Polémico no, irénico sí
Juan B. Poquelin
El adjetivo griego irènikos denota a un sujeto amante de la paz, conciliador. Deriva del sustantivo eirènè que significa paz. El adjetivo ha pasado al inglés irenic que, según el diccionario quiere decir: "que conduce u opera hacia la paz, la moderación, la armonía y la conciliación y aleja de la contienda y el partidismo. . ." 1 En alemán también se usa el adjetivo irenisch como pacificador. En Roma el irenarca era el "magistrado destinado a cuidar la paz y tranquilidad del pueblo". 2
A pesar de que en ninguno de los diccionarios españoles que he revisado se encuentra el vocablo irénico, no hay razón que me impida adoptar el neologismo como antónimo de polémico. Y voy más allá al proponer el uso del sustantivo irenismo para designar al movimiento tendiente hacia la paz, la moderación, la armonía y la conciliación. (Nótese que cualquier semejanza con el movimiento político partidario de Irene Sáez es mera casualidad ya que éste no denota necesariamente todas esas cualidades).
Cuando estamos a punto de cerrar el milenio y de entrar en la era de Acuario que es mucho más irénica que la que estamos dejando atrás, en Venezuela nos encontramos hoy con una de las tantas contradicciones experimentadas a lo largo de su historia. He llegado a pensar que cuando los demás países van hacia adelante, Venezuela hace marcha atrás. En efecto, tenemos en la jefatura del Estado y del Gobierno a un militar que no es nada irénico por las siguientes razones: no conduce ni opera hacia la paz sino que siempre está amenazando con la violencia contra todos quienes piensan en forma distinta de la suya; su discurso tiene de todo menos moderación, prefiere las disonancias a las armonías; se aleja de la conciliación y prefiere siempre el enfrentamiento con la violencia verbal; a pesar de que se dice enemigo del partidismo, en sus actos políticos no se aleja del mismo sino que siempre busca favorecer a su partido y aspira a convertirlo en partido único.
Venezuela, para poder entrar en el siglo XXI como país desarrollado en democracia, con justicia social, requiere del esfuerzo concentrado de sus hombres y mujeres irénicos y tiene que olvidarse de los eternos polémicos que sólo saben criticar, fijar la culpa en los demás y no saben proponer soluciones.
1 Webster's Third New International Dictionary, Britannica World Language Dictionary, Chicago, 1961, Volume II, p. 1193. [Traducción de Poquelin]
2
Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, Madrid 1992, Tomo II, p. 1189.