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Ramón Guillermo Aveledo Quiero que la Constituyente nos haga el menor daño posible Jesús Valente El mayor deseo del diputado y dirigente del partido socialcristiano Copei, Ramón Guillermo Aveledo, es que la Asamblea Nacional Constituyente, pronta a ser electa, le haga el menor daño a Venezuela. Temor que le ataca, producto de la creencia que existe entre algunos sectores de la vida pública nacional, de que ésta será la solución a los problemas que aquejan a nuestro país. Le aterroriza que el seno de las discusiones, la redacción de la nueva Constitución se convierta en una especie de caimanera o fiesta de contribución, donde cada quien pone lo que tiene alejados de una visión global de país y de un proyecto coherente de nación. Es por eso que advierte, acerca de la necesidad de ser muy inteligentes a la hora de elección de los asambleístas. Este venezolano, al que hoy dedicamos nuestro espacio, nació en Barquisimeto, estado Lara, el 22 de agosto de 1950. Estudió sus primeros años en su tierra natal para luego marcharse a Londres en donde se dedicó al inglés y la literatura inglesa. Posteriormente, en Venezuela obtiene el título de abogado en la Universidad Central de Venezuela, en 1974, para luego ingresar al IESA, en el Programa Avanzado de Gerencia, en 1991. En la política ha ejercido varios cargos, siempre bajo la militancia en la democracia cristiana: Secretario Privado del expresidente Luis Herrera Campíns, presidente del Canal 8, miembro de la Copre y de las juntas directivas de Fundacomún, Ensal y Enelbar. Desde 1989 es diputado al Congreso de la República por el estado Lara. En el Poder Legislativo se ha desempeñado como vicepresidente de la Comisión de Política Exterior, como subdirector y director de la Fracción Parlamentaria de Copei, y presidente de la Cámara de Diputados por dos períodos. Además, ha sido miembro de la Comisión de Asuntos Políticos del Parlamento Latinoamericano y del Consejo de la Unión Interparlamentaria Mundial. Es, por otra parte, autor de varios libros y ensayos, y columnista semanal de varios diarios del país. Al conversar con él, es necesario tocar el tema del referéndum, como fase fundamental del proceso constituyente liderado por el Presidente de la República. Iniciamos el diálogo con una pregunta si se quiere sencilla, pero fundamental. - ¿Votó? - Efectivamente. Voté, y voté No en las dos preguntas, para evitar el riesgo de las interpretaciones. Mucha gente con la que hablé en estos días, que coincidía en una posición muy crítica frente a cómo marcha el proceso, me decía que se iba a abstener, que prefería abstenerse, como en efecto muchísima gente lo hizo. Sin embargo yo preferí concurrir y votar No para evitar estas interpretaciones acomodaticias con las que ahora se expresa el poder. - ¿Qué le revelan los resultados obtenidos? - Yo creo que el Gobierno ha recibido una lección. Una lección que puede asimilar o no. Hasta ahora no da muestras de asimilarla, pero bueno, ese es comienzo. Yo espero que la asimile por el bien del país. Si se puede decir las cosas en términos muy venezolanos, el país le ha dicho al Gobierno interpreta mi silencio, como pasa muchas veces cuando ocurre cuando alguien se siente agraviado. El Presidente convocó para un referéndum que consideraba histórico. Lo hizo el primer día de su Gobierno. Lo anunció en su discurso de toma de posesión. Hizo campaña solo, con todas las ventajas, con todas las prerrogativas. Usó ilegalmente los recursos del Gobierno, las ruedas de prensa en cadena nacional, la bandera de la patria, la imagen del padre de la patria, la OCI, todo lo cual es ilegal. Lo hizo prácticamente sin ninguna oposición. Algunas voces, escasas, dijimos que estábamos al favor del No o a favor de la abstención. Sin embargo, sólo 3 de cada 10 venezolanos, atendieron la convocatoria del Presidente. Porque cerca de 4 de cada 10 vinieron a votar, pero lo que pasa es que uno, o votó no, o anuló el voto. Que en una pregunta tan fácil nadie puede pensar que hay votos involuntarios. Los votos anulados son voluntarios, es gente que o no marcó nada o marcó las dos. Pero ahí no era posible confundirse en lo más mínimo. Recapitula y recuerda que en los procesos electorales pasados, cuando Hugo Chávez Frías fue