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Mujer histórica Eduardo Haro Tecglen ¿Sirve para algo el Senado? Mi respuesta es que no; muchos pensarán lo contrario: los senadores, sus familiares, sus herederos, sus favoritos. Tienen una noción más clara que la mía acerca de su utilidad para la patria, las patrias. La pregunta es por el nombramiento de Esperanza Aguirre como presidente (se puede decir presidenta; pero los participios no tienen género. Aunque se diga sirvienta), al que se da sobre todo el valor del hecho histórico, algo muy apreciado cuando ocurre cualquier cosa, por insignificante que sea, que no ha ocurrido antes. ¡Una mujer presidiendo el Senado! A mí me alegra por Esperanza: verla convertida en personaje histórico me satisface, aunque mi temor de la inutilidad global del Senado desluzca un poco el cargo. No es mal puesto: poco la pueden acusar allí de hacer daño. Lamento que ya no la podré encontrar en los estrenos de teatro o que en los actos culturales no va a hacer un trabajo inútil. Dos Cámaras son innecesarias en una democracia (prefiero no hablar de las docenas de cámaras autonómicas). Los Senados están desprestigiados; hasta la Cámara de los Lores, que puede terminar definitivamente con su vieja aureola en un par de semanas, si falla mal lo de Pinochet. En Estados Unidos sobra la Cámara de Representantes: son los 100 senadores los que tienen el poder. En Francia, su conversión en cámara regional, imitada por nuestra Constitución, no tiene sentido. De Gaulle cayó en el referéndum que propuso para su reforma (en realidad, le derribó la venganza de la derecha por la entrega de Argelia y los sucesos de mayo). Aquí un referéndum sobre la reforma del Senado no tendría un solo votante, a excepción de los vasallos, deudos y amigos; aunque sospecho que uno sobre si debería desaparecer sería más concurrido. Hay muchas envidias. Nadie lo entiende. Pero hay que tomar en consideración el hecho de que no se debe hacer desaparecer lo que no sirve. Y lo inútil siempre es necesario. "Le superflu, chose très necéssaire dans l'un et l'autre hemisphère", decía Voltaire. ¿Qué se habría hecho de Esperanza Aguirre si no hubiera Senado? No se la puede enviar a perder unas elecciones autonómicas, como a su predecesor extremeño, aunque quizá el hecho de que su esposa haya sido Miss Mérida puede ayudar, si es un hecho histórico. El País Digital, 21 de enero de 1999 |
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