2 p207-17, 1990.
KAPLAN, Abraham: The Conduct of Inquiry.- London: Chandler Publishing, 1964.
MARX, Karl: El Capital.- Barcelona: Grijalabo, 1976.
MORLES, Víctor: Planeamiento y análisis de investigaciones.- Caracas: Editorial El Dorado. Reediciones, 1975 hasta 1996.
MORGAN, G.: Beyond method.- Beverly Hills: Sage Publications, 1984.
MORIN, Edgar: El Método III: El Conocimiento del Conocimiento.- Madrid: Cátedra, 1988.
PARSONS, T.: The structure of social action.- New York: Free Press, 1968.
WOOLGAR, S.: Ciencia: Abriendo la Caja Negra.- Barcelona: Anthropos, 1991.

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