La petroquímica en su peor año de la historia
Otra industria que el nuevo gobierno debe examinar con lupaAmigos en Defensa de la Gran Sabana/Orinoco
Oilwatch
El
Martes 29 de diciembre el diario El Nacional cubrió como
noticia principal de primera plana la grave crisis que enfrenta nuestra
industria petroquímica. Para un país deslumbrado y desfraudado en el lapso
de los dos últimos años por las promesas de la industria petrolera, las
malas noticias sobre la también antes altamente prometedora Pequiven, deben
haber caído como un nuevo baño de agua fría y un ingrato
"regalo de fin de año".
El reportaje de El Nacional contiene señalamientos tan alarmantes como los
siguientes: "Si bien no dieron cifras, los voceros (de Pequiven) indicaron
que el presente año ha sido el más duro de enfrentar durante toda su
historia"(...)"En períodos difíciles anteriores se dieron situaciones como
la baja de los precios de uno o varios productos, no de todos como ocurrió
en el 98"(...)"América del Sur, mercado natural de Pequiven, fue blanco
de corporaciones asiáticas, e incluso de Estados Unidos y Europa"(...)"La
guerra de precios ha sido más fuerte que en la parte petrolera, según las
fuentes consultadas, y Pequiven se vió precisada a vender sus productos
casi al costo de su manufactura para no perder los mercados. El ciclo de
bajos precios puede durar muchos años." A pesar de todo lo señalado
anteriormente, el reportaje concluye, en admisión de la realidad, diciendo
que: "los proyectos del Plan de Negocios 1998-2007 de Pequiven continúan su
marcha" -lo cual luce como irresponsable. Por otro lado, ello, en el
fondo, quizás no debería ser tan extraño, cuando recordamos lo obesecados y
desacertados que han probado ser nuestros estrategas petroleros y
petroquímicos en su empeño en que el mundo se adecúe a sus grandiosos
planes en vez de que sea al revés.
El ambicioso Plan de Negocios de Pequiven 1996-2005 fue lanzado con
premisas tan "color de rosa" como la siguiente: "la industria petroquímica
a nivel mundial ha superado una fuerte recesión y se pronostica un auge en
el crecimiento a nivel mundial" -iluso escenario propagandeado hasta hoy.
La comentada noticia de El Nacional no ha sido sorpresa. En el comunicado
de la II Reunión Nacional de la Red de Alerta Petrolera- Orinoco Oilwatch ,
realizada en Caracas a fines de mayo de 1998, planteamos a la opinión
pública la imperativa necesidad de "que se redimensionaran los planes de la
desaforada Apertura Petroquímica, al igual que la petrolera enfrentada a
una abrupta y persistente caída de los precios en el mercado mundial"
El simple examen de lo dicho desde hace tiempo por la prensa especializada
ya daba una idea muy distinta de la visión color de rosa que se le estaba
vendiendo al país. El 14 de enero de 1998, el mismo diario El Nacional publicó un
análisis del periódico norteamericano Wall Street Journal que predecía que
para la industria petroquímica mundial "1998 será terrible en ventas, y
1999 y el 2000 posiblemente peores". En su número del 30 de septiembre de
1998, el calificado semanario de Estados Unidos Chemical Week
señaló: " Los precios de los productos petroquímicos y los márgenes de
ganancia no se recobrarán, al menos, hasta el año 2002. Los productos más
golpeados serán los que sufren de mayor capacidad de sobreproducción
incluyendo el etileno, estireno, metanol, PTA, monómero de cloruro de
vinilo y etilene glicol" (...) " En cuanto a la industria del etileno, se
vislumbra un ciclo de baja particularmente prolongado". Resulta que en este
último rubro, y en varios más de los mencionados, descansa, precisamente,
la parte medular de los "faraónicos" proyectos de la Apertura Petroquímica
en Venezuela.
Los factores que han motivado la tan enraizadamente adversa situación del
mercado internacional de petroquímicos, no sólo tienen que ver con la
brutal competencia que se ha instaurado en el mismo y la sobrecapacidad de
producción, sino también con la persistente recesión económica mundial (que
ha dado al traste con los irreales pronósticos optimistas del pasado),
y, además, con los crecientes cuestionamientos o restricciones sobre los
productos petroquímicos por sus efectos sobre el ambiente y la salud y la
creciente demanda de productos "verdes" o biológicos sustitutivos de los
químicos (este último factor ambientalista, tan soslayado por la industria
química, podría tener en un futuro un poder aún mas decisivo que los
factores estrictamente económicos).
El gigantesco Complejo petroquímico que se pretende eregir en Jose , estado
Anzoategui, entraña riesgos ambientales para la población y el habitat
natural circundantes. La presencia de dicho Complejo en la zona ya ha
generado una lucha competitiva por el suministro de agua con las
poblaciones aledañas en vista de los grandes volúmenes de ese recurso que
consume la actividad petroquímica. En el caso del Complejo petrquímico de
El Tablazo en el Zulia, son bien conocidas las serias secuelas de la lucha
por el agua que incluso han generado encendidas protestas contra Pequiven
por parte de la población local, víctima además, de toda clase de problemas
y riesgos vinculados a la contaminación producida por dicho Complejo
Industrial.
El complejo petroquímico de Jose, planea centrarse en la producción de
olefinas y derivados, incluyendo productos como el etileno, polietileno y
los glicoles, especialmente con miras a un desarrollo mucho mayor del
sector de los plásticos. Cabe añadir que la misma publicación Chemical
Week, en una cobertura especial dedicada al sector de los plásticos, en su
número del 21 de octubre de 1998, con titulares tan dramáticos como: "Los
plásticos por el suelo", "Las resinas petroquímicas de rodillas. Una crisis
sin precedentes.", hizo señalamientos como los siguientes: "El panorama es
sombrío...las tasas de operatividad están en caída...La situación en la
producción de policloruro de vinilo (PVC) y poliestireno es grave". Cabe
señalar que, como parte del frenesí petroquímico que se ha querido imponer
en el país, Pequiven inauguró en 1998 una megaplanta (120.000 toneladas al
año) de PVC -plástico, además, enfrentado a graves cuestionamientos
ambientales, e incluso prohibiciones en varios países, por sus serios
riesgos contaminantes y tóxicos.
Ante la gran adversidad del mercado internacional, las pérdidas para la
industria petroquímica mundial, ya están en el orden de los miles de
millones de dólares. Algunas industrias particularmente vinculadas a la
exportación, como la surcoreana, han caído en bancarrota. Otras se han
visto obligadas a cerrar plantas viejas o, incluso, a suspender o recortar
nuevos proyectos. Una Industria como Pequiven, tan lanzada a megaproyectos
y tan dependiente de destinos de exportación hoy inciertos, no puede
sustraerse de esta realidad, y, por el contrario, deben también asumir su
respectiva rectificación a fondo.
Ante todo lo anterior, una vez mas, exigimos que:
1) Haya una discusión pública y realmente transparente y democrática, a
tono con la nueva etapa política que reclama la población, a fin de evaluar
la conveniencia para el país de los persistentes megaproyectos de la
Apertura Petroquímica, y que se cancelen los proyectos insensatos o
inconvenientes.
2) Que se establezcan responsabilidades sobre los evidentes yerros que ha
habido en la concepción de dichos proyectos.
3) Que se consideren otras opciones de producción de ingreso, empleo y
auténtico bienestar, como la producción de productos naturales (no
químicos), sobre lo que hemos abundado en anteriores planteamientos
nuestros; más acordes con los altos intereses del país; antes de que el
daño al patrimonio económico, ecológico y humano prosiga por el
actual desafuero petroquímico. |