Continuando el diálogo sobre PDVSA y su privatización

Juan Pablo Pérez Castillo

Siempre he apoyado la discusión publica sobre PDVSA, la política petrolera y el uso de las divisas petroleras. Debo agradecerle a Francisco Monaldi (y otros) la oportunidad de continuar debatiendo el tema de la privatización de PDVSA, que él insiste públicamente, a pesar de las consecuencias negativas que resultarían de semejante acción, y a pesar también de los argumentos contrarios que conoce porque se los he planteado personalmente.

En esta ocasión, además de referirme a los puntos más importantes de su DIALOGO, publicado por El Nacional el 28/2/99, también me referiré a su más reciente opinión expresada en ese mismo periódico el domingo 13/6/99. Mi tardanza en responder aquí y ahora a su DIALOGO de fines de febrero se debe a que mi respuesta oportuna no fue publicada por El Nacional (enviada el 02 de marzo, dos días después de la publicación). No recibí explicaciones, ni siquiera acuso de recibo, a pesar de mis reiteradas indagaciones.

En múltiples ocasiones he explicado porqué no es solución la privatización de PDVSA, señalando que la reorganización Giusti (integración vertical de la industria) sería negativa para el país, habiendo sido preferible restablecer la rectoría del Ministerio de Energía sobre el sector y simplemente convertir a PDVSA en la operadora creada hace casi 40 anos bajo el nombre CVP. Le habría correspondido a los venezolanos decidir qué hacer con las demás operadoras, pudiendo privatizarlas según distintos esquemas si así lo preferían, ya que por su importancia le correspondería tomar la decisión a la sociedad civil y no a la burocracia gubernamental.

Escribí también que lo único privatizable habría sido esas operadoras, ya que PDVSA no es privatizable (menos ahora que ha sido integrada en un monopolio con todo mezclado). Por encontrar un hecho cumplido, los nuevos gobernantes están tomando las decisiones por los venezolanos, retomando la rectoría sobre el sector y convirtiendo a la PDVSA reorganizada e integrada en una operadora, pero ya las otras han sido tragadas y digeridas por el monopolio de estado.

También he explicado que el petróleo es propiedad de los venezolanos, no del Estado, quien es solo responsable de su buen manejo en beneficio de los venezolanos. Si lo hace mal, la medicina no es matar al medico, privatizando (lo cual también mata al paciente), sino cambiar el mal gobierno (sus funcionarios y políticas). Lo ocurrido a lo largo del tiempo es que ha habido trasiego de propiedad, muy sutil e inocente, a través de las políticas fiscales y monetarias y del gasto publico, que no se ha querido enfrentar para corregir, teniendo como resultado el empobrecimiento de los venezolanos.

También han sido despilfarradas las divisas, gastando más de lo que la economía nacional ha podido absorber productivamente, y esto tampoco había querido enfrentarse hasta que llegaron las nuevas autoridades gubernamentales. Hoy estamos viendo como ha sido sepultada la política petrolera anterior (que no era puntofijista, como ha escrito el periodista Chávez en El Universal), para ser reemplazada por otra que se asemeja mucho a la verdadera política puntofijista, la de Juan Pablo Pérez Alfonzo, para la tranquilidad de los venezolanos.

En cuanto al Fondo Monaldi-Quirós Corradi propuesto públicamente a través de ponencias a Fedecamaras y en la prensa nacional, es muy distinto al que usan como referencia – el Fondo de Inversiones de Alaska, en operación unos 20 anos. Monaldi, Quiros Corradi y otros plantean la privatización de PDVSA a través de la emisión de acciones, participando en fondos mutuales y transables en la bolsa de valores, mientras que el fondo de Alaska consiste de ingresos fiscales de propiedad colectiva. No esta privatizado a través de acciones "regaladas" (ni vendidas) a los ciudadanos. Se "regala" el dividendo (aunque algunos lo denominen retribución de patrimonio).

En Alaska, como en los países de tradición inglesa, los recursos minerales pertenecen a los dueños de la tierra, que no es el caso venezolano de tradición romana, en donde pertenecen a la nación (la colectividad o sociedad venezolana). Encontraron petróleo en tierras publicas, de manera que el petróleo era y continua siendo propiedad de la colectividad alaskina, manejado por el gobierno estatal, el cual decidió explotarlo con empresas privadas.