electo Presidente de la República, la comparecencia fue del 63,76 por ciento, según resultados oficiales de la página web del CNE. Igualmente, en la elección de noviembre, para el Congreso, el voto lista de la Cámara de Diputados tuvo una comparecencia de 54,55 por ciento. De esta manera enfrenta estos datos a las diarias acusaciones del presidente Chávez, que califica como ilegítimo al Poder Legislativo. - Pero hay más, sobre la interpretación de la abstención, el presidente Chávez tiene una doctrina. Él, el 25 de enero de 1996, después de las elecciones municipales y regionales del 95, cuando hubo una abstención mayor que la actual, el hoy Presidente de la República, entonces entrevistado por el profesor Blanco Muñoz y publicado en Habla el Comandante, dice: La abstención tiene para nosotros el signo de la muerte para el viejo régimen. Es otro 4 de febrero en otra dimensión. Y habla del esfuerzo por capitalizar la abstención de manera positiva: Es el otro signo que asumimos, porque sabemos que entre los millones de votantes hay mucha gente dispuesta a apoyarnos. Es el reto de transformar lo negativo en positivo. Es tajante, por tanto, al afirmar que estos resultados llevan a concluir que la prioridad de la población no es la política, en contraposición a los intereses del Jefe de Estado, que parecen estar centrados en este tema. Y advierte, que aun cuando la gente no le ha restado apoyo, sí le ha manifestado que necesita que se ocupe de los problemas urgentes, que son los económicos y sociales. Poder de convocatoria en descenso - Evidentemente ganó la abstención. Ahora ¿cómo la interpretamos? ¿Qué falló allí? ¿El poder de convocatoria del Presidente? ¿No convocó como debía? ¿La gente no lo escuchó? ¿Lo escuchó pero no atendió? Las encuestas revelaban un 80 por ciento de popularidad ¿qué pasa? Disminuyó esa popularidad? ¿o la gente no está dispuesta a movilizarse? - Hay una disonancia muy clara entre la popularidad del Presidente, según las encuestas y su capacidad de convocatoria. Evidentemente es muy popular, yo no sé si en un 80 por ciento, porque cada día se ve una posición más crítica en la calle. Pero vamos a darla por buena, así que mientras más popular sea el Presidente, más preocupante para él debe ser su bajo poder de convocatoria. El Presidente, incluso el mismo día de las elecciones, a la salida de su centro electoral en Baruta, volvió a pedir que la gente votará. Sus ministros, en violación de la Ley, a las 5 y pico de la tarde, hicieron llamados a la gente para que votaran. Pero además hubo una cuña de la OCI, que al final prohibió el CNE, cuñas del Ministerio de Educación, cuñas de la Comisión Presidencial Constituyente. El Presidente, además, en estas ruedas de prensa interminables que él realiza, a un promedio de por lo menos dos por semana, insistió en pedir la comparecencia para el 25 de abril. Recordando siempre que 600 mil personas menos de las que votaron por Hugo Chávez comparecieron a votar en el referéndum, Ramón Guillermo Aveledo recuerda que además deben contabilizarse los votos de aquellas personas y organizaciones que posteriormente se sumaron al proceso Constituyente, como es el caso de Copei. Además, y lo más grave a su juicio, es la comparecencia del No. El Presidente ha recibido su primera derrota política, y no es una derrota política cualquiera, es severa. Por supuesto, no es una derrota incurable, porque el Gobierno está comenzando. El Presidente no debe entregarse, lo que yo creo es que debe cambiar el estilo de su Gobierno. Cesar la confrontación y comenzar una fase de conciliación que le permita afrontar y producir resultados en aquello que genera el descontento de la gente que son los problemas sociales y económicos, para que entonces recupere una capacidad de convocatoria que sea equivalente a su popularidad, porque las razones de su popularidad, como lo dicen esos mismos análisis de opinión, están vinculadas con las esperanzas, con las expectativas. No con resultados porque es muy temprano para hablar de resultados. - Los ciudadanos que fueron a votar lo hicieron porque creen que con la Constituyente el presidente Chávez va a resolver los problemas del desempleo, del costo de la vida, de la inseguridad, de los malos servicios, del infame sistema de salud. Así que el Presidente