A un mes del gobierno revolucionario.Con la incertidumbre
características de los cambios, con temor hacia lo desconocido y con muchas esperanzas
ante las promesas del nuevo Jefe de Estado de transformar la Venezuela actual hacia una
más justa, digna y próspera, hemos llegado al primer mes de gobierno del presidente Hugo
Chávez Frías.
Sabemos que es un espacio de tiempo muy corto para proceder a analizarlo. Son apenas
cuatro semanas de gestión que aún no puede ser calificada. No obstante es preocupante
observar como el país se ha ido sumergiendo en una especie de laberinto sin salida, y ,
hasta el momento, el gobierno nacional no ha dado muestras de coherencia en el aspecto
económico.
Los inversionistas y los agentes económicos internacionales siguen a la espera del
Plan para la recuperación de la economía que deberían ofrecer las nuevas autoridades.
Sólo se han visto anuncios temerosos y ya ampliamente conocidos por todos. El paquete de
medidas se redujo exclusivamente al área fiscal, y se dejó de lado lo relativo a los
planes de recuperación del aparato productivo y del desarrollo de las áreas que se
encuentran demolidas por la recesión.
Los analistas se sienten preocupados por la excesiva dosis de populismo que hay en el
discurso gubernamental. A finales de éste siglo, para nadie es un secreto las
consecuencias económicas y sociales que traen consigo las políticas populistas. Un
recuerdo fresco en la memoria de todos son las cuatro décadas de caos económico que
heredó Argentina después de la era de Perón, uno de los más grandes populistas de
nuestros tiempos.
El presidente Chávez está consciente que la renta petrolera está en merma y que lo
que ingresa al fisco debe ser utilizado con inteligencia y criterios de escasez. No pueden
seguirse esquemas viejos y fracasados de otros países. La crisis económica pareciera que
nunca tocará fondo. Las arcas del Estado están vacías, las inversiones paralizadas, el
desempleo ha aumentado de una manera alarmante y los reclamos de la sociedad y de los
trabajadores están a la espera de soluciones satisfactoria.
La realidad económica, financiera y social exigen un plan de ajustes certero, eficaz .
Venezuela necesita superar el caos en el que está inserta desde hace más de dos
décadas. Lo importante en estos tiempos de cambios es el aspecto económico. Lo político
puede esperar para mañana. |