Generar riqueza

Luis Soto

El comienzo de cada nuevo ciclo, por lo general, suele ir asociado a una sensación de optimismo. Solemos ver por delante un gran porvenir: mientras que al finalizar una etapa, lo que solemos apreciar es un gran pasado detrás de nosotros. Estas apreciaciones no sólo son útiles sino necesarias para impulsar nuestras acciones y cambios. A propósito del inicio del nuevo gobierno, y del porvenir que se pueda ver por delante, ciertamente en el orden político y social, el país necesita cambios profundos y éstos constituyen oportunidades para todos los venezolanos que estemos dispuestos a participar activamente de este proceso. Sin embargo, la respuesta y/o apoyo a muchos de estos cambios, sobre todo los de orden social, guardan una estrecha relación con el tema económico. Esta es una experiencia profundamente vivida por el gobierno saliente, y que esperamos comprenda, para bien de todos los venezolanos, el gobierno que próximamente se iniciará. La solución a muchos de los problemas sociales y de pobreza que confronta el país, y por ende la mejora en la calidad de vida de la población venezolana, no será posible si no generamos más riqueza, es decir, si la economía venezolana no crece. ¿Cómo se redistribuye esa riqueza?, sin desestimularla es parte del desafío de gobierno. Lamentablemente los venezolanos no hemos logrado generar las condiciones que nos permitan aspirar a un crecimiento sostenido de nuestra economía.

La economía venezolana se ha movido en los últimos 30 años entre ciclos económicos expansivos y recesivos que no duran más de 2 años, con una alta inflación, y que por cierto han estado íntimamente asociados al tema petrolero. No hemos sido capaces ni de generar condiciones de estabilidad y predecibilidad en la economía, y menos de diversificarla para mitigar la dependencia de variables que no controlamos, como los precios petroleros, por ejemplo. Ciertamente, podemos tener por delante un gran porvenir en materia económica. Podemos estar a las puertas de 10 años ininterrumpidos de crecimiento económico, o mantener el esquema errático del pasado. Todo dependerá de la atención y prioridad que se le dé al tema económico.

En este sentido, el contexto general presenta en el corto plazo un escenario adverso, en la consecución del objetivo de generación de riquezas. En efecto, según el Reporte de Perspectivas Económicas Globales y de los Países en Desarrollo 1998/99 publicado por el Banco Mundial el pasado mes de diciembre, las perspectivas de crecimiento económico para Latinoamérica y el Caribe durante 1999 se ubican en un 0,9 por ciento, comparado con un crecimiento promedio de la región durante 1998 de 2,5 por ciento.

En el caso específico venezolano, algunos analistas económicos internacionales están visualizando un escenario económico para 1999 que refleja una tasa de crecimiento para el año que comienza de 0,5 por ciento, debido básicamente a las altas tasas de interés así como a la caída de los precios del petróleo, y una inflación que supera con creces no sólo el promedio esperado para la región, sino incluso la inflación obtenida el pasado año 98.

¿Qué significado tiene para Venezuela este contexto? En primer lugar, y si en verdad tenemos por delante un gran porvenir, debemos comenzar a forjarlo de una vez. Eso significa prestar atención a todas las experiencias y lecciones propias, así como de otras economías en lograr estimular el crecimiento de la economía y el empleo. La economía crece y genera riqueza gracias a las inversiones que se puedan materializar. En el caso venezolano el Estado tiene una capacidad menguada para realizar nuevas inversiones. Seguir dependiendo del petróleo significa seguir sufriendo las consecuencias que estamos viviendo en este año que comienza. Ojalá podamos incentivar, con condiciones económicas de estabilidad y predecibilidad, al sector privado para hacer realidad ese gran porvenir que muchos anuncian y que todos deseamos.

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El Universal Digital, 13 de enero de 1999



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