tiene la urgencia de captar el mensaje de la población y empezar a gobernar y, entre otras cosas, empezar a conciliar, porque es una máxima antiquísima: Gobierno no busca pleitos. Lo que pasa es que él interpreta que el carácter revolucionario de su Gobierno lo obliga a hacer todo distinto, no a los gobiernos anteriores, sino a los gobiernos que ha habido en el mundo. Distinto al sentido común. El fantasma de la ilegitimidad - Evidentemente que el resultado de este referéndum es legal, pero ¿es legítimo? - Ese fantasma va a seguir al Gobierno, inevitablemente. Porque el Presidente y el Gobierno hablaban siempre del problema de la ilegitimidad. El Presidente de la República en el discurso de toma de posesión el 2 de febrero, el mismo día que dictó el decreto de convocatoria a la Constituyente, dijo aquí en el hemiciclo del Senado que los gobiernos anteriores no eran legítimos. O eran gobiernos de papel, porque la gente no votaba. Él mismo asoció la ilegitimidad con la comparecencia electoral. Ahora tiene un problema de legitimidad con relación a sí mismo. Es inevitable. Fíjate tú, estamos hablando de convocar a una ANC, una asamblea que no existe en el ordenamiento jurídico en Venezuela. Una asamblea que, según el Presidente, tiene facultades ilimitadas. Además está el hecho de que es la primera vez que ocurre en Venezuela que hay un referéndum. Ellos toman esto como excusa para justificar la abstención, pero yo tengo entendido que la primera vez es la más emocionante. A pesar de todo eso, y de las cuotas de popularidad muy alta, la gente no fue. El Presidente tiene que darse cuenta que una cosa es su agenda política y otra cosa son las preocupaciones de la gente, y que tenemos todos, él de primero como Jefe del Estado, tiene que ir de primero allí donde la gente quiere que vaya. Referéndum no, plebiscito - Ahora, puede haber diversas interpretaciones de esta abstención, y de hecho las hay. Una de ellas puede ser, según algunos, el hecho de que la población venezolana apenas comienza a votar por nombre y apellido y no está acostumbrada ni preparada para votar pos abstracciones, por ideas. - Pero es que no se votó por ideas. No es verdad. Lo que Chávez le pidió a la gente fue un sí o un no a él y a su promesa central de la ANC. Aquí no había ideas involucradas. El Presidente Chávez planteó las cosas en términos plebiscitarios, a tal punto que la segunda pregunta es una autorización a él, para que las bases que dictó sean las que organicen la ANC. Él la planteó desde el comienzo como una pelea, entre él y 40 años, entre él y los partidos, entre él y el pasado. Lo planteó así como la pelea del siglo. Entonces esa especie de guerra de galaxias con toda la espectacularidad que él reiteradamente le dio, motivó a 3 de cada 10 electores. Como diría el mismo señor Presidente, el que tenga ojos que vea. Es evidente, que en cualquier terreno ha sufrido un gran revés el señor Presidente, del cual tiene recuperación. Puede recuperarse si cambia el rumbo, la dirección de su gobierno, como yo deseo que lo cambie porque yo soy demócrata, porque reconozco que ganó legítimamente las elecciones. Porque que soy opositor a él, eso no quiere decir que sea enemigo, ni mucho menos, ni que desee ni quiera que al gobierno le vaya mal. Yo no tengo ningún interés en que al gobierno le vaya mal, porque si le va mal al gobierno le va mal al país y por lo tanto me va mal a mí, que soy de aquí, que vivo aquí y que no tengo ningún otro lugar donde vivir sino éste que es mi país. Conducta inexplicable - Ahora uno de los pocos partidos que se inscribieron en el CNE apoyando las distintas opciones fue Copei, y lo hizo, precisamente en favor del Sí-Sí ¿Por qué el partido asume esta actitud cuando muchos de sus dirigentes están en desacuerdo? - Bueno, yo no lo entiendo. No entiendo cuál fue la lógica que llevó a la dirección del partido a apoyar el Sí. No creo que haya sido de demasiada ayuda, en todo caso, tampoco voy a disputarle al Secretario General del partido el honor de dar esa explicación, que le corresponde a él y no a mí. Entonces la verdad es que la explicación de porqué se obtuvo ese resultado le corresponde al Secretario General que tiene cierta experiencia previa en dar esas explicaciones. La verdad es que él puede ser mejor vocero de