Para evitar que la totalidad de los inmensos recursos fiscales petroleros a recibir anualmente se gastaran presupuestariamente, enmendaron su constitución estatal para crear un Fondo Permanente en 1976 con aportes anuales del 25% de esos recursos (el resto va al presupuesto anual), para ser depositados en esa cuenta de ahorros e invertidos en beneficio de los residentes alaskinos actuales y todas sus futuras generaciones, mediante el pago anual de dividendos del 50% de los rendimientos. El Fondo crece con los aportes anuales y la reinversion del 50% retenido. Su historia esta resumida en 5 tomos, mostrando estudios realizados y discusiones sostenidas, aprendiendo de otros países. (http://www.apfc.org/)

Me recuerda al Fondo de Inversiones de Venezuela creado en 1974. Fui Director durante su primer ano de vigencia, antes de que fuera desvirtuado (hasta destruirlo) por modificación de sus estatutos originales. La diferencia con los alaskinos es que ellos no cometieron nuestros errores. Por el contrario, aprendieron de ellos y de los demás países que estudiaron.

Alaska es un caso típico de enfermedad holandesa (transitoria). Muy diferente al caso venezolano, cuya enfermedad es peor y permanente. Los alaskinos crearon un Fondo cuyo patrimonio es de todos (colectivo). Nadie propuso repartir acciones gratuitamente (ni venderlas). Mientras ellos reciben la retribución de su patrimonio colectivo, Monaldi y otros en cambio proponen privatizar el patrimonio para que sea exclusivamente de los accionistas. No hay que confundir panes con penas, como parece que algunos lo hacen.

Debo agradecerle a Francisco Monaldi las merecidas y atinadas referencias a mi padre, de quien aprendí mucho y predijo, como dice Monaldi, los problemas que hoy padecemos. Si más venezolanos conocieran a fondo las ideas y recomendaciones de Juan Pablo Pérez Alfonzo, hoy tendríamos otra Venezuela.

Pero también debo dejar muy claro, que JPPA no respaldaría ninguna propuesta privatizadora. Siempre les aseguro a los venezolanos que el petróleo es de todos los ciudadanos (actuales y futuros), no del Estado. Siempre critico el trasiego y la apropiación privada del petróleo. Siempre valoro al petróleo bajo tierra. La Apertura Petrolera, junto con sus abogados (como Monaldi, Quiros Corradi, y otros), lo valoran únicamente después de vendido a cualquier precio de mercado. Consideran que el petróleo no vale nada bajo tierra y debe expolotarse cuanto antes porque corre el riesgo de ser desplazado. JPPA consideraba que bajo tierra se valora con menor riesgo, lo cual yo comparto y he escrito sobre eso.

Monaldi propone privatizar la sangre vital de la economía venezolana y además cercenar los derechos de las generaciones futuras, poniendo en potencial conflicto los intereses de ciudadanos particulares (los accionistas de su Fondo) con los intereses de la nación (la colectividad venezolana). No conozco empresas controladas por gobiernos que tengan acciones en la bolsa de valores libremente transables y valoradas, como las empresas privadas (aunque si existiese alguna tampoco quedarían resueltos los problemas que hemos planteado).

La privatización de hecho sometería la política petrolera a caprichos de accionistas. Cada vez que el gobierno tomara una decisión desagradable para los accionistas, habrían chillidos, reclamos, clamores y más. Presionarían para eliminar el control del gobierno y cualquier restricción a la venta de sus acciones "libremente" (incluyendo a extranjeros), como exige la economía de mercado de la "Venezuela Productiva" y su globalización. Es lo que ocurre con los accionistas de empresas privadas, como debe ser y como lo esperan y toman en cuenta sus dirigentes. En el caso de las propiedades colectivas, como aquí y en Alaska, los mecanismos para tomar en cuenta los intereses y reclamos de los dueños son distintos y forman parte esencial de un sistema democrático efectivo, eficaz y equitativo.

Seamos claros y francos. El propósito perseguido por algunos privatistas podría considerarse sentimentalmente bondadoso y loable, pero no es practico ni realista (y menos aun equitativo). No beneficia a los venezolanos y no es la solución que buscan. En su "Dialogo", Francisco Monaldi escribió que el Fondo Alaska era una "variante financiera a la idea" de mi padre. No sé a cual idea se refería, pero si le puedo asegurar que si reemplaza su propuesta por otra que se asemeje realmente a ese Fondo, podría suscitar una discusión fructífera y útil sobre algo realizable y positivo en Venezuela.

Como están las cosas hoy, después de la reorganización Giusti que tanto alabaron algunos, la solución viene dada por el cambio de políticas y de la gente que las aplique, para lo cual tenemos un gobierno nuevo con cambio de mando en PDVSA, en el Ministerio de Energía, en Cordiplan y en Miraflores.

Invito al lector a leer mi articulo en Venezuela Analítica de marzo 1999 (http://www.analitica.com/), inspirado y fundamentado en el libro de Bernardo Mommer (The New Governance of Venezuelan Oil), lectura obligada para los interesados en el petróleo venezolano.

Yampalin@aol.com