El
paquete Económico
Al nuevo Jefe de Estado, Hugo Chávez Frías se le acabó el tiempo de
la verborrea, de los discursos ambiguos, de las citas bolivarianas. Llegó la hora de
presentarle al país su propuesta para solventar el problema económico. El pueblo
venezolano esperó con ansiedad la rueda de prensa en la que el flamante Presidente
Constitucional anunciaría el Paquete de Medidas Económicas para hacerle frente a la
aguda crisis económica y fiscal que vive la nación.
Chávez habló, como siempre, de Bolívar, de Dios, de la
Constituyente, de los partidos moribundos, del viejo sistema y de la democracia corrupta.
Sólo diez minutos, de las dos horas de discurso los dedicó a informar sobre medidas
económicas de urgencia. Para los trabajadores, a quienes había prometido un aumento de
salario de 300 mil bolívares, en la campaña electoral, anunció 20 por ciento de
incremento salarial que obliga a los entes públicos y a las empresas privadas a pagar un
salario mínimo de 120 mil bolívares.
El Jefe de Estado aseguró que la inflación no superará el 20 % a
finales del año, a pesar que los expertos hablan de un porcentaje superior al 40%. El
gobierno espera conseguir su objetivo inflacionario restringiendo el gasto público. El
resto de las medidas que piensa aplicar el Ejecutivo están ligadas al área fiscal:
Impuesto al valor Agregado, mejorar la recaudación y el impuesto a las Transacciones
Financieras. El déficit de 9 puntos del PIB se cubrirá con el pago de tributos por parte
de los ciudadanos y con nuevos empréstitos. Como puede observarse, no hay novedad en las
recetas propuestas, ni en el mecanismo de aplicación.
Pareciera que la solución gubernamental no satisfizo las esperanzas de
los agentes económicos, de los trabajadores, de los inversionistas, ni de los agencias de
riesgos. Hay que implementar medidas estructurales y no paños calientes con objetivos
cortoplacistas. Hay que sincerar el gasto del gobierno, hay que equilibrar las variables
macroeconómicas. Es la única vía para salir de la coyuntura económica en que se
encuentra en país. No basta sólo honestidad y deseos de arrasar con todo. El ingrediente
fundamental es una política económica y financiera bien definida que aun no conocemos.
La estamos esperando, Señor Presidente. |
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