sí para dar esas explicaciones. Las dos agendas - Bueno pero ya es algo aprobado y el próximo paso es la Constituyente. ¿Participará de este proceso? ¿Cuál cree que deba ser la agenda de la ANC? - Como candidato, no. Como ciudadano, sí, porque el país me duele. No voy a ser candidato a la constituyente, no aspiro integrar el cuerpo, pero desde afuera estaré opinando porque como ciudadano me incumbe, y votaré por candidatos a la constituyente si hay candidatos que me gusten. Y además, espero que, después de esta lección que el gobierno ha recibido, también reciba una lección la oposición y sea más atrevida, sea menos debilucha, menos tímida, y se de cuenta que hay un espacio para presentar una alternativa, y así hay que estimular a gente democrática que cree en la separación de poderes, que no cree en la reelección presidencial, que cree en la descentralización para que se presenten como candidatos a la ANC. Como dice la Biblia, cada día tiene su afán, bueno, pues cada fase tiene su particular demanda. El diputado socialcristiano alerta sobre este tema, e insiste en la necesidad de que la sociedad civil participe activamente en este proceso que involucra en primer término la elección de los asambleístas y la fijación de la agenda a discutir por la Constituyente. Subraya que hay que distinguir muy bien los temas que son prioritarios en la agenda del presidente Chávez, pues los manifestados últimamente, como a conformación de cámaras legislativas y la vicepresidencia de la República, nada tienen que ver con los intereses del Jefe de Estado. - Esa no es la agenda de él, esa fue la que dijo anoche. Antes había dicho la reelección presidencial, el papel político de las Fuerzas Armadas, ese es un tema recurrente, el tema de la descentralización. Ahora, si el país participa en la Asamblea ahora que es un hecho, entonces tendrá la oportunidad de influir más y de evitar que la asamblea se entube en favor de la opinión presidencial, pero te repito, cada día tiene su momento. Y vuelve a lanzar un alerta, precisando que el debate constituyente no será fácil pues los temas prioritarios para la población, económicos y sociales, tienen mucho peso como para distraer su atención de ellos. El desempleo, que después de una etapa prolongada de estancamiento ha continuado y se ha agravado y, aunque no sea responsabilidad directa del actual Gobierno, deberá afrontarlo. A él se debe la demora en afrontarlo porque no lo inventó, porque él es hijo de la crisis. El déficit fiscal es otro de estos problemas urgentes a los que hace referencia Aveledo, y agrega que en el mejor de los escenarios, si se cumple el precio de realización del petróleo según lo pautado en el presupuesto, tendremos un ingreso per capita de 157 dólares. Eso, contado a dólares de 1998, es un ingreso similar al de 1946. Eso es un problema muy grande. El tema fronterizo y la recesión económica que amenaza con convertirse en depresión, son también parte de la agenda que el dirigente democristiano recomienda atender al Jefe de Estado. Sin mayores reformas - Ahora, la sociedad civil tiene que participar abiertamente en este proceso a manera de permitirle al Presidente gobernar para que la Constituyente haga su trabajo. ¿Cuál debe ser la agenda de la ANC que usted propone? - La Constituyente debe pasar ahora a ser un tema de la sociedad civil para que el Gobierno se dedique a gobernar, a ocuparse de los problemas socio- económicos. Entonces, cuál es en este sentido, la agenda que se puede barruntar para la constituyente que vamos a tener: - En materia de organización del Estado, tener una norma constitucional que facilite el proceso descentralizador, que lo ayude, porque la descentralización es un proceso en marcha que la Constitución debe ayudar. No es que va a empezar ahora, no, es un proceso en marcha. Junto a eso, que también esta en marcha, pero está más atrasado que la descentralización está la reforma judicial. Reforma del Código Orgánico Procesal Penal, nueva Ley del Consejo de la Judicatura, nueva Ley Orgánica del Poder Judicial, nueva Ley del Ministerio Público, nueva Ley de las Policías e Investigaciones Penales, hay además convenio con el Banco Mundial para la modernización. Hay una serie de cosas que ya están en marcha. Ahora, la nueva Carta Magna debe servir para