Aproximaciones

¿Fin del Feminismo?

Ricardo Guerra

Hemos dedicado varios artículos a comentar algunas reflexiones, de ilustres escritoras, sobre el problema de la situación de la mujer y del feminismo. Autoras de primer orden, como Hannah Arendt, Simone de Beauvoir o Virginia Woolf, y muchas otras que podríamos citar a lo largo de la historia del pensamiento occidental y de la literatura de México en particular, coinciden, no en la defensa, sino en la clara y definitiva afirmación de la igualdad de la mujer en todos los campos de la actividad humana.

Me parece absurdo e innecesario insistir en estos argumentos, así como en la igualdad de derechos de la mujer en el mundo moderno. Es evidente la necesidad de corregir la serie de injusticias y arbitrariedades torpes y criminales que siguen cometiéndose hasta en sociedades pretendidamente civilizadas, como la nuestra.

En el plano teórico o intelectual, al menos entre gente de cierto nivel, podría considerarse que los fines o las afirmaciones del feminismo se han alcanzado al menos en teoría.

Si somos objetivos y tolerantes, aceptaremos que en la sociedad contemporánea se ha logrado ya la libertad y el respeto de las minorías sexuales. Esto es aún discutible para muchos, pero tendrá que reconocerse necesariamente por elemental justicia.

La superación de estas cuestiones es algo que está muy lejos de ser realidad en nuestro país y en Latinoamérica. Hay problemas fundamentales, relacionados con los valores morales y la justicia, en el sentido más estricto y riguroso, que no se resuelven y, además de las dificultades reales, no existe ni claridad ni voluntad para solucionarlos.

Lo más grave, moral, política y jurídicamente, es, sin duda alguna, la situación que viene de siglos de los pueblos indios a todo lo largo del país, pero especialmente ahora en Chiapas. No se quiere entender que, en el caso de las minorías desfavorecidas, además del apoyo económico y social, lo básico es el respeto a las diferencias. Es decir, a su estructura, organización y manera de ser.

Lo mismo podría decirse con respecto a los grandes sectores de población del campo y las ciudades, que viven en circunstancias angustiosas de miseria en todos sentidos. El problema económico, la formación educativa y cultural, no sólo de minorías, sino de la mayor parte de los habitantes del país, siguen sin un verdadero proyecto de solución.

Excelsior (México), 7 de junio de 1999