| Cien días de gobierno El
Presidente Chávez arribó a sus primeros cien días de gobierno sin mucha pena ni gloria
en materia socio-económica. Justamente este complejo escenario demanda con urgencia la
aplicación de un plan de desarrollo concreto. Y es realmente poco o casi nada lo que se
ha hecho en este sentido. Es evidente que una elaborada y retórica catilinaria llena de
buenas intenciones no basta frente a la crudeza de la problemática nacional.
Una nueva República, ha prometido Chávez, luego de que la nación transite la cruzada
de una revolución democrática y mientras tanto el desempleo, la pobreza crítica, la
marginalidad, el déficit fiscal o la caída de la inversión extranjera, son algunas de
los problemas que caracterizan la cotidianidad venezolana.
En una situación de crisis el tiempo que transcurre sin la aplicación de soluciones
concretas se hace demasiado costoso para un país que requiere superar los escollos del
entorno económico-social en el que está inmerso. Todo proceso de cambio siempre tocará
los intereses de algunas minorías, pero antes esto debe prevalecer una visión global que
permita orientar al país en una dirección que impulse el desarrollo, tomando en cuenta
que estamos a las puertas de un nuevo milenio. Hay decisiones que deben ser tomadas,
pasando por encima de los costo político y superando los viejos vicios que han arrastrado
gobiernos anteriores y que de no realizarse fragmentarían la posibilidad de alcanzar el
progeso.
Cien días es todavía el comienzo de una gestión. Aunque no es tarea fácil gobernar
en este país, hay aún muchas oportunidades para emprender un plan de acción que permita
enarbolar unas condiciones de vida más equitativas para el venezolano. En verdad de lo
que se trata es de sacar a Venezuela adelante. |