profundizar ese proceso, en algunos casos a lo mejor acelerarlo, en algunos casos a lo mejor acelerarlo no es bueno, porque la aceleración puede dar resultado como cuando antes maduraban con carburo los cambures, o envolvían en periódico los aguacates. Bueno, pero las normas constitucionales no son así, no son aguacates que se envuelvan en periódico para que se maduren más rápido. En el caso del Poder Legislativo recomienda revisar el proceso de elaboración de las leyes, al igual que el bicameralismo, no para fusionarlas en una sola, pues es una práctica beneficiosa que es utilizada en todos los países desarrollados, sino para evitar duplicar el trabajo. Piensa que el Senado puede convertirse en una cámara federal en representación de los estados, dejando a la Cámara de Diputados, las responsabilidades relacionadas con la población, lo político y el control. En relación con el Poder Ejecutivo, estima que no debe cambiarse el régimen presidencialista, pues éste ha terminado en convertirse en una institución americana, salvo los países de tradición británica del Caribe y Canadá. En este sentido, precisa que los problemas que este sistema presentando pueden estar dados más bien por la exagerada concentración de poderes. Sin embargo, estima que los cambios en esta materia pueden hacerse a otros niveles sin tener que tocar la Constitución. - Hemos modernizado el proceso de toma de decisiones, la capacidad de información de la Presidencia para tomar decisiones, ese cambio no es constitucional, y los otros están en la descentralización. En la medida en que más responsabilidades y más recursos estén en los estados y los municipios, el Presidente se puede ocupar más de otras cosas, así que yo por allí no tocaría demasiado el asunto. - Hay instituciones que preservar en materia de los derechos humanos fundamentales, en materia de separación de poderes. Ahora, estemos claros, cambio más o cambio menos, en la Constitución no es mucho lo que se va a hacer, por un sencilla razón, porque no es de eso que estamos enfermos, porque tú puedes tomar la Constitución, voltearla como un guante, y sin embargo, eso no tiene nada que ver con la vida del país mañana, porque no nos vamos a pasar para la monarquía, ni vamos a crear castas sociales separadas. En la constitución no se hace cirugía social, por así decirlo, entonces ningún cambio radical deriva de la Constitución, al contrario, la Constituciones más bien expresan cambios que ya han ocurrido, eso es lo histórico. La mayor parte de las reformas que se pueden hacer en la Constitución son todas reformas sin las cuales podemos vivir perfectamente, porque la verdad es que la enfermedad de Venezuela no está en la Constitución. Las reformas que hay que hacer allí son mucho más adjetivas. Los peligros del asunto Cuando se le consulta sobre los poderes y limitaciones que tendrá la Asamblea Nacional Constituyente, Ramón Guillermo Aveledo se remite a las palabras del Presidente de la República, quien insistentemente ha anunciado que ésta podrá ir más allá de la simple redacción de una nueva Constitución, pudiendo, incluso disolver los Poderes Públicos constituidos. Todo esto en clara contraposición a la sentencia emitida por la Corte Suprema de Justicia, la cual ha establecido que la ANC no tendrá carácter originario sino derivado. - Lo que él (el Presidente) llama originaria es lo que se llama en otras partes, omnipotente, es decir, que sirve para todo. Para el Presidente de la República el hombre originario no es Adán, sino Superman, que tiene todos los poderes. Él lo ve como un órgano de gobierno, pero no de cualquier gobierno, sino de un gobierno de poder ilimitado. Aquí cabe acotar que uno de los grandes logros de la civilización humana, de la cultura, es la limitación del poder, es el poder limitado, el poder distribuido. Este, por supuesto es el germen de un conflicto, de un conflicto nada desdeñable, porque si el Presidente se impusiera en la Constituyente y pretendiera utilizarla para lo que él cree, habría un conflicto con la CSJ que ya dijo que la Constituyente tenía un límite. Ahora fíjate, si el Presidente no cambia de opinión y le pide a la ANC, pero en ella no él no tiene mayoría, hay conflictos entre el Presidente y la Constituyente. Predigo: se convertirá en ilegítima la