Desde la barrera

Venezuela: se busca un gerente

Santiago Ochoa Antich

Es asombroso que la provincia más pobre del Imperio Español haya sido la que condujo a todo un continente hacia su independencia. Pero así ocurrió. Cinco años de fracasos van a llevar al país a un liderazgo distinto, a Simón Bolívar. ¿Quién era Bolívar? Pienso que la mejor manera de responder a esta pregunta es ver todo el contexto desde otro punto de vista. ¿Qué hubiera sido Bolívar, si no hubiera ocurrido el hecho fortuito de la invasión napoleónica a España; si el Estado español se hubiera mantenido en paz por otro medio siglo; si el mantuanaje no se hubiera sentido amenazado por una revolución social? La respuesta es fácil: un exitoso hacendado. El entrenamiento de toda su vida había sido ése. Porque era un buen administrador es que va a ser un gran estratega en la guerra. Pues Bolívar era el hombre de los grandes planes y el experto en logística. Es en esos grandes planes donde mejor demuestra su genio. Invadir por Guayana para asegurar las bocas del Orinoco y constantes suministros de voluntarios europeos, armas y vituallas. Era además de otras cosas, eso que hoy se conoce como gerente, un gerente público brillante. Porque la gerencia es la ciencia de utilizar eficiente y eficazmente los recursos económicos y humanos.

La anarquía y el desorden administrativo del siglo XIX desembocan en la dictadura de Juan Vicente Gómez. Se ha dicho de él que manejó el país como su hacienda. Creo que allí residió su éxito. En fin de cuentas, todos los grandes monarcas europeos: Carlos V, Francisco I, Isabel I de Inglaterra, Enrique VIII, Luis XIV, el mismo Felipe II o Carlos III eran eso, grandes administradores de grandes haciendas. Hay que recordar no más que sus antepasados habían obtenido el poder a través del cargo de mayordomo de palacio.

Gómez se había unido a Castro por su experiencia como administrador. Fue el capitalista de la campaña y su logístico. Toda su vida la había pasado en eso, manejando haciendas y había tenido éxito. Aplicó esos conocimientos de gerencia a la hacienda mayor de la República. Luego de 27 años de paz, nos legó un Estado moderno, bien fundado en su economía y en su derecho. Juan Vicente Gómez era un exitoso gerente público.

La función más importante del presidente de la República es la de Administrador de la Hacienda Pública. Es asombroso, sin embargo, que durante los últimos años, ninguno que sepamos haya surgido de esa área específica. Ninguno que conozcamos es un exitoso gerente. La cogollocracia y el populismo conspiraron en su contra. De ahí que los Ministerios de la economía hayan llegado por inercia a manos del sector privado. Esto ha sido perverso. Porque no es lo mismo creer que la hacienda pública es propia y, por tanto, debe defenderse y engrandecerse que creer que la hacienda pública es un instrumento para agrandar la propia. A veces pienso si muchas de las desnacionalizaciones no se han emprendido como parte de un nuevo tipo de corrupción, de soborno. Antes, cuando el Poder Público era rico, las comisiones se obtenían al comprar; hoy, se logran mucho más jugosas al vender. Porque la crisis en Venezuela no es, como se quiere hacer ver, únicamente culpa de la corrupción de los políticos.

Afortunadamente, comienza a vislumbrarse una generación joven de gerencia, tanto pública como privada. Allí está nuestro futuro. Hay, sin embargo, un peligro. Graduados generalmente en el exterior o con estudios en "prestigiosas" instituciones privadas venezolanas vinculadas a sectores ultraderechistas norteamericanos, caen fácilmente en la trampa de aceptar como la Biblia, la ideología aprendida. Pienso, empero, que pronto comprenderán que la globalización tan mentada es sólo una nueva forma de colonización y que, en economías pequeñas como la venezolana, es imposible la regulación de los servicios públicos debido a la conchupancia de políticos y empresarios.

No me opongo a la desnacionalización de las empresas públicas. Pero sólo en condiciones que impliquen el fortalecimiento de Venezuela. Para tener un sistema educativo y de salud digno y moderno, el Estado requiere muchos recursos. Para controlar el desempleo, se necesita emprender un vasto plan de infraestructura. Volver a la política de concesiones a empresas de extracción petroleras o mineras podría conducir a liberar 47 por ciento del presupuesto y darnos ese dinero. Desmantelar las empresas manufactureras estratégicas o de servicios públicos para venderlas como "gallina flaca" sólo conduce a la ruina.