Los desplantesDesplante
significa según el diccionario del uso del español de María Moliner: Postura
incorrecta, exabrupto o descaro. Pues bien de eso se trata, desde el Presidente de la
República hasta el alcalde de la zona del oeste de la ciudad capital han decido hacer
caso omiso de lo que la ley dispone en materia de no injerencia en el proceso electoral.
Desde los tiempos del derecho romano rige el principio fundamental que
ha servido de amalgama a toda sociedad civilizada que "Dura lex sed lex" es
decir en criollo, que a pesar de que no nos guste "la ley es la ley".
Esto ha sido así hasta en las películas de vaqueros en las que una
ley a veces injusta se aplicaba al bueno y éste no tenia otro remedio que
padecer la sanción. Lo mismo ocurre en los partidos de beisbol en el que el
"umpire" declara un out en la goma cuando todos vimos que el corredor había
tocado la base antes. Y que decir del fútbol en el que todos recordamos de "la mano
de Dios" de Maradona marcando aquel insólito gol.
Pues bien, si el Presidente sostiene que hay que ponerle camisa de
fuerza para impedirle que el participe violando la Ley del Sufragio en
el proceso electoral y desafía vestido de militar a cualquier autoridad para que lo
detenga si puede, al mejor estilo de Juan Charrasqueado, ¿qué se le puede pedir al
alcalde de Paraguaipoa, al gobernador de cualquier estado o al simple ciudadano, si la
cabeza y presidente de todos los venezolanos dice que la ley que él no elabore no es
legítima?
¿Qué pasara mañana cuando inevitablemente mengüe su popularidad y
alguien con renovado prestigio diga lo mismo, es decir, no se considere atado por las
leyes del actual presidente o del actual alcalde? ¿Qué tipo de sociedad tendremos? Una
en la que las leyes cambien con el gobernante de turno. ¿No nos llevaría esto a
períodos infaustos de anarquía y de lucha entre caudillejos?
El siglo pasado venezolano estuvo repleto de ejemplos similares y la
solución vino en las armas de Castro y luego en los
grillos del Benemérito Juan Vicente Gómez |