Constituyente una vez no haga lo que él quiere, pero si están de acuerdo y el Presidente logra que la ANC tenga poderes ilimitados hay un conflicto con la CSJ. ¿Cuál es la consecuencia de eso? La consecuencia es muy sencilla: ¿quién paga esa cuenta? ¿quién paga la factura de ese pleito? Los ciudadanos, sobre todo los más pobres y sobre todo los más jóvenes, por qué, porque mientras ese conflicto exista, el dólar sube, las inversiones no llegan, no se generan nuevos empleos, porque una revolución política no es compatible con un crecimiento económico. No ocurren al mismo tiempo, No ha ocurrido en ninguna parte del mundo, eso. Revolución política con proceso económico no es compatible. -¿Ese conflicto entre poderes podría terminar en una salida dictatorial? - El peligro siempre existe. ¿Por qué? Porque, qué producen las dictaduras, las dictaduras son producidas por el vacío de poder, por la anarquía, eso es lo que produce las dictaduras. Como una reacción ante una ausencia de rumbo, o el temor al desorden y el caos. Por eso es que yo insisto que los gobiernos no buscan pleitos, es una cosa de sentido común. Fidel Castro no busca pelea, los chinos no buscan pelea, ningún poder de ninguna parte. Los gobiernos quieren tranquilidad. Ahora el estímulo a la confrontación, a la crispación, puede desencadenar desorden y anarquía, y eso es la antesala de las dictaduras. - ¿Eso se debe a inexperiencia política o a una posible intención clara? - Pues yo creo que las dos cosas. El Presidente tiene un proyecto político del mayor poder posible del Poder, por eso no le es suficiente, lo había dicho antes, que lo peor que le podía pasar a él es ser presidente de este sistema. Entonces, llegó a la presidencia de este sistema con la intención de ser presidente de otro sistema. Y eso es lo que busca, lo que pretende, lo que persigue claramente. Ahora, una cosa es intentar tener todo el poder y otra cosa es lograrlo, son cosas muy distintas. Y en el camino de lograrlo se le puede enredar de tal manera la situación al Presidente que eso requiera dosis mayores de autoritarismo suyo, o ajeno, o primero suyo y después ajeno. El papel de la oposición - ¿La presencia de mucha gente de la oposición en la ANC sería una manera de catalizar este conflicto? - Yo creo que una Constituyente plural y democrática puede servir para que tengamos una Constitución que impida la concreción del proyecto hegemónico. Pero no es un catalizador del conflicto, porque el conflicto central no está allí. El conflicto está en la situación social y económica y en el manejo que el Presidente haga de eso. Si el Presidente opta por la prioridad del país y aprovecha su alta popularidad para llamar a la conciliación y para afrontar los problemas sociales y económicos, probablemente después obtenga un gran éxito político que se pueda traducir hasta en su reelección. Pero lo inverso, si se trata da amarrar primero lo político para estar muy parapetado en lo político, para cuando tu popularidad caiga por la materia económica, amigo, eso no tiene remedio, y puedes tener la Constitución que quieras. Una Constitución que una parte del país le impone a la otra artificialmente, dura poquito. Esa es historia de Venezuela y es la historia de todo el mundo. En Venezuela hemos tenido más constituciones que gobiernos. Lo normal en nuestro país es que una constitución durara un gobierno, o menos. Hubo gobiernos que tuvieron más de una constitución. Si algún éxito ha tenido la Constitución del 61 es durar más que los gobiernos. ¿Por qué? Porque obedecía a un consenso muy amplio, porque tuvo una amplia base de sustentación. ¿Es eso lo que parece que va a ocurrir? Parece que no. - Visto los resultados del referéndum, es evidente que el panorama le cambió al Presidente y se vislumbra una situación que podría cambiar, mucho más para la elección de los constituyentes ¿Usted cree que esa constituyente le va a ser sumisa al Presidente? - No pronostico. Recordemos dos cosas, cuando el Presidente dice legítimo, eso está asociado al fín de su punto de vista. Es decir, él es el mingo de la legitimidad, digámoslo como en las bolas criollas, tú estás más cerca del mingo, es decir de él, eres más legítimo. Entonces, eso lo vamos a ver. Por supuesto, si esto sigue ese rumbo, el Presidente va a estar más débil