¿Quién vigilará a los vigilantes?

Iván R. Méndez

"Una serpiente se oculta en la hierba"
Virgilio, Bucólicas 3, 93

Los postmodernos exaltan (jamás denuncian) el cansansio de los héroes. Lo fashion del nuevo look de Superman o lo cyber del renacido robot de Perdidos en el Espacio pareciesen confirmar esa presunción de agotamiento o ascensión a la superficie del mundo. La virtud, en estos días, es parte del vestuario o la utilería y no el antiguo río que bañaba las intenciones de los Elegidos. El mal se transmuta en el bien y los fines de uno y otro se reflejan, como simples efectos, en el espejo de la bruja, que se encuentra colgado en despachos presidenciales y ministeriales.

AURA NEGRA

Moderado sueldo complementado con inauditables gastos de representación y amigable caja chica, son una mínima muestra de los ingredientes que conforman un CARGO PUBLICO. En esta hora de revolución folclórica, la receta ha sido perfeccionada, y ahora la descripción de los puestos incluye lo último en cocina política: poder-laser, suerte de mostaza pegajosa y destructora cuyas manchas no son removidas ni por la versión beta de los detergentes del 2000. Así, los organismos tradicionalmente ineficaces para proteger a menores o consumidores, se arrancan la máscara y muestran al lobo que son: violador, corrupto y voraz. El lenguaje del soborno y el padrinazgo cubre como un aura negra las diversas oficinas de la Administración Pública. La improvisación y la ignorancia, son las técnicas de moda.

TALON DE AQUILES

"A medida que aumenta el poder, disminuyen los derechos; no hay que hacer uso de la autoridad cuando se puede actuar de acuerdo con la ley"
Tácito, Anales 3, 69,9

Vivimos una realidad a lo hollywood, y como tal, los finales apuestan por una buena sonrisa o lágrima del espectador. Este texto cierra con una mueca, pues las perversiones del sistema, quién sabe por qué extraño mecanismo, falla o súbita virtud, ha propiciado la aparición de un antídoto contra su cotidiano veneno: el Ombudsman o Defensor de los Derechos o Defensor del Pueblo. Figura nacida en la Suecia del siglo XIX y clonada por toda escandinavia, el Ombudsman defiende y difunde los derechos constitucionales e íntimos de todos los ciudadanos, cuando deben medirse contra las fornidas burocracias del poder. Venezuela, siempre a la vanguardia en propuestas teóricas, fue líder en la creación hispanoamericana de la figura, sin embargo, su aparición real apenas lleva unos tres años. En España y Colombia, por ejemplo, el Ombudsman nace de un parto constituyente, de allí la relevancia de impulsar y fortalecer esta Personalidad: nuestra única defensa en caso de ser alcanzados por las tinieblas del poder.

ALMUERZO EN LA MAMMA

Mientras almuerzo mi Menú Ejecutivo # 1 (crema de verduras, bisté de solomo, puré de papas y agua de panela), pienso en los Ombudsman de Canadá o Inglaterra, quienes sentados a la mesa disertarán en las posibles soluciones a la media docena de expedientes que descansan en la oficina, entre otros: violaciones "casi administrativas" cometidas sobre un par de usuarios de la Oficina de Correos . Mientras en Bogotá, Lima o Mérida, la Defensora, apenas GATORADE y CLUB SOCIAL en el estómago, aguarda en la sala de emergencias del Hospital Universitar para indagar sobre el estado de salud de un par de adolescentes electrocutados por un libertino cable de Alta Tensión; o planifica desde su celular TELCEL (no exonerado) inspecciones sobre algunas humildes viviendas mordidas por la avaricia de un terrófago-doctor local y hasta afina los detalles de una gira educativa por los pueblos del sur, donde el Ministerio de Educación amenaza con cerrar las contadas escuelas, pues los varones deben trabajar y nueve niñas no justifican el GASTO. Igualmente, la Defensoría merideña (única en Venezuela) debe atravesar los sinuosos pasillos del LOBBY a la búsqueda del dinero que le permita incrementar su recurso humano (abogados, psicólogos, trabajadores sociales) que garantice la eficiencia y proyección de la Defensoría de los Derechos, y así formar ciudadanos autonómos, con valores y capacidad de intervenir exitosamente en la cotidianidad del vivir. Pues, a fin de cuentas, como sugiere Fernando Savater "…lo que deseamos es una vida plena, más autónoma, la realización de nuestra humanidad de la manera más armónica, pacífica y placentera posible. Estos son los últimos valores en los cuales confluye la ética, la política y casi todos los esfuerzos humanos: en tener una vida más alegre, digna, mejor, jugosa".

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