Martin Luther King

Sueños y Realidades

Arturo Azuela

Al llegar a la Universidad de Notre Dame, en Indiana, días tristes, de nieve e intenso frío, destacan los homenajes dedicados a Martin Luther King, ese gran luchador que nunca supo si sus sueños se harían realidad. Esta semana se cumplieron siete décadas de su nacimiento en Atlanta, ahí donde ahora existe un centro en contra de la violencia y a favor de los cambios sociales que beneficien a las minorías. "I have a dream", fue la frase que repitió una y otra vez, un día de abril de 1963, durante gran manifestación en la ciudad de Washington. Un sueño, dijo entonces, en donde sus hijos no fueran juzgados por el color de su piel. Un lustro después, al reverendo King lo asesinaron arteramente, y muchas de sus palabras, esfuerzos, acciones, han sido proféticos en muchas partes. En su momento, él lo dijo con claridad: "No obstante sus virtudes y atributos, Estados Unidos es profundamente racista y su democracia está dañada económica y socialmente". Es verdad que muchos cambios ha habido desde aquel día luctuoso de abril de 1968, pero, de acuerdo con informaciones de los diarios más importantes, todavía existen profundas divisiones raciales. Mucho se ha hecho en diferentes renglones: legal, de cultura, educacionales.

En el último año del doctor King, sólo había 300 negros trabajando en las oficinas públicas, hoy hay cerca de 8,600; en el Congreso, sólo cinco eran negros, hoy lo son 39. En 1963, sólo 3% de los americanos negros tenían un grado universitario, hoy lo tienen 13%. Además, han desaparecido aquellos letreros denigrantes: "White Only" o "Black Only". Sin embargo, el número de negros pobres es aún muy elevado, pues se aproxima a los diez millones.

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POR otro lado, pero no menos importante, está la grave postura de muchos legisladores en Washington, pues hay evidencias recientes en torno a la defensa de actitudes racistas. Ni más ni menos que el senador Trent Lott, de Misisipi, líder de la mayoría, no ha querido aclarar sus vínculos con un grupo separatista blanco: el Consejo de Ciudadanos Conservadores. De fuentes fidedignas, se ha informado que el senador Lott es miembro honorario de ese grupo y, varias veces ha participado en sus reuniones. Se menciona además a otros políticos relacionados con grupos racistas: el gobernador Kirk Fordice, de Misisipi; el representante Bob Karr, de Georgia, y el senador Jesse Helms, de North Carolina, muy conocido por sus actitudes antimexicanas desde hace mucho tiempo. Los grupos racistas todavía existentes se opusieron, en 1954, al fallo de la Suprema Corte sobre la integración de blancos y negros en las escuelas públicas. Los avances que se han demostrado en asuntos legales o en estadísticas promisorias, no son el mejor indicador de que los sueños del reverendo King sean ya una plena realidad. El largo camino tiene todavía muchos obstáculos, pues las tensiones no han desaparecido, aunque la palabra "negroes" sólo se escucha de vez en cuando.


Excelsior (México), 22 de enero de 1999

 



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