cuando venga la Constituyente, entonces, a lo mejor, la ANC así concebida como él la plantea, es una opción válida, para dentro de la Constitución, disminuir los riesgos, las contingencias que para el país significa un gobierno que tiene una prioridad distinta a la del país. Eso puede ocurrir. Ahora, el que haya tal disonancia, y el que haya un tal irrespeto a reglas básicas compartidas, es un gran peligro para el país. Revaluar el papel político de las FAN Nuestro entrevistado se pasea por un escenario que puede resultar sumamente peligroso y que comienza cuando el presidente Chávez reiteradamente devalúa las instituciones civiles y revalúa el papel político de las Fuerzas Armadas, presentándolas como la parte sana de la sociedad. - Además, reivindica a la rebelión militar como camino. Desfile el 4-f. reincorporación a filas de los oficiales, clases y soldados que participaron en los alzamientos, premio, encomio. Yo lamento haberlo hecho pero había que hacerlo, le pido perdón a mis compañeros. ¿Qué es lo que está haciendo? Si tú cierras la puerta para la alternativa cívica y democrática y revalúas el concepto de rebelión militar, el papel político de las FAN, el espacio que estás dejando para la oposición se lo estás dando las Fuerzas Armadas Nacionales, y eso es muy negativo. El Presidente debe darse cuenta que juega con fuego cuando apuesta a eso. - Pero la oposición no debería optar por jugar bajo las reglas que el Presidente propone, en tanto la Constituyente sea más que un órgano elaborador de una nueva Constitución. - La necesidad del país nos irá diciendo. Lo que la oposición tiene que tener muy presente, creo que debe ser la prioridad del país. Tratar de que todo se ponga en orden a la prioridad del país. Por una razón muy sencilla, porque sino se triunfa frente a esos problemas que el país tiene, que son los socio- económicos, que son los graves, que son los que afectan la gobernabilidad, no hay supervivencia posible. Iremos camino, primero, a la anarquía, y después a la dictadura. Evitar eso es la primera prioridad. Por eso lo más importante es lo más importante, no estoy haciendo juego de palabras. Entonces, hay que atacar eso allá. Y cada momento nos irá diciendo cuál es la forma más útil de abordar ese problema. La Habilitante ¿Una salida? Depende Se acaba de aprobar la Ley Habilitante en los términos presentados por el Ejecutivo, salvo la Ley de Hidrocarburos. ¿Sirve ese instrumento, a su juicio, para conjurar la crisis? - Depende, porque es muy ancha y porque las etiquetas son poca cosa frente a los contenidos. Yo digo: reformar la Ley de Impuesto sobre la Renta, eso en sí mismo significa muy poca cosa. Si tú le pones a los dividendos de ciertas operaciones bancarias, impuestos, no te va a ayudar, no te va a traer plata para inversiones, no va a dar ahorro porque no va a ser negocio. Para que exista ahorro tiene ser negocio, y para que haya inversiones tiene que haber ahorro para que la gente tenga donde ir a pedir prestado. Sólo así se produce trabajo. Si no es negocio el ahorro, ¿qué hace la gente con la plata? Compra dólares, se va a donde le es negocio, porque hay gente cuyo negocio es la plata, y hay otros cuyo negocio es el trabajo. Entonces la Habilitante puede servir y no puede servir, depende para qué la use el Gobierno. Si el Gobierno, por ejemplo, usa la habilitación para una protección excesiva de la producción agropecuaria, vamos a tener efectivamente, un momento de prosperidad agropecuaria, y después, precios muy altos de la producción que van a perjudicar su valor como materia prima para la industria y en el mercado, para la gente. Así que siempre depende de lo que tú hagas con los poderes. La utilidad de los instrumentos depende de la competencia de quien los utiliza. Si la habilitante es utilizada de un modo competente, servirá. Ahora después de oir a los ministros en el Congreso, me temo que la habilitante para lo que puede servir es para desvestir algunas incompetencias que hasta ahora han tenido excusa, porque no veo que tengan claro qué es lo que pretenden hacer. - Usted ve que hay competencia tanto en la tendencia de Chávez como en la oposición para una constituyente en este momento? - (Silencio, reflexiona) En el país hay mucha gente capaz, ¿Y mucha gente capaz para una