Chile y el candidato Lagos

Hermógenes Pérez de Arce

(AIPE).- Estados Unidos goza de un alto nivel de vida porque allá se considera bueno que haya gente como Bill Gates, ganador de miles de millones de dólares como productor de cosas que proporcionan bienestar. Sólo se lamenta que no haya más Bill Gates. Chile tiene bajo nivel de vida porque acá se considera un pecado ganar dinero al producir bienes y se condena el lucro. Pero desde hace un cuarto de siglo, y hasta un par de años atrás, acá se había amenazado menos a los productores exitosos. En ese período el país progresó y la pobreza disminuyó. Pero el clima de opinión ha cambiado. Todo indica que un socialista puede llegar al palacio presidencial de La Moneda. Promete un "cambio", "otro Chile". No le gusta esta sociedad, "donde muchos tienen poco y pocos tienen mucho".

Como la plata no alcanza para que todos tengan mucho, es obvio que lo más fácil es repartir la de los pocos que tienen mucho, para terminar así con la desigualdad.

¿Quiénes son estos pocos? Deben encabezar la lista Angellini, Matte, Luksic. Controlan grandes conglomerados. Será preciso quitarles bastante para cumplir el ideal igualitario. Pero yo, pequeño accionista de sus empresas, me preocupo, pues confío en esos controladores. Aunque la Concertación confisque sólo las acciones de ellos, y no las mías, no sé quién manejará las empresas. Alguna superintendencia que "represente a todos los chilenos". Lo único seguro es que mis acciones bajarán. Al final, millones de chilenos como yo y los cotizantes de los fondos de pensiones también "tendremos poco".

"¡Qué exagerado es Hermógenes! ¿Cuándo ha dicho Ricardo Lagos que va a confiscar empresas?" Pero eso es lo que la masa cree al oírle anunciar que va a cambiar esta sociedad para que no siga habiendo "pocos que tengan mucho". La gente, además, confía en recibir algo tras el reparto. Claro, tal vez Lagos no lo haga al pie de la letra. Menem, Fujimori y Cardoso dijeron cosas como ésas, y después no las hicieron. Pero Ricardo Lagos es más serio. No creo que deje entender una cosa y después haga otra. Por lo demás, él escribió, hace treinta y tantos años: "La única y verdadera solución es, entonces, la abolición de la propiedad privada sobre los medios de producción, los cuales deben pasar al Estado". Seguramente ha moderado esa propuesta. Y es verdad que en Obras Públicas aplicó la ley de concesiones a privados, que había dejado lista su antecesor. Pero, claro, tampoco podía hacer otra cosa si quería construir alguna obra. Gonzalo Vial, en el diario "La Segunda" nos recordó recientemente los pronunciamientos de Lagos de hace no 30, sino 10 años, en que se declaraba "de inspiración marxista", paladín de "una gran bandera: Allende", unido al Partido Comunista por "el común deseo de modificar el sistema capitalista para avanzar hacia una sociedad socialista"; partidario del "rol fundamental" del Estado como propietario en las empresas estratégicas, de riquezas básicas, financieras, de distribución mayorista... Si bien Bismarck aseveró que "nunca se miente tanto como después de una cacería, durante una guerra y antes de una elección", pienso que debemos tomar en serio las palabras de Lagos. Intuyendo lo que implican, y como encabeza las encuestas por un margen no menor de 10 puntos, más vale ir pensando en serio cómo enfrentar el nuevo cambio de Chile que se nos presenta por delante.

Analista político chileno.