Constituyente? Sí. Me preocupa la ingenuidad de atribuir a la ANC poderes taumatúrgicos y mágicos, y me preocupa que sea la gente competente para eso la que vaya a eso. Eso también, porque tienes, desde el plano de la política, gente que va para allá para continuar en la candela, continuar sonando, que se baja de un autobús y agarra la otra parada de un autobús para seguir. Eso es una opción. Pero hay otra, que yo noto en potenciales constituyentistas provenientes de la sociedad civil, que es una cierta candidez como la de atribuirle a la ANC facultades de las cuales carece. Piensan que van a hacer toda una nueva Ley de Régimen Municipal, o una especie de garantía de que aquí más nadie vuelva a maltratar el medio ambiente. Entonces eso también es una forma de incompetencia. - ¿Una Constitución corporativa? - Sí. También es un peligro, y fueron los peligros de la Constitución colombiana y de la nueva Constitución brasileña. No estamos en el 59, cuando todo el mundo quería la democracia y un estado social de derecho. Ahora como no hay un consenso equivalente a ese, hay posiciones muy encontradas. La manera de lograr respaldo es diciéndole que sí a la gente y metiendo las distintas demandas que sólo generan constituciones exageradamente reguladoras, que se meten al detalle mínimo en distintos asuntos. Que abarcan amplísimos campos y que no tienen coherencia. No es un proyecto nacional sino proyectos aislados. - Entre los pecados de la Constitución del 61 se señala lo económico. Se dice que no propicia la productividad. Habló usted de lo político. Pero recuerdo aquí se vivió 30 años sin garantías económicas. - Pero claro. Durante los tiempos del rentismo, eso era, en términos macro- económicos, poco importante. ¿Por qué se pudo aguantar tantos años con las garantías suspendidas? Porque el país no vivía de eso, sino de la plata del petróleo, inclusive el sector privado. Cuando eso dejó de ser así, la prohibición de garantías se convirtió en un traje demasiado estrecho. Ahora, lo que yo me pregunto es: ¿Hay un nuevo consenso en materia económica que sustituya a eso que está en la Constitución? Podríamos tener una constitución menos estatista que la del 61, o el peligro es el inverso, ojo. -¿Cómo visualiza usted el país y la constitución cuando la ANC entregue sus funciones? - No sé. Depende. - ¿De qué? - En primer lugar, de la conformación de la ANC. Predomina la agenda política o predomina la agenda la sociedad civil. Si predomina la agenda de la sociedad civil, ¿cómo está en esos sectores el consenso con relación a los temas fundamentales? Porque entonces la construcción de la nueva Constitución va a ser sobre la base de, como en una caimanera, cada quien pone lo que tiene, una fiesta de contribución, o un proyecto que se sienta. ¿Cómo va a ser la actitud del gobierno? ¿Tiene el gobierno un proyecto escondido que va a presentar? ¿O es por la libre, dibujo libre que cada quien inventa? Pero además hay otra cosa. La Constituyente se va a reunir en un país en concreto, con una situación en concreto, que es la situación económica y social que conocemos y que todo indica que se agravará, y eso va a ser una fuente de presiones a la Constituyente, porque las expectativas que se han creado son muy grandes. Todo eso son posicionamientos. Por eso yo hubiera preferido que no se convocara, por eso voté no. Ahora, ¿qué es lo que yo quiero como ciudadano de este país de ahora en adelante, ya que estamos en ese proceso?, que nos haga el menor daño posible. Eso es lo que más me preocupa cada vez que oigo decir que esa es la única solución para salir pacíficamente de la crisis. Esa es una superstición también vieja en Venezuela. Eso lo creyó una generación brillante de venezolanos en 1958, hace siglo y medio. Pensaron que la solución para impedir la guerra era una Constituyente. Se convocó durante la presidencia augusta de Fermín Toro, no estamos hablando de cualquiera. Se hizo la Constitución de 1858, la mejor constitución desde el punto que tuvimos en el siglo XIX. Duró un año. Y vino una guerra federal de cinco años. Al final de ésta, tuvimos una nueva Constituyente en 1864. Porque las constituyentes no evitan las guerras civiles. Las constituyentes vienen normalmente después de las guerras civiles, para legalizar lo que ya ha